|
"La
era de la vulnerabilidad"
por
Molina Bonaventura
Así
titula el politólogo español Rafael L. Bardají, un artículo de
su autoría publicado esta semana en el diario "El
Mundo" de Madrid, porque a su juicio, ha comenzado la
"era de la vulnerabilidad". Todo es, a partir del 11 de
setiembre de 2001, vulnerable.
Sostiene
que la caída del Muro cambió al mundo, como lo ha vuelto a
cambiar ahora esta "agresión tan inesperada como execrable,
que, por otra parte, ha venido a distorsionarnos, que nos obliga a
repensar nuestras perspectivas, ante la aparición de un nuevo
orden mundial.
Señala
Bardají que, los Estados Unidos se prepararon largos años para
recibir y absorber un ataque misilístico desde la Unión Soviético,
con la especulación de que los hombres del Kremlin podían ser
convencidos mediante apropiadas conversaciones diplomáticas, con
argumentos sólidos, de que en definitiva nadie saldría ganando
con una confrontación de esa naturaleza.
Pero
en esta instancia que se la ha presentado a Estados Unidos y al
mundo, el diálogo y el convencimiento es imposible. Porque estos
agresores manejan una lógica ajena a nuestro entendimiento
occidental.
El
otro elemento que maneja Bardaji. Se refiere a que este atentado
"ha causado en una única acción daños muy superiores a
cualquier otra acción terrorista tradicional acercándose de
hecho a la destrucción que causa una guerra". En Pearl
Harbour, recuerda, las victimas llegaron a 3.000; en esta
opotunidad, pueden superar las 10.000.
Como
muchos analistas, el autor percibe algo -quizá no mucho- de lo
que implicara el futuro orden iniciado el 11 de setiembre, pero
si, podemos concluir que, que se nos ha derrumbado "un
universo estratégico en el que estábamos cómodamente
instalados", agregando que "la dimensión de esta
sacudida se vuelve más evidente si miramos hacia atrás y
recapitulamos sobre las condiciones y el orden perdido".
Pensemos
en definitiva, señala Bardají, coincidiendo en esto con su
colega germano Hanns W. Maull, en la apertura a ese nuevo orden
mundial que, en lo político y en estratégico habrá de ser muy
exigente. "Tiene que dar cuenta de la herencia del pasado y
cerrar las heridas que están abiertas, especialmente a través de
las misiones de apoyo amplio a la paz y la intervención en
conflictos civiles donde no hay el más mínimo respeto por la
vida": Deberá asimismo rescatar el sueño de un mundo en
paz, la paz perpetua de Kant, que a "través de las Naciones
Unidas, no es más que un bello espejismo" Y, tarea difícil,
"permanecer abierto a lo nuevo y desconocido".LA
ONDA®
DIGITAL
|