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Enuresis: un
síntoma frecuente
por
Psicóloga Daniela Izzo de Márquez
tau@adinet.com.uy
Tel: 211 3439
Realizaremos hoy
algunos señalamientos sobre un síntoma muy común en los niños:
la Enuresis.
Consiste en la
incontinencia de orina, o sea el orinarse involuntariamente.
La Enuresis puede
decirse que es "normal" durante la primera infancia en
tanto el grado de madurez del Sistema Nervioso y del Sistema
Urinario aún no es suficiente como para permitir el control
voluntario de esta función.
Pero una vez
alcanzado tal desarrollo, si la Enuresis persiste o reaparece,
se la considera un síntoma a atender.
Existen dos tipos
de Enuresis:
- Continua –
aquella en la que nunca se logró el control
- Intermitente –
aquella en la que alternan períodos de control y descontrol
de la micción.
Ahora bien: ¿cuáles
pueden ser las causantes de este síntoma? Evidentemente son
variadas, pero podríamos clasificarlas en dos grandes grupos:
- A
: orgánicas
- B
: afectivas
Dentro del primer
grupo encontramos infecciones urinarias, anomalías del aparato
urinario, traumatismos, epilepsia, etc.
Por otra parte,
como causas afectivas podemos encontrar:
- Calidad
de vínculos dentro del grupo familiar, principalmente del
niño con sus padres.
- Modalidad
inadecuada con que se instruyó al niño en el control de
esfínteres, por ejemplo, a una edad muy temprana, con
castigos y rigidez.
- Experiencias
de orden sexual como masturbación compulsiva, juegos
sexuales con otros niños, observación de la relación
sexual entre sus padres, etc, todo lo cual no siempre es
traumático.
- Situaciones
que generan elevados niveles de ansiedad e inestabilidad,
por ejemplo crisis económicas, laborales, duelos, separación
de los padres, problemas importantes de aprendizaje,
enfermedades terminales de algún familiar, etc.
Es de destacar
que, de acuerdo a investigaciones realizadas, son determinantes
en la eclosión del síntoma enurético causales afectivas, a
las que pueden agregarse o no las orgánicas.
¿Qué hacer ante
el niño que reiteradamente moja su ropa sin darse cuenta, de día
o de noche?
Entendemos que lo
pertinente es realizar una consulta técnica (médico y psicólogo)
a fin de poder comprender desde ambos enfoques los elementos que
están determinando esa Enuresis y desde allí, poder entonces
planificar e iniciar un tratamiento adecuado.
Pero: ¿de qué
manera podríamos evitar que apareciera ese trastorno?
Entendemos que
con una educación adecuada, en particular en cuanto el enseñar
al niño a no hacerse pis ni en la ropa ni en los pañales,
evitando mostrarse excesivamente preocupados por el tema; brindándole
una correcta educación sexual, que incluya información clara y
precisa, evitándole situaciones que le generen extrema excitación
sexual, por ejemplo que no comparta el dormitorio con sus
padres, o en su defecto, que exista una separación (cortina,
placard, etc).
Y algo no menos
importante: atendiendo cuidadosamente la vida afectiva del niño,
evitándole en lo posible ser partícipe de problemas de los que
a veces se les puede mantener al margen.
No obstante,
seamos conscientes que a veces, a pesar de todos los esfuerzos
que hagamos, la Enuresis aparece, y es necesario atender al
chico que la sufre.
Pero no nos engañemos
con ese concepto erróneo que muchas veces se maneja por allí:
"no me preocupa que mi nene se haga pichí, lo hereda de mí:
yo me hice hasta los 8 años".
Tratando de
interiorizarnos brevemente en lo que hace a la educación del
control de esfínteres, tema que genera tantas dudas y
consultas, creemos es fundamental basarnos en la premisa de que
el niño pequeño necesita "aprender" a no orinarse en
su ropa, puesto que es una función que él no sabe al nacer y
requerirá de un tiempo.
No obstante, el
comenzar a enseñárselo no debe ser muy precoz.
Evidentemente
existen razones de peso para no hacerlo, puesto que el resultado
puede ser negativo.
Consideremos que
debe haber alcanzado el nivel de maduración biológico y psico-afectivo
que le habilita una adecuada adquisición de esa función.
Es común que uno
pretenda que "cuanto antes" el niño deje de mojar pañales,
y desde muy chiquito se lo empiece a instruir, pero no por ser
muy temprano el inicio de este proceso, será eficaz. Entendemos
que la estimulación debe ser oportuna y no temprana, también
en este aspecto.
Al mismo tiempo,
habrá que ser cuidadoso en lo que refiere a la modalidad con
que el adulto que se hace cargo del chico encara este tema con
él.
Generalmente
resulta adecuado no hacerlo con actitudes intransigentes ni con
castigos, sino con tolerancia, con mucha paciencia, y básicamente
a través del juego.
Se lo podrá
estimular jugando a hacer pis en la pelela, a que algún muñeco
suyo lo haga, abriendo una canilla despacito para mostrarle que
el ruidito será como el del agua, dejándole ver el chorrito
que sale de su cuerpo, mostrándole algún libro de cuento que
trate el tema y tenga dibujos, acercándole algún material que
contenga imágenes didácticas a través del video o la
computadora, y por qué no permitiendo en alguna ocasión que
vea cómo lo hace papá o mamá.
Claro, uno puede
pensar que esto último no es correcto; sin embargo consideramos
que no hay mejor "modelo" en el crecimiento de un niño
que sus propios padres.
Y este modelo se
le construye no sólo por lo se le dice sino por lo que se le
muestra con las propias acciones.
Pueden haber
otras tantas modalidades que resulten eficaces; la elección
dependerá de lo que dispongan y compartan los adultos.
Pero tengamos
presentes algunos puntos:
- la
amenaza de "cortarle" el pene, definitivamente no
es saludable (y lamentablemente es muy común)
- el
proceso será paulatino y tendrá altibajos; podrá algunos
días controlarse y de pronto se hará en la ropa, puesto
que el niño irá ensayando.
- el
control de esfínteres se adquiere primero durante el día,
y por lo general, luego de un tiempo, durante la noche.
- la
enuresis intermitente o la enuresis que persiste pasada la
primer infancia, no es hereditaria.
Ahora bien, los
papis suelen sentirse desanimados, o molestos mientras ven que
el niño no logra un control definitivo; y es entendible. Pero
su esfuerzo por ser comprensivos y afectuosos con el hijo será
fundamental para que cada nueva adquisición que éste alcance
sea gratificante y como tal, merezca ser disfrutable y
compartible.
Y si tratamos de
precisar a qué edad es "esperable" que un niño
supere la Enuresis de la primera infancia, sabemos que es
alrededor de los 2 ó 3 años; pero no siempre es así.
Dependerá de las
características generales de cada niño, de las de su grupo
familiar, de su historia, de las modalidades vinculares que unan
a cada uno de los integrantes del mismo, de las situaciones que
estén viviendo, entre otras.
Por estos
motivos, si bien podemos aspirar a que un chico de
aproximadamente 3 años controle esfínteres, consideramos que
el hecho de que no lo haga a esa edad, no será indicador de
patología.
Claro, si la
incontinencia persiste a los 4 años en un niño físicamente
sano, o se logra y luego de un tiempo aparece otra vez la
Enuresis y se mantiene con el correr de los días, la alerta
debería inducir a una inminente consulta profesional.
La finalidad será,
que el desarrollo del chico sea lo más sano posible y su vida
interior tanto como su vida de relación sea de buena calidad. LA
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