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¿Este autito le gustará?
por Psic. Daniela Izzo de Márquez
Email: tau@adinet.com.uy

¿A quién no le ha pasado tener que elegir un juguete para un chico, y no saber por cuál decidirse?

Es que a veces no conocemos las preferencias que tiene, ni el bagaje de juguetes de que dispone en su casa, etc. y la incertidumbre impera en nuestra mente.

Son éstos elementos a tener en cuenta, cuando nuestro objetivo es que el presente sea bien recibido por el chico, que sea disfrutado por él y le depare momentos de placer.

Evidentemente en ocasiones nos es posible indagar sobre estas cosas, para que, en la medida que conozcamos particularmente al niño, podamos elegir un regalo que se adecue a sus expectativas.

Ahora bien; esto no es todo.

Tendremos que considerar, al mismo tiempo, un aspecto no menos importante: la edad del chico.

Es claro que con el proceso evolutivo, varía tanto la capacidad de comprensión del niño como sus posibilidades de desarrollar tal o cual juego, y no está de más decir: sus intereses.

Tengamos presente que el "juego" es un lenguaje al alcance de todo niño; es la manera que tiene de expresar sus emociones, sus miedos, sus deseos, etc.

Y es obvio considerar que esta forma de expresión es fundamental, pues de acuerdo al momento evolutivo, el pequeño irá aprendiendo a hablar, y paulatinamente a construir y enriquecer su propio vocabulario.

Por lo tanto, cuando aún no sabe hablar, el juego es una vía exitosa de comunicación e intercambio con el medio que lo rodea.

Al mismo tiempo, es de destacar que, aún habiendo desarrollado la capacidad de diálogo, hay emociones o sentimientos que no pueden ponerse en palabras: el juego sigue siendo entonces una manera accesible de comunicación.

Es éste uno de los pilares sobre los cuales se apoya la intervención psicoanalítica con niños.

Considerando las diferentes etapas del proceso de maduración del niño podemos hablar de diferentes tipos de juegos:

  1. Juego de ejercicio: como lo señala su nombre, se basan en la repetición de movimientos, conductas, sonidos, etc.

Es principalmente el bebé quien lo practica: mueve sus manos, sus pies, un sonajero u otro objeto y lo golpea, lo tira, haciéndolo sonar reiteradas veces.

Se entretiene con los móviles pendientes de su cuna, con aquellos que emiten música melodiosa, con aquellos cuyo tamaño es apto para sus manitos y los puede hacer sonar o mover. Con objetos de colores llamativos y texturas suaves y cálidas, como pueden ser los muñecos de peluche.

Al aproximarse el año de vida, y en tanto va empezando a dominar su cuerpo, a mantenerse de pie y caminar, se empieza a interesar por objetos que pueda empujar, arrastrar, levantar, apilar, como cajas de cartón, cubos de materiales livianos, autos u otros que puede llevar consigo tirando de un hilo, pelotas, etc.

Y un lugar importante ocupan el agua, la arena, la tierra.

  1. Juego simbólico: se centra en la posibilidad imaginativa e imitativa del niño.

Es en torno a los 2 años de vida cuando está en condiciones de desarrollar este tipo de actividad.

Básicamente el niño toma un objeto, imagina que es otro, e imita a alguna otra persona o personaje.

Y se lo ve, por ejemplo hacer de cuenta que un lápiz opera como un destornillador y trabaja como su papi, o que una simple caja de cartón hace de auto y da saltos irreales como en los programas de TV, etc.

Prefiere entonces los autos, herramientas, armas, muñecos de acción, articulables, bloques de madera, juegos de encastre, muñecas y todos sus accesorios (ropa, pinturas), objetos del hogar (casitas, utensilios de cocina, electrodomésticos, etc.).

Los materiales que permiten la libre expresión son importantes: lápices de colores, marcadores, cascolas de colores, pinturas, y por cierto, los libros para colorear, recortar, y de cuentos.

  1. Juego social: está implícita la aceptación de reglas.

Son los chicos de 8 ó 9 años los que comúnmente los realizan: juegos de mesa (ludo, ta te ti, ajedrez y toda la amplia variedad que existe en la actualidad), naipes, mikado, guerra naval, etc.

Ahora bien, aclaremos que las edades son aproximadas, pues los intereses de cada niño o niña dependerán de su momento evolutivo y del contexto familiar.

Una veta muy cuestionada resulta ser la diferenciación de juegos de acuerdo al sexo.

Comúnmente se establece una demarcación entre los juegos o juguetes de nenas y los de varones: "los varones no juegan a las muñecas", "las nenas no juegan a la pelota"...

Pensemos que si bien socialmente se han establecido marcos de referencia, no es lo mejor obturar a un niño, sea varón o nena, la posibilidad de expresar sus fantasías y emociones realizando una actividad que convencionalmente se estableció es para el otro sexo.

Muchas veces los adultos establecemos estos límites y con cierta rigidez y/o temor, pensando que si juega a eso "no permitido" a su sexo, su identidad sexual se distorsionará.

Esta apreciación no es correcta, pues el niño si bien nace genitalmente varón o nena, su identidad sexual se va construyendo, día a día, en el interjuego de sus aspectos tanto masculinos como femeninos que absolutamente todo ser humano trae consigo.

Pues al comienzo de la vida la bisexualidad es constitucional del individuo.

Con esto pretendemos aclarar dos apreciaciones importantes: el hecho de que un niño desarrolle una actividad del sexo opuesto es "normal", pues también tiene aspectos de dicho sexo, y no necesariamente por ponerlos de manifiesto, se desviará sexualmente.

En el varón, existe una primacía de los aspectos masculinos sobre los femeninos, y en la mujer, la primacía es de los femeninos sobre los masculinos.

Consideramos que si bien es adecuado que no se impida al chico desarrollar ninguna actividad lúdica, (en tanto no sea de riesgo), lo más adecuado sería mostrar a través de actitudes, de ejemplos, de comentarios, cuáles son las que puede desarrollar mejor, o aquellas para las que tiene más aptitudes; pero manteniendo cierta flexibilidad y siendo tolerantes, pues no al primer señalamiento su conducta se modificará.

El niño o niña irán ensayando conductas, jugando a "como si", y a través de ellas irá integrando y adoptando aquellas que vayan satisfaciendo sus necesidades y colmando sus expectativas, construyendo así su personalidad, contando por cierto con la aprobación de quienes ama: principalmente sus padres.

Como es notorio, hemos excluido de esta nota los juegos electrónicos, pues entendemos también merecen ser abordados con cierta profundidad, por lo cual optamos por darles cabida en una próxima entrega. LA ONDA® DIGITAL


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