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Siete
días:
lo que pasó y lo que puede pasar
La semana estuvo
impregnada de la tragedia ocurrida en Estados Unidos, por el
atentado terrorista que tiró abajo las Torres Gemelas y causó
graves daños al Pentágono.
Entre el asombro y
el dolor, los uruguayos fueron manifestándose y repudiando el
cobarde acto terrorista.
Es de destacar que
el alicaído sistema político fue el primero en reaccionar,
repudiando lo ocurrido. Las dos Cámaras del parlamento, el
presidente Jorge Batlle, los líderes políticos- Tabaré
Vázquez, Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Rafael
Michelini-, mostraron un talante común en el momento del rechazo
a los responsables del acto criminal.
Fueron el
Presidente de la República y el Encuentro Progresista, los que
mostraron mayores coincidencias en el momento de reclamar de las
autoridades de Estados Unidos un actitud reflexiva, pugnando
porque no igualaran la idea de hacer justicia con el espíritu de
venganza.
Con mayor lentitud
reaccionaron las organizaciones de la sociedad civil. En primer
lugar lo hizo el PIT-CNT y de inmediato la Universidad de la
República, así como Mundo Afro y las organizaciones que nuclean
a los uruguayos de origen judío. En el mismo sentido se
manifestó la Iglesia Católica, por boca de monseñor Nicolás
Cotugno.
En el Chuy, zona
oeste del territorio nacional donde residen ciudadanos uruguayos
de origen palestino, se generó una situación confusa, cuando el
11 de setiembre a las 11 y 30 horas se escucharon algunos petardos
y algunos comercios cerraron sus puertas. Dirigentes de esa
colectividad negaron que esas expresiones fueran en beneplácito
por lo ocurrido, rechazando la tesis difundida por el diario El
Paìs y algunos medios radiales.
A pesar de este
clima particular que se vivió, la atención estuvo centrada en el
comienzo de una huelga bancaria y otra por parte de los profesores
de secundaria
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