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La
diplomacia brasileña: “El
Príncipe debe hacerse temer de tal modo que, Nicolás
Maquiavelo
Siempre se ha dicho
que la chancillería brasileña constituye la más clara
prolongación de aquella refinada diplomacia portuguesa que logró
mantener la independencia de su país en las peores condiciones. Pero,
como siempre, hay opiniones divergentes, ópticas distintas. Hay
muchos ejemplos de estadistas y estrategas brasileños. Sin
embargo, existen determinados personajes que han modificado la
historia del Brasil y le han permitido ser lo que es hoy por hoy. Es
un país continental e integra dos grandes cuencas hidrográficas,
la Amazónica y la del Plata; tiene diez vecinos y con algunos de
ellos fronteras intensamente pobladas, donde se desarrolla una
importante actividad económica y de intercambio; tiene una
población significativa - hoy en torno de los 160 millones -
formada por contingentes oriundos de varias partes del mundo (lo
que crea vínculos especiales con países como Japón, Líbano,
Polonia, Ucrania, Alemania y naturalmente, Portugal, para citar
algunos de los que más se destacan); tiene una economía
industrial fuerte y diversificada, es, a la vez, un importante
productor agropecuario y minero; tiene un comercio internacional
equilibrado con cuatro grandes polos de origen y destino de las
relaciones exteriores (la Unión Europea, con cerca del 28% del
comercio internacional, los Estados Unidos, con cerca del 20%, América
Latina, con otros 20% y la región de la Asia del Pacífico, con
otros 20%). La economía brasileña presenta un elevado índice de
complementariedad con relación a las otras economías
desarrolladas y en desarrollo y presenta gran competitividad en
productos agropecuarios e industriales, a pesar de que, y a causa
de ello, enfrente barreras proteccionistas en los mercados
desarrollados. Quisiera
citar algunos personajes que han tenido una influencia, sin
paralelos, en la historia de este país: José
Maria da Silva Paranhos, Vizconde de Río Branco:
su actuación fue fundamental en la cuestión de la demarcación
de los límites con Uruguay y en la alianza más tarde realizada
con este país en relación a las muertes y confiscaciones de
bienes de brasileños que allí habían ocurrido. A nivel
exterior, fue también fundamental en la apertura de los ríos de
la Plata a la navegación internacional y en las negociaciones
para poner fin a la Guerra del Paraguay. El
Barón de Río Branco, hijo del Vizconde de Río Branco,
fue uno de los más importantes y populares estadistas brasileños,
especialmente reconocidos por consolidar el prestigio del país en
el continente y resolver graves problemas dentro de principios pacíficos,
apreciados por la nación brasileña. Es
considerado el símbolo de la diplomacia brasileña. Según
el Presidente de nuestro país, Don Jorge Batlle, “el Brasil es
uno de los países que conoce muy bien como llevar adelante la política
exterior ya que tiene un gran mentor, un hombre en su historia que
la ha indicado siempre al Brasil cual es el camino que debe seguir
en materia de relaciones internacionales, es el Barón de Río
Branco. Y Brasil jamás olvida al Barón de Río Branco como el
hombre que él indicó, al Brasil, el camino decente. Y sabe lo
que decía el Barón de Río Branco en cuanto a la esencia de la
política exterior del Brasil: que Brasil siempre debía tener
buenas relaciones con el Plata y con los Estados Unidos de América”. Brasil
es un país comprometido con la búsqueda y el fortalecimiento de
asociaciones con el mundo desarrollado y en desarrollo y con el
ejercicio de un protagonismo discreto, pero positivo, en su región
y en torno de algunos temas de particular interés para la
sociedad brasileña, como la protección ambiental y el desarrollo
sostenido. Otra
de las prioridades de la política exterior brasileña radica en
el fortalecimiento de la Organización Mundial del Comercio, la
consolidación y la profundización del MERCOSUR, una de las bases
de la nueva identidad internacional del país; el fortalecimiento
de algunas asociaciones tradicionales de Brasil, como aquella que
los une a Argentina (Acuerdo Alfonsín- Sarney en 1986 con el propósito
explicitado de llevar a cabo un amplio programa de cooperación y
liberalización del comercio)
en una alianza estratégica o en el lanzamiento de nuevas
asociaciones como la que están construyendo con la África del
Sur democrática; la participación plena y activa en las
discusiones sobre la integración hemisférica y en nuevas zonas
del comercio internacional. Ahora
me gustaría centrarme en el proceso de integración del MERCOSUR
y cómo se ha desempeñado el país más grande del bloque en
materia de negociaciones diplomáticas y las posturas de los otros
países que lo conforman. Es
necesario comprender
que la verdadera fortaleza del MERCOSUR no radicaba
en los saldos de la balanza comercial sino en la capacidad
de sus dirigencias para articular posiciones comunes frente a los
desafíos globales que planteaba el siglo XXI. Los
primeros esfuerzos en la integración con el Brasil estuvieron
direccionados a terminar con la hipótesis de conflicto entre
nuestros países y fundamentalmente guiados a culminar la carrera
armamentista y desactivar la política de confrontación en
materia nuclear. Si bien este fue un primer móvil político, en términos
generales podríamos decir que el proceso de integración MERCOSUR
fue y es una construcción de la economía , mas que de la política
, todo lo contrario de lo que fue y es la UNION EUROPEA. Se puede definir su estructura en la superposición de tres períodos. El primero de ellos el ya mencionado de la superación de la confrontación y la generación de un contexto de confianza mutua. La segunda etapa , la de la gran expansión del comercio intraregional, una de las mas dinámicas del mundo , y por último lo que se dio en llamar la etapa de la institucionalización y su relanzamiento, etapa esta aun en pleno desarrollo, y con un proceso bastante lento, en virtud de aun no haberse avanzado en los acuerdos macroeconómicos entre nuestros países. Hoy podríamos decir que estamos en un estadío intermedio entre la Unión Aduanera y una Integración imperfecta, con ausencia de instancias institucionales supranacionales y grandes déficit legales.- Podríamos
decir, que este
proceso estuvo condicionado en su desarrollo, sobre todo en los últimos
años por una suerte de deslealtad entre los principales socios .
Por un lado hay quienes sostienen que hubo una deslealtad
Argentina , en lo político por los dobles juegos con los EE.UU.
(ingreso a la O.T.A.N.,apoyo a la Iniciativa de las Américas del
Presidente George Bush , etc.). Por otro lado, se produjo una
deslealtad brasilera, en lo económico , (devaluación y demás
medidas de planes económicos , que impactaron en la
competitividad de las empresas de la región). El presente y el
futuro del MERCOSUR , ha estado condicionado pues por el recupero
de la confianza mutua , entender que somos socios frente al mundo,
y que más que : un espacio comercial ampliado entre nosotros
debemos ser una Alianza Estratégica que permita responder como un
único espacio regional frente al mundo globalizado y tomar a todo
este mundo como una oportunidad de negocios e integración desde
una posición de fuerza. Las
economías de Argentina, Paraguay y Uruguay atravesaron por una
profunda recesión, en la que se hundieron luego de que Brasil, el
socio mayor del bloque, permitiera una devaluación del real de
hasta 30 por ciento, tras dejarlo flotar en enero de 1999,
perjudicando la competitividad de las exportaciones de la región.
Argentina
intentó defenderse estableciendo salvaguardas para las
importaciones de textiles, incluidos los brasileños, una medida
que analistas vieron como una señal hacia Brasilia para que se
allanara a discutir los problemas del bloque. En
cambio, la decisión desató una profunda crisis política, al
decidir Brasil suspender todas sus negociaciones comerciales con
Argentina hasta que retirara esa medida. Por
otro lado, a pesar de estar inmersos en un proceso de integración
que ya tiene 11 años de vida, Argentina y Brasil han adoptado
decisiones unilaterales que afectan a los restantes miembros del
bloque. Me
estoy refiriendo al acuerdo automotriz que ha provocado diversas
opiniones del resto de los países que conforman este bloque. En
un artículo del Folha
de São Paulo, en el suplemento Dinero en el año 1999,
los periodistas, André Soliani y Rui Nogueira, afirmaron que
“Para Brasil, Uruguay está boicoteando el bloque". En
opinión de los negociadores brasileros, los uruguayos están
haciendo todo lo posible para obstaculizar el avance de la
integración, con exigencias de tratamiento especial o boicoteando
proyectos. “El
Ministro de Industria de Uruguay, Sergio Abreu, calificó la
posición de su país como "inteligencia que incomoda".
La auto descripción fue hecha después de los resultados de la
negociación en torno al régimen automotor (que regula el
comercio de autos en la región). Según
el embajador uruguayo en Brasil, Mario César Fernández,
"Uruguay consiguió esencialmente lo que pretendía del régimen
automotor". La
victoria del socio brasilero fue conseguir un arancel más bajo
para la importación de autos provenientes de fuera del bloque que
el vigente para Argentina y Brasil. Para
Brasil, esta concesión fue injusta. La misma fue hecha para poder
cerrar el acuerdo e inscribirlo en la Organización Mundial de
Comercio, ya que, sin la firma de Uruguay, el régimen automotor
hubiera podido ser objetado en la organización. Fernández
admitió que, en la práctica, las negociaciones entre Brasil y
Argentina ya son más intensas que con los demás miembros. "
Lo cual no me parece inconveniente. "Brasil
y Argentina muchas veces le presentan a Uruguay paquetes prontos
que necesitan ajustes. Muchos acuerdos no serían aceptados por
nuestra opinión pública sin modificaciones", dijo Fernández. “No
hay que descartar que, cuando el grande se siente un poco
frustrado en su intención de imponer determinado curso de acción,
una manera de reaccionar es descalificar al que se opone y, si es
posible, lograr que entre a la cancha un poco culpabilizado por
eso. Eso no es mala estrategia desde el punto de vista puramente
negociador”. ( cita de la entrevista al Ec. Isidoro Hodara en el
Programa En Perspectiva de Radio EL Espectador el 24-5-00). En
Brasilia, los brasileros no son los únicos que se sienten
incomodados por los Uruguayos. En la embajada de Argentina hay
hasta quien se incomoda con la música tocada en el sistema telefónico
en la embajada uruguaya. A
los argentinos no les gusta que se les recuerde continuamente que
el tango más famoso del mundo no es argentino sino uruguayo.
"La Cumparsita", la música de espera en el teléfono de
la embajada uruguaya, se encarga de recordarlo. Los
argentinos preferirían oír un candombe, la música típica
uruguaya, en el teléfono. Los brasileros, un compañero más dócil.
Estos últimos son datos anecdóticos simplemente. Si
nos adelantamos en el tiempo y llegamos a la situación actual,
podemos apreciar que cuando se produce la crisis en Argentina (en
Diciembre del año pasado), se genera un debate por el escenario
actual del MERCOSUR. Brasil
quiere discutir su idea de flexibilizar las condiciones del
mercado común. La
diplomacia brasileña había imaginado una estrategia para salvar
al MERCOSUR de un resquebrajamiento mortal. Había que poner en
marcha una propuesta para evitar que la crisis argentina
ocupara todo el espacio. Pero la iniciativa, se había hecho
trizas ante la gravedad de la situación social argentina
demostrada por una rebelión social que adquirió forma de
saqueos. Brasil trajo a la cumbre
del MERCOSUR una propuesta: flexibilizar el MERCOSUR. Es
decir, permitir que cada socio del bloque haga acuerdos
bilaterales con terceros mercados (México, China, Estados Unidos,
etc), sin necesidad de compartir esas negociaciones con los demás
integrantes del Mercados Común. El gobierno brasileño, ante la
magnitud de la crisis argentina, quiere salvar su comercio
exterior buscando por su cuenta nuevos socios comerciales. La otra
propuesta brasileña apunta a subir los aranceles externos de los
productos agrícolas que recibieran subsidios de terceros países.
Se llegó a hablar de colocar un 55 por ciento de protección. Sería,
para Brasil, el elemento de canje a cambio de una mayor
flexibilidad del MERCOSUR. Pero,
¿ qué pasa cuando nuestro país emprende una misión comercial a
los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades de negocios? Brasil
cuestionó esta decisión de Uruguay y sin embargo, fue lo que
planteó en la Cumbre del MERCOSUR en Diciembre pasado. El
presidente Batlle tuvo que viajar a Brasil a dar explicaciones de
por qué estaba en negociaciones con Estados Unidos. El
mandatario convocó a repensar el bloque a la luz de los
diferentes tiempos de sus miembros. Si no se negocia
colectivamente "soy partidario de negociar
individualmente", dijo. Jorge
Batlle después de su visita al presidente de Brasil, Fernando
Henrique Cardoso, denotó que las relaciones con el país norteño
no están tan fluidas como en otros momentos. Con muy escasos
comentarios sobre eventuales planteamiento brasileños, el
mandatario uruguayo despachó en Brasilia un crudo y desencantado
panorama de la realidad del MERCOSUR y ratificó el solitario
camino de Uruguay en la búsqueda de acuerdos comerciales con
Estados Unidos, México u otros países como una cuestión de
supervivencia. El
presidente defendió su postura de encontrar nuevos mercados, y
recordó que Uruguay perdió el 50% de las exportaciones con
Brasil y el 70% con Argentina. "Brasil
también debe buscar nuevos mercados y lo está haciendo, hay que
salir a buscar otros compradores", dijo. "Siempre fui
partidario de negociar colectivamente pero si colectivamente no se
negocia, entonces soy partidario de negociar
individualmente", subrayó. "Si el MERCOSUR quiere
negociar con otras regiones colectivamente, tiene que hacerlo rápidamente,
porque los pueblos no pueden esperar", agregó. Nuevas
realidades. También recordó que "la realidad de Brasil no
es la de Uruguay, el MERCOSUR debe adaptarse a las nuevas
realidades". "Los
tiempos no son los mismos para todos. Ni Brasil, Argentina, ni
Paraguay ni Uruguay, pueden desatender las realidades, estas
pueden más que los discursos", agregó. El
mandatario reiteró que "el MERCOSUR no puede hacer que un país
pequeño como Uruguay no tenga acceso a sus principales mercados
(Brasil y Argentina) por cuestiones cambiarias, y tampoco a los
mercados mundiales, por fuerza de las normas del bloque".
(Diario EL Observador 3-04-02) En fin, como todos sabemos, las relaciones internacionales son muy complejas, particularmente cuando estamos inmersos en un sistema de integración como el MERCOSUR y cuando la coordinación de las políticas macroeconómicas es muy complicada. Cada país miembro tiene economías dispares, con intereses propios. Con esto no estoy diciendo que sea imposible, sino que el MERCOSUR aun no está lo suficientemente maduro como para afrontar un desafío como este. Todavía existen muchas fricciones que impiden el desarrollo pleno de estos propósitos. LA ONDA® DIGITAL |
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