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Benedetti
en otoño
“Yo sé que hay
quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora “INSOMNIOS Y
DUERMEVELAS” ha titulado Benedetti a su penúltimo (por aquello
de la última copa) libro de poemas. Apenas terminé su lectura,
los magníficos y terribles versos del mayor poeta del idioma
sonaron en mi oído. Y ahí están, abriendo esta aproximación
que pretendo del libro de Mario. No sólo el recuerdo de Rubén
Darío, actuó sobre mi visión de este libro. En la dedicatoria,
el autor se autodenomina “sobreviviente”, el epígrafe del
gran poeta español José Hierro, reconstruye, metafóricamente,
los restos de un naufragio, para con ellos edificar “un puente/
desde el soñar hasta el velar.” Todavía hay más:
con el título de PAPEL EN BLANCO, agrega Mario una cuarteta de
Jaime Sabines, con su hermosa tonalidad a medio camino entre el
existencialismo y esa pasión por la “calaca” de los
mexicanos.. Y entonces sí, de ahí arranca el primer poema del
libro FUTUROS, que
nos advierte ,como un señalero en un camino peligroso, lo que va
a depararnos ese viaje/lectura, porque toda lectura es, al fin y
al cabo un viaje, de INSOMNIOS Y DUERMEVELAS. Recorrer los
poemas: SOLEDAD “la soledad es una hazaña” o EL SUEÑO “su
final es lo mágico del alba/cuando el alba es la llave de otro
sueño”. Podríamos enumerar
un alto número de poemas otoñales en este potente libro:NINGUNA
MEMORIA, OTOÑO:” aprovechemos el otoño/ antes de que el futuro
se congele/y no haya sitio para la belleza/ porque el futuro se
nos vuelve escarcha”.. Y qué decir de esa ASAMBLEA de
ilusiones, o el terrible poema CUERPO Y ALMA, donde, a
nuestro modo de leer a Mario, pone todo el abanico de naipes para
decirnos, con un aire (todavía) del Benedetti, maestro del humor
negro, que los problemas por separado de las enfermedades del
cuerpo y el alma, son poca cosa si pensamos “que el instante más
duro/para el cuerpo y el alma/es cuando la implacable/los seduce y
los lleva/ juntos al otro barrio.” También se filtran
entre estos poemas versolibrescos, alguna prosa o poema (como diría
Francis Ponge) como INSOMNIOS, donde reaparece el Mario del humor
vivísimo y participante, que también nos asalta desde un poema
espléndido LA ETERNIDAD, O RECUERDA EL VERSO IMPAR DE Juan Cunha.
“ Y si soñamos fue con realidades”, en un poema de intensidad
probada SUEÑO REALIDADES: “noche tras noche sueño
realidades/que me dejan honores y condenas/ los párpados son como
mis postigos/ y yo invento paisajes pese a todo.” Pese a todo, nos
dice el gran poeta otoñal. Pero, como pausando, el caer de las
inevitables hojas, nos remite al humor en OJOS: “Cuando uno mira
por un ojo de buey/se siente un poco buey y nadie viene/ a
decirnos dichosos esos ojos..”. Pero retoma luego el camino
cubierto de hojas rojizas de arce en LA INFANCIA: “Si la
infancia durara ochenta años” o captura su humorística
profunda (que a veces me recuerda al gran Macedonio) en un poema
como SENTIMIENTOS: “Hay quien usa los sentimientos como guantes/
se los quita y se los pone según le pide/ el servicio meteorológico
estatal..”. Y por supuesto, un infatigable lector como Benedetti,
recuerda los grandes escritores predilectos y lo plantea en un
poema donde enumera sus escritores amados y lo duro que es
ESTAR SIN ELLOS. Poema que para los estudiosos de Benedetti
ofrece, como si observaran una biblioteca íntima,cuales son
“sus escogidos”. Y volveremos a la humorística en SALDOS (título
más benedettiano imposible) que comienza así:”Los días que
nos quedan..” O rememora en HACE MEDIO SIGLO , una visión del
Montevideo de los 50, con el Sorocabana, y una jocunda imagen de
las preocupaciones y percepciones de un muchacho isabelino.. Me permito cerrar
con el poema MIENTRAS EL TIEMPO DIGA TODAVÍA, esta aproximación
a INSOMNIOS Y DUERMEVELAS; donde un Benedetti otoñal, enfrenta
con embates y temores, al tiempo, a la implacable, renovándose
formalmente (cosa importante) y asumiendo, aunque la sonrisa
permanezca, la gran verdad de MIENTRAS EL TIEMPO DIGA TODAVÍA. Addenda
imprescindible: Creo entenderte, Mario. Puedes verte como el Marito que fuiste viendo un atardecer en Paso de los Toros, o te ves silabeando el duro alemán en el colegio. Pero mis manos y las tuyas son “manos de viejo”. Vale. LA ONDA® DIGITAL |
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