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¿Tengo que dejar a mi nene mirar la tele o no, porque ya no sé qué hacer?"

por la Psic. Daniela Izzo de Márquez
tau@adinet.com.uy

Mucho se ha dicho sobre el asunto, pero no por ello consentiremos que ya no resta nada por decir.

Desde nuestro punto de vista, la Televisión (TV) es un medio de comunicación que tiene un lugar de importancia en la mayor parte de nuestros niños. Y a esta realidad no podemos cerrar los ojos: tenemos que "mirarla".

Claro, este "mirarla" puede hacernos pensar en muchas cosas.

Inmediatamente viene a mi mente una pregunta realizada por una mamá en un taller grupal: "¿tengo que dejar a mi nene mirar la tele o no, porque ya no sé qué hacer?".

Creemos que estas palabras son representativas de muchas interrogantes de cuántos de nosotros, razón por la cual son dignas de encabezar esta nota.

Podríamos decir que exigen una respuesta a modo de conclusión luego de haber oído tanto sobre la positiva o negativa influencia de la TV en los chicos.

Dejemos claro aquí que no es nuestro interés "cuestionar" un medio de comunicación, ni decir sí o no a la TV.

Pues, a decir verdad, entendemos que el sí está dicho, si tenemos en cuenta que la televisión es parte de nuestra vida cotidiana, y no podemos negarla, aunque no nos guste. Eso sí, tendremos que establecer límites.

Y límites, por cierto, toda criatura necesita y demanda para crecer

Si nos detenemos a pensar en los diferentes aspectos del desarrollo de un niño, hallamos que el proceso de Socialización es fundamental y suele ser uno de los pilares que persigue la educación.

Hagamos presente aquí una cita de Enrique Sobrado que creemos muy adecuada: "El niño es una persona que deberá ir aprendiendo diferentes modos de delimitar sus necesidades para, en su relación con los otros, poder encontrar el lugar que aunque lo moldee, también le permita crearse".

Esto da cuenta de la significación que tiene la sociedad en el sano desarrollo de las criaturas: no hay ser humano que pueda crecer sanamente aislándose, retrayéndose del contexto social que lo rodea.

Por tanto, el hombre, se va constituyendo como persona, en el interjuego mismo de relaciones vinculares que va estableciendo con quienes lo rodean.

Va recibiendo influencias desde su entorno que lo van moldeando, y en tanto va integrándolas a su propia estructura, las va haciendo suyas: se va "acomodando" a las distintas circunstancias.

Pero no las integra tal como las recibe, sino que previamente las modifica, podríamos decir que las adecua a sí mismo, es decir, las "asimila".

De esta manera el sujeto pone en marcha el conocido proceso de "adaptación".

Tal como ha quedado explicitado, el adaptarse de un individuo a determinada situación dependerá de cuán existosos sean los movimientos de "acomodación y asimilación" que ponga en marcha.

Centrémonos entonces en la televisión.

Es un medio de comunicación que está formando parte de nuestra sociedad.

Somos receptores de una amplísima gama de mensajes que nos transmite y que luego, integramos o desechamos.

Por cierto, nuestra madurez nos dota de la posibilidad de discernimiento, de la cual, por lo general hacemos uso al enfrentarnos a la pantalla chica; entonces de acuerdo a nuestras inquietudes nos detenemos frente a tal o cual programa.

Con los chicos sucede algo similar: ellos fijan su atención en aquello que satisfaga medianamente sus deseos, en aquellos programas televisivos cuyos personajes y temática le atraen o le provocan admiración. Escasas veces, los pequeños mirarán cosas que los atemoricen en demasía.

La TV permite con gran fluidez dar curso a la fantasía del niño.

Hoy día, todos sabemos que los personajes de la TV, comúnmente se convierten en "ídolos".

Entonces los chicos ubican a tales figuras en calidad de modelos identificatorios; buscarán imitarlos en cuanto a acciones que llevan a cabo, o a la vestimenta, o a los modismos en la conversación, etc.

Y como si esto fuera poco, la oferta de artículos que se ofrecen en los comercios de nuestro medio, (y más allá de nuestras fronteras), contribuye con ello.

Así vemos, por ejemplo, que "está de moda" tal o cual programa y/o personaje de TV: muchos hablan como él, usan prendas de vestir y compran artículos que tengan sus imágenes (figuritas, cuadernos, alfajores, golosinas, snaks, bebidas, juguetes), juegan a ser ellos, etc.

Y por cierto, hablan entre pares sobre ello: se preguntan si vieron el episodio, intercambian opiniones, cuestionan, toman partido por uno u otro personaje, etc.

En síntesis, integran a su vida cotidiana esa "imagen": algo en común con sus amigos.

Será un motivo más para satisfacer ese sano deseo de intercambio con sus pares, que en definitiva va construyendo la amistad.

Pensemos entonces que "prohibir" a un chico mirar la TV es en cierta forma

privarlo de algo que puede incentivar su vida de relación, creándole barreras que afecten su adecuado desarrollo individual y social.

Ahora bien: ¿esto significa que tengamos que dejar que nuestros niños vean "todo" lo que quieran en la TV?

De ninguna manera

Es fundamental aquí la intervención de los adultos, quienes sí pueden discernir lo menos nocivo para ellos.

Entendemos que son ellos quienes podrán mostrar al niño cuál es el límite entre la fantasía que muchas veces se ve en la televisión y la realidad.

Pensemos sino cuántas veces un héroe mata y lo celebran, o tiene conductas sumamente riesgosas para su vida, pero no le pasa nada, o tal vez muera pero en el capítulo del día siguiente está vivo y sigue sus andanzas. Y así infinidad de situaciones.

Evidentemente el niño que ve este tipo de cosas, cuando aún no puede por sí mismo comprender qué es lo que sucede, necesita de alguien que lo auxilie y le ayude a entenderlo.

Creemos conveniente conversar con los niños sobre los personajes y programas de TV que prefiere, mostrándole que su realidad es otra; que tal vez pueda jugar al "como si", usar sus juguetes, comer sus alimentos, manipular sus armas u objetos, decir sus palabras, etc., pero la realidad marcará el límite.

No podrá tirarse de tal altura porque no es verdad que no le pasará nada, ni podrá volar porque se precipitará y dañará, ni podrá agredir a su compañero de juego - contrario porque es alguien que merece ser respetado, etc.

Tanto su vida como la de los demás es imprescindible preservar.

Entonces, ser cuidadosos con respecto a los tipos de programas que miran nuestros chicos será tan importante como la cantidad de tiempo que lo hacen.

Es conveniente que existan "otras" actividades de esparcimiento además de mirar la TV.

No es bueno que se convierta en el "centro" de un fin de semana, por ejemplo.

Claro, a veces resulta bastante accesible, y seduce la idea de que "el nene esté entretenido y tranquilo".

De ser posible, compartamos algún rato de TV con ellos y demos lugar también a otras actividades que asimismo pueden ser muy útiles y no sólo faciliten el paso del tiempo, sino que estimulen el desarrollo del niño.

Pues, ¿qué es el niño, sino una persona que merece ser respetada, protegida, amada, comprendida?

Y sobre este tema, aún resta mucho por decir. LA ONDA® DIGITAL

 

 

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