|
Ganó
Michelini: comienza a gestar un nuevo entendimiento de las
fuerzas de izquierda
por Raúl
Legnani
En un congreso
muy parejo, el Nuevo Espacio resolvió acompañar la propuesta
de habilitar a su líder, el senador Rafael Michelini, a que
inicie una serie de conversaciones con otras fuerzas para crear
nuevas mayoría nacionales que permitan desplazar del gobierno,
en las elecciones nacionales de 2004, a la actual coalición de
los partidos tradicionales.
La resolución se
asumió en el Club Aguada de Montevideo, sede del Congreso, por
228 votos contra 183. De esta forma el Nuevo Espacio, la
colectividad política más joven del país y también la de
menor caudal electoral, se fracturó casi en partes iguales.
Qué se debatió
El debate mostró a dos tendencias claramente enfrentadas,
reivindicado posturas y propuestas diferentes. Mientras que los
liderados por Michelini, proclives a un entendimiento con otras
fuerzas de carácter progresista, los liderados por los
diputados Iván Posada, Pablo Mieres y Ricardo Falero,
prefirieron quedarse con la partida de nacimiento de esa fuerza
política, que surgió al escenario político con la idea de ser
articuladora o bisagra dentro de un sistema político conformado
por cuatro partidos.
Michelini y su
grupo, en cambio, ajustaron la puntería y propusieron al
congreso pasar a ser articuladores de un proyecto progresista
con la intención de ganar el gobierno y desde el poder realizar
transformaciones que el Uruguay estaría reclamando, en medio de
un profunda recesión como la de hoy.
Se puede afirmar,
entonces, que Michelini no abandonó la idea de un partido
bisagra, aunque esta vez no es con todos los partidos, sino
"con los progresistas". Y los progresistas tienen
nombre y apellido: el Encuentro Progresista y en un plano
hipotético aquellos sectores de los partidos tradicionales que
puedan desprenderse en un futuro.
Este cambio de
escenario de la ideal original de partido bisagra, no fue
asumida, como queda claro en la votación del Congreso, por una
amplia mayoría. Es que Michelini fue el principal dirigente que
enfrentó al Encuentro Progresista y a su líder, el doctor
Tabaré Vázquez. Particularmente porque ambas fuerzas
discreparon radicalmente sobre dos temas capitales del país,
que terminaron ubicando al Nuevo Espacio del lado de los
partidos tradicionales.
Esos temas
fueron: la reforma de la Constitución, que incluyó el balotaje
que impidió que Vázquez accediera al gobierno en 1999, y la
reforma de la seguridad social.
Incluso Michelini
abandonó su discurso, sostenido desde la fundación del Nuevo
Espacio, de que no había que priorizar ganar, cosa que ahora si
lo plantea, sosteniendo que la situación del país es mucho mas
crítica que en el momento fundacional de esa fuerza.
Estos cambios de
enfoques de Michelini no fueron comprendidos por muchos
delegados al congreso, acostumbrados a enfrentarse con la
izquierda clásica.
A la vez
Michelini puso énfasis en su condición de hombre de izquierda,
poniendo en duda la filosofía y la postura política de su
críticos.
Lo que se viene
La fractura del Nuevo Espacio es irreversible. La única duda es
saber cuántos de los que se opusieron a la propuesta del
diálogo con otras fuerzas progresistas y de izquierda,
construirán rancho aparte o igualmente seguirán en el Nuevo
Espacio. La impresión que quedó finalizado el Congreso es que
muchos de los contarios a la nueva propuesta, se plegarán a la
actual orientación, aunque es seguro que Iván Posada ya se
ubicó afuera.
Sobre el futuro
de la nueva propuesta habrá que esperar, porque el acuerdo que
saldrá a buscar Michelini - una especie de concertación a la
chilena- dependerá no solo de su capacidad para articular, sino
también de la capacidad que tenga el Encuentro Progresista para
aceptar condicionantes, flexibilizando sus posiciones para
aceptar propuestas de corte socialdemócratas, de un fuerza
política menor del punto de vista electoral, pero
imprescindible para ganar en 2004 en la primera vuelta.LA
ONDA®
DIGITAL
|