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Con
apoyo externo, Menem El ex presidente argentino Carlos Saúl Menem prepara con lujo de detalles el retorno al poder en su país, ante el fracaso inminente del gobierno de Eduardo Duhalde, dijo a La ONDA una fuente periodística porteña, muy vinculada a Chile. Para el ex primer mandatario argentino, en declaraciones a Ambito Financiero, el fin del "uno a uno" entre el peso y el dólar supone "una reducción de los salarios de los trabajadores" y "beneficia, en cambio, a las eternas minorías privilegiadas, que tienen depositados sus ahorros en el exterior". Entre piscos y locos, el sabroso marisco del Pacífico, y acompañado de su bella esposa la chilena Cecilia Bolocco, Menem recibió en los primeros días del año a distintos emisarios del peronismo que responden a su orientación. Algunos de sus allegados aseguró que el carismático líder peronista ya tiene un borrador de lo que sería un gabinete en las sombras, a pesar de que constitucionalmente está impedido de acceder a la Presidencia de la Nacional hasta el 2003. Mientras estos rumores van creciendo en el país trasandino, el diario El Mercurio que promoviera el golpe de Estado contra Salvador Allende en 1973, informa que las compañías españolas con inversiones en la Argentina están amenazando con retirarse de ese país, si sigue en pie la eliminación de las tarifas en dólares, que ahora serán en pesos y que por ende sufrirán la devaluación. La misma fuente que informó a La ONDA de los planes de Menem, aseguró que los destrozos de los teléfonos públicos que pertenecen a Telefónica Española, fueron provocados en la madrugada del 11 de enero por manifestantes que quieren desestabilizar a Duhalde. El Mercurio también señala que el Fondo Monetario Internacional presiona al gobierno de Duhalde para que se olvide de instalar un régimen de cambio doble, así como la libre flotación del peso. En una similar actitud están las grandes corporaciones de Estados Unidos, en segundo país en inversiones en Argentina, que rechazan el nuevo pacto social que ha propuesto Duhalde a favor de un país productivo y contrario a las alianzas con el sector financiero, que es el que ha predominado en los últimos diez años. Estas versiones son coincidentes con el planteo que recibió el miércoles 10 de enero, por la tarde, el presidente uruguayo Jorge Batlle por parte de senadores del Partido Republicano de los Estados Unidos, quienes le dijeron que hay empresas de ese país que le manifestaron al presidente George W. Bush que están dispuestas a disminuir las inversiones en Argentina, porque no pueden retirar sus ganancias en dólares. Carlos Saúl Menem, que se opone a la ruptura de la convertibilidad y a la devaluación, tendría el apoyo de esas empresas de españolas y estadounidenses, contrarias a la actual política económica del presidente Eduardo Duhalde, quien ya siente la inminencia del enfrentamiento: "Hemos ido bajando escalón por escalón: recesión, depresión, estado preanárquico, caos. Un escalón más abajo, es un baño de sangre en la Argentina", confesó. "Todo el peronismo, sin distinción de límites geográficos y más allá de corrientes internas" debe impulsar "decididamente un drástico cambio de rumbo que permita recrear nuevamente la confianza en Argentina", fue la respuesta de Menem. En Argentina dos locomotoras están por chocar de frente. Es cuestión de horas. LA ONDA® DIGITAL |
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