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A propósito de Montevideo limpio, cuando de animales hablamos
por Carlos
Lago
El ser humano
necesita compañía. La de otros humanos, la de mascotas o si
tiene suerte ambas combinadas. Como soy un ser humano con la
suerte de poseer ambas compañías, me creo en el derecho y
obligación de expresar mi forma de pensar sobre un tema que le
dio pie para editorializar a una radio A.M. el 8 de agosto.
Las mascotas
pueden ser perros, gatos, canarios o cualquier otro animal que
desee tener cualquier persona. Yo soy poseedor de una perra.
Perra que inevitablemente tiene necesidades fisiológicas y que
rigurosamente las cumple en la calle. En mi caso, es un pequeño
animal, muy inteligente, que aprendió sin que le fuese
inculcado, que "todo" se hace en la calle y no en la
vereda. Pero si mi perra ensuciara la vereda encuadraría
perfectamente en el editorial, y me transformaría en el
culpable de la falta de limpieza de veredas de gente "que
paga impuestos para que se mantenga la limpieza".
Y este es el
razonamiento que no llego a comprender. Dije que mi perra es muy
inteligente, pero yo no me autoadjudiqué esa condición. Yo
también pago mis impuestos, y me cuesta mucho hacerlo porque
soy un subocupado, puesto que me alcanzó la desregulación
laboral, que existe y se aplica, y nunca se hace a favor de
quien trabaja.
Porque pago mis
impuestos tengo derecho a pedir a los empleados de Sur o de
Barrido y Limpieza de la Intendencia, que limpien lo que está
sucio. Y eso incluye lo que mi mascota pudo haber ensuciado.
También incluye los miles de volantes que se reparten por parte
de empresas de informática, casas de masajes, supermercados, y
tanto otro tipo de comercio que reciben cuando mucho una somera
mirada por parte de quien los acepta y un vuelo que termina en
el piso de cualquier calle montevideana, porque es muy poca la
gente que como yo, arroja en los recipientes que colocó la
I.M.M. en muchos lugares, ese tipo de material.
Porque pago mis
impuestos y tengo sensibilidad, me emociono casi hasta las
lágrimas viendo la reacción de una perrita al reencontrarse
con sus dueños en el programa "El Portal de las
Mascotas", del domingo 5. Nunca vi demostrar con ese ladrar
especie de llanto de alegría que tuvo ese animal que se había
perdido al reencontrarse con sus dueños.
Porque sé lo que
me cuesta ver a mis seres queridos de dos y cuatro patas
sufriendo, es que me atrevo a recordarle a quien escribió ese
editorial, que la suciedad de la ciudad la producen, además de
perros o gatos, miles de coches a través de sus escapes
causantes de polución, industrias en las que los dueños no
guardan el menor decoro en el respeto a normas establecidas para
defender el Medio Ambiente. Hasta es posible que muchos de esos
ciudadanos olviden pagar sus impuestos, aunque tengan sobrados
medios para hacerlo. De tontos y de locos está lleno el planeta
que habitamos.
Acepto que un
perro no puede andar suelto y mordiendo gente. Normalmente
quienes son dueños de las especies más agresivas, integran las
capas más altas de la sociedad y usan sus canes para defender
sus bienes y su integridad, así caigan de vez en cuando sus
fieles guardianes en algún desliz, atacando a quien no debían.
Así sean perros falderos, tampoco tienen sus dueños derecho a
permitir que corran libres atacando animales o seres humanos.
Pero porque pago
mis impuestos, y no creo que Montevideo esté sucia solamente
por culpa de las mascotas caseras, porque creo que hay otros
muchos culpables, si lo desean ejemplifico un poco más: quienes
tiran cigarrillos prendidos o no al suelo, sus cajillas vacías,
las latas o botellas que consumieron, los envoltorios de
caramelos, chocolates o alfajores. Por todo esto es que pido y
ruego a la I.M.M. que comience una campaña para mejorar la
calidad de vida de la ciudad, que se intente hacer carne en los
ciudadanos que para que la capital esté limpia hay que empezar
por no ensuciarla.
En realidad hay
que empezar por enseñar a no ensuciar. Y para empezar a
enseñar a no ensuciar hay que explicar que hay reglamentos
vigentes que a eso obligan, y que se puede cobrar multa: al
vecino que arroja desperdicios fuera de hora y/o lugar, a quien
estaciona en lugar no autorizado, a quien ensucia la calle con
su mascota. Una palita y una bolsa no son difíciles de llevar.
Tampoco lo es arreglar caños de escape, alquilar garajes,
llenar contenedores para desperdicios, respetar las cebras y los
Pare en los cruces peligrosos. Bajar la velocidad a las máximas
autorizadas. Porque esto suele ensuciar de sangre la calle y es
mucho más desagradable limpiarla.
Pero esto no es
solo negativo: pido en nombre de miles de conciudadanos lugares
específicos a los que podamos llevar a nuestras mascotas, para
que no molesten a nadie, para que hagan allí sus necesidades y
disfruten de una calidad de vida que nunca se cuestionaron. No
alcanza con multar pues, señor editorialista de A.M., hay que
apostar a la imaginación, a la creación y no a atacar
indirectamente a la Intendencia y su servicio de limpieza, al
cual no me corresponde a mi defender, y cuestionaré como
siempre cada vez que hace reclamos inaceptables para la realidad
que nos tocó compartir.
Escrito lo
anterior, escucho con horror otro editorial donde se habla a
favor de declaraciones del Ministro de Defensa Luis Brezzo,
sobre el tema de las dos amnistías (tupamaros y militares) , la
violencia de los escraches y algunas cosas más. Creo que
corresponde al amigo Zapiola darnos una visión más completa y
acabada sobre todo esto, en una de sus columnas de análisis
político, pues es sabido que aunque sus resultados sean
parecidos nunca hubo una amnistía para los presos políticos y
tampoco militares presos que recibiesen ese beneficio. La mezcla
de temas y la no comprensión parece, que no son de mi
propiedad. LA
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