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Discurso
completo de George Bush
ante el Congreso de Estados Unidos
Palabras
del presidente de Estados Unidos George W. Bush en la madrugada
del 21 de septiembre, comunicando al mundo un ultimátum al
régimen de los talibán para que entregue, sin dilación, a
todos los dirigentes terroristas del grupo Al Qaeda dirigido por
Osama Bin Laden.
"Señor
presidente (de la Cámara de Representantes), miembros del
Congreso, queridos estadounidenses:
En el transcurso
normal de los acontecimientos, los presidentes vienen a esta
cámara a informar sobre el estado de la unión. Hoy no hace
falta tal informe: ya ha sido enviado por el pueblo
estadounidense. Lo hemos visto en el coraje de los pasajeros que
doblegaron a los terroristas para salvar a otros en tierra.
Pasajeros como ese hombre excepcional llamado Todd Beamer. Por
favor, ayúdenme a dar la bienvenida esta noche a su esposa,
Lisa Beamer.
Hemos visto el
estado de la unión en la resistencia de los socorristas más
allá del agotamiento. Lo hemos visto en el despliegue de
banderas, el resplandor de las velas, las donaciones de sangre,
las oraciones en inglés, hebreo y árabe. Lo hemos visto en la
decencia de personas caritativas y afectuosas que hicieron suyo
el luto de los extraños.
Mis queridos
compatriotas: En los últimos nueve días, el mundo entero ha
visto por sí mismo el estado de la unión y es fuerte. Esta
noche estamos en un país consciente del peligro y llamado a
defender la libertad. Nuestro duelo se ha convertido en ira y la
ira en resolución. Ya sea que llevemos nuestros enemigos a la
justicia o la justicia a nuestros enemigos, así lo cumpliremos.
Agradezco al Congreso por su liderazgo en un momento tan
importante.
Todo Estados
Unidos se sintió emocionado la noche de la tragedia cuando
vieron a demócratas y republicanos unidos en las escalinatas de
esta capitolio cantando Dios bendiga a Estados Unidos.
Y ustedes
hicieron más que cantar. Ustedes actuaron y entregaron 40.000
millones de dólares para reconstruir nuestras comunidades y
satisfacer las necesidades de nuestras fuerzas Armadas.
Presidente de la cámara Hastert, líder demócrata Gephardt,
líder republicano Daschle y senador Lott, agradezco su amistad,
su liderazgo y sus servicios al país.
Y en
representación del pueblo estadounidense, agradezco al mundo
por el respaldo brindado.
Estados Unidos
nunca olvidará el sonido de nuestro himno nacional sonando en
el Palacio de Buckingham, en las calles de París y en las
Puertas de Brandenburg en Berlín.
No olvidaremos a
los niños de Corea del Sur congregándose para orar en nuestra
embajada en Seúl, o las oraciones de simpatía ofrecidas en una
mezquita de Cairo.
No olvidaremos
los momentos de silencio y los días de luto en Australia y
Africa y América Latina. Ni olvidaremos a los ciudadanos de
otras 80 naciones que murieron juntos con los nuestros. Docenas
de paquistaníes, más de 130 israelíes, más de 250 ciudadanos
de India, hombres y mujeres de El Salvador, Irán, México y
Japón y cientos de ciudadanos británicos.
Estados Unidos no
tiene un amigo más verdadero que Gran Bretaña. Una vez más,
estamos unidos en una gran causa. Así que estoy honrado con que
el primer Ministro británico cruzó un océano para mostrar su
unión con América. Gracias por venir, amigo.
El 11 de
septiembre, enemigos de la libertad cometieron un acto de guerra
contra nuestro país. Estados Unidos ha conocido guerras, pero
en los últimos 136 años han sido guerras en suelo extranjero,
excepto por un domingo en 1941. Estados Unidos ha conocido bajas
de guerra, pero no en el centro de una gran ciudad en una
mañana pacífica. Los estadounidenses han conocido ataques
sorpresivos, pero nunca antes contra miles de ciudadanos. Todo
esto nos llegó en un solo día y la noche cayó sobre un mundo
diferente, un mundo en el que la libertad misma está bajo
ataque.
Los
estadounidenses tienen muchas preguntas esta noche. Los
estadounidenses se están preguntando: ¿Quién atacó a nuestro
país?
Las pruebas que
hemos reunido apuntan todas a una colección de organizaciones
terroristas conocida como al Qaeda. Ellos son algunos de los
asesinos condenados por la colocación de bombas en las
embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenya y los responsables
por la bomba contra el USS Cole.
Al Qaeda es al
terror lo que la mafia es al crimen. Pero su meta no es hacer
dinero, su meta es recrear el mundo e imponer sus creencias
radicales sobre la gente en todas partes. Los terroristas
practican una forma marginal de extremismo islámico que ha sido
rechazada por los eruditos musulmanes y por la vasta mayoría de
los clérigos musulmanes; un movimiento marginal que pervierte
las enseñanzas pacíficas del Islam.
Las directivas de
los terroristas les ordenan matar a cristianos y judíos, matar
a todos los estadounidenses y no hacer distinción entre
militares y civiles, incluyendo mujeres y niños. Este grupo y
su líder, una persona llamada Osama bin Laden, están ligados a
muchas otras organizaciones en diferentes países, incluyendo la
Yihad Islámica egipcia, el Movimiento Islámico de Uzbekistán.
Hay miles de
estos terroristas en más de 60 países. Son reclutados en sus
propias naciones y vecindarios y traídos a los campos en
lugares como Afganistán, donde son entrenados en las tácticas
del terror. Son enviados de regreso a sus casas o enviados a
ocultarse en países alrededor del mundo para planear maldad y
destrucción.
El liderazgo de
Al Qaeda tiene una gran influencia en Afganistán y respalda al
régimen Talibán en el control de la mayoría de ese país. En
Afganistán vemos la visión que al Qaeda tiene para el mundo.
El pueblo de Afganistán ha sido tratado brutalmente, muchos
están muriendo de hambre y muchos han huido. A las mujeres no
se les permite ir a la escuela. Uno puede ser encarcelado por
tener un televisor. La religión sólo puede ser practicada como
dictan sus dirigentes. Un hombre puede ser encarcelado en
Afganistán si su barba no es suficientemente larga.
Estados Unidos
respeta al pueblo de Afganistán -después de todo, somos
actualmente su primera fuente de ayuda humanitaria-, pero
condenamos al régimen del Talibán. No sólo reprime a su
propio pueblo, sino que es una amenaza para las personas de
todas partes por patrocinar y dar abrigo y suministros a los
terroristas. Ayudando e instigando el asesinato, el régimen del
Talibán está cometiendo asesinatos y esta noche Estados Unidos
de América hace las siguientes demandas al Talibán:
Entreguen a las
autoridades de Estados Unidos a los dirigentes de al Qaeda que
se esconden en su país. Liberen a todos los ciudadanos
extranjeros, incluso a los ciudadanos estadounidenses que tienen
encarcelados injustamente. Protejan a los periodistas
extranjeros, los diplomáticos y los trabajadores humanitarios
que se encuentran en su país. Cierren inmediata y
permanentemente todos los campamentos que entrenan a terroristas
en Afganistán y entreguen a todo terrorista y a toda persona y
su estructura de apoyo a las autoridades apropiadas.
Den a Estados
Unidos acceso total a los campamentos de terroristas, para que
podamos estar seguros de que no siguen operando. Estas demandas
no están abiertas a negociaciones ni discusiones.
El Talibán debe
actuar y actuar inmediatamente. Entregarán a los terroristas o
compartirán su destino. Quiero hablar esta noche también
directamente a los musulmanes de todo el mundo: Respetamos
vuestra fe. Es practicada libremente por muchos millones de
estadounidenses y millones de personas más en países que
Estados Unidos cuenta como amigos. Sus enseñanzas son buenas y
pacíficas y todos los que comenten actos de maldad en nombre de
Alá blasfeman el nombre de Alá.
Los terroristas
son traidores a su propia fe, tratando, en realidad, de
secuestrar todo el islamismo. El enemigo de América no son
nuestros numerosos amigos musulmanes. No son nuestros numerosos
amigos árabes. Nuestro enemigo es una red radical de
terroristas y cada gobierno que la respalda.
Nuestra guerra
contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no termina allí.
No terminará hasta que cada grupo terrorista de alcance mundial
haya sido encontrado, detenido y vencido. Los estadounidenses se
están preguntando: ¿Por qué nos odian? Ellos odian lo que ven
aquí en esta cámara: un gobierno democráticamente electo. Sus
líderes son nombrados por ellos mismos. Ellos nos odian por
nuestras libertadas: nuestra libertad de religión, nuestra
libertad de expresión, nuestra libertad de votar y congregarnos
y de estar en desacuerdo entre nosotros. Ellos quieren derrocar
gobiernos existentes en muchos países musulmanes como Egipto,
Arabia Saudita y Jordania. Ellos quieren sacar a Israel de
Oriente Medio. Ellos quieren expulsar a cristianos y judíos de
vasta regiones de Asia y Africa.
Estos terroristas
no matan sólo para extinguir vidas, sino para interrumpir y
poner fin a una manera de vivir. Con cada atrocidad, ellos
esperan que Estados Unidos se torne más temeroso y se retire
del mundo olvidando nuestros amigos. Ellos se enfrentan a
nosotros porque nosotros estamos en su camino. Nosotros no nos
dejamos engañar por su religiosidad fingida. Nosotros hemos
visto su clase antes. Ellos son los herederos de todas las
ideologías asesinas del siglo XX. Al sacrificar vidas humanas
para servir sus visiones radicales, al abandonar todos los
valores a excepción de su deseo de poder, ellos siguen el
camino del fascismo, el nazismo y el totalitarismo. Y ellos van
a seguir ese camino hasta donde termina, en el sepulcro sin
marcar de la historia de mentiras descartadas.
Los
estadounidenses se están preguntado: ¿Como vamos a pelear y
ganar esta guerra?
Dirigiremos todos
los recursos a nuestra disposición -todos los medios de la
diplomacia, toda herramienta de inteligencia, todo instrumento
para la aplicación de la ley, toda influencia financiera y toda
arma de guerra necesaria- a la destrucción y la derrota de la
red global del terror.
Ahora, esta
guerra no será como la guerra contra Iraq de hace una década,
con una liberación decisiva de un territorio y una conclusión
rápida. No se parecerá a la guerra aérea sobre Kosovo de hace
dos años, donde no se utilizaron tropas terrestres y ni un solo
estadounidense se perdió en combate.
Nuestra respuesta
involucra mucho más que una represalia instantánea y golpes
aislados. Los estadounidenses no deben esperar una batalla, sino
una larga campaña como no hemos visto ninguna otra jamás.
Puede incluir golpes dramáticos visibles en la televisión y
operaciones encubiertas secretas igual de exitosas.
Le quitaremos el
financiamiento a los terroristas, los volveremos el uno contra
el otro, los haremos moverse de un lugar a otro hasta que no
tengan refugio o descanso. Y perseguiremos a las naciones que
proporcionen ayuda o refugio al terrorismo. Todas las naciones
en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están
con nosotros o están con los terroristas.
De este día en
adelante, cualquier nación que continúe dando refugio o
apoyando el terrorismo será considerada por Estados Unidos como
un régimen hostil. Nuestra nación ha sido puesta en alerta, no
somos inmunes a los ataques. Tomaremos medidas defensivas contra
el terrorismo para proteger a los estadounidenses.
Hoy, docenas de
departamentos federales y agencias, así como gobiernos
estatales y locales, tienen responsabilidades que afectan la
seguridad de la patria. Estos esfuerzos deben ser coordinados al
más alto nivel. Por eso, esta noche anuncio la creación de una
posición a nivel de gabinete que reportará directamente a mí:
la Oficina de Seguridad Interna.
Y esta noche,
anunció también a un estadounidense distinguido para dirigir
este esfuerzo, para fortalecer la seguridad estadounidense: un
veterano militar, un gobernador efectivo, un verdadero patriota,
un amigo de confianza, Tom Ridge, de Pennsylvania.
El dirigirá,
supervisará y coordinará una amplia estrategia nacional para
salvaguardar a nuestro país contra el terrorismo y responder a
cualquier ataque que pudiera venir. Estas medidas son
esenciales. La única manera de derrotar al terrorismo como una
amenaza a nuestra forma de vida es detenerlo, eliminarlo y
destruirlo donde quiera que crezca.
Muchos
participarán en este esfuerzo, desde los agentes del FBI hasta
los operativos de inteligencia y los reservistas que hemos
llamado a servicio activo. Todos se merecen nuestras gracias y
todos tienen nuestras oraciones.
Y esta noche, a
pocas millas del dañado Pentágono, tengo un mensaje para los
militares: estén preparados. He colocado a las fuerzas armadas
en alerta y eso tiene una razón. La hora está llegando para
que Estados Unidos actúe y ustedes nos harán sentir
orgullosos.
Esta no es, sin
embargo, una lucha sólo de Estados Unidos y lo que está en
juego no son solamente las libertades estadounidenses. Esta es
una lucha del mundo. Esta es una lucha de la civilización. Esta
es una lucha de todos los que crean en el progreso y el
pluralismo, la tolerancia y la libertad. Pedimos a todas las
naciones que se unan a nosotros.
Pediremos y
necesitaremos la ayuda de fuerzas de policía, servicios de
inteligencia y sistemas bancarios de todo el mundo. Estados
Unidos agradece que tantas naciones y muchas organizaciones
internacionales hayan respondido ya con simpatía y apoyo:
naciones de América Latina, Asia, Africa, Europa y el mundo
islámico.
Quizás la carta
de la OTAN refleja mejor la actitud del mundo: un ataque contra
uno es un ataque contra todos. El mundo civilizado se está
alineando junto a Estados Unidos. Ellos comprenden que si este
terror queda sin castigo, sus propias ciudades, sus propios
ciudadanos podrían ser los próximos. El terror sin contestar
no sólo puede derribar edificios, es capaz de amenazar la
estabilidad de gobiernos legítimos. ¿Y saben qué? No vamos a
permitirlo.
Los
estadounidenses se preguntan: ¿qué se espera de nosotros?
Quiero que vivan sus vidas y abracen a sus hijos. Sé que muchos
ciudadanos tienen miedo esta noche y yo les pido que tengan
calma y resolución, incluso cuando enfrentan una continua
amenaza. Les pido que mantengan los valores de Estados Unidos y
recuerden por qué tantos han venido a este país. Estamos en
una lucha por nuestros principios y nuestra primera
responsabilidad es vivir a la altura de ellos. Nadie debe ser
señalado, ni maltratado, ni ofendido de palabra por su origen
étnico ni su fe religiosa.
Les pido que
sigan apoyando a las víctimas de esta tragedia con sus
contribuciones. Los que quieran dar pueden llegarse hasta un
centro de información, Libertyunites.org, para encontrar los
nombres de los grupos que están ofreciendo ayuda directa en
Nueva York, Pennsylvania y Virginia.
Los miles de
agentes de la FBI que están trabajando ahora en esta
investigación pudieran necesitar su cooperación y les pido que
se la den. Les pido paciencia con las demoras y las
inconveniencias que podrían acompañar a la seguridad más
estrecha y su paciencia en lo que será una larga lucha. Les
pido su participación continua y confianza en la economía
estadounidense. Los terroristas atacaron un símbolo de la
prosperidad estadounidense; ellos no tocaron su fuente. Estados
Unidos es exitoso por el trabajo duro y la creatividad y el
emprendimiento de nuestro pueblo. Estas eran las verdaderas
fortalezas de nuestra economía antes del 11 de septiembre y
estas son nuestras fortalezas hoy.
Y finalmente, por
favor continúen orando por las víctimas del terror y por sus
familias, por aquellos en uniforme y por nuestro gran país. La
oración nos ha confortado en la pena y nos ayudará a
fortalecernos para la jornada que tenemos por delante. Esta
noche agradezco a mis compatriotas por lo que ya han hecho y por
lo que harán.
Y señoras y
señores del Congreso, les agradezco por lo que ya han hecho y
por lo que harán juntos. Esta noche enfrentamos nuevos y
súbitos retos nacionales. Nos uniremos para mejorar la
seguridad aérea, para aumentar dramáticamente el número de
vigilantes aéreos en los vuelos domésticos y tomaremos nuevas
medidas para prevenir los secuestros.
Nos uniremos para
promover la estabilidad y mantener nuestras aerolíneas volando
con asistencia directa durante esta emergencia.
Nos uniremos para
dar a los responsables de aplicar la ley las herramientas
adicionales que necesitan para localizar el terror aquí, en
casa.
Nos uniremos para
fortalecer nuestras capacidades de inteligencia para conocer los
planes de los terroristas antes de que actúen y encontrarlos
antes de que golpeen. Nos uniremos para tomar pasos activos que
fortalezcan la economía de Estados Unidos y que nuestro pueblo
vuelva al trabajo.
Esta noche damos
la bienvenida a dos líderes que representan el extraordinario
espíritu de todos los neoyorquinos, el gobernador George Pataki
y el alcalde Rudolf Giuliani. Como muestra de la resolución de
Estados Unidos, mi administración trabajará con el Congreso y
estos dos líderes para demostrarle al mundo que nosotros vamos
a reconstruir la ciudad de Nueva York.
Después de todo
lo que ha pasado, todas las vidas que fueron tomadas y todas las
posibilidades y esperanzas que murieron con ellas, es natural
preguntarse si el futuro de Estados Unidos es uno de temor.
Algunos hablan de una era de terror. Yo sé que hay luchas por
delante y peligros que enfrentamos. Pero este país va a definir
nuestra era, no será definido por ella.
Siempre y cuando
Estados Unidos sea fuerte y mantenga su determinación, esta no
será una era de terror. Esta será una era de libertad, aquí y
a lo largo del mundo. Se nos ha hecho gran daño. Hemos sufrido
una gran pérdida. Y en nuestro dolor y en nuestra ira, hemos
encontrado nuestra misión y nuestro momento.
La libertad y el
temor están en guerra. El avance de la libertad humana, el gran
logro de nuestro tiempo y la gran esperanza de cada era, depende
ahora de nosotros. Nuestra nación, esta generación, levantará
la oscura amenaza de violencia que recae sobre nuestro pueblo y
nuestro futuro. Fomentaremos que el mundo se una a esta causa a
través de nuestros esfuerzos y de nuestra valentía. No nos
vamos a cansar, no nos vamos a rendir y no vamos a fracasar. Es
mi esperanza que en los próximos meses y años, la vida retorne
casi a la normalidad. Regresaremos a nuestras vidas y rutinas, y
eso es bueno.
Incluso la
tristeza disminuye con el tiempo y la buena voluntad. Sin
embargo, nuestra resolución no desaparecerá. Cada uno de
nosotros recordará lo que sucedió ese día y a quiénes les
sucedió. Recordaremos el momento en que llegaron las noticias,
dónde estábamos y lo que hacíamos. Algunos recordarán una
imagen de un incendio o una historia o un rescate. Algunos
llevarán recuerdos permanentes de un rostro o una voz.
Yo llevaré esto:
la placa del policía llamado George Howard, que murió en el
World Trade Center tratando de salvar a los demás. Me la
entregó su madre, Arlene, como recuerdo orgulloso de su hijo.
Es mi recuerdo de las vidas que terminaron y una tarea que no
termina.
Nunca olvidaré
la herida a nuestro país ni aquéllos que la infligieron. No
flaquearé, no descansaré, no me ablandaré en la tarea de
librar esta lucha por la libertad y seguridad del pueblo
estadounidense. El curso de este conflicto no se conoce, pero su
resultado es cierto. Libertad y temor, justicia y crueldad,
siempre han estado en guerra y sabemos que Dios no es neutral.
Mis queridos compatriotas, enfrentaremos violencia con justicia
paciente, garantizada por la corrección de nuestra causa y
confiados en las victorias por venir. En todo lo que nos espera,
que Dios nos dé sabiduría y podamos velar por Estados Unidos
de América. Gracias." LA
ONDA®
DIGITAL
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