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Crisis social e Institucional en Argentina, historia de un fracaso Nuevo Gobierno, viejo modelo últimos estertores
por Julio O. Selser
email: julio_selser@hotmail.com

En vísperas de la reacción social generalizada que derrocó en el fin de la Primavera al Presidente De la Rúa y a su Ministro Cavallo por poner el corralito para que nadie pueda sacar mas de $ 250 semanales, decretando feriado cambiario,  después que las multinacionales sacaron del país 15 mil millones de dólares, en las ciudades de Rosario y Mendoza, centenares de familias hambrientas se agolparon frente a los supermercados reclamando comida y provisiones, del mismo modo que en 1989, cuando la híperinflación destruía sus vidas. 

En Buenos Aires, los maestros ocuparon por unas horas el Banco de la Provincia reclamando por sus salarios impagos. Algunos ciudadanos enfurecidos se salieron de las colas frente a las instituciones bancarias para quemar las inútiles máquinas distribuidoras de dinero.

 El viernes 14, millones de argentinos hicieron sonar cacerolas en todo el país para expresar su descontento. Un zumbido de rabia contenida, como el profundo trepidar de las calderas de un transatlántico, se propaga y crece por toda la sociedad. 

La reacción popular del 20 de Diciembre con la marcha y asesinatos de la grave represión traicionera de algunos efectivos de la  Policía Federal en Plaza de Mayo que arrojo por lo menos 8 muertos de cifra conocida, y en la 9 de julio donde la sangre corriera llevándose la vida de un joven que nada tenia que ver con la reacción social, victima del atropello policial de tirar balas a mansalva contra la ciudadanía y no al blanco causante de la violencia, haciendo gala de la mejor aplicación de”la tolerancia cero” propagada por el Alcalde de Nueva York  Giuliani, el pueblo reaccionó pacíficamente pero se moviliza con la antinomia la “Intolerancia Cero” de estas medidas que lo sumen en la mas angustiosa pobreza y le quitan el sueño de sus planes y esperanzas de los dineros que tanto les costo conseguir a las clases mas necesitadas. 

El nuevo Gobierno elegido por la “Asamblea Legislativa” no soluciono la prisión de los ahorros de toda su vida o con los que contaban disponer los habitantes para planes impostergables o pagos de obligaciones en dinero efectivo que ahora no pueden cumplir viéndose desvanecer su esperanza ante la inseguridad jurídica que reina en la Justicia cuyas decisiones son como las plumas que se vuelan al viento, con la menor brisa cambiando el rumbo acertado que parecían haber encontrado para encausar a las instituciones del Estado de Derecho, donde  debieran reinar las garantías para los ciudadanos que hacen previsible la vida en sociedad. 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación,  ayer 28 de Diciembre 2001 por  persaltum  revocó la decisión de un juez que dio  lugar a un recurso de amparo obligó por la fuerza publica con cerrajero incluido como para forzar la boveda  al Banco Ciudad a entregar U$S 200.000 a un depositante cuyo titular es otro Juez de la Nación, ordenándole que devolviera el dinero porque los Bancos comunicaron al Gobierno que no tienen el efectivo que reclaman con derecho los dueños de los dineros, en violación de las garantías Constitucionales de la Propiedad privada art. 17 de la Carta Magna. 

Otra vez la ciudadanía acudió a la protesta del cacerolazo y las marchas hacia la Casa Rosada  por la falta de decisiones del respeto prometido a la ciudadanía de sus derechos, ahora con los graffitis del descontento porque continua el mismo plan de sometimiento de los mas pobres, esta vez los desmanes fueron en el Congreso de la Nación Argentina con destrozos de sillones, vitreaux etc. Con imperio de la violencia incontenible de las masas o de los bandoleros? ,  que tomaron por asalto la Casa “de sus representantes.”, pero las cosas continúan en un statu quo ante, el gabinete del actual gobierno lo integran personajes repulsados por la condena ciudadana por su actuación política anterior negativa. 

Y quemaron tres vagones en la Estación Once impidiendo a pedradas y vidrios rotos la acción de los bomberos que no pudieron operar para apagar el fuego, en reacción porque la empresa no abono los sueldos y los empleados levantaron las vías suspendiendo el servicio, quedando sin movilidad hacia sus hogares miles de usuarios del servicio. 

Es incontenible pensar que  existe paridad alguna de la moneda argentína con otra, llámese argentino o como se llame; una de las características de la soberanía es la moneda,  es necesario retomar el camino, volver a hacer de ella el peso fuerte que era, porque el país es una gran fuente de riquezas. 

Es necesario extraerlas, y producirlas manufacturarlas, y abastecer al mercado interno de ellas, que no es demasiado grande, los excedentes deberían constituir la genuina balanza de pagos positiva para nuestros destinos, la falta de producción no se reemplaza con las leyes es como querer legislar contra las fuerzas de la naturaleza, un sin sentido. 

Todos esperamos que se restablezca el sentido común, la fuerza que emana de las entrañas de un país que puede soportar mucho mas de lo que le han hecho pero para salir airoso con la reformulación de los principios que tan bien expresaron los Constituyentes, para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino, que vuelva la paz y la confianza en sus instituciones, que se note el contrapeso de los Poderes de la Republica como Gobierno democrático de un Estado de Derecho 

Estuvo muy acertada la pregunta que se hizo el articulo aparecido en Le Monde de Paris, en español “El Dipló” para el Cono Sur articulo de Gambeta cuando se pregunta 

¿Cómo serán los festejos de fin de año en Argentina? Es posible que sólo tristes reuniones familiares; sobrias en muchos casos, decididamente miserables en millones de otros. Pero no debería extrañar que el estallido del champagne de los privilegiados resulte ahogado por otro, desesperado y general: el de una sociedad harta de vejámenes y frustraciones.
 En cualquier caso no habrán terminado allí las penurias de los argentinos, porque la gravedad y profundidad de la crisis augura un largo periodo de incertidumbre y sacrificios. Pero al menos si la sociedad dice basta se habrá acabado el tiempo de los políticos y economistas sin escrúpulos y los ciudadanos podrán mirarse sin intermediarios en el espejo. Allí se vería si el mal es irremediable o afloran los mejores elementos y recursos de un país que alguna vez aspiró y arañó la grandeza. 

Citando otros comentarios referentes a esta situación [1] que repercutirá indudablemente en el concierto mundial, cuando se mira al costado lo que no se quiere ver, careciendo de la solidaridad, que tanta gala hacen los países que llevan la delantera económica en el mundo Occidental, por que cabria hacerse esta  pregunta. Acaso no pertenecemos a la cultura Occidental que tanto se nos inculcó para que adoptemos su modelo de desarrollo y nos etiquetaban como subdesarrollados y luego como emergentes  y ahora  que no resultó, donde están los que nos dieron sus mandatos de consumo para  otra vez volver a prevenirse del peligro que puede significar esta crisis para sus propios intereses que nos mostraban un futuro prometido de bienestar. 

 Las sociedades contemporáneas de tipo occidental se autoncociben desde el punto de vista de su estructura política básica, como Estados constitucionales democráticos, para los cuales son constitutivos dos principios ensamblados entre sí, el principio de la democracia, en que los procesos públicos de decisión  y sanción de la Constitución, legislación y gobierno) deben ser legitimados en última instancia por la totalidad de los afectados, el pueblo. Según el otro, el principio del Estado constitucional de derecho, el pueblo tampoco puede decidirse por leyes cualesquiera; más bien está sujeto a principios normativos rectores de todo ordenamiento jurídico, a principios constitucionales procesales, tales como la división de poderes, y a principios constitucionales substanciases, tales como los derechos humanos o fundamentales personales, políticos y sociales.” [2]  

Y la fundamentación  de tales principios y el porque deben haber ordenamientos jurídicos son las fundamentaciones del derecho que pueden hacerse desde una serie de enfoques filosóficos, iusnaturalistas, trascendentales, dialécticos, fenomenológicos, lingüísticos-analíticos y algunos otros. 

La planificación de objetivos no puede ser reducida a la racionalidad científica. A diferencia de las distintas variantes de la tecnocracia y del cientificismo, la planificación de objetivos está esencialmente codeterminada por impulsos procedentes del ámbito político, por las necesidades prácticas, intereses y concepciones de fines de los afectados, como así también por principios normativos, principios que la planificación en las democracias constitucionales puede tomar en parte de la Constitución, como en el caso del principio de la libertad de propiedad o de la idea del Estado social. Sin embargo, los principios requieren una interpretación más detallada y dejan así espacio a diferentes concepciones políticas de los fines (formas y alcance, limitaciones y reducciones de la libertad de propiedad o del Estado social). Por ello, la determinación exacta de los objetivos no puede ser entendida simplemente como una derivación de una concepción superior y aún vaga de fines, tales como la libertad de propiedad o del mandato del Estado social. 

Creemos que el punto de partida de la situación de controversias legítimas sobre los fines, el asesoramiento político tiene como tarea la elaboración de fines que no solo son en sí mismos coherente exactos y realizables y acordes con los principios, tiene además que proporcionar las bases de un consenso político social, y ese tiene que ser un experimento cuyo resultado tiene que mostrar en que media son posibles, los proyectos de acción que tienen un status esclarecido según los criterios de la justicia, económica y los puntos de vista de la racionalidad científica y de la comunicación democrática, es una puesta a prueba de un consenso marco válido para toda la sociedad y que ha sido encontrado en una relativa distancia con respecto a las instancias, controversias y polémicas políticas, allí donde la ciencia y la política se acercan sin que una pretenda dominar a la otra una cooperación entre ambas, a través de la vinculación de estos cuatro elementos: los principios de justicia, la racionalidad científica, el consenso experimental y la relación de cooperación con la política, la actuación pública adquiere una considerable oportunidad de realizar concretamente la justicia económica, también bajo las actuales condiciones de las sociedades complejas. 

Para una legitimación convincente respecto a un orden jurídico y estatal respecto a la moral jurídica y política se confirma aquello que Schopenhauer dijera en general “Predicar la moral es fácil; fundamentarla es difícil”. 

Desde luego , en vista de las numerosas violaciones de los derechos humanos , la frase debe ser complementada. Más difícil que fundamentar la moral- en este caso el orden jurídico y político- es realizarla a través del comportamiento. 

Sin embargo, el filósofo tiene que limitarse a la dificultad intermedia, es decir, la de la fundamentación o, mejor la de la legitimación. 

“La legitimación comprende dos pasos previos y dos centrales.

Pues sólo si se sabe exactamente qué es lo que hay que legitimar en los derechos humanos y se conoce, además la pauta según la cual se decide si se ha logrado la legitimación es posible , finalmente, llevar a cabo la legitimación. Esto se lleva a cabo en dos pasos; el primero fundamenta el reconocimiento moral, el segundo, el pleno reconocimiento político.

En tanto derechos en sentido de pretensiones subjetivas, los derechos humanos (categóricamente obligatorios) designan exigencias que alguien puede hacer valer frente a otros y cuya satisfacción los otros le deben.,  ejemplo tengo derecho a mi vida solo en la medida en que a mis congéneres-  por cierto a todos- les está prohibido matarme.

Lo mismo vale para la libertad de religión, libertad de opinión, y el derecho al honor y la propiedad; las pretensiones jurídicas son conceptualmente deberes de los otros, los derechos están referidos a los deberes de los otros como correlatos necesarios.

Quien desee legitimar derechos categóricamente obligatorios tiene que poder legitimar los deberes correspondientes, que, a su vez, son categóricamente obligatorios. En tanto mandatos impuestos desde afuera, los deberes tienen carácter coactivo. Por lo tanto, quien desee legitimar los derechos humanos tiene que poder legitimar la coacción esa es la justa noble que analizamos en este artículo, las dos caras de una misma moneda, que deben mantenerse equidistantes para conservar su valor”.bisinidem. 

1 Alejandro Rebossio, "La crisis argentina es un peligro para América y el mundo". Entrevista a Enrique Iglesias, El País, Madrid, 16-12-01.

2 (Oftried Höffe Estudios sobre Teoría del Derecho y la Justicia ed, Fontamara 1997 pag 153  ISBN 968-476-179-1)

2 Daniel Muchnik, "La economía, en la cuenta regresiva", Clarín, Buenos Aires, 16-1-01.
3 Manuel Fernández López, "2001, la gran depresión", en el dossier "Memorias del descarrilamiento", suplemento Zona, Clarín, Buenos Aires, 16-1-01


[1] 1 Alejandro Rebossio, "La crisis argentina es un peligro para América y el mundo". Entrevista a Enrique Iglesias, El País, Madrid, 16-12-01.
2 Daniel Muchnik, "La economía, en la cuenta regresiva", Clarín, Buenos Aires, 16-1-01.
3 Manuel Fernández López, "2001, la gran depresión", en el dossier "Memorias del descarrilamiento", suplemento Zona, Clarín, Buenos Aires, 16-1-01.

[2] (Oftried Höffe Estudios sobre Teoría del Derecho y la Justicia ed, Fontamara 1997 pag 153  ISBN 968-476-179-1)

 

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