Selva
Casal y el saber decir los sueños
En
un libro de poesías que, nos muestra una vez más la capacidad
creadora de Selva Casal, hemos leído una dedicatoria poco usual,
la que revela la sensibilidad de la poetisa. "En perdidos
manuscritos de la noche", la autora dedica el volumen,
"A los que nunca leerán estos poemas: los animales que tanto
amé". Allí,
en una suerte de consagración, podemos emparentar a Selva, con el
filosofo inglés Whitehead, cuando afirma que los animales -por
supuesto domésticos- "no tienen civilización a causa de la
deficiente generalidad de sus funciones mentales", pero que
"su amor, su devoción y la belleza de sus acciones, reclaman
con justicia nuestro amor y nuestra ternura". Por
otra parte y, entrando ya en los textos del libro, publicado hace
algún tiempo, podemos señalar que de ellos surgen vagas
nostalgias, profundos sentimientos de vida que están siempre
presentes en los poemas que ocupan nuestra atención. Poemas que
tienen una hilación temática y una misma construcción en lo que
se refiere a la escritura. El
espíritu de ellos, se basa por lo demás en un realismo de hondo
contenido poético, pero que además, nos permite situarnos en un
mundo que no es al que aspiramos. Hay asimismo una meditación de
innegable tono moderno, que impregna la mayor parte de sus
creaciones, una sensación de libertad y una trayectoria humana
que nos permite descubrir lo cotidiano en lo mejor de sus
experiencias. En
este plano, me permito señalar un poema que lleva un título algo
fuerte y que define lo más expresivo de Selva: ESTE
ORDEN MALDITO "El
canto de los pájaros da una tristeza / II
- Otro de los poemas, "Aquel rito", presenta una mayor
levedad, una transparencia en la que la palabraadquiere distintos
sonidos. Es como si Selva se apoyara en otra historia de calidez y
ternura.. Hay un misterio que el poema no devela, como si su
autora prefiriera en realidad, incursionar en la oportunidad, en
el simbolismo. Aquí
es menos hermética, es menos comprometida con aquella realidad
que siempre estuvo poblada de agudos silencios y de visiones
presentidas por la muerte. En
todo caso, está presente sin limitaciones ni retaceos la vida que
es en la poetisa, un signo de estos tiempos, algo que tiene el
inconformismo y la rebeldía ante un mundo desgarrado y
desgarrador. Una posición crítica le permite dar salida mediante
el verso, a todo aquello que en ella expresa la inquietud, el sueño,
los deseos, la nostalgia, la curiosidad y una experiencia
sensible. AQUEL
RITO III
: Recordaba Benedetto Croce que..."Tan admirable y casy
milagrosa les pareció a los antiguos griegos la acción de la
poesía que la asimilaron a un soplo sagrado, a un entusiasmo, a
un furor, a una divina materia", es decir, a una imaginación
que se vuelca incansable hacia la creación. Esa imaginación que en cierto modo es sentir la vida en su total dimensión, tiene en Selva a una expositora que sabe decir sus sensaciones, en síntesis, lo que pasa a su lado y que no la deja indiferente, porque para ella todo tiene su pasión y su importancia existencial. Esa percepción de la intimidad y de las ideas de la autora de "Perdidos manuscritos de la noche", las dice en dos poemas de breves líneas cada uno, que se nos aparecen como rodeados de una sutil fantasía, de una zona poética muy particular. En
el primero, expresa: SER
COMO LOS QUE PUEDEN OLVIDAR El
segundo de los poemas tratados, nos introduce en un clima de
grises y de seres que aparentemente sólo existen en la memoria de
la nostalgia. Leamos: HAY
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