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Benedetti en otoño
por Washington Benavides

Con la sala llena del Teatro Zitarroza  fue presentado el ultimo libro de Mario Benedetti  “Insomnios y Duermevelas”.
La ONDA  digital  publica a continuación la exposición del escritor Washington Benavides, en dicha presentación.

“Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Esos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.”

“INSOMNIOS Y DUERMEVELAS” ha titulado Benedetti a su penúltimo (por aquello de la última copa) libro de poemas. Apenas terminé su lectura, los magníficos y terribles versos del mayor poeta del idioma sonaron en mi oído. Y ahí están, abriendo esta aproximación que pretendo del libro de Mario. No sólo el recuerdo de Rubén Darío, actuó sobre mi visión de este libro. En la dedicatoria, el autor se autodenomina “sobreviviente”, el epígrafe del gran poeta español José Hierro, reconstruye, metafóricamente, los restos de un naufragio, para con ellos edificar “un puente/ desde el soñar hasta el velar.” 

Todavía hay más: con el título de PAPEL EN BLANCO, agrega Mario una cuarteta de Jaime Sabines, con su hermosa tonalidad a medio camino entre el existencialismo y esa pasión por la “calaca” de los mexicanos.. Y entonces sí, de ahí arranca el primer poema del libro FUTUROS,  que nos advierte ,como un señalero en un camino peligroso, lo que va a depararnos ese viaje/lectura, porque toda lectura es, al fin y al cabo un viaje, de INSOMNIOS Y DUERMEVELAS. 

Recorrer los poemas: SOLEDAD “la soledad es una hazaña” o EL SUEÑO “su final es lo mágico del alba/cuando el alba es la llave de otro sueño”.

Podríamos enumerar un alto número de poemas otoñales en este potente libro:NINGUNA MEMORIA, OTOÑO:” aprovechemos el otoño/ antes de que el futuro se congele/y no haya sitio para la belleza/ porque el futuro se nos vuelve escarcha”.. Y qué decir de esa ASAMBLEA de  ilusiones, o el terrible poema CUERPO Y ALMA, donde, a nuestro modo de leer a Mario, pone todo el abanico de naipes para decirnos, con un aire (todavía) del Benedetti, maestro del humor negro, que los problemas por separado de las enfermedades del cuerpo y el alma, son poca cosa si pensamos “que el instante más duro/para el cuerpo y el alma/es cuando la implacable/los seduce y los lleva/ juntos al otro barrio.” 

También se filtran entre estos poemas versolibrescos, alguna prosa o poema (como diría Francis Ponge) como INSOMNIOS, donde reaparece el Mario del humor vivísimo y participante, que también nos asalta desde un poema espléndido LA ETERNIDAD, O RECUERDA EL VERSO IMPAR DE Juan Cunha. “ Y si soñamos fue con realidades”, en un poema de intensidad probada SUEÑO REALIDADES: “noche tras noche sueño realidades/que me dejan honores y condenas/ los párpados son como mis postigos/ y yo invento paisajes pese a todo.” 

Pese a todo, nos dice el gran poeta otoñal. Pero, como pausando, el caer de las inevitables hojas, nos remite al humor en OJOS: “Cuando uno mira por un ojo de buey/se siente un poco buey y nadie viene/ a decirnos dichosos esos ojos..”. Pero retoma luego el camino cubierto de hojas rojizas de arce en LA INFANCIA: “Si la infancia durara ochenta años” o captura su humorística profunda (que a veces me recuerda al gran Macedonio) en un poema como SENTIMIENTOS: “Hay quien usa los sentimientos como guantes/ se los quita y se los pone según le pide/ el servicio meteorológico estatal..”. Y por supuesto, un infatigable lector como Benedetti, recuerda los grandes escritores predilectos y lo plantea en un poema donde enumera sus escritores amados y lo duro que es  ESTAR SIN ELLOS. Poema que para los estudiosos de Benedetti ofrece, como si observaran una biblioteca íntima,cuales son “sus escogidos”. Y volveremos a la humorística en SALDOS (título más benedettiano imposible) que comienza así:”Los días que nos quedan..” O rememora en HACE MEDIO SIGLO , una visión del Montevideo de los 50, con el Sorocabana, y una jocunda imagen de las preocupaciones y percepciones de un muchacho isabelino..

Me permito cerrar con el poema MIENTRAS EL TIEMPO DIGA TODAVÍA, esta aproximación a INSOMNIOS Y DUERMEVELAS; donde un Benedetti otoñal, enfrenta con embates y temores, al tiempo, a la implacable, renovándose formalmente (cosa importante) y asumiendo, aunque la sonrisa permanezca, la gran verdad de MIENTRAS EL TIEMPO DIGA TODAVÍA. 

Addenda imprescindible:
El bello libro de poemas y proemas de Mario Benedetti finaliza con un cuento: TUNEL EN DUERMEVELA. Y este final de libro no tiene nada de capricho del autor, por el contrario, nos parece la perfecta rúbrica del mismo. Santiago Dabove, un extraño escritor de Morón, amigo de Borges y de Macedonio, escribió un cuento de alegoría metafísica excepcional :TREN. Nuestro Héctor Galmés escribió
uno de los mejores cuentos que se hayan escrito en esta tierra, EL PUENTE ROMANO, donde el eterno  retorno y una visión de la vida como una cinta de Moebius, fascina al lector. Benedetti ha sumado a estas dos obras maestras del relato rioplatense, con la visión de ese túnel ferroviario (¿será el de Bañado de Rocha, Mario?) en el cual se entra pero la salida del mismo depara una transformación. 

Creo entenderte, Mario. Puedes verte como el Marito que fuiste viendo un atardecer en Paso de los Toros, o  te ves silabeando el duro alemán en el colegio. Pero mis manos y las tuyas son “manos de viejo”.

                                    Vale.

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