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Nueva estrategia para la construcción de centrales térmicas

¿Un sobre costo de por lo menos US$ 50 millones para los consumidores?

por el Ingeniero Bruno Vuan

En los últimos tiempos, se han producido variantes en la política energética. A la suspensión luego de un grado de avance importante de las obras de la refinería, se agrega el cambio de estrategia para la expansión del parque generador térmico. Con respecto a este último punto, se ha anunciado la convocatoria a una licitación internacional, por un contrato de potencia y energía asociada de una central a construirse en el país.

Lamentablemente en la discusión de estos tema se suele caer en descalificaciones mutuas entre los distintos actores. Calificativos como privatistas, estatistas, corporativistas o autistas, poco ayudan a esclarecer el tema. La experiencia internacional indica que no hay soluciones únicas, y que tanto sistemas desregulados como planificados han tenido problemas severos. Argentina en la sequía del año 88, tuvo restricciones en el marco de un sistema estatal. Chile diez años después tuvo los mismos problemas en un sistema competitivo. El fenómeno de El Niño provoco en el verano de 1998 cortes masivos por una ola de calor en Auckland durante cinco semanas, siendo el sistema en Nueva Zelandia desregulado. Al mismo tiempo, en el invierno boreal del mismo año, una ola de frío provoco un período similar de cortes en Montreal, donde existe un sistema de planificación estatal. La construcción de una central a gas de ciclo combinado en Queens, es encarada por la estatal New York State Power Authority, NYPA, mientras que en Cárdenas, Cuba se hace por la empresa mixta Energas, formada por las estatales Unión Eléctrica y Cupet, y la canadiense Sherritt, que además controla cerca del 40% de Cubacel, la empresa cubana de telefonía celular. De la misma manera mientras en Irlanda que se señala como ejemplo, la principal empresa eléctrica, el Electricity Supply Board, ESB es estatal e invierte en el exterior, el gobierno del presidente Chávez, procedió a la privatización de una de las mayores empresas eléctricas de Venezuela, la Electricidad de Caracas, EDC a manos del grupo norteamericano AES.

Volviendo al caso que nos concierne, se sostiene entre otras cosas, que además de la necesaria ampliación del respaldo térmico que asegure el suministro, así como la mejora en las condiciones de competitividad, el país no está en condiciones de aumentar el endeudamiento, y que ante la aparición de un outlook negativo en una calificadora de riesgo, el investment grade de la deuda pública se podría perder, con el consiguiente aumento del costo del financiamiento.

Al mismo tiempo, al recibirse una inversión extranjera directa como la propuesta, se estaría dando una fuerte señal de confianza en el país para los inversores externos, posibilitando el ingreso de nuevas inversiones, así como un abaratamiento del crédito por una mejora en la calificación de la deuda.

Ante estas valoraciones, se puede decir que:

· Los ejemplos internacionales señalan que no resulta evidente una correlación entre la calificación de riesgo y la inversión extranjera directa en el sector eléctrico. Basta ver la baja calificación argentina o venezolana, en relación con la incorporación masiva de inversiones de riesgo en el sector eléctrico. Estos ejemplos sugieren que las causas fundamentales de una mala calificación, parecen encontrarse fuera del ámbito energético.

· En la alternativa propuesta, el Estado le proporciona al ganador de la licitación un contrato de gas, infraestructura y un contrato de potencia y energía asociada. Estas condiciones significan una limitada exposición al riesgo, lo cual puede reflejarse en un costo competitivo. Pero debe tenerse en cuenta que el Estado en los costos precedentemente señalados, tendrá incluido la renta del operador, así como soportar la subutilización del parque térmico y los recursos humanos existentes, que en estas condiciones, sin inversión quedarán cada vez más fuera de competencia, perdiendo el Estado sin contrapartida alguna, el activo que constituye su parte participación en el mercado de generación eléctrica. Es así que se compromete la viabilidad económica de las unidades de generación en manos del Estado, a las cuales con razón se le exige niveles de eficiencia que les permita competir en la región, así como no imponer sobre costos a ciudadanos y al sector productivo.

· Esta licitación internacional, que según las instrucciones del PE debe ser convocada por UTE-Distribución, todo indica que va a tener una única empresa de generación del mundo incapacitada para presentarse, ya sea sola o consorciada: UTE-Generación.

· El Estado asume compromisos a futuro de pago de contrato de gas, potencia y energía asociada, con lo cual su nivel de endeudamiento igualmente aumenta, con las mismas eventuales consecuencias negativas de compromiso de la calificación de riesgo que se quiere evitar con esta alternativa. Es más, en cualquier caso, la expansión de la generación eléctrica debe hacerse por la vía del endeudamiento externo, ya sea en su forma tradicional de créditos de organismos internacionales, por créditos de proveedor, por remuneración por potencia, o como se propone por un contrato en la modalidad Power Purchase Agreement, (PPA), donde por un período importante, 15 años por ejemplo, se compromete el pago de la potencia disponible, así como la energía generada. Estos pagos por potencia en la modalidad PPA, están en función del capital invertido, y de hecho son equivalentes a los pagos que haría el Estado por una inversión similar, en tanto se manejen tasas del mismo orden, y que terminan en todos los casos a cargo de los consumidores.

· Tratándose en definitiva de un contrato de financiamiento, construcción, operación y mantenimiento, y no una inversión de riesgo importante, parece poco probable que esta alternativa pueda ser interpretada por las calificadoras como una reforma estructural, ni por los inversores externos como una señal de confianza relevante. De igual manera es difícil que estas calificadores no contabilicen las obligaciones de un contrato PPA, como un aumento del endeudamiento.

· Una fuerte señal de confianza en el país, se daría si se instalara un generador privado, consiguiendo a su riesgo los contratos de gas, así como apostando a captar grandes consumidores, contratos de distribución y un alto índice de despacho. Esa opción parece lejana por el momento, no por un problema de barreras impuestas por un operador monopólico al ingreso de nuevos operadores, sino por el alto porcentaje de generación hidráulica del sistema interconectado, sumado a la falta de un mecanismo de remuneración del respaldo térmico, que debe ser establecido por el regulador. Con una potencia instalada que en condiciones de buena hidraulicidad es capaz de cubrir el pico máximo de consumo, el riesgo para un generador térmico independiente es muy alto, si no se prevé por parte del regulador esquemas de remuneración del respaldo, o se logran contratos que aseguren el repago de la inversión.

· Además de los cambios en la institucionalidad regulatoria eléctrica ya iniciados, una reforma estructural importante aun pendiente en el sector, es la reforma del marco jurídico de las empresas eléctricas estatales, que notoriamente restringe su accionar en un mercado competitivo, limitando su eficiencia. Una reforma de esa naturaleza, redundaría en una mejora de la calificación de riesgo, y si bien han existido algunos proyectos, no parecen visualizarse en el corto plazo iniciativas con capacidad de concreción, debiendo este tema ocupar un lugar preponderante en la agenda de política energética.

· Respecto a las alternativas, informe de agosto de 1999 del Servicio de Información Ciudadana de la Presidencia de la República señala: "En relación a Central Batlle, la empresa consultora alemana Fichtner realizó un estudio sobre la factibilidad técnica y la evaluación de los costos de inversión de las distintas modificaciones que podían realizarse a las unidades 5a y 6a de dicha central para que pudieran utilizar gas natural. Del referido estudio se concluye que es viable técnicamente convertir para quemar gas en las unidades 5a y 6a . Además, surge que es factible efectuar la combinación de la unidad 6a y que el costo de este proyecto es por lo menos un 30% más bajo que la instalación de un ciclo combinado nuevo." "El proyecto de repotenciación de la Central Batlle y Ordóñez consiste en la instalación de una turbina de gas de unos 240 MW de potencia en el predio de la Central, la que se equiparía con una caldera de recuperación de calor en su ducto de escape. Dicha caldera aprovecharía el contenido energético de los gases de escape de la turbina, utilizándolo para generar el vapor requerido para la operación de la turbina de vapor de la 6ª unidad. Se obtiene así un "ciclo combinado" a partir de la instalación de una turbina de gas nueva que se complementa con una unidad de ciclo de vapor convencional existente. De este modo, a los 240 MW que generaría la nueva turbina de gas se le sumarían los 125 MW que es capaz de generar la turbina de vapor de la 6ª unidad, sin que sea necesario para ello utilizar más combustible que el requerido por la nueva turbina de gas para operar por sí sola en "ciclo abierto". El rendimiento del ciclo combinado resultante podría ser de más del 50%, superior al de todas las unidades térmicas actuales de UTE. El ciclo combinado es el tipo de central térmica más eficiente de que se dispone en la actualidad."

· Para encarar esta solución, el análisis de las alternativas de inversión debe contemplar todos los instrumentos legales y constitucionales para la incorporación de capitales. Si bien la política de inversiones debe estar alineada con la del conjunto de sector público, existen numerosos mecanismos de ingeniería financiera alternativos que pueden ser considerados, tales como la emisión de obligaciones, emisión y ampliación accionaria, leasing o créditos de proveedor entre otros.

· Teniendo en cuenta el informe de la consultoría, que indica que la opción de repotenciar la 6ª unidad es de por lo menos un 30% que una central nueva, y que según se ha informado (El Observador 03/05/2001) esta inversión es del orden de US$ 120 millones, esta decisión del PE que cuenta con el aval del MIEM y la UREE puede significar imponerle a los consumidores de electricidad del Uruguay, tanto en las residencias como en el sector productivo, un sobre costo de por lo menos US$ 50 millones. A este se le deberá sumar los costos adicionales que deberá tener un nuevo emprendimiento de terreno, personal, líneas de transmisión, agua de refrigeración, tratamiento de agua, servicios auxiliares, infraestructura y renta del operador, que para el caso de la 6ª unidad son inversiones y costos preexistentes. Obviamente que existe un sinnúmero de elementos adicionales a tener en cuenta, como lo son entre otros la disponibilidad y costo del equipamiento, así como las tasas de interés asociadas a las distintas opciones. De todas maneras, esta aproximación justifica un estudio profundo sobre la conveniencia de las distintas alternativas para la imprescindible expansión del parque de generación, que aleje el riesgo de situaciones como las que hoy viven Brasil y California.

Dado el papel del PE de fijar la política energética, y el de la UREE de promover un adecuado funcionamiento del mercado eléctrico, deben apuntar a asegurar la continuidad del servicio, así como a minimizar los costos para los consumidores, optimizando el patrón de inversiones, y en la medida que estas acciones parecen no ir en ese sentido, sería conveniente que se pusiera a disposición del público los estudios que validen el camino seguido, que disipen las dudas que existen sobre la conveniencia del mismo. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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