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Día
internacional de la mujer Siempre me resulta sorprendente que se haya establecido un día internacional para recordar a la mitad de la humanidad. Sin lugar a dudas este hecho es revelador de un malestar profundo en la conciencia de ambas mitades de la sociedad. Las ideas que reivindican los países occidentales sobre la paridad parecen estar muy lejos de la realidad de la mayor parte de las mujeres y hombres del mundo que luchan por la supervivencia. Una vez mas en los medios el tema central es desplazado y se aborda la situación de las mujeres de manera anecdótica, no menos importante en lo cualitativo, pero insignificante en lo cuantitativo. Se reivindican comportamientos mas que derechos, privilegios de clase mas que de masa, elitismos o snobismos mas que verdaderas reivindicaciones paritarias. Porque una vez mas el problema no esta en considerar aisladamente hombres y mujeres sino identificar las causas históricas, culturales, educativas, económicas, pero sobretodo las que en esta coyuntura histórica originan y agravan las desigualdades. ¿Cómo no tomar en cuenta que los valores de competencia, rivalidad, violencia que impregnan esta sociedad y generan las desigualdades sociales, no son únicamente el resultado de una historia y una cultura sino consecuencia del desarrollo y la mundializacion de un sistema centrado en ellos?. Es necesario identificar con claridad el verdadero origen de la desigualdad y no creer que la paridad, el desarrollo equitable, la justicia social se producirá automáticamente a través del desarrollo económico. El pleno empleo, el desarrollo económico, la acumulación de riquezas no alcanza para generar la solidaridad, el respeto por las diferencias, el codesarrollo, el trabajo en equipo, el equilibrio entre la dimensión social y medio ambiental, la construcción de nuevos valores. Cuando el ser humano deje de ser una mercancía, cuando la cultura de paz remplace a la permanente preparación para la guerra, cuando la violencia económica y sus consecuencias sociales sean remplazadas por un desarrollo equilibrado que represente la expresión de los pueblos en su diversidad, cuando los equilibrios sociales y medioambientales ocupen el centro de la reflexión política y la educación en valores se practique en todas las escuelas y estratos sociales, cuando el conocimiento no sea mas un vector de desigualdad sino de enriquecimiento productivo, cultural y social, cuando la dimensión ética y estética se incorporen al pensamiento cotidiano, estas conmemoraciones que revisten actualmente un carácter mas virtual que real ya no serán necesarias. En el discurso ya para todos resulta obvio que ambos sexos deberían ejercer plenamente y en igualdad de condiciones el derecho a la vida. Sin embargo es cada vez mas utopía. *E-mail: lema@pasteur.fr LA ONDA® DIGITAL |
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