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Un
ajuste fiscal al revés “¡No
más impuestos!” La
frase lanzada a viva voz por el candidato, surcó el espacio
halagando el oído del auditorio. “La
ciudadanía no está en condiciones de soportar un impuesto más,
y por eso nuestro compromiso es
hacer un Ajuste Fiscal al revés, es decir bajando y
suprimiendo impuestos.” Los
espontáneos aplausos atronaron el recinto. Las
sonrisas de satisfacción y los “vivas” de esperanza,
saludaron el discurso que recogía las aspiraciones de una
ciudadanía acuciada por el desempleo,
los menguados recursos económicos y la ausencia de perspectivas. “¡Si
gana Batlle van a bajar los impuestos!”, Fue la frase que
infinidad de voces repitieron a lo largo y a lo ancho del país, a
partir de aquella jornada allá por el noveno mes del año 1999. A
más de dos años de entonces y al igual que con otros compromisos
asumidos en la campaña electoral – la supresión del I.R.P. y
los Asentamientos Irregulares “hechos una pinturita”, por
ejemplo – la tozuda realidad también nos “canta la justa”
en este tema impositivo. Y
nos muestra como, a la fecha, son más de 10 los impuestos creados
o aumentados por el Poder Ejecutivo, en franca oposición con su
discurso: Impuesto a las Compañías de Seguros, Impuesto a la
Transferencia de Deportistas; Impuesto de Control al Sistema
Financiero; Impuesto a la Prestación de Servicios Personales al
Estado para sueldos mayores a 29 S.M.N.; Monotributo para pequeñas
empresas; Adicional al Fondo de Solidaridad para la Universidad;
Impuesto Específico a la Salud; Ampliación de la base tributaria
del IVA a los paquetes turísticos, a los servicios postales de la
A.N. de Correos, a la energía eléctrica de las Intendencias
Municipales; Ampliación del IMESI a los motores diesel, a la
importación de vehículos para arrendar y remises; creación del
COFIS y alguno más que escapa a esta lista. Es
cierto que también se derogaron o rebajaron impuestos como las
aportaciones patronales para algunas ramas de actividades. Pero la
contraposición global de rebajas y aumentos en los tributos, nos
deja un saldo ampliamente mayoritario para estos últimos, con el
consiguiente aumento de la carga sobre la población. No
contento con esta andanada tributaria, el gobierno anuncia ahora,
su propósito de instrumentar
un proyecto de unificación de las tasas del IVA en el 19%,
por el que rebaja la tasa básica del impuesto en sesenta y cinco
rubros, según los trascendidos de prensa. Y,
retomando con rapidez su discurso electoral, promociona la
supuesta rebaja a los cuatro vientos, bajo la consigna de que
“si baja el IVA, ganamos todos.” Claro
que intenta por todos los medios disimular y restar trascendencia
al hecho de que la iniciativa también incluiría el aumento de la
tasa mínima del 14% para el 19% en artículos como la carne y los
medicamentos, así como la ampliación de la base del impuesto
para rubros como el boleto, la salud, el agua, las frutas y las
verduras. Lo que implica que, tomada en su totalidad, la
modificación propuesta representa un fuerte castigo para los
sectores de medianos y bajos recursos, al tiempo que disminuye la
presión para los bienes y servicios de consumo casi exclusivo de
los sectores con mayor poder adquisitivo. “Los
impuestos son para recaudar y no para redistribuir el ingreso.”
Esta premisa que sustenta el modelo económico que gobierna
el país desde hace más de 40 años, vuelve a manifestarse con
toda su crudeza en esta medida de unificación de las tasas del
IVA. El
propio Ministro Bensión nos explica que “el proyecto tiene como
objetivo hacer que la recaudación de IVA sea más independiente
del ciclo económico, aumentando la tributación a productos que
se consumen tanto en alza como en baja de la actividad – como la
salud, el transporte, el agua -, lo que dará una evolución más
estable a la recaudación.” Asimismo,
promueve la rebaja de la tasa básica para los productos
prescindibles tales como excursiones, joyas, electrodomésticos,
computadoras, alimentos envasados importados, de consumo de los
sectores más pudientes de la sociedad, a los que estimula a un
mayor consumo con el consiguiente aumento de la recaudación
fiscal. Como
puede apreciarse, ni un atisbo de preocupación por la situación
social que las medidas puedan acarrear. Pero
existe aún otro aspecto realmente destacable de la propuesta. Y
es que a través de la misma, el equipo económico confiesa su
propósito de estimular
a los contribuyentes – en forma especial a los grandes
contribuyentes - a un mejor cumplimiento de sus obligaciones
fiscales, evitando la evasión. En
síntesis, esta rebaja en la tasa básica del IVA, no significa
otra cosa que un nuevo ajuste fiscal, que se promueve como premio
a los evasores y a los consumidores de mejores posibilidades económicas,
en perjuicio de los ciudadanos comunes y de bajos o medianos
recursos, rehenes del sistema. Como se ve, más que cumplir con su promesa de “un ajuste Fiscal al revés”, el gobierno parece empecinado en profundizar su papel de “Robin Hood al revés”, esto es sacándole a los pobres para darle a los ricos. LA ONDA® DIGITAL |
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