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SUSANA SOCA: Poetisa, crítica literaria y difusora generosa de la literatura

(1a. Parte)

por Julia Galemire

"Ella sometió secretamente su existencia
a la existencia de la poesía, y la poesía
que ve en lo secreto, la recompensará
en público, rescatándola de los ardides
de la muerte": ( "La Licorne, Nº 12, 1959)

Un silencio difícil de explicar, ha rodeado la trayectoria poética y también los detalles de la vida habitual de Susana Soca, salvo las circunstancias de su trágica muerte que, en su momento tuvieron amplia repercusión en la prensa local. Personalmente, yo tenía vagos conocimientos sobre su obra, hasta que en un puesto de venta callejera de libros, pude adquirir una de sus poemarios -difíciles de hallar hoy en día-, "Noche cerrada", cuya lectura me atrajo de inmediato, comprobando que su poesía encerraba, a mi juicio, significativos valores. Por lo demás, me interesó conocer su labor de crítica literaria y difusora generosa de la literatura nacional y extranjera. 

Su nombre y sus trabajos, están ligados estrechamente a las entregas de la revista que ella imaginó, fundó y dirigió hasta su desaparición física, "La Licorne" y a su labor poética publicada en dos libros póstumos editados en nuestro país por quienes fueron sus amigos. "En un país de la memoria", en 1959 y "Noche cerrada", en 1962, a los que se agregó un tercer libro, en 1966, que recoge una serie de artículos literarios publicados en "La Licorne" y en otras publicaciones, en los  que se analiza la obra y personalidad de Rilke, Jules Supervielle, Kierkegaard, Sor Juana de la Cruz y otros. 

Agreguemos que su muerte se produjo en  aquel año de 1959, en un accidente de aviación cuyas características, digamos episódicas, parecen encerrar en verdad, una burla del destino. Susana Soca, siempre viajaba por distintas líneas aéreas, pero enterada de que los aviones de la Lufthanza nunca habían sufrido un accidente, cambió a última hora su pasaje para viajar con mayor seguridad. El avión en el que viajaba cayó en plena selva amazónica.

Tenía entonces 52 años de edad y era hija de un eminente médico, el doctor Francisco A. Soca, perteneciendo por lo tanto a una familia tradicional del Montevideo de la época, lo que le permitió alcanzar una educación esmerada, no sólo en el Uruguay, sino también en París. 

A su desaparición, en el número 12 de "La Licorne", que ella alcanzó a programar antes de emprender el que sería su último viaje, se publicó una nota de redacción, sin firma, en la que se trazó, no ya una nota biográfica de Susana, sino más bien, y ello es lo interesante, un retrato espiritual de quien ya, había cumplido su destino y sus mandatos terrenales. En esas líneas, podemos percibir los rasgos esenciales de su personalidad, de las inquietudes que animaban su sentido de lo real. Por ejemplo, hallar los signos de la fidelidad que profesaba a quienes la habían acompañado en algunas de las instancias decisivas de su vida. Así, en el primer número de la revista uruguaya, en 1953, recordó con singular afecto a su amigo Paul Eluard, que había muerto un año antes, el insigne poeta que la había animado a fundar "La Licorne" en el París de 1947 y que fue uno de los incansables colaboradores de la misma. 

La revista fue, como lo hemos señalado, un hito inseparable de su existencia desde esa primavera del 47. cuando se publícó su entrega inicial en idioma francés en París, con un índice en el que figuraban Jules Supervielle, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Thomas S. Eliot y nuestro narrador Felizberto Hernández, en tanto en la segunda, que se editó en el otoño de 1948, se pueden encontrar las firmas de Jorge Guillén, Roger Caillois, Rafael Alberti, Alfonso Reyes y otros. Como hemos señalado en 1953, "La Licorne", inició su segunda etapa, ya en Montevideo y en español. En ese nuevo tiempo, el formato y presentación tomaron un tono de marcada elegancia, que hacían recordar a ciertas revistas culturales francesas y en su presentación, Susana, en una suerte de prólogo, recordó las circunstancias que la llevaron a realizar tan difícil empresa. 

Mencionó en la oportunidad que en la capital francesa ocupada por los nazis, una tarde de mucho calor, en la trastienda de un pequeño restaurante  ubicado en las cercanías de los Inválidos, entre un mundo de noticias dolorosas en cuanto revelaban los fusilamientos, los arrestos y deportaciones de los patriotas franceses por parte de las tropas de ocupación, sus amigos hablaron de sus proyectos, de sus sueños, de lo que iban a hacer cuando pasara la pesadilla en la que se encontraban inmersos. 

Fue entonces, cuando Susana dijo que deseaba fundar "una revista que se ocupe con particular atención de un intercambio entre nuestras dos lenguas y sus literaturas respectivas".  Eluard, asistente a la reunión y que vivía, por otra parte, bajo nombre supuesto, apoyó la idea, afirmando; "Esta revista no sólo puede hacerse, sino que hay que hacerla. Y yo ayudaré. No necesita justificación, está justificada de antemano". Bajo esos auspicios nació "La Licorne". 

Y agrega un dato a tener en cuenta: el nombre "La Licorne". fue elegido, no como una referencia al animal fabuloso, el Unicornio, sino a la figura astronómica que representa a una constelación pequeña y discreta perteneciente al cielo del norte y vista desde el mar.  

Al comenzar la nueva etapa y viviendo en otra latitud, su creadora consideró que ya no tenía razones valederas para cambiarle el nombre, al que le agregó la palabra castellana " Entregas", para certificar la relación profunda en "La Licorne" francesa y la uruguaya. LA ONDA® DIGITAL

 

 

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