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"En la barbarie nadie puede
vivir tranquilo ni en paz"

Diputado Edgard Bellomo, presidente de la
comisión de DDHH de la Cámara de Diputados

Intervención del diputado Edgard Bellomo, de la Alianza Progresista-Encuentro Progresista, el pasado 6 de marzo en las Cámara de Representantes. Bellomo, quien es el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja, se refirió a la actual situación del sistema carcelario uruguayo.

La grave situación originada en el sistema carcelario motivó la preocupación de la sociedad uruguaya y la considero un hecho que debe llamarnos a una reflexión serena pero profunda.

H a concluido en el Penal de Libertad un episodio dramático pero felizmente sin víctimas que lamentar, gracias a la acción mancomunada de varios actores responsables pertenecientes a los tres poderes del Estado. Ayudamos a resolver, dialogando, algo que de otra forma hubiese concluido trágicamente.

La prensa de hoy recoge declaraciones del Sr. Ministro del Interior quien ha dicho que "quedaron demostradas serias irregularidades de control de vigilancia y de fiscalización por parte del personal de cárceles". Confiamos entonces que se continuará investigando, se sancionará a los infractores y se tomarán las medidas correspondientes para que esto no vuelva a ocurrir.

Pero volviendo al día de hoy, la situación no ha cambiado y seguramente la destrucción ocasionada en el edificio agrava aún más una situación que bien podemos calificar de lamentable.

El hacinamiento, la falta de higiene, el ocio, la presencia y acción de las ratas que están por todos lados, determinan desde el "arranque" mismo la imposibilidad de rehabilitación a la que el conjunto del sistema debiera propender.

Si a esto le sumamos la violencia, que está siempre en el orden del día, sumado al efecto que producen las drogas y el alcohol, cuya presencia fue oficialmente reconocida y que yo creo imposible que se concrete sin la complicidad o la negligencia en los controles, arrojan un saldo verdaderamente infernal. Ahora mismo me informan que a los reclusos Pierri y Albano, engrillados en el sótano del penal, se les está castigando. No puedo constatarlo ni asegurarlo, pero todos tememos que pueda ser cierto.

Hay que terminar con estas metodologías y con cualquier forma en que se manifieste la corrupción.

Es necesario un sinceramiento para empezar a buscar las soluciones. En primer lugar, aceptar que somos un país empobrecido y cada vez más dependiente de las condiciones que nos establecen aquellos que nos prestan los recursos necesarios para desarrollar las políticas a emprender. Pero esto no es irreversible y no es imposible generar recursos propios y administrarlos mejor.

Creo que descomprimiría el sistema el hecho de que hubiera menos reclusos. Si fuésemos capaces de darle trabajo a la gente empezaríamos bien. Hoy la desocupación oficialmente admitida ronda el 15% pero la franja etaria comprendida entre los 18 y los 30 años alcanza índices cercanos al 40%. Si miramos la población carcelaria encontraremos que prácticamente la mitad de los reclusos están comprendidos en esa franja.

El EP/FA ha insistido en el reclamo de inversión en obra pública en el órden de U$S 200 millones, lo que además de significar carreteras, puentes, hospitales, escuelas - y aún cárceles - daría oportunidad de trabajo a más de 40.000 uruguayos y ayudaría a reactivar, aunque sea parcialmente, la economía casi paralizada del país.

Se nos dice que las reservas no están para eso y que no es posible tomar más endeudamiento. Sin embargo, entre los primeros días de enero y los últimos de febrero se traspasaron al sistema financiero U$S 190.000

Ese dinero se perdió y con él esa oportunidad para el país y su gente. En el grupo de trabajo que a los efectos de un seguimiento de esta problemática hemos conformado junto a representantes del Ministerio del Interior y de la Suprema Corte de Justicia estamos procurando ayudar.

Queremos que haya actividades productivas que contribuyan incluso al autoabastecimiento alimentario, en las que puedan participar los reclusos. Podrán ser educativas o recreativas. Algo que combata el ocio tan perjudicial. Debemos mejorar la atención médica de los internos, por elementales razones de humanidad y hasta por una razón de economías.

Si hacemos prevención y somos eficaces y la respuesta sanitaria es rápida, ahorraremos dinero que después se gasta sin resultados prácticos. Lo que anhelamos es que los reclusos egresen mejor de lo que estaban cuando ingresaron al sistema. Por ellos, en cumplimiento del mandato constitucional, y también por los inocentes, "los que están afuera".

Porque los presos, más temprano o más tarde volverán a la sociedad y ahí es mejor para todos encontrarnos con gente mejorada, rehabilitada, trabajando si es posible, a tener que recluirnos nosotros mismos en rejas que levantamos en nuestros hogares, porque esa escuela de perfeccionamiento en el delito, con una carga de rencor agregada que produce nuestro sistema, termina volviéndose contra nosotros mismos. Contra todos, porque la desintegración social nos conduce a la barbarie y en la barbarie nadie puede vivir tranquilo ni en paz.

Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras pase a los Ministerios del Interior, Economía y Finanzas, Salud Pública, Educación y Cultura, y Trabajo y Seguridad Social. LA ONDA® DIGITAL


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