Portada del último número de La ONDA




Contáctenos

Fijando el rumbo:
el plan energético nacional

por el diputado Ronald Pais

I. INTRODUCCIÓN

En el "Congreso sobre Reformas de Segunda Generación en el Mercado Eléctrico", celebrado hace poco tiempo, el Presidente de ATEERA (Asociación de Transportistas de Energía Eléctrica de la República Argentina), Ing. Silvio Resnich, afirmaba "acá, las decisiones se toman siempre al borde del abismo; nunca hay un plan racional, ni una mirada a largo plazo; son siempre de corto plazo, siempre para solucionar el hoy y no pensamos de acá a cinco o diez años". Y agregaba después: "la confiabilidad requiere una visión de largo plazo".

Más allá de que la primera frase pueda sonarnos familiar, tomando la segunda afirmación y parafraseándola, creo que podemos encontrar un buen comienzo para nuestra exposición: "La confiabilidad requiere una visión de corto, mediano y, sobre todo, de largo plazo".

Históricamente, el Uruguay no ha tenido un conjunto de políticas explícitas en materia de Energía. Por el contrario, al ser las Empresas del ramo - ANCAP y UTE - estatales y, por tanto, una prolongación del Gobierno, las políticas energéticas fueron desarrollándose por éstas, a veces en base a directivas provenientes del Poder Ejecutivo, a veces ante la pasividad de éste y, en algún caso, apartándose o contradiciendo aquellas directivas.

Sin que existiera un acuerdo o consenso previo, en algunas de las empresas públicas, la gestión de sus Directorios siguió una misma orientación, con enfoques coincidentes, más allá de los relevos en sus integrantes y más allá incluso de los cambios de gobierno. En este fenómeno de coherencia y continuidad, jugaron un papel decisivo los cuerpos gerenciales de los entes, que contribuyeron - con profesionalismo y capacidad técnica - a elaborar planificaciones, identificar objetivos y a emprender acciones que - en gran parte - fueron ratificadas por las nuevas autoridades que asumían su dirección.

Generalmente, el Poder Ejecutivo intervenía en diferentes aspectos de la gestión de las empresas públicas, como los presupuestales, económico-financieros, tarifas y funcionarios, entre otros; pero - salvo excepciones - estaba prácticamente ausente de lo que constituía política energética propiamente dicha.

Por su parte, el Poder Legislativo, introducía esporádicamente - mediante artículos en las leyes de Presupuesto o Rendiciones de Cuentas - algunas modificaciones a marcos jurídicos ya existentes.

Esto cambia a partir de 1991, en que la Ley N° 16.211 del 1° de octubre de aquel año, llamada "Ley de Empresas Públicas", introduce una discusión profunda en la sociedad uruguaya que dio lugar a un recurso de referéndum que derogó parcialmente la citada ley. El debate, que aún hoy persiste y que, desde nuestro punto de vista es superficial e incompleto, está referido a las llamadas Empresas Públicas del Estado o lo que la Constitución denomina Entes Industriales y Comerciales del Estado. Se discute principalmente sobre cuestiones relacionadas con su existencia, su propiedad, su rol y su destino.

II. NUEVO ENFOQUE - NUEVAS DIFICULTADES

En esta última década entonces, las cosas comienzan a cambiar. El Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Industria, Energía y Minería, decide adoptar una actuación más protagónica en la fijación de las políticas y separar las mismas del rol empresarial.

El esfuerzo más notorio realizado en este sentido es la Ley N° 16.832, de 17 de junio de 1997, "Marco regulatorio energético", la que también dio lugar a una impugnación vía referéndum que no prosperó, y, en cuya Exposición de Motivos, se afirmaba que "la institucionalidad del sector eléctrico debe separar claramente los papeles normativo-regulador y empresarial del Estado"

También esta norma significó - por primera vez - la explicitación de una visión política del sector eléctrico por parte del gobierno.

En una definición de objetivos, contenida en la citada Exposición de Motivos, se afirmaba: "Abastecer la demanda de energía eléctrica al mínimo costo para el país, en un marco de factibilidad ambiental y de viabilidad financiera de los proyectos destinados a satisfacerla".

Aunque no se dice, suponemos que en dicho enunciado también está implícito el concepto de seguridad del suministro o abastecimiento, principio fundamental que había sido mantenido por UTE durante muchos años.

Pero ¿cuáles fueron las dificultades entonces y que, en nuestra opinión, persisten en la actualidad?

a) Una política energética no explicitada ni discutida suficientemente b) Formulaciones inexistentes o, en todo caso, ambiguas, parciales o incompletas, de los Partidos Políticos respecto a sus propuestas sobre política energética. c) Contaminación de la discusión con temas atinentes a la propiedad de las empresas públicas y a su privatización. d) Confusión de roles, enfrentamientos y oposiciones entre el MIE y ANCAP y UTE. e) Posturas contradictorias del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo que, por algunos voceros enfatiza sobre la necesidad de rebajar tarifas y, en otros casos, impone o mantiene sobrecostos a las empresas públicas que se reflejan en tarifas más caras. f) Algunas confrontaciones competitivas entre ANCAP y UTE

III. UN INSTRUMENTO PARA SUPERAR ESTAS DIFICULTADES: EL PLAN ENERGÉTICO NACIONAL

En nuestra opinión, Uruguay debe seguir el ejemplo de otros países, elaborando un PEN (Plan Energético Nacional) que exponga, de forma sistemática y explícita, la política energética del Estado uruguayo.

La eficiencia económica, la seguridad, calidad y suficiencia del suministro y la protección al usuario, incluyendo la viabilidad ambiental, son los ejes principales para orientar el desarrollo del PEN.

Su existencia será importante, también, para transmitir confianza, credibilidad y coherencia a los potenciales inversores extranjeros que decidan asumir riesgos en el sector.

IV. ¿QUÉ ES UN PLAN ENERGÉTICO NACIONAL?

Es una gran "hoja de ruta" con la que el país debe orientarse, en materia energética, durante los próximos años

Nuestra propuesta es que Uruguay cuente con un Plan Energético Nacional que surja de una discusión profunda sobre su alcance, contenido y formulación.

El mismo deberá establecer las líneas básicas de la política energética uruguaya para un lapso determinado: por ejemplo diez años. Ello involucrará una visión estratégica de largo plazo, que vaya más allá de la alternancia democrática de los partidos políticos en el gobierno.

Consecuentemente, las decisiones empresariales privadas y públicas contarán, por primera vez, con un referente concreto dentro del cual deberán enmarcar su actuación.

V. CONTENIDO DEL P.E.N.

Naturalmente que no tenemos la pretensión de comenzar a definir lo que debería ser el contenido del PEN, ahora y en este ámbito. No obstante, sí aspiramos a mencionar algunos temas que no deberían estar ausentes de dicho Plan, tomados algunos del ejemplo internacional y surgidos otros de lo que entendemos conveniente para nuestra realidad nacional.

A. Orientación General

Hemos definido anteriormente algunos de los que, a nuestro entender, deberían ser criterios rectores del PEN.

Llama la atención que, de la discusión reciente sobre ANCAP y UTE, no se ha manejado una definición de política energética que, para nosotros es sustancial, la seguridad del suministro y, asociado a ello, el grado de autonomía energética que debe tener el Uruguay.

Se ha dicho "nuestra autonomía energética debe ser la mayor que podamos alcanzar". Bien ¿de cuánto estamos hablando? ¿100%? ¿50%? ¿20%? ¿Menos?

En lo que respecta a energía eléctrica, es necesario determinar el grado de dependencia de la importación de energía de la Argentina que se entiende razonable para el país.

Un informe interno de la UTE, de marzo de 2000, dice que el criterio empleado por esta empresa históricamente "para determinar la magnitud de la potencia de respaldo necesaria, es que debe ser suficiente para permitir el abastecimiento de la demanda local, sin restricciones superiores al 20% de la demanda (sin afectar severamente la actividad productiva del país), aún en las sequías más severas registradas históricamente y en una situación en la que esté limitada la posibilidad de importación a aproximadamente un 10% de la demanda".

Ahora bien, esta es una clara definición no empresarial sino de política energética. Mientras esa definición no aparezca, la empresa suple la deficiencia con sus propios criterios. Ahora bien, seguramente esta definición del PEN dependerá: a. De los recursos autóctonos disponibles b. Del sobreprecio que se está dispuesto a pagar por la utilización preferente de los recursos energéticos propios c. Del grado de seguridad de los recursos propios d. De la estructura de consumos de energía primaria e. De la sustituibilidad de los distintos tipos de energía y la diversificación energética.

B. Entorno Energético Internacional y Regional

Desde el punto de vista uruguayo, este debe ser un capítulo esencial del PEN.

Se ha hablado con mucho entusiasmo de la incorporación del gas natural a la matriz energética uruguaya.

Obviamente participamos de ese entusiasmo. Ahora bien, como nuestro país no tiene yacimientos de petróleo o gas conocidos - y permítanme reiterar aquí la perplejidad que siempre me ha causado el hecho de que aún no exista certeza de si tenemos o no petróleo o gas en alguna parte de nuestro territorio - el gas proviene de Argentina.

Lo que suceda con el gas en la Argentina, en el corto, mediano y largo plazo, resulta entonces fundamental para nuestro país.

Veamos que dice el Ing. Jorge Lapeña, Presidente del Instituto Argentino de la Energía "General Moscón" y ex Secretario de Energía: "hay una política desordenada de exportación de gas natural, como si no se cumpliera el principio de la Ley N° 24.076 que obliga a hacer una autorización fundamentada de cuándo y cómo exportar en relación al mercado interno".

Vale la pena entonces no pensar que la sola incorporación del gas argentino a nuestra matriz energética asegura el suministro. Esto último dependerá de cómo manejemos con Argentina las importaciones de gas desde aquel país.

Otro ejemplo, también referido al mercado eléctrico, de la importancia de seguir con atención el panorama regional e internacional, es la excesiva confianza que la interconexión con Argentina nos da, con su capacidad de intercambio del orden de los 2000 MW. En efecto, pocas veces se dice que Argentina está procurando construir una nueva línea de 500 kV Ezeiza -Rodríguez, como modo de llegar a exportar 2000 MW a Brasil. Esta línea aún no se construye, pero, según técnicos de UTE, el suministro del orden de 2000 MW a 3000 MW a Brasil desde Argentina haría que, en condiciones de baja hidraulicidad en Salto Grande y Yacyretá, provocara "limitaciones en la potencia transportable desde Buenos Aires hacia el norte, lo que involucra el intercambio entre Argentina y Uruguay. Los estudios realizados, indican que con 2000 MW de intercambio entre Argentina y Brasil, la capacidad de contratación de respaldo desde Uruguay en Argentina estaría limitada a aproximadamente 300 MW."

Otra pregunta a este respecto sería. ¿quién pone primero la ficha en el dominó? ¿Cuánto tiempo tenemos para lograr una interconexión en extra alta tensión con Brasil que nos permita vender energía propia y de Argentina al Brasil y, además comprar futuros excedentes de energía hidráulica de Brasil para Uruguay y Argentina?

Hoy estamos jugando en un tablero internacional y así debemos entenderlo.

C. Demanda de Energía

La previsión de la demanda de energía a corto, mediano y, especialmente, a largo plazo es fundamental para diseñar una estrategia perdurable respecto al suministro, para programar adecuadamente las inversiones que necesariamente deberán hacerse y para ajustar los programas de eficiencia energética que, imprescindiblemente el país, deberá encarar.

Este capítulo incluye- entre otras cosas - contar con un análisis sectorial del consumo final de energía y de la demanda de energía primaria

D. Oferta de Energía

En este capítulo, deberá establecerse la oferta energética de la que se dispondrá, detallándola y cuantificándola, sector por sector:

a. Sector Eléctrico b. Sector Gas Natural c. Sector Petróleo d. Otros sectores

E. Energía y Medio Ambiente

Este es un capítulo de singular importancia que hasta ahora no aparece como un objetivo prioritario de las políticas energéticas, tal como debe serlo.

UTE, por su propia iniciativa implementó no solamente un Plan de Gestión Ambiental, integrado tanto a las estructuras existentes, como a los nuevos emprendimientos, sino que ha sido la primera empresa pública en formar una Unidad de Gestión Ambiental en su estructura.

Ahora bien, para plantear un tema de moda, cuando se han estimado los costos de prorrogar las obras de la nueva refinería de ANCAP, no se ha calculado el costo ambiental que tiene seguir produciendo naftas con plomo en nuestro país, en lugar de naftas sin plomo, aunque sea transitoriamente, por las repercusiones de contaminación atmosférica que ello implica.

Es necesario entonces, detallar el impacto que las actividades del sector energético tienen sobre el medio ambiente, así como la especificación de las políticas que a este respecto se seguirán.

El tema no es meramente romántico o retórico. Todo lo referente a la energía es fundamental dentro de las negociaciones internacionales vinculadas al cambio climático.

La declaración de la V Conferencia Interparlamentaria de Minería y Energía para América Latina, celebrada recientemente en Santiago de Chile, establece que "Un asunto muy relevante... es como vamos a reaccionar frente a las oportunidades de inversión que ofrece el "mecanismo de desarrollo limpio" y como actuaremos frente a un cambio de rumbo en los compromisos establecidos en el Protocolo de Kyoto. Nuevamente, en este caso, es importante la cooperación con los países de la Unión Europea y con los Estados Unidos, así como el papel que debería asignarse a las instituciones multilaterales u a las instituciones regionales y oficiales de financiamiento".

F. Investigación y Desarrollo

Crear y mantener un Programa de Investigación Energética, está relacionado íntimamente con el capítulo siguiente, ya que el objetivo fundamental es sistematizar las diversas alternativas de innovación y desarrollo que puedan implicar un aporte positivo para el PEN

Si bien implícitamente las empresas públicas energéticas cuentan con desarrollos de I+D en sus organizaciones, se trata de un enfoque más general, que priorice el interés nacional en los avances que puedan lograrse.

Un ejemplo claro de que esto falta, es lo relacionado con la iniciativa planteada recientemente para la producción de Biodiesel .

G. Uso eficiente de la Energía

Mientras un gran número de países cuentan ya con Planes de Ahorro, Racionalización y/o Eficiencia Energética, Uruguay se encuentra rezagado en este aspecto.

Además de la inclusión de este Capítulo en el PEN, estimamos imprescindible la existencia de una norma legal al respecto.

Según la Unión Europea, "la eficiencia energética será un elemento esencial para mantener la competitividad europea de largo plazo"

Relacionado con ello también están otros aspectos como el desarrollo de las energías renovables o la cogeneración, sobre lo que también es necesario establecer metas explícitas.

¿Qué porcentaje de oferta consolidada de energías renovables queremos contar de aquí a diez años?

¿Cuánto queremos sustituir de productos petrolíferos por gas natural en los próximos años?

¿Queremos disminuir o aumentar nuestro consumo primario y final de energía? ¿En qué porcentaje?

¿Qué objetivos de cogeneración por sectores y combustibles tenemos para los próximos años?

Recientemente, la CEPAL y la Comisión Europea ha iniciado un nuevo proyecto para promover las tecnologías más eficientes para el uso racional de la energía, mediante la constitución de una Organización de Promoción de Tecnologías Eficientes (OPET) cuya actuación, en una primera etapa, estará concentrada en el MERCOSUR.

Consideramos importante que Uruguay pueda incorporarse a dicho Proyecto del que hoy ya están participando Argentina, Brasil y Chile.

H. Complementación Regional

Este es un punto fundamental en el que Uruguay deberá trabajar intensamente, las Interconexiones Eléctricas, los Gasoductos Internacionales, los Emprendimientos Binacionales como la Central de Salto Grande o la Interconexión Rivera-Livramento, así lo están señalando.

Asimismo, Uruguay no debe descartar - en materia de energía eléctrica - la posibilidad de comprar excedentes de Paraguay, cuyo transporte deberá ser permitido por Argentina en algún momento.

I. Empresas Públicas

No es posible suponer un Plan Energético Nacional sin incluir un Capítulo en el que se defina que es lo que se espera de las Empresas Publicas en la implementación de las políticas energéticas. Incluimos aquí a ANCAP, UTE y CTM (Comisión Técnico Mixta de Salto Grande) , a pesar de que esta última no tiene aún un desarrollo empresarial comparable a las dos primeras.

"Queremos unas empresas públicas fuertes y eficientes que se desenvuelvan en un régimen de competencia" parece ser la afirmación más generalizada.

Bien, entonces debemos pensar en que ellas deberán ser cada vez más empresas y cada vez menos reparticiones estatales.

Hablar de que deben bajar tarifas sabiendo que se les imponen cargas que aumentan inevitablemente esas tarifas es, cuando no hipócrita, al menos claramente equivocado.

Interferir las decisiones empresariales con decisiones políticas es la mejor manera de debilitarlas y no permitir su adecuación para la competencia.

Es imposible planificar, fijar metas, programar inversiones y ejecutar acciones si reiteradamente se les impone directivas que alteran las decisiones empresariales.

Otro punto a definir es el de las relaciones futuras de ANCAP y UTE. ¿Deberá ser una relación de competencia o de complementación?

Finalmente, las empresas públicas cuentan con los planteles de técnicos más preparados para expedirse sobre temas energéticos. Sus puntos de vista, sus estudios y su visión acerca del futuro energético del Uruguay deben ser tenidos en cuenta al momento de la elaboración del PEN.

VI. TRES REFLEXIONES FINALES

1. ¡Cuidado con la soberbia!

La soberbia siempre es una mala consejera, pero en materia energética es letal.

Algunos tecnócratas creyeron saberlo todo. Hoy, los modelos que nos fueron exhibidos como la panacea, son objeto de revisión y de crítica. Aprendamos de sus errores. Uruguay tiene poco margen para equivocarse.

En un artículo denominado "Lecciones Aprendidas de la Crisis de Electricidad de California", Paul L. Joksow, Profesor de Economía del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y Director del Center for Energy and Environmental Policy Research de dicho Instituto, escribe: "California confió en un "diseño de mercado por comité" y permitió que la retórica insensata del libre mercado y la política de los grupos de interés ignoraran las realidades técnicas, la experiencia internacional y el sentido común".

2. No esperemos todo de los reguladores. Son falibles como el que más.

En el artículo que citábamos, del Profesor Paul Joskow, éste asevera: "Los actuales sucesos en California, así como los problemas menos severos en otros mercados de electricidad en los EEUU, también arrojan la pregunta de si los reguladores federales (FERC) están supervisando los diseños y la difusión de un buen funcionamiento de los mercados de electricidad competitivos, si están monitoreando efectivamente el desempeño del mercado, si están identificando y midiendo los problemas de desempeño, desarrollando e implementando reformas para corregirlos. No han sido satisfactorias las respuestas de la FERC a los problemas de California, así como los de otras regiones".

Otro artículo, esta vez de Joao Lizardo R. Hermes de Araujo, del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, titulado "Inversión en la Industria de Abastecimiento Eléctrico Brasileña: ¿cuáles fueron los errores?¿qué debiera hacerse?" señala que - en su concepto - hubo defectos en el Diseño Básico y que el "equipo de reformadores estaba convencido que un mercado que operara eficientemente, las inversiones debieran satisfacer naturalmente la demanda".

No fue así, pero no son los reformadores lo que están en la silla de acusados. Es todo Brasil.

El modelo de regulación eléctrica que algunos entusiastas pregonaron insistentemente en el Uruguay - y aún hoy lo hacen - fue el argentino. Refiriéndose a ese modelo, se hizo pública la siguiente declaración, hace pocos días : "El Honorable Senado de la Nación declara su preocupación por la falta de desarrollo sustentable en el sector eléctrico nacional, al peligrar el abastecimiento de la demanda local e insta a las autoridades competentes a efectuar una urgente revisión de las normas regulatorias, de modo de garantizar el suministro a mediano y largo plazo, con la calidad requerida a precio justo para el usuario".

De ese modelo, dice el Ingeniero Silvio Resnich, Presidente de ATEERA y Gerente General de Transener: "La regulación es para una etapa en un modelo estático. Ahora el modelo es dinámico y hay que cambiarla. La regulación debería formar parte de una reforma continua, y eso es lo que faltó. Creo que a la regulación hay que agregarle las cosas que faltan".

También de ese modelo el Ing. Ernesto Badaraco, Presidente de AGEERA, afirma: " no es posible ser rentable con el mecanismo de formación de precios actual en el mercado de generación y ello explica el motivo por el cual hace tres años que no se anuncia una nueva inversión en generación eléctrica".

Otro modelo del que también recibimos lecciones durante mucho tiempo fue el chileno. Hoy, Mauro Valdés, Gerente del Consejo Minero de Chile, se ha referido en términos muy duros a la situación que rige el sistema interconectado de Norte Grande, en el que se han generado perjuicios muy grandes para el sector minero, por las fallas reiteradas de generación, a pesar de que hay más de 3.000 MW instalados, frente a un pico de demanda que no alcanza los 1.300 MW. Tan grave es la situación que el sector minero ha acuñado el término "negawatt" para describirlo, al tiempo que se estiman en 3 millones de dólares para el año 2000 y en más de 1.2 millones de dólares para lo que va del 2001, las pérdidas para el sector por perturbaciones parciales.

Esto ha motivado que el Ministro chileno de Economía, Minería y Energía, Sr. Jorge Rodríguez Grossi, haya anunciado que se introducirán cambios en la regulación, además de otros aspectos, para intentar atender este problema.

3. No hay recetas únicas

Si hay algo que ha resultado probado por la experiencia es que la simple copia o transplantes de modelos no es aconsejable.

Existen áreas comunes, enfoques internacionales, experiencias extranjeras que deben ser aprovechados al momento de la elaboración y perfeccionamiento de nuestras políticas energéticas, ello siempre de acuerdo a nuestras propias características y realidades.-

En el Simposio Hemisférico sobre Energía, llevado a cabo en Washington, en octubre de 1995, Paul H. Boeker, Presidente del Instituto de las Américas y Richard M. Farmer, Presidente del Consejo Internacional de Proyectos de Energía afirmaban rotundamente: "Únicamente dos países (de Latinoamérica), Chile y Argentina, ya completaron casi todo lo necesario para llevar adelante la reestructuración. En otras partes de las Américas queda una tarea enorme por cumplir, con un papel importante de cooperación entre los gobiernos regionales y las empresas del sector privado".

Seis años más tarde, los representantes de los países que concurren a eventos similares son mucho más cautelosos. Como vimos, Chile y Argentina están en un fuerte proceso de autocrítica.

Estamos a tiempo, pero éste no nos sobra. En materia eléctrica, desde 1992 que nuestro país no ha invertido en nuevas plantas de generación. Mientras tanto, el país ha crecido ha una tasa media anual del orden del 5%. El año próximo, el faltante de respaldo puede alcanzar a aproximadamente 600 MW. Necesitamos establecer - sin demora - un rumbo claro y definido.- LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

Inicio

URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista LA ONDA digital