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Si
triunfara la globalización el arte correría peligro
Diálogo
de La ONDA con el pintor Freddy Sorribas, Premio Nacional de
Pintura, mientras prepara en su taller de Porto Alegre una
muestra de su creación artística que en pocas semanas se
podrá ver en Montevideo.
-
Freddy, usted viene analizando y en algún sentido resistiendo el
fenómeno de la globalización desde hace mucho tiempo, ¿ por qué?
-Hace
más de 4 años empezamos a reflexionar sobre este fenómeno con
un grupo de amigos, todos ellos preocupados por el impacto
de la globalización, que ya en ese momento aparecía como una
expresión que busca planetarizar mercados,
estandarizar gustos, homogenizar los perfiles particulares de las
distintas expresiones culturales del planeta. Quizás el rasgo más
perverso de la llamada globalización es la búsqueda de anular la
capacidad de discernir e impedir la magia de estremecerse
ante los hechos humanos más profundos.
Recuerdo
perfectamente aquellos primeros intercambios intelectuales, había
aspectos que aún no aparecían definidos de los promotores de la
globalización, algunos de los que empezamos aquellas reflexiones
decíamos que había que impedir que los antihumanistas del mundo
se apropiaran de un concepto tan genuino como es el
globalizar instrumentos, como puede ser el que cada hombre o
mujer pueda tener un teléfono, una computadora y con ellos
comunicarse con un semejante en cualquier parte del planeta. Pero
aún cuando los globalizadores son muy rápidos en
atribuirse el mérito de lo moderno o posmoderno no
hacen más que repetir lo que ya en varias etapas de la historia
han hecho unos pocos que se apropian de instrumentos y
medios (muchos de ellos inventos geniales de creadores
humanistas) para someter y dominar a las mayorías
en lo económico y cultural.
-¿Lo
ve como un fenómeno inevitable?
-No,
como es notorio hoy son millones los que se oponen activamente a
la perversa y antihumana globalización. Son muy pocos
los creadores, científicos, pintores o escritores que aceptan
esta globalización, aunque algunos de esos pocos escriban
en el País de Madrid como lo hace Vargas Llosa diciendo que
“ la globalización es una realidad de nuestro tiempo, que no
podemos soslayar” y que “esta es la realidad ”, ¿de qué
realidad nos habla Vargas?, de la realidad de que cuatro mil
individuos, es decir un grupo que cabria cómodamente en un
barrio, imponga esta inhumana competencia individual
(todos contra todos), el vale todo (que es su consecuencia lógica).
En resumen una propuesta de guerra tan inhumana como es esa
llamada “competitividad”, ganar, triunfar, vencer, no importa
dejar millones de personas en estado de “perdedores”, ¿acaso
no tiene relación con esta propuesta el que cada vez más se
rebaje la convivencia social, cada vez se mienta más, cada vez se
crea menos, cada vez se razone menos?, tanto menos se razona
que se han ido aceptando cosas absolutamente inaceptables como por
ejemplo privatizar la luz de todos, la educación, la
salud que equivale al derecho a la vida!
Los
que aquí en Uruguay repiten lo de Vargas Llosa nos dicen que
“no se puede estar contra la ley de la gravedad “, “ el mal
habita en el ser humano anclado en el corazón, etc, etc”.
Creo
que todos los artistas del mundo deben defender la natural
diversidad cultural, debemos decir bien fuerte: ¡viva la de
todos, y muy uruguaya, forma candombe de pintar y todas las
formas de todos los otros!
-¿Cómo
se puede expresar estas ideas desde la pintura?
-Vengo
buscando pintar diciendo, comunicando en oposición a los que
deterioran las artes llevándolas a lo inexpresivo (comunicación
puramente formal) Esto me ha generado alguna forma de
persecución como fue la sufrida en Piriápolis por
iniciativa de un funcionario municipal que impidió mi exposición
“Paisajes del Mar”. Comparto la idea del filósofo
norteamericano Jamerson que en una nota de “Clarín” de Bs.
As. dijo “es necesario un arte, que ahora esta naciendo, que sea
un anti-producto del postmodernismo “.
Se
debe recordar que quizás Picasso fue el mayor ejemplo de un
arte directo, cuando decía: “En una pintura mía si una ventana
me molesta, la borro, en la vida la cierro. En mi pintura actúo
como en la vida”.
-¿Esto
se puede decir que es un arte contestatario?
-
No, el arte siempre busca la forma y contenido que le dicta el
contexto en que nace. No olvidemos que el postmodernismo propone
el “fin de la creación “, por lo que la sola creación ya es
una respuesta, una contestación y un aporte al conocimiento y el
desenvolvimiento humano.
-¿Cómo
ve usted la comercialización de las obras de arte en remates y
galerías del Montevideo de hoy?
-¿Galerías?,
las galerías prácticamente han desaparecido, se asiste a un
“desmonte” del sistema del arte, en la realidad ya no existe
esa unidad de talleres y galerías que en una etapa fue muy
fértil.
Muy
significativo ha sido el papel de personas y resortes que desde el
Estado han jugado un papel liquidador en esta etapa del arte en
nuestro medio, este fenómeno sé contextura en la nueva
priorización del lucro a la que se somete a la producción artística,
conceptos y medidas que en el arte son destructivas de lo que es
esencial, el arte es un bien de uso, el arte es, de y para todos.
Merece
un estudio con detenimiento los sutiles y no tan sutiles
mecanismos y conductas censores que se vienen aplicando en
varias instancias donde los creadores del arte deben actuar o
exponer.
Esta
lucha con los mercaderes del arte no es nueva pero se renueva hoy
a la luz del neoliberalismo, tengamos en cuenta estos conceptos
que están en un ensayo del pedagogo Rúben Yánez (y que
muestra el patético camino que conduce la mercantilización del
arte): “también en el campo del arte ellos (los opresores) han,
ahora, distorsionado su condición de bien de uso, para
convertirlo en “cosa” que tiene la “utilidad de incrementar
el capital”. “Un ejemplo de este crimen para con el arte lo
constituye el cuadro “Los girasoles”de Van Gogh, pintado desde
su desesperada pobreza y destinado a ser visto por todos los
hombres, hoy es la propiedad privada de alguien que lo ha tasado
en 60 millones de dólares, y lo tiene escondido en un banco de
Tokio”.
Artículo.
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