Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Al presentar el libro sobre Argentina
"Todo se sabrá algún día", el politólogo
Gerardo Caetano habló de la "mirada"
provinciana de los uruguayos

La editorial CAUSE presentó un nuevo libro "Todo se sabrá algún día" del periodista y escritor argentino Gabriel Pandolfo En la presentación del libro el politólogo Gerardo Caetano realizó un extenso comentario relacionando los graves momentos que vive social y políticamente la República Argentina, que definió como una sucesión de estafas de la que ha sido victima la ciudadanía del vecino país, vinculándolo con lo que él llama la mirada uruguaya sobre esos fenómenos, mirada que define de provinciana. A continuación la versión tomada de la grabación de su disertación:

Quiero agradecer la provocación de leer este libro, quiero celebrar el hecho que una editorial uruguaya en un momento tan difícil edite un libro de un argentino, me parece que son de los emprendimientos que hay que saludar, debieran ser moneda corriente, son los emprendimientos que contra lo que históricamente muchas veces los uruguayos hemos creído que nos afirmamos como Nación contra los otros, pero que en estos momentos que corren son la mejor manera de evitar el provincianismo, el cual, lamentablemente los uruguayos somos muchas veces proclives.

Este libro tiene un título extraordinariamente ambicioso, tal vez exageradamente ambicioso, es una utopía: "Todo se sabrá algún día" tiene que ver con esa idea que esta más allá de la sociedad y que nos ayuda a caminar.

Como historiador tengo también esa utopía pero sé que es irrealizable, sé que nunca lo sabremos del todo, pero me gusta el título del libro, porque de alguna manera reivindica que todo oficio jugado radicalmente necesita de un concepto limite, necesita porque es el oficio del periodista esa exigencia ambiciosa de conocer.

Los uruguayos vemos permanentemente la "novela Argentina", hablamos contra la Argentina, tratamos de decir que somos diferentes, pero las revistas que más se compran en este país son las revistas argentinas, los programas de TV de más alto ranking muchas veces son los argentinos y desde hace muchos meses los uruguayos cotidianamente al prender la TV, tenemos el drama argentino.

Drama que no termina de sorprender nunca, que nos muestra imágenes realmente increíbles, que son profundamente estremecedoras.

Muchas veces uno tiende a pensar que los medios de prensa argentinos están exagerando la realidad. Este es un debate en la sociedad Argentina, hasta qué punto los medios no contribuyeron con su reflejo, con su exacerbación, con su visión; el desatar los estallidos sociales, las reacciones antipolíticas que no tienen parangón en la historia Argentina y de América Latina y también las caídas de gobiernos.

Este libro nos ayuda a señalar, es algo inesperado, es ese reflejo terrible que nosotros vemos en la pantalla, que oímos en la radio o leemos en la prensa escrita que en realidad está amortiguado porque la realidad es mucho más terrible - este es uno de los meritos del libro- que es cuestionarnos esa visión que solemos tener sobre los medios.

Este libro es efectivamente una crónica y revela hasta qué punto la realidad no solamente supera la ficción, sino que la realidad supera aún aquello que pensábamos era una exageración exacerbada de lo que podía llegar a ser verosímil.

La historia Argentina desde hace décadas es la historia de grandes estafas, tomemos solo los últimos treinta años.

Una dictadura feroz con sus decenas de muertos, desaparecidos, es la plata dulce, es la guerra de Malvinas, es la esperanza democrática y aquel discurso emblemático de un demócrata cabal como es el Dr. Alfonsín "Con la democracia también se come, También se cura también " que termina por errores propios y ajenos, por conspiraciones ajenas y por responsabilidades propias en eso que disuelve el tejido social que es el fenómeno hiperinflacionario, que termina con una deuda económica y social que aún hoy los argentinos siguen pagando y seguirán pagando los argentinos que aún no nacieron.

Es la estafa de "la pizza con champán ", el menemato, el pacto de Olivo y la reelección, las relaciones carnales, es la Argentina como alumno modelo del FMI o el Banco Mundial, es la Argentina como atajo al primer mundo, es también la contestación a esa corrupción generalizada, es la estafa que sufre la ciudadanía Argentina que vota en 1999 con mucha mesura, votando una alternativa, a la que le pedía poco, ya que a la Alianza no se le pedía que cambiara el modelo económico ni ninguna revolución, incluso se le anticipaba un camino difícil, lo que se le pedía era menos corrección, no que no hubiera corrupción, que hubiera políticas sociales que comenzaran a saldar las diferencias sociales, respecto a un tejido social totalmente quebrado y se le pedía una construcción económica más sólida, que se sentara en un modelo que era muy complejo de cambiar, pero que orientándola diferente.

Es también la estafa de una "Alianza" que aceleradamente cambiando el voto ciudadano se transforma en otra ecuación, es una estafa de la "alianza" que lleva una propuesta que no había estado en su plataforma electoral como es el de la" regulación laboral". Una estafa de una "Alianza" que desarrolla la corrupción como base de propuesta política, que derrumba el equilibrio de sus dos componentes que no alcanza durar un año como clave de gobierno y que a la vez transfiere las responsabilidades de la política económica a alguien que la ciudadanía censura en octubre del '99 como era ex ministro y luego súper ministro Domingo Caballo.

Es la estafa del corralito una vez y otra vez, es la estafa de ese parlamento irresponsable que el 20 de diciembre vota a mano alzada sin discutir la libre disponibilidad de los depósitos y que luego a los dos o tres días votó el corralito.

Es la estafa de una semana populista con Rodríguez Zaa, es la estafa de la "mega canjeé " que comprometió el pago de intereses de la Argentina hasta el 2030, es la estafa de la "pacificación "y de la "licuación" de las deudas de los grandes deudores que tienen un seguro de cambio que les esta asegurando un cambio de uno a uno por ocho años. Se imaginan cuanto valdrá un dólar dentro de ocho años con respecto al peso argentino!!.

Estas estafas son las que derrumban los soportes de la democracia, soporte que no pueden ser sino la política, no hay democracia sin política.

Este libro habla de una, no de la única, pero de una de las claves del drama Argentina, que es la clave política, hasta qué punto la política define la economía, hasta que punto a contramano de los sueños de economisistas de cualquier signo no hay economía sin política. No hay modelo económico duradero sin política, sin sustento político y como a veces la política traba la economía.

Está también en esta historia el suicidio del Estado, el suicidio alegre del Estado, pero del Estado que está mucho más allá de las referencias institucionales, el Estado como vivencia, no exclusiva no monopólica pero sí importantísima, relevante, insustituible en cierto modo, de lo público. Que es justamente la destrucción de la credibilidad de la justicia, es la impunidad instalada es justamente la impunidad que uno encuentra en este libro relatada de manera cabal con la persuasividad profunda de contar cosas muy concretas, de un senador como el senador Cantarelo que comete el hecho de la impunidad de confesarle a una periodista lo que ha hecho y al otro día negarlo y al día siguiente confirmarlo, pero entrando en una lógica de escape de la justicia.

Finalmente logrando su objetivo, logrando la impunidad, una vez más la impumnidad.

La sociedad Argentina es una sociedad donde radicalmente uno puede encontrar qué pasa en una sociedad cuando hay una impunidad fraticida, qué pasa en una sociedad cuando la política sufre un desprestigio incontenible, qué pasa en una sociedad donde el estado se suicida. Qué pasa en una sociedad cuando la democracia no tiene capacidad de control ciudadano, lo que los norteamericanos llaman "accountability". La capacidad de los ciudadanos de controlar, la capacidad de los representados de controlar a sus representantes.

La idea afirma la posibilidad de una democracia representativa, el periodismo ejerce una modalidad de "accountability", hoy incluso los nuevos gestos de democracia afirman la necesidad de nuevos instrumentos de la "accountability", el poder judicial, la fiscalización parlamentaria no bastan hay que repensar la democracia en este nuevo contexto con otras modalidades de "accountability", por ejemplo la "accountability" de la prensa.

La única manera de lograr esperanza es rascar hasta el hueso, hay momentos de la historia de los pueblos que lo prudente se vuelve imprudencia. Me parece que en este libro esto se recoge de manera ejemplar, es momento de decir la verdad de no callar ningún espacio de verdad conocida.

Es el momento de relatar las peripecias de un dirigente político -del senador Antonio Cafiero con 60 años de vida política, con un testimonio extraordinario, que le da a este libro un valor testimonial muy importante. Un diario personal que va relatando día a día, a veces hora a hora la impronta de un soborno, Uno puede decir, la destrucción de un sistema democrático, la desesperanza de una ciudadanía, a través de la narración de cada personaje.

Hoy Argentina navega en la incertidumbre radical (no de la Unión Cívica Radical) sino radical en el sentido de lo profundo, hoy nadie puede saber cuanto puede durar el presidente Dualde. Hay que ver al FMI, con esa capacidad que adorna a sus jerarcas actuales respecto a la Argentina. Un Ministro de Economía que diciendo la verdad dijo que la Argentina no tiene salida si el FMI no le da respaldo.

Una Argentina que no sabe como salir del corralito, no sabe si no se van a repetir los saqueos.

Es necesario pensar realmente lo que es un saqueo, lo que es realmente un estallido social.

Hay algunos uruguayos que con mucha irresponsabilidad quieren un estallido social ( aquí), estos irresponsables están en la derecha y la izquierda de nuestro espectro político.

Quieren lo que nunca hubo en el Uruguay, porque desde su extremismo, desde su dogmatismo creen que la única posibilidad para aventar camino de sus propuestas sea la eliminación del Estado o el gran ajuste del capitalismo salvaje que Uruguay siempre resistió.

Creen que la clave para el futuro es que Uruguay tenga lo que no tuvo, "que se termine la amortiguación", que se termine la sociedad hiperintegrada, que se termine el país de las "cercanías", que entonces tengamos un episodio hiperinflacionario, y que luego después vendrá la salida.

Que tengamos un estallido social y que luego vendrá la salida. Que terminemos con este gradualismo, y que luego vendrán los cambios.

Esto además de ser irresponsables es hijo de la profunda ignorancia. Deberíamos aprender de la lección Argentina, de su drama, una hiperinflación, una crisis bancaria, un estallido social, disuelve una sociedad.

Las sociedades no vuelven a ser nunca más lo que eran, y cuesta mucho reconstruir en ellas lo que eran, y a veces es imposible reconstruir la confianza, la credibilidad, la política, la negociación, el estado de derecho, la justicia, los soportes de la convivencia civilizada.

También es un camino y un atajo para el desánimo, para el desastre y el desanimo, este camino provinciano que los uruguayos elegimos cuando miramos la Argentina, y decimos "nosotros no somos como la Argentina, nosotros estamos como salvados desde el fin de los tiempos, de los golpes de estado", y ya probamos que no era así, "aquí no va a haber pobreza", y estamos siendo ciegos respecto a una realidad social que ya tenemos frente a nosotros, y que marca que situaciones de escándalos en que la sociedad uruguaya no se esta revelando suficientemente, la infantilización de la pobreza, el desacoplamiento de los que ganan más y los que ganan menos, la pauperización del mercado laboral, estamos viviendo los índices inéditos de la desocupación, el año 2001 superó el 15% anual, y estamos advirtiendo que aún cuando la economía crezca van a pasar tal vez décadas antes de volver a una desocupación de un digito.

Entonces es una irresponsabilidad convocar a los demonios, a la tragedia, como el único soporte posible de construir un país mejor, es un lema irresponsable que hay que resistir una y otra vez el de que "cuanto peor mejor", que en Uruguay está en la derecha y en la izquierda.

Por suerte ha sido una y otra vez resistido por la mayoría de la sociedad. Tampoco se trata de tomar el otro atajo provinciano diciendo "aquí no va a pasar nunca, aquí somos diferentes de los argentinos", esto es una mirada pequeña y mezquina de los uruguayos cuando miramos a la Argentina.

Esto tiene su historia, teníamos que diferenciarnos de aquellos con los que más nos parecíamos. Uno trata de diferenciarse de aquel que se parece más.

Por eso nos irrita lo que es cierto. Cuando Borges habla de las nacionalidades dice un colombiano es un colombiano, y lo sabemos, un brasileño es un brasileño y lo sabemos, Un argentino es un argentino y lo sabemos, y un uruguayo... un uruguayo, es casi un argentino.

Esto nos provoca mucho escozor, pero ignorábamos que Borges en realidad quería y se reconocía como oriental, porque él decía que había sido concebido en la Banda Oriental, como siempre llamó al Uruguay.

Borges escribió un poema sobre Montevideo, que es uno de los mejores elogios que recibió esta ciudad y muchos de los personajes de su obra entre los que están fraybentino y memorioso Funes.

La mirada uruguaya sobre la Argentina no debe ser esa mirada provinciana. Por eso celebro que hoy tengamos un buen libro, una muy buena crónica de una tragedia que tenemos que evitar, pero que para evitarla debemos encontrar en la sociedad Argentina un buen espejo, un espejo que miremos, un espejo donde miremos con sabiduría, con inteligencia donde aprendamos la lección, con la generosidad de una realidad que también es nuestra.

Este libro es una crónica muy prolija y a la vez muy vertiginosa, es una crónica que muy piadosa, fuerte, llena de esperanza ya que es de alguien que se anima a afirmar que en un país cargado de mentiras, de estafas, de impunidad que todo se sabrá algún día, que contribuye a esa utopía haciendo una crónica perfecta, justamente de una tragedia ciudadana como es siempre un soborno.

Este libro nos compromete mucho con la contemporaneidad de América latina. En A.L, en las ultimas décadas pasamos de una euforia triunfalista y frívola de creer que la democracia estaba consolidada y que tenia un destino asegurado, y hoy nos encontramos en un continente donde no hay ninguna hipótesis ni siquiera la hipótesis del golpe militar que esté fuera de lo posible.

Nos encontramos con una América Latina que tiene ese cono de conflictividad en el norte, estamos viviendo lo que puede llegar a ser la gran tragedia colombiana, que va a repercutir en toda América Latina, estamos viviendo, muchas veces una nueva etapa populista en Venezuela, que termina en un ajuste neoliberal de su economía, golpeando a la población más desprotegida.

Vemos fenómenos de las novelas de García Márquez como son los que han pasado en Ecuador, un país que dolarizó su economía campesina en tres meses, con un disciplinamiento social realmente escandalozo.Tenemos la tragedia persistente de Paraguay, tenemos los modelos exitosos con pies de barro como Chile.

Por eso este Libro que es una muy buena crónica, aunque sea de una tragedia como lo es un soborno, es una crónica llena de esperanza. LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital