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Uruguay un país distinto: el Presidente de la República y el Presidente de la Suprema Corte de Justicia coinciden en despenalizar venta de drogas blandas

Desde el 2 de febrero el doctor Gervasio Guillot es el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de Uruguay, cargo que ejercerá durante un año.

El nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia, en su primera conferencia de prensa,  se manifestó partidario de la despenalización del aborto y de la venta de las drogas blandas. Especificó que se refería a las drogas blandas como la marihuana, indicando que "con las (drogas) duras como la cocaína, habría que hacer estudios más profundos".  A continuación reconoció “que es un tema  polémico, pero sigo pensando –dijo- que el sistema prohibitivo se ha manifestado absolutamente inoperante para eliminar el consumo de drogas, entonces vamos a tratar de controlarlo; puesto que no lo podemos matar dirijámoslo". "Prohibir la fumata de marihuana es una cosa tan tonta (...) hay que despenalizar la venta de marihuana como se despenaliza la venta de cigarrillos, que según dicen los médicos es infinitamente más nocivo"."

Pero a continuación afirmó que "no es un tema que me apasione, es decir, yo no soy un cruzado por la despenalización de la droga. Yo soy un partidario, pero no es un tema que me encienda el corazón o que me vaya la vida en ello, o que haya una convicción filosófica, como sería si se tratara de instaurar la pena de muerte acá, porque soy filosóficamente contrario a ella".

Con estas declaraciones el Presidente de la República, doctor Jorge Batlle, consiguió un aliado inesperado, en su brega para que se despenalice la venta de drogas blandas. Uruguay pasa a ser el primer país del mundo en que desde los dos cargos más altos del país – Presidente de la República y Presidente de la Suprema Corte de Justicia-, se pronuncian públicamente por la libre venta de drogas blandas. En este país el consumo de drogas ya está despenalizado. 

El nuevo presidente
Guillot había asumido como  ministro  de la Suprema Corte de Justicia (durante la administración del Dr. Julio Maria Sanguinetti como presidente de la República), el 5  de mayo de 1998, luego de una polémica de varias semanas a nivel parlamentario. En su momento, ésta fue definida por el analista político Oscar Botinelli como un  nombramiento que “se produjo tácitamente después de fracasar un acuerdo que habían elaborado colorados, blancos y el Nuevo Espacio”. Para designar  a Guillot ocurrió “La defección de dos legisladores del Partido Nacional y tres del Partido Colorado determinó que la coalición de gobierno no alcanzara el número de votos necesarios -los dos tercios, 87 votos-, y quedó designado automáticamente el penalista Gervasio Guillot”.

En el ambulatorio parlamentario dirigentes políticos y periodistas aseguraban, en esos días, que blancos y colorados rechazaban la postulación de Guillot, por ser una personalidad con simpatías por el Frente Amplio.

El nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia fue destituido en 1978 dictadura cívico militar, lo que obligó al doctor Guillot a abandonar el Uruguay y radicarse en Paris, Francia. En 1985, con el retorno de la democracia, le fue repuesto su cargo como magistrado. 

También el aborto

En cuanto a la despenalización del aborto, el doctor Guillot se mostró "totalmente de acuerdo, sin ninguna duda, por razones muy similares a las de la droga". Y apeló a argumentos similares: Y que no se puede evitar, es preciso "dirigir" su práctica, afirmó.

Gervasio Guillot, un apasionado hincha  y socio del Club Nacional de Fútbol, explicó con mucho énfasis la grave situación económica por la que atraviesa el Poder Judicial advirtiendo que iba hablar hasta con el Papa si fuera necesario ya que el funcionario judicial "es uno de los más sumergidos de la administración pública y trajina valores fundamentales, como son la libertad, el honor, el patrimonio, la conflictividad de intereses, son elementos cuantiosos moral y materialmente que pasan por las manos de un modestísimo funcionario que gana $ 3.000".

El interminable Palacio de Justicia

Ante la pregunta de un periodista respecto a los ahorros del Poder Legislativo que pasarían al Poder Judicial, Guillot afirmó que eso es "una entelequia, no está en ninguna disposición legal de presupuesto que ahorros del Poder Legislativo vayan a las arcas del Poder Judicial. Eso no ha pasado de ser una proclama más y el Poder Judicial no ha recibido absolutamente ningún fondo por ese rubro". Cuando  fue  consultado sobre si de sus palabras se desprende que ni sueña con ver el edificio llamado “Palacio de Justicia” terminado y funcionando para el Poder Judicial, Guillot dijo: "para soñar eso tendría que estar bajo el influjo de alguna droga hipnótica y no soy drogadicto". LA ONDA® DIGITAL


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