|
Que
el presidente Bush trate de diferenciar el mecanismo de la
legítima defensa, del mecanismo de reacción
Entrevista
al P. Diego Pérez , sacerdote católico
Los trágicos hechos derivados de los atentados en Estados
Unidos han implicado en mas de un sentido aspectos religiosos o
derivados de conductas que dicen inspirarse en fenómenos de
Dios. La ONDA, consulto al respecto al P. Diego Pérez ,
sacerdote católico de la Institución Dalmanutá en Uruguay. El
P. Diego Pérez es Licenciado en Teología de la
Evangelización, por la Universidad Gregoriana y tiene 49 años
de edad.
-
Padre, ¿ cuáles fueron sus primeras reflexiones sobre estos
atentados?
-
Las reflexiones fueron muy parecidas a las imágenes. Las imágenes
son de una gran conmoción, esto también se siente dentro de
uno,
Las
primeras impresiones son así, como algo estructural, que se ha
movido hasta caer; también dentro de uno pasa lo mismo.
Lo
que parecía sólido, símbolo del mundo moderno, hace pocos
instantes aparecía como muy seguro, un elemento agresor,
maligno lo desmorona, ésta misma sensación es la que uno
siente. Luego viene un profundo dolor y bronca por la
injusticia del hecho, sería muy superficial dar una explicación
sobrenatural, la única explicación que se pude dar es que esto
está mal.
-
¿Cómo los seres humanos podemos enfrentar esto?
-
Hay que ser muy cuidadoso para interpretar una cosa de estas
características, o justificar
lo que pasó, generalmente uno dice ¿cuál es el símbolo del
poder dentro del mundo?
Y
enseguida uno dice es USA, símbolo de la democracia, de
la libertad, del poder económico, pero también de las
intervenciones bélicas en distintas partes del mundo. Todo esto
no puede ser la justificación de algo que es injustificable,
pero sí se puede ver como una reacción, e interpretarla
en cuanto a su causa.
Desde
el punto de vista de la fe, en la vida a todos nos pasa de tener
sacudones, de que se nos “caigan las torres gemelas “. Esto
quiere decir que hay seguridades sobre las que armamos nuestras
vidas, que muchas veces no son tales.
Desde
la fe la única seguridad que uno tiene en la vida es Dios,
porque todo lo demás aunque aparezca muy sólido, se puede
deshacer en fracciones de segundo.
Quiero
recordar lo que le escuche hace pocas horas decir al periodista
Barret Puch, al ser preguntado sobre qué hacer frente a hechos
como este. El respondía algo que me parece muy sabio y humilde:
“Me parece que es muy importante saber lo que pasa por
nuestras mentes y qué es lo que pasa por nuestras almas”.
A
veces se buscan estrategias globalizadoras, sin embargo
las reacciones del individuo, la reacción de la persona es una
buena respuesta frente a este tipo de hechos.
Estos
hechos fueron realizado por personas, no por robot, personas que
quizás fueron dominadas por cosas que muchas veces en la vida
doméstica nosotros tampoco controlamos.
Sé
que con esta manera de pensar estoy haciendo un llamado a la
reflexión personal y no estoy cambiando el mundo, pero es el
granito de arena que uno puede aportar para que estos
hechos no pasen.
-
¿Qué pasos en esta dirección no ha dado la humanidad
para que estos hechos se repitan?
-
Si yo pudiera estar ahora al lado del presidente Bush le diría:
“Presidente trate de diferenciar el mecanismo de la legítima
defensa, del mecanismo de reacción”.
Lo
que le tengo miedo es a la espiral, a la reacción en
cadena, que por la necesidad de compensar un dolor le
vayan a echar la culpa a alguien que no sea el verdadero
responsable.
Lo
que no puede pasar es que esto desencadene un tipo de mecanismo
de lucha de poderes, para ver cual puede más. Reitero, lo peor
que pudiera pasar es si se realizan acciones solo en busca
de compensar el dolor.
Una
cosa son los pueblos árabes con su cultura milenaria y otra
cosa son grupos enloquecidos, como también lo ha habido dentro
de los cristianos.
Habría
que diferenciar a los que tienen una fe como orientador de
su vida y como un valor religioso, de aquello que llamamos
fundamentalismo, que es la comprensión radicalizada y
lateralizada de un aspecto parcial de una fe.
Siempre
ha habido este tipo de patologías religiosas que lleva a
decir que “me mato a mí y mato a quinientos porque esta
inmolación tiene un significado sobrenatural”, cuando esos
hechos suceden, se está dentro de una patología de lo
religioso.
Estos
comportamientos no anulan el valor de una religión
como la musulmana, por algo el Papa Juan Pablo II en Siria entró
en una Mezquita y en1986 convocó a todas las religiones
universales a rezar por la paz, hay tradiciones bíblicas
comunes.
-
¿Que opinión le merece el hecho que el presidente Bush, en uno
de los primeros discursos luego de los atentados, se refiriera
al Salmo XXIII?
-
Rezar a Dios, siempre hace bien. Claro que hay que tener
cuidado en no mezclar las cosas. En este sentido hay riesgos y
la historia lo ha demostrado.
No
se puede justificar con el nombre de Dios o con la ayuda de Dios
ninguna acción bélica, para mí ese tipo de comportamiento es
contradictorio.
Jesús
no justifica ninguna guerra, más, habla de amar al enemigo.
A
mí siempre me ha chocado esa asociación del poder político
con el poder religioso. Concretamente lo pienso en función de
lo que ha pasado en algunos de los momentos de la historia
Argentina, donde los sustentadores del poder militar
participaban en cultos religiosos o usaban símbolos religiosos
queriendo unir el altar con el poder del momento. Esto también
pasó en España en la época de Franco, donde se decía
“generalísimo caudillo de España para la gloria de Dios “.
En estos hechos no le adjudico solo responsabilidad a la parte
política.
La
fe cristiana como dice Jesús en el evangelio, no es de este
mundo, que no quiere decir que no esté en el mundo, pero no se
mueve por criterios de poder de venganza.
Muchas
veces las “guerras” se libran en otros lugares muy
distintos, no con destrucciones de edificios, ni con misiles, y
se hace desde adentro del hombre.
Son
muchos los ejemplos: la madre Teresa de Calcuta fue una
revolucionaria que nunca necesitó de un fusil, también el Papa
Pablo II que en muchos casos ha ayudado a cambiar el Mundo. Pero
aquí muy cerca está lo que hace el Cotolengo Don Orione
y otros tantos que cambian el mundo sin hacer mucho ruido
y viven la vida como un combate, pero no con misiles o
matando gente sino buscando que el mundo sea más justo.
Se
puede pedir la paz para el mundo, si yo la llevo a la práctica,
y se resolverla dentro de mí.
Pedir
la paz y saberla construir.
LA
ONDA®
DIGITAL
|