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Esas
cosas de la realidad virtual:
del vactor a la internet inmersiva
por
Oribe Irigoyen
Uno dijo: Paren
el mundo, me bajo en la próxima ! El otro, contestó: Y... ya
que estamos... Al cristiano no lo dejan tranquilo. Ya no puede
deshojar la dulce margarita de la vida, me quiere, no me quiere,
de recatados sinsabores y alegrías a la antigua. Hay un
presente real globalizado con aftosa, flexibilidad laboral y
todos al paro, pero también un futuro prometido de realidad
virtual, no sabe dónde esconderse.
Dos noticias,
atadas por el rabo si se quiere, síntomas o frentes de ataque
de ese futuro, aparecen consignadas en la revista In ( N 59,
abril 2001, El País ) y en la página de espectáculos de El
País ( 11/7/2001 ) -.
El primer frente
ruso, si se estira la metáfora - refiere a la exitosa
experiencia del estadounidense Jaron Lanier, pionero de la
realidad virtual, quien desde un laboratorio de la Universidad
de Chapel Hill ( Carolina del Norte ) compartió íntimamente la
misma oficina con Bob Zelesnik, un investigador de gráficos de
computadora de la Universidad de Brown, que se encuentra en
Nueva York a 800 kilómetros de distancia. Oficina e
interlocutor eran imágenes virtuales generadas por computadora,
creando un ciber-espacio mitad real, mitad virtual -
telecubículo, lo llaman -, en el cual dos oficinas se
convierten en una y algún mobiliario es solo virtual, aunque
pasible de ser desplazado - aquel sillón va acá o allá.
Lindo, ¿verdad ?
Esa experiencia
es un avance del futuro de dos platos de sopa, en que Internet
desarrollar su capacidad de reproducir imágenes, sonidos,
olores, sabores y tacto - la técnica del haptics, que permite
"tocar" y "sentir" la forma y textura de los
objetos -. Todo eso a través de tecnologías de retroalimentaci¢n
que buscan crear lo que se ha dado en llamar Internet inmersiva.
No tiene mayor misterio en sus propósitos: "rodear"
literalmente de Internet al cristiano - manos arriba!... -. Una
Internet tridimensional que, se supone, en 10 o 15 años no va a
necesitar de los PC, teléfonos inalámbricos y otros
dispositivos hoy de avanzada.
El segundo frente
- desembarco aliado en Normandía - lo abrió Hollywood. Hace
algunas semanas en Montevideo se vio la sipnósis del filme Lara
Croft: Tomb Raider, futuro estreno. Un poco rara, la sipnósis,
con personajes de piel cer£lea y cierta torpeza de movimientos,
aunque tenían un fuerte aire humano. Esa película se suma al
reciente estreno en Estados Unidos, con los bombos y platillos
del caso, de Final Fantasy - The Spirits Within, dirigida por
Hinobu Sakaguchi, e igual que la anterior basada en un
video-juego.
Se trata de un
filme de ciencia-ficción con alienígenas invadiendo la Tierra,
cuya peculiaridad proviene de ser un largometraje de ficción
totalmente digitalizado, con personajes de apariencia real
humana pero creados completamente por computadoras. El proceso
consiste en escanear en forma tridimensional, muy realista, el
rostro, cuerpo y movimientos de una persona - la noticia no dice
nada del cerebro, ufff!... por ahora -, y hacerla actuar dentro
de una trama. Aunque todavía en ambas películas solo se trata
de motion capture ( captura de movimientos, de archivo, digamos,
y nadie puso la cara y el cuerpo o lo hicieron centenares de
fragmentos de seres anónimos ).
Denominados
vactors ( actores virtuales ) o synthespians ( actores
sintéticos), esos actores formados por pixels, han provocado
conmoción en Hollywood entre los actores y estrellas, algunas
de 20 millones de dólares de salario. Se les viene una
competencia desleal, aunque su sustitución en el favor popular
demore alguna d‚cada. De todos modos, la amenaza de ser
copiados digitalmente en sus expresiones y movimientos es real -
cobrando mucho menos de 20 millones, claro -. Lo mismo podría
ocurrir con nuevos romances y aventuras de los fallecidos
Marilyn Monroe y Humphrey Bogart en el 3§ milenio. Y cualquier
cristiano podría toparse con su sosías o clon haciendo vaya a
saber que‚, todo virtual, faltaría más. Eso sí, en Final
Fantasy se utilizaron las voces reales de Alec Baldwin, Donald
Sutherland, Ving Rhames, Steve Buscemi, y les pagaron. Menos
mal.
LA
ONDA®
DIGITAL
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