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Ortiz
Saralegui, el
El
poeta En
efecto, la poesía de JOS fue madurando a partir de su primer
libro que él mismo no consideró valedero y que estaba dedicado
al primer rascacielo que tuvo nuestra ciudad, y que el autor
resolvió literariamente, según Zum Felde con "una
fiesta pirotécnica de metáforas a la moda de esos años". Naturalmente y con un sentido inteligente y realista, JOS, fue a la búsqueda de nuevas formas poéticas, llegando a la creación de una escritura más transparente, a una escritura más afinada y consistente, desechadas aquellas pirotecnias. Así,
por ese camino pudo llegar a crear una poesía sin estridencia, en
la que se percibe como nota destacada una sensación
espiritualista y en la que por otra parte el autor prefiere el
dialogo intimista, maduro, exacto y verdadero. Manejó,
por supuesto, el verso libre de reminiscencias hispánicas, pero
también cultivó el difícil oficio del soneto, el que ya había
declinado sensiblemente en el gusto de los lectores de ese tiempo.
En el libro póstumo, "Perdida fuente", publicado en el
mismo año de su muerte y editado por su hija Silvia, la que lo
ordenó conjuntamente con Arsinoe Moratorio, se pueden leer una
serie de sonetos de visible estilo romántico. En
´Entra a mis ojos´, de reminiscentes reflejos gongorianos, JOS
dice: "Entra
a mis ojos y por ellos mira Son
árbol tembloroso que respira Algo
de mi se va y contigo queda Entra
a mis ojos, son de tu mirada En
un conferencia que JOS pronunció en la "Casa de
Mendoza" de la ciudad de Buenos Aires, poco antes de su
desaparición física, abordó con el título "De la amorosa
búsqueda poética", la verdad sobre su trayectoria de poeta
a través de su andar vital, incursionando, por lo demás, en
algunas reflexiones en las que halló, "que poesía y amor
forman una unidad poderosa e indivisible". Confesó
entonces que seguía la búsqueda de un camino "por el que
nadie haya pasado". Un camino en el que el amor, soledad y
poesía, eran las palabras sencillas que eran en él una suerte de
definición. Como
a muchos hombres de su generación, la guerra civil española lo
marcó con trazos indelebles. Recordemos de paso que en 1939, la
primera edición de "Flor cerrada", que contaba
con un dibujo de Rafael Barradas, JOS destinó la venta de la
misma a beneficio de los niños de la República Española. Aquellos
trágicos episodios lo acercaron más, logicamente "a los
troncos eternos de la poesía de este pueblo madre de nuestra
formación cultural", García Lorca, Miguel Hernández,
Unamuno, Machado. A partir de entonces, si ya no lo estaban,
fueron presencias constantes de su visión de la poesía. Comunicador
cultural: No
podríamos concluir esta referencia de la personalidad y obra
de JOS, sin recordar sus actividades como comunicador cultural, en
una época en que no existía ese "oficio" de
divulgador. Para justificar tal criterio, bastaría recordar sus
iniciativas como fundador y animador de los "Cuadernos Julio
Herrera y Reissig" y de las jornadas poéticas de Piriapolis. En
lo primero, digamos que los "Cuadernos" sirven ahora de
verdadera antología de una etapa de la poesía de
nuestro país. Tomando el índice de los números publicados -se
siguió editando algunos después de la muerte de JOS bajo
la animación generosa de Arsinoe Moratorio, hasta su desaparición
definitiva-, se puede apreciar que los mismos presentan
textos de Julio J.Casal, Gladys Burci, Alba Roballo, Jules
Supervielle, Manuel de Castro, Vicente Basso Maglio, Arsinoe
Moratorio, Walter González Penelas (el recordado autor del
"Uruguay y su sombra"), Generoso Medina y otros que
integraron una generación de poetas, a quienes debíamos leer con
asiduidad mayor.Mencionamos que por aquellas páginas, transitaron
unas juveniles Marosa di Giorgio y Selva Casal. Pero
hubo asimismo colaboraciones desde el exterior, como las de Nicolás
Cocaro, Ricardo Molinari, Córdoba Iturburu, Roberto Ledesma,
Carlos F. Grieben, David Martínez, Horacio Esteban Ratti, de la
Argentina; Leopoldo Benitez Vinuesa, Jorge Carrera Andrade y
Alejandro Carrión, del Ecuador; Hugo Lindo, de El Salvador;
Eugenio Florit de Cuba; Julio Moncada, de Chile y, una valiosa
selección realizada por Vicente Aleixandre especialmente para
los "Cuadernos". A
lo largo de más 50 números, los "Cuadernos",
presentaron una verdadera muestra de una forma de interpretar la
poesía de autores uruguayos y que sería interesante estudiar
para poder definir si constituía en realidad una tendencia, de la
cual JOS, era indudablemente la figura mayor. Esa
tarea se complementó con las llamadas "Jornadas de Poesía
de Piriapolis", que reiteradas a traves de años, dejó un
hito que más allá de las criticas que pudieron hacérseles -la
crítica es el destino de toda realización humana-, merece un
reconocimiento por el esfuerzo que significó y los aportes
literarios que pudo dejar. Recordemos de paso que a las citadas
jornadas asistieron
figuras de la talla de Oliverio Girondo, Ricardo Molinari y
María Angélica Bosco, etc.. Hombre cordial, los que lo conocieron señalan como un rasgo distintivo de su personalidad, su trato amable, su decir culto, su conocimiento de las estructuras poéticas, de los autores universales y especialmente de los españoles. JOS merece el recuerdo de quienes profesan la religión de la poesía. LA ONDA® DIGITAL |
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