Portada del último número de La ONDA




Contáctenos

Mapa de problemas que plantea el tema de la conciencia

por el Dr. Fernando Rama

El panorama que hoy la ciencia se plantea en torno a la conciencia puede ser descripto de acuerdo a criterios diferentes, pero sin duda uno de los más ilustrativos es tratar de inventariar las cuestiones más relevantes. Pero es necesario elegir, como lo hace Metzinger, una clasificación de cuestiones en torno a las cuales se ha instalado el debate filosófico y la consiguiente investigación interdisciplinaria. Cabe aquí precisar que toda decisión en torno a clasificaciones presupone un sesgo teórico que prejuzga siempre.

En primer lugar, una teoría de la conciencia debe ser conceptualmente coherente. En el área de la filosofía de la mente el concepto de conciencia es raramente interpretado, en la actualidad, en el sentido de una substancia no corpórea, no física. No es posible ya referirse a la conciencia sin más sino que se habla de conciencia en términos de una propiedad. Pero, a su vez, la consideración de la conciencia como propiedad plantea diversos problemas para un análisis correcto. Porque, o bien la conciencia se interpreta como un predicado unilateral, y entonces aparece como una propiedad primitiva de ciertos estados mentales, que resiste un ulterior análisis; o bien se interpreta como un predicado bidimensional, y entonces uno se confronta con el problema de la intencionalidad de lo mental. En ésta última perspectiva conciencia es siempre conciencia de algo y puede describirse como el direccionamiento de actos mentales hacia un objeto. Esta conceptualización, inaugurada por Brentano en 1874, lleva a la noción de conciencia como un acto psicológico y dio históricamente origen a diversas teorías que se sucedieron hasta las primeras décadas del siglo XX. Husserl abandonó esta concepción e introdujo el término experiencia intencional, para eludir la noción de acto como actividad consciente. De todos modos esta aproximación mantiene, en la actual discusión, la idea de conciencia como "fenómeno psíquico".

La tarea de la investigación empírica sobre la conciencia consiste en encontrar límites a las bases explicativas de la conciencia fenoménica. Tales proyectos de investigación deben estar siempre relacionados con cierta clase de sistemas, que pueden ser personas, animales o sistemas artificiales. Dentro de dichos sistemas es posible focalizarse en casos particulares; los seres humanos, por ejemplo, pueden ser estudiados en estado de sueño o en vigilia, en diferentes fases de la vida, teniendo en cuenta diferentes culturas o, aún, pueden investigarse en condiciones patológicas como la esquizofrenia, lesiones cerebrales, etc. La conciencia, desde el punto de vista de este materialismo mínimo, puede entonces dar origen a una serie de nuevas preguntas que habrá que ir respondiendo. Las propiedades que dan origen a la fenomenología de la conciencia, ¿ lo hacen bajo las condiciones de las leyes físicas de la naturaleza o son propiedades neurobiológicas, neurocomputacionales o de otra índole? . ¿ Son propiedades funcionales, teleo-funcionales o representacionales ¿ En la actualidad ha revivido, en el campo de la filosofía, una corriente que niega la existencia de una conexión necesaria entre el contenido fenoménico y ciertas formas de realización física. Las nuevas formas de idealismo se apoyan en argumentos en los que resulta imposible detenerse en una nota breve, pero forman parte importante del nuevo campo de investigación de la conciencia, en especial por las preguntas que promueven ante el foro de la investigación empírica que parte siempre o de una visión materialista emergentista o de un punto de vista reduccionista como solución al problema mente-cerebro.

Los filósofos pueden jugar un rol clave en la definición de aquellos conceptos que toda teoría de base empírica debe explicar. En este sentido la colaboración de filósofos con neurobiólogos durante dos décadas ha permitido alcanzar al menos un objetivo. Dicho logro es el haber puesto un fuerte acento en el concepto de qualia. En la terminología acuñada por la filosofía de la mente qualia son estados mentales que poseen un cierto tipo de contenido fenoménico elemental. La cualidad subjetiva de un determinado color, o de una experiencia de dolor son ejemplos, entre muchos otros. Las cualidades subjetivas de la experiencia consciente aparecen como hechos esenciales que individualizan nuestros estados mentales. El problema consiste en definir si esas propiedades privadas de nuestros estados mentales podrán ser conectados alguna vez con las propiedades públicas y objetivas de los estados físicos subyacentes. Los qualia son problemáticos por las siguientes razones: 1) son difíciles de verbalizar; 2) son propiedades aparentemente privadas; 3) en principio no parecen reducibles a relaciones entre elementos más básicos; 4) son homogéneos, inestructurados; 5) son transparentes y presentes en el sentido explicado en una nota anterior.

Esta naturaleza problemática de la subjetividad explica gran parte de la naturaleza problemática de la psiquiatría. De ahí su importancia y la necesidad de tenerla siempre presente. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

Inicio

URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista LA ONDA digital