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De la Rúa ante tres vías posibles para salvar su gobierno y salir de la crisis

por Molina Bonaventura

El fin de la segunda semana de julio del 2001, será uno de los más recordados en el futuro de la historia argentina, en tanto los sucesos reales y los rumores que se cumplieron y los que no pasaron de ser tales, mostraron una crisis que nadie sabe adonde conducirá al país y que de acuerdo a los analistas, depende exclusivamente del Presidente De la Rúa; si elige el camino del " modelo conservador de Cavallo", como lo ha definido Federico Storani o por el contrario, elige el "democrático-productivo", calificación que pertenece a Carlos Gabetta, director de "Le Monde Diplomatique", o en otras instancia, resuelve ir por una tercera vía que conforme a tirios y troyanos de la política. Aunque no sabemos si a los sectores más desprotegidos, los interesados..

El sábado ha sido un día clave en todo este proceso que está viviendo la Argentina. En horas de la mañana, se tuvo noticias de que De la Rúa, se internaba nuevamente; casi a renglón seguido, se aclaraba que era por un chequeo de rutina, según salió a informar el médico tratante, doctor Jorge Berardi. Finalmente, se supo que se postergaba el chequeo porque la agenda presidencial era muy nutrida para el día siguiente.

Entretanto el domicilio particular del doctor Raúl Alfonsín era el centro de febriles reuniones de sus partidarios radicales. El ex-Presidente, que ya se había reunido con Hugo Moyano, había recobrado parte de su poder político, constituyéndose en el referente de quienes se oponen -dentro de la coalición gubernativa- a las medidas de Cavallo..

En su última reunión con De la Rúa, había surgido desde los sectores del propio gobierno, la versión de que Alfonsín había ofrecido su total apoyo al Presidente y consecuentemente, a las medidas de Cavallo. Pero, cuando un periodista le preguntó si eran ciertas las informaciones que le hacían dando su aprobación a lo actuado por el gobierno, Alfonsín respondió que "No, nosotros queremos otras medidas".

Y para corroborar esas afirmaciones el ex-Presidente de la Nación, piidió u ordenó a sus hombres de confianza, buscaran un consenso con la gente de la Alianza, dentro de unas líneas definidamente opositoras. Por lo demás, declaró a la prensa, por su quedaran dudas de su posición: "La Argentina jamás será una colonia; es un país, una nación; queremos una lucha frontal contra el liberalismo". El gobierno por su parte, recibió el apoyo del Banco Mundial, a través de su Vice Presidente David de Ferrari, el que se allegó a Buenos Aires, para decirle a De la Rúa que las medidas adoptadas eran las correctas y que se estaba en buen camino, ofreciéndole para dentro de poco, un préstamo.

Asimismo el Fondo Monetario Internacional, expresó por intermedio de Stanley Fischer, que era de alogiar el ajuste fiscal y pidió a los argentinos que apoyaran las medidas. En los mismos términos, el Presidente Bush, temeroso de que la crisis argentina contagiara a los otros mercados, le envió una carta a su colega argentino, deseándole éxito "ante los desafíos económicos y financieros".

Las últimas horas del día fueron trascendentes, porque en menor o mayor grado, ocuparon la atención de los habitantes del país; mientras el casamiento de la hija del ministrpo Cavallo se convertía en un verdadero escándalo que ya es del dominio público, pensemos que la televisión lo ha llevado a las pantallas del mundo, el jefe de Gobierno, Chrystian Colombo, recibía a los enviados de la Alianza, Darío Alessandro y Horacio Pernasetti, quienes le entregaron una propuesta del sector en la que se hacen referencias a las medidas de Cavallo, agregándose otras que vienen a modificar el proyecto original, tratando de aliviar las cargas impuestas a los servidores del Estado.

En un principio, según se ha sabido, el propio doctor Alfonsín iba a entregar personalmente el documento a De la Rúa, pero éste, o bien porque no podía recibirlo o porque quiso inferir un desaire al Presidente del Comité Nacional de la UCR, encomendó la tarea a Colombo, se resolvió que lo entregaran los emisarios citados. Ahora todo queda en manos del Presidente. La reunión con los gobernadores justicialistas, que le pidieron a De la Rúa que antes de iniciar las negociaciones arreglara los desarreglos de la Alianza, la reacción de los mercado y el nivel del riesgo país en la semana que se inicia, pautarán entre otros hechos, si se conjura la grave situación que padece la Argentina o si se entra "en una crisis de tales proporciones que, si al fin llega, nunca olvidaremos", como lo afirmó Mariano Grondona en su comentario habitual el domingo 8 del corriente en La Nación de Buenos Aires. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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