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Sigue la ciencia-ficción, real
La guerra en el ciberespacio
por Oribe Irigoyen

     Parece La guerra de las galaxias de George Lucas, aunque la realidad de la guerra contra los talibanes ya no imita al arte, se larga con lista propia. Tiene sus paradojas e incluye fuertes ingredientes de anacronismo paleolítico y medieval muy alejados de la convicción fanta-científica. A Lucas no le creerían.

     Afganistán es un escenario bélico prodigo en laberintos de cuevas pre-históricas, su vida humana se fatiga en el medioevo. Sin embargo, la alianza occidental creada por Bush, con el enemigo acorralado, teme por el comienzo de una ola de ciberterrorismo. Que les traiga la guerra a la computadora.

     Pues, así cómo Internet fue vital para salir del colapso de las comunicaciones de Estados Unidos - teléfonos bloqueados, aviones sin despegar, etc. - a raíz de los atentados del 11 de setiembre, se sospecha que también  fue un instrumento invalorable para los terroristas autores de los mismos.

     Entonces, mientras el ejército de Estados Unidos adiestra a infantes, tanquistas y aviadores reconstruyendo en realidad virtual la inhóspita geografía afgana y dotando a los posibles blancos humanos adversarios de inteligencia artificial para hacer tan real como en la guerra el entrenamiento - como ilustra un documental exhibido en televisión por cable -, las autoridades estadounidenses ponen las barbas en remojo ante el posible boomerang de los cavernícolas.

     Clarín de Buenos Aires ( 22/11/2001) publica palabras de Richard Clarke, consejero del presidente Bush para la seguridad en el ciberespacio, en una conferencia en Palo Alto ( California): "Nuestros enemigos utilizarán nuestra tecnología contra nosotros. Puede que no sean capaces de construirla, pero sí son capaces de entenderla".

      El acceso a la tecnología de punta, su preparación en los últimos años, permitiría a los grupos terroristas atacar el sistema neurológico - las redes informáticas - de las naciones más desarrolladas del planeta, en las que la defensa, la policía, las finanzas, el comercio, el transporte, etc., se resuelven mediante la red.

      Por su parte, terroristas con Bin Laden a la cabeza tendrían como objetivos potenciales a las redes informáticas esenciales ya mencionadas de esos países. De algún modo, el enorme poderío globalizador de la información sería al mismo tiempo un estricto talón de Aquiles de aquellas naciones. La paradoja es de este mundo, no vaya a creer.

     En eso esta  la cosa de una guerra en el ciberespacio. Algún hecho del pasado explica el remojo de las barbas y los temores occidentales. Ya en 1993, en el primer atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, se comprobó el uso de la informática por los terroristas. A Ramzi Yousef, responsable del ataque y acusado de pertenecer a la organización Al-Qaeda de Bin Laden, se le incautó un ordenador portátil. Este contenía ficheros encriptados con planes detallados para atacar vuelos comerciales estadounidenses. Ya se veía venir el asunto y la miope soberbia de los poderosos mordió el polvo, un 11 de setiembre, ocho años después.

     El diario "The Times" de Londres informa de la convicción de los servicios secretos aliados de que Al-Qaeda utiliza Internet para intercambiar información sobre sus misiones, enviar ordenes, mapas y planos de sus objetivos. Incluso se comprobó que varios de los terroristas, autores de los ataques en Estados Unidos, eran habituales navegantes de la red y visitantes de diversos cibercafés de Florida.

     Por su parte, el diario "USA Today" agrega gasolina a la llama del miedo, al afirmar que Bin Laden, además de "genio de las finanzas y cerebro criminal", podría ser "un experto en criptografía" - arte de escribir en clave secreta - y cultor de la esteganografía, anciana técnica siempre perfectible de los servicios secretos para ocultar mensajes en fotografías, incluso minúsculas.

     Aunque con temores orientados a organizaciones criminales "comunes", y no terroristas, en 1997, la Administración Clinton mostró preocupación por la vulnerabilidad de la red informática. Creó la "Fuerza de Tareas de Protección a la Infraestructura", integrada por la CIA, el FBI y el Departamento de Defensa, destinada a investigar los peligros posibles de una guerra informática y desarrollar respuestas concretas.

     Hoy, todo marcha muy en serio tras los atentados del 11 de setiembre. De acuerdo a la revista norteamericana "Wire-com", sólo tres horas después de los atentados, agentes del FBI recorrieron las principales proveedoras de acceso a Internet para instalar el programa Carnívoro, un sistema de rastreo que capta mensajes sospechosos de contener información útil para los investigadores, capaz de localizar el mensaje, introducirse en el disco duro del ínter nauta y archivar toda su información confidencial.

     Ese tipo de medidas adquirió plena legalidad con la nueva ley antiterrorista aprobada por ambas cámaras del Congreso de EEUU. - con severas criticas de los grupos de derechos civiles - y ratificada por el presidente Bush, que autoriza a la policía a "pinchar" servidores de Internet. Y permite a cualquier fiscal estatal ordenar, sin orden judicial, el rastreo de la navegación de sospechosos o las direcciones de sus envíos de correo electrónico. El tiempo sigue su marcha. LA ONDA® DIGITAL


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