 |
FUTBOL
|
 |
BASQUETBOL
|
 |
AUTOMOVILISMO
EN EL CIRCUITO DE LA RAMBLA |
 |
RUGBY
|
El
deporte tiene onda 61
Maradona,
el número
10
y la despedida
por
Carlos Zapiola
En
el fútbol hay locuras, caprichos y dislates permanentes.
En
realidad no pensábamos escribir sobre el partido homenaje
despedida de Maradona en La Bombonera, porque como ejemplo de
deportista, es imposible de seguir por una sociedad sana.
Maradona,
verdadero crack en una cancha, enemigo número 1 de los dirigentes
de FIFA, en determinado momento, pero en la misma época ya
integrado a los que se autodestruyen sin lograr alcanzar
comprender lo que hacen, recibió el sábado 10 un homenaje por su
alejamiento del fútbol, con algunos aditamentos laterales que
vale la pena comentar.
AFA
quería, en homenaje al, para muchos, mejor jugador de todos los
tiempos, retirar el número 10 para siempre, y en una atinada
medida, -ésta debe ser la primera vez que en mucho tiempo digo
que algo que resuelve FIFA es atinado-, se le advirtió a la
Asociación Argentina que para un Mundial los números de anotación
deben ser correlativos del 1 al 23, y como por cábala, muchos
equipos no anotan el 13, no hay posibilidades de no usar el 10
nunca más.
Que
el fútbol no nació con Maradona es bien sabido. Que además no
se termina con él y que lo mejor que puede pasar es quedarnos con
los recuerdos positivos de lo que fue su figura en los campos,
también lo es.
Pero
Argentina es en muchas cosas diferente a Uruguay. Aquí suele
haber flaca memoria para los que supieron de triunfos. Los
Campeones Mundiales de 1950 nunca recibieron la Medalla de Oro por
ese triunfo que se regalaron los Dirigentes de aquella época.
Como se ve los tiempos pasan y los dirigentes y sus gestos no
tanto.
Homenajes
despedida más que merecidos no se han hecho, pero así es la
memoria de los pueblos, y baste recordar lo que le pasó a
Garrincha en Brasil.
En
fin, Maradona, haciendo un gran esfuerzo para llegar en forma que
poco tiene que ver con la de un deportista, volvió a juntar una
multitud en La Bombonera, para alimentar su ego.
Cruel
puede ser su destino final si no alcanza a comprender que de todo
lo que le ocurre no es el único responsable. Pero de malas compañías
está empedrado el camino de muchos hombres. Y no estamos en
condiciones de afirmar cuanto es lo que hoy llega a comprender el
cerebro del autor del gol más espectacular en un Mundial, aquél
segundo contra Inglaterra.
Esperemos
que lo próximo a escribir no sea una necrológica sobre este ex
deportista. LA
ONDA®
DIGITAL
|