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Selva Casal y el saber
decir los sueños

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Selva Casal y el saber decir los sueños
por Julia Galemire

En un libro de poesías que, nos muestra una vez más la capacidad creadora de Selva Casal, hemos leído una dedicatoria poco usual, la que revela la sensibilidad de la poetisa. "En perdidos manuscritos de la noche", la autora dedica el volumen, "A los que nunca leerán estos poemas: los animales que tanto amé". 

Allí, en una suerte de consagración, podemos emparentar a Selva, con el filosofo inglés Whitehead, cuando afirma que los animales -por supuesto domésticos- "no tienen civilización a causa de la deficiente generalidad de sus funciones mentales", pero que "su amor, su devoción y la belleza de sus acciones, reclaman con justicia nuestro amor y nuestra ternura". 

Por otra parte y, entrando ya en los textos del libro, publicado hace algún tiempo, podemos señalar que de ellos surgen vagas nostalgias, profundos sentimientos de vida que están siempre presentes en los poemas que ocupan nuestra atención. Poemas que tienen una hilación temática y una misma construcción en lo que se refiere a la escritura. 

El espíritu de ellos, se basa por lo demás en un realismo de hondo contenido poético, pero que además, nos permite situarnos en un mundo que no es al que aspiramos. Hay asimismo una meditación de innegable tono moderno, que impregna la mayor parte de sus creaciones, una sensación de libertad y una trayectoria humana que nos permite descubrir lo cotidiano en lo mejor de sus experiencias. 

En este plano, me permito señalar un poema que lleva un título algo fuerte y que define lo más expresivo de Selva: 

ESTE ORDEN MALDITO

"El canto de los pájaros da una tristeza /
esa es la derrota de los cementerios silenciosos /
donde todo el daño se acumula / este orden maldito / nada tiene que ver conmigo /
ganaron los demonios la familia / sálvanos 
dijimos hasta el amanecer / libranos del mal /
está ahí quien se animará / la ventana no tiene
más años / ni los pájaros amarillos cantan /
fue diligenciado el 12 de febrero / estás bien

¿ esperando morir contestó / todas las ceremonias que ejecuté una noche / 

entre hortensias / bajo la luna / entre brillantes
cocodrilos /  apenas se parecen a ti /.
 

II - Otro de los poemas, "Aquel rito", presenta una mayor levedad, una transparencia en la que la palabraadquiere distintos sonidos. Es como si Selva se apoyara en otra historia de calidez y ternura.. Hay un misterio que el poema no devela, como si su autora prefiriera en realidad, incursionar en la oportunidad, en el simbolismo. 

Aquí es menos hermética, es menos comprometida con aquella realidad que siempre estuvo poblada de agudos silencios y de visiones presentidas por la muerte. 

En todo caso, está presente sin limitaciones ni retaceos la vida que es en la poetisa, un signo de estos tiempos, algo que tiene el inconformismo y la rebeldía ante un mundo desgarrado y desgarrador. Una posición crítica le permite dar salida mediante el verso, a todo aquello que en ella expresa la inquietud, el sueño, los deseos, la nostalgia, la curiosidad y una experiencia sensible. 

AQUEL RITO
"Para quien quedó en silencio / un retrato no se sabe / un retrato no es nada / como eras que pasó / dejar la luz prendida por si llegas /
abrías la puerta y era hermoso / en la mañana /
los caballos y su trotar efímero / como de cristal
y agua / como de sol / como si alguien volara /
y batiera sus alas dulcemente / igual que en aquel sueño / en aquel rito"./
 

III : Recordaba Benedetto Croce que..."Tan admirable y casy milagrosa les pareció a los antiguos griegos la acción de la poesía que la asimilaron a un soplo sagrado, a un entusiasmo, a un furor, a una divina materia", es decir, a una imaginación que se vuelca incansable hacia la creación. 

Esa imaginación que en cierto modo es sentir la vida en su total dimensión, tiene en Selva a una expositora que sabe decir sus sensaciones, en síntesis, lo que pasa a su lado y que no la deja indiferente, porque para ella todo tiene su pasión y su importancia existencial.

Esa percepción de la intimidad y de las ideas de la autora de "Perdidos manuscritos de la noche", las dice en dos poemas de breves líneas cada uno, que se nos aparecen como rodeados de una sutil fantasía, de una zona poética muy particular.

En el primero, expresa: 

SER COMO LOS QUE PUEDEN OLVIDAR
"Ser como los que pueden olvidar / o como el
agua entre las piedras / ser como los que nacen
relucientes / gravados por un fuego que desconocen / bajo el tibio aliento de los astros /
recién muertos /  colgados de una nube amarilla y purulenta / yo no me animo ni a vivir / ni a saber más / no quiero / un gato duerme en la almohada y es perfecto /así de hondo toca el placer"./
 

El segundo de los poemas tratados, nos introduce en un clima de grises y de seres que aparentemente sólo existen en la memoria de la nostalgia. Leamos: 

HAY UNA CASA
"Hay una casa donde las horas se recogen a orar / a un dios sombrío a veces triste / mía es
la tierra / mañana nuestro corazón / será húmedo como las paredes lejanas de la infancia /
a la diestra tendrá flores azules / y labios donde la luz respire / fuimos nuestros primeros huéspedes / después acaso ayer o nunca /

vendrán ríos de sol a deshelarnos / visitantes extraños." /

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