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Osama bin Laden está muerto

por Carlos Lago

Está muerto. Mas aún después del video mostrado en Qatar el domingo 6, donde acepta su responsabilidad en los atentados del 11.

EE.UU. y Gran Bretaña atacaron objetivos militares secundarios, según informan. O sea, muertos secundarios y no los líderes de Al Qaeda.

Pero de la misma manera que Pancho Villa o Emiliano Zapata su destino está sellado. O lo matan comandos de las fuerzas multinacionales, o algunos de sus adláteres hará que pronto se junte con tanta gente que ha llegado a gozar de las huríes antes que él.

Tiene demasiados enemigos y es un buen chivo expiatorio. Su muerte va a limpiar conciencias, tranquilizar paranoicos y hacer pensar a un pueblo que su orgullo nunca será mas mancillado. Además hay recompensa por su captura vivo o muerto. El viejo Oeste. Wanted.

Los Servicios Secretos jugarán un nuevo rol de convencimiento a todos que ahora sí, serán capaces de enfrentar cualquier agresión y que no perderán más diez de sus treinta generales más importantes en ningún ataque al Pentágono, porque jamás éste volverá a ser golpeado.

Y si los países del primer mundo necesitan más adelante suplantar a Osama bin Laden por otro terrorista para mantener activos sus mecanismos de dirección política y económica del mundo, van a tener la suerte que en el mismo hay mucha gente dispuesta a pasar a ser el Enemigo Público número 1 de la Cristiandad. Ridículo pero todo cierto.

En verdad poco importa si Bin Laden es culpable o no. Tampoco si las pruebas acumuladas en su contra, responsabilizándolo de los atentados del 11 de setiembre son creíbles, bien fundamentados y tienen algún asidero. No importa que él negara hasta hace poco su participación, aún debiendo saberse muerto.

Se me podrá decir que él se considera invulnerable o seguro de haberse ganado el Paraíso, y por tanto no preocupado por su destino personal, pero eso no explica todo.

Hay demasiadas incertidumbres en el mundo de hoy. Si un misil derribó o no un Tupolev o su caída se debió a una lucha con copadores, si la explosión de Toulouse es o no un atentado, si lo que se creyó un secuestro de otro avión en la India no fue más que una febril imaginación de seres asustados, si atentados fallidos como el de la carta-bomba a la embajada de EE.UU. en Santiago -desactivada a tiempo-, cuántas veces se van a repetir en el mundo en las próximas semanas.

Y una constatación final. EE.UU. y los aliados que ha conseguido para esta guerra antiterrorista siguen demorando su ataque verdadero. ¿Es solamente para buscar un momento más propicio?. ¿Es para intentar convencer a más gobiernos?. ¿Es porque no saben a quien ni dónde atacar?. ¿Es porque esperan un nuevo ataque en territorio americano para actuar sin importar que piensen las mentes más lúcidas?. ¿Es porque los pacifistas del mundo somos demasiados y es difícil sortearse nuestra opinión?.

Ojalá ésta fuera la razón y la sensibilidad hubiese llegado a corazones que nunca supieron su significado.LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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