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CANCILLER
DIDIER OPERTTI Según
Granma (Cuba) el canciller uruguayo Didier Opertti no ocultó su
malestar con los resultados de la
Conferencia de la ONU sobre Financiación del desarrollo. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo continúa sus sesiones en el Centro Internacional de Negocios (Cinternex) transpirando un ambiente general de inconformidad por la táctica de los países ricos de preconizar los resultados. SIN
SATISFACCIONES En
esta Conferencia, queda claro que el financiamiento del desarrollo
en su estado actual y visible en el futuro no alcanza para nada,
además de que hay que cumplir las condiciones impuestas. De
las declaraciones que trascienden no surge ninguna satisfacción,
porque el Consenso de Monterrey deja frustrados a muchos
asistentes, pero todos emplean la tribuna del encuentro para
exponer el descontento, a veces disimuladamente, en idioma diplomático,
y siempre poniendo el énfasis en que este es solamente un punto
de partida. Quizás
el tono del canciller uruguayo, Didier Opertti, dé una muestra de
lo que sucede para algunos gobiernos que aplican recetas
neoliberales, cuando expresa: "Yo podría decir, usando una
imagen un tanto banal, que de lo que se trata es de buscar para el
financiamiento un traje de medida. No hay una fórmula única de
financiamiento. Eso depende de las características de cada país
receptor y de cada país donante." Como
todo el mundo, el Ministro de Relaciones Exteriores uruguayo no
está de acuerdo con mantener la situación presente con el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial, y lo expresa alegando
que "los acuerdos de Bretton Woods no han estado en la
primera fila de lo que podría ser una propuesta de revisión.
Algunos de nosotros llegamos aquí pensando que en Monterrey podría
llegar a ser una de las ideas-fuerza o ideas centrales de la reunión.
Pero a los acuerdos de Bretton Woods les está pasando lo mismo
que a la Carta de las Naciones Unidas. Son intocables o casi
intocables. Intouchable." Por
tanto, Estados Unidos no accede a cambiar nada. No alberga la
intención de introducir variaciones en una estructura que a ellos
les ha servido magníficamente y les ha permitido dominar las
finanzas mundiales. Por
supuesto, no todo el mundo tiene las mismas opiniones. A
los periodistas les llegó un documento del "caucus de las
mujeres" para protestar porque "esta reunión sea
utilizada para frenar el desarrollo" a la vez que avanzan los
objetivos militares norteamericanos con el pretexto de
"frenar el terrorismo". En
Estados Unidos, Bush sabe que sus proposiciones no gustan, y lo
reconoció en una entrevista que dio a algunos medios hispanos en
Washington, a los que señaló: "Hay mucha gente allá en
Monterrey que no está dando un aplauso estruendoso. Pero es lo
que hay que hacer y no tengo miedo en tomar el liderazgo en este
asunto." De todas formas, las críticas en y fuera de Monterrey parecen haber surtido su efecto, pues la Casa Blanca "aclaró" repentinamente que su aporte de ayuda condicionada a países subdesarrollados será de 15 000 millones de dólares y no 5 000 millones. De todas formas se quedan bien cortos, hacen falta 100 000 millones más de lo que los países desarrollados otorgan. LA ONDA® DIGITAL |
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