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Los
hispanos tienen derecho a saber... Se
dice que la historia la escriben los vencedores.
Cuando hablamos de la historia de los Estados Unidos, los
hispanos tienen derecho a saber que ellos también jugaron un
papel importante en la creación de este país. Es importante que
el racismo y la intolerancia
no despojen de su herencia a millones de ciudadanos
obedientes de la ley de esta gran nación. Pregunte
a cualquier joven de nuestras secundarias y universidades si están
conscientes de la invaluable ayuda que España y sus colonias
prestaron a las 13 colonias americanas durante su lucha por
librarse del yugo del Rey de Inglaterra.
¿Saben acaso de las fuerzas navales y militares que
contribuyeron a la guerra revolucionaria o las enormes sumas de
dinero que los hispanos dieron para que los revolucionarios
americanos ganaran la guerra?
No lo creo. Ignoran
o no se les
enseña
nada
relacionado
con las grandes batallas libradas en el valle del Mississippi, a
lo largo de la costa del golfo y en alta mar por nuestros ancestro
hispanos. Sin
embargo, de no haber sido por los miles de soldados españoles,
mexicanos mestizos, dominicanos, cubanos y venezolanos la nación
americana podría haber fracasado en sus intentos libertarios. Recientemente
el periódico Beaufort
Gazette de Beaufort, Carolina del Sur
informa que "
En la isla Parris, SC, arqueólogos han descubierto los restos de
poblados que demuestran la ocupación española en Santa Elena.
Ahora sabemos con más claridad cómo lucía y operaba la ciudad
de Santa Elena, que sirvió de capital del imperio de la Florida
de 1556 a 1577". El
profesor Stanley South, co-director del proyecto Santa Elena del
Instituto de Antropología e Historia de Carolina del Sur declaró, "Se dice mucho sobre la roca de Plymouth y Jamestown,
pero Santa Elena fue más antiguo que ellos. Hemos aprendido la
historia de parte del vencedor. En la lucha entre España, Francia
e Inglaterra, los ingleses ganaron. La historia de este país fue
documentada a través de sus ojos". La
presencia hispana en lo que son ahora los Estados Unidos tiene raíces
de muchos siglos, No
somos extraños en esta tierra. La historia de los Estados Unidos
como es estudiada en nuestras instituciones de enseñanza sigue
pasando por alto las contribuciones de los aliados hispanos en la
revolución americana. Pero
sí se conoce bien el papel jugado por franceses, alemanes y
polacos. ¿Por
qué esos libros de historia guardan silencio cuando se refiere a
la participación hispana en la revolución americana?
Esa injusticia histórica todavía prevalece en el siglo
XXI. La respuesta tal
vez nos la den algún día los académicos y
estudiosos del tema. Pero es importante hacer saber al
pueblo norteamericano en general que hubo una época en que los México-americanos
y otros grupos hispanos fueron considerados como aliados valiosos
por los habitantes de las 13 colonias. Es
cuestión de orgullo y satisfacción para la autoestima de los
hispanos, el saber que en esa época los gobernantes y el pueblo
en general de la naciente nación americana no los trataba como
despreciables extranjeros. ¿Sabía
usted, por ejemplo, que antes de la firma de la Declaración de
Independencia en 1776 el embajador español en Francia, el conde
de Aranda tuvo reuniones con el ministro francés de relaciones
exteriores, el conde de Vergennes, para discutir cómo podrían
ayudar a las colonias americanas?
Tanto el rey de Francia, Luis XVI
y su tío, el rey de España, Carlos III, estaban unidos
por el Pacto de la Familia Borbón. Ellos vieron la rebelión como
una oportunidad de castigar a su antiguo enemigo, la Gran Bretaña. Pero
había algo imprevisto en esta arena política.
Si España tenía éxito y causaba que Inglaterra perdiera
en sus esfuerzos por detener las ansias de libertad de los colonos
americanos, eso iba a marcar un precedente entre sus colonias en
Norte, Centro y Sud América.
Y así resultó, la victoria sobre Inglaterra hizo que los
mestizos, gachupines, y la población indígena buscaran su
libertad unos años más tarde. Uno
de los primeros actos de España y Francia fue dar a las colonias
americanas un obsequio
de dos millones de libras turnois – la moneda francesa, uno de
España y el otro de Francia.
La corona española formó la corporación
"Rodríguez Hortalez y Compañía" para que se encargara de los embarques por el Atlántico
dirigidos a asistir a las fuerzas de George Washington. El
cuidadoso inventario de la corporación nos permite conocer la
clase y cantidad de los envíos recibidos por los americanos.
–216 cañones de bronce, 27 morteros, 209 carga cañones, 12,826
balas de cañón, 51,134 balas, 300 mil cajas de pólvora y 30 mil
cajas con rifles y bayonetas. Además,
la corporación financió los viajes del barón von Steuben y
del general Lafayett, los cuales prestaron invaluables
servicios al general Washington. Los
habitantes de las colonias americanas estaban mal preparados, mal
financiados, sin el apoyo de una marina de guerra ni un ejército
nacional. España se
encargó de reclutar a una enorme fuerza combatiente de sus
colonias formada sobre todo por mestizos mexicanos, criollos,
cubanos y portorriqueños. Muchos negros de las islas caribeñas
formaron también parte de las fuerzas comandadas por oficiales
españoles y que entraron en batalla asistiendo a los rebeldes
americano. Los
gobernadores de Louisiana Luis de Unzaga y Bernardo de Galvez
proveyeron pólvora, armas, alimentos, medicinas y otros
artículos necesarios al general Charles Lee, segundo jefe al
mando bajo las órdenes del general George Washington. En
la lejana California, Fray Junípero Serra, el fundador de las
misiones españolas solicitó que cada español contribuyera con
dos pesos y cada indio con un peso.
Los fondos fueron enviados al general Rochambeau quien
comandaba un ejército en suelo americano. El
general Washington envió una solicitud pidiendo ayuda financiera
inmediata al almirante español De Grasse cuya flota había
llegado a Santo Domingo. Informado de que los rebeldes estaban al
borde de exhaustar sus recursos y necesitaban un millón
doscientas mil libras para lanzar un ataque contra los ingleses,
el almirante de Grasse obtuvo el dinero por medio de
contribuciones en Santo Domingo y Cuba. El
odio hacia los ingleses y las simpatías hacia el movimiento
revolucionario motivaron estos donativos.
De Grasse zarpó hacia territorio rebelde y el dinero fue
dividido entre los ejércitos
norteamericano y francés. El
general Bernardo de Galvez sucedió a Luis
Unzaga como gobernador de Luisiana
el primero de enero de 1777.
Ya en el mando abrió de inmediato el puerto de Nueva
Orleans a los revolucionarios. El
21 de junio de 1779, España declaró la guerra en contra de la
Gran Bretaña. Galvez
decidió atacar a los británicos de inmediato.
Sus fuerzas consistían en 170 soldados veteranos, 330
reclutas de México, 100 milicianos, 80 negros libres y siete voluntarios norteamericanos.
En su marcha hacia el ataque, la pequeña columna de 667
hombres fue reforzada en
la costa de Acadian
con 600 soldados españoles y
160 indios elevando sus fuerzas a un
total de 1,427 soldados. El
7 de septiembre, Galvez capturó el
fuerte Bute en Manchac.
El 21 de septiembre se apodera de
Baton Rouge. También exigió la rendición del fuerte Pammure en Natchez.
Por último se apoderó de
los puestos británicos de arroyo Thompson y Amite. Además,
fueron apresados ocho buques británicos que llevaban refuerzos a
Pensacola. En tan sólo unas semanas, Galvez y sus fuerzas
mestizas habían tomado cinco fuertes británicos y más de mil
prisioneros. Después de veinte días de asedio, Galvez capturó
Mobile el 13 de marzo. El
historiador Orwin Rush escribió que la batalla de Pensacola
"fue un factor decisivo en el desarrollo
revolucionario y una de las más brillantes batallas de esa
guerra." Los
ataques del ejército español
y los fondos donados impidieron que los ingleses reunieran
un ejército poderoso en Yorktown. La batalla en ese lugar culminó con la derrota de las
tropas británicas el 31 de octubre de 1781. Sin
las contribuciones financieras y de tropas de España y sus
colonias, la gran aventura de la independencia norteamericana
posiblemente habría terminado prematuramente. Es
importante que el racismo y la intolerancia
no despojen de su herencia a millones de ciudadanos
obedientes a la ley de esta gran nación. Los
gobernadores de Lusiana Luis de Unzaga y Bernardo de Galvez
proveyeron pólvora, armas, alimentos, medicinas y otros
artículos necesarios al
general Charles Lee, segundo jefe al mando bajo las órdenes del
general George Washington. En
la lejana California, Fray Junípero Serra, el fundador de las
misiones españolas solicitó que cada español contribuyera con
dos pesos y cada indio con un peso.
Los fondos fueron enviados al general Rochambeau quien
comandaba un ejército en suelo americano. El
general Washington envió una solicitud pidiendo ayuda financiera
inmediata al almirante español De Grasse cuya flota había
llegado a Santo Domingo. Informado de que los rebeldes estaban al
borde de exhaustar sus recursos y necesitaban un millón
doscientas mil libras para lanzar un ataque contra los ingleses,
el almirante de Grasse obtuvo el dinero por medio de
contribuciones en Santo Domingo y Cuba. El
odio hacia los ingleses y las simpatías hacia el movimiento
revolucionario motivaron estos donativos.
De Grasse zarpó hacia territorio rebelde y el dinero fue
dividido entre los ejércitos
norteamericano y francés. El
general Bernardo de Galvez sucedió a Luis
Unzaga como gobernador de Luisiana
el primero de enero de 1777.
Ya en el mando abrió de inmediato el puerto de Nueva
Orleans a los revolucionarios. El
21 de junio de 1779, España declaró la guerra en contra de la
Gran Bretaña. Galvez
decidió atacar a los británicos de inmediato.
Sus fuerzas consistían en 170 soldados veteranos, 330
reclutas de México, 100 milicianos, 80 negros libres y siete voluntarios norteamericanos.
En su marcha hacia el ataque, la pequeña columna de 667
hombres fue reforzada en
la costa de Acadian
con 600 soldados españoles y
160 indios elevando sus fuerzas a un
total de 1,427 soldados. El
7 de septiembre, Galvez capturó el
fuerte Bute en Manchac.
El 21 de septiembre se apodera de
Baton Rouge. También exigió la rendición del fuerte Pammure en Natchez.
Por último se apoderó de
los puestos británicos de arroyo Thompson y Amite. Además,
fueron apresados ocho buques británicos que llevaban refuerzos a
Pensacola. En tan sólo unas semanas, Galvez y sus fuerzas
mestizas habían tomado cinco fuertes británicos y más de mil
prisioneros. Después de veinte días de asedio, Galvez capturó
Mobile el 13 de marzo. El
historiador Orwin Rush escribió que la batalla de Pensacola
"fue un factor decisivo en el desarrollo revolucionario y una
de las más brillantes batallas de esa guerra." Los
ataques del ejército español
y los fondos donados impidieron que los ingleses reunieran
un ejército poderoso en Yorktown. La batalla en ese lugar culminó con la derrota de las
tropas británicas el 31 de octubre de 1781. Sin
las contribuciones financieras de España y sus colonias, la gran
aventura de la independencia norteamericana habría terminado
prematuramente. Pero
su lealtad no terminó después de que las fuerzas victoriosas de
Washington proclamaran la independencia de los 13 estados
originales. Los
textos escolares y los medios fallan al no citar el hecho de que
los latinos han luchado valientemente en todas las mayores campañas
militares de nuestra historia. Tanto el sistema educativo como los medios de comunicación
deben contar la historia del Almirante David Farragut, el héroe
de la Unión en la Guerra Civil
que cortó en dos a las fuerzas Confederadas con sus
victorias navales a lo largo del río Mississippi y el Golfo de México
para bloquear exitosamente al Sur. El presidente Lincoln otorgó a
Farragut el rango de Almirante de la Marina, el primer almirante
en la historia de Estados Unidos.
Pero los textos escolares no mencionan que éste héroe,
que también recibiera la Medalla de Honor del Congreso, fue el
hijo de un español que llegó a éste país en 1776 y luchó
tanto en la Revolución Americana como en la Guerra de 1812. De
acuerdo al historiador Jerry Don Thompson, un gran número de
hispanos sirvieron en los ejércitos de la Unión y Confederado
durante la Guerra Civil. Cientos
de latinos fueron miembros de unidades en Alabama, Carolina del
Sur, Missouri, Louisiana, Texas, Florida y Nuevo México.
Phillip Bazar y John Ortega, ambos latinos fueron premiados
con la Medalla de Honor por su valor "más allá del deber.
" Igualmente
hay muchas historias que contar sobre las
heroicas acciones de hispanos en la Primera y Segunda
Guerra Mundial, Corea, Vietnam y la Guerra del Golfo. La
comunidad latina debe sentirse orgullosa de su noble legado.
Y el público en general debe reconocer sus sacrificios por
conservar el preciado tesoro de la libertad. *
Rubén
Arvizu, escritor, conservacionista y productor/director de doblaje
para cine y televisión. Ha
sido productor
y representante para Latino América de la Saciedad Cousteau, y
desde 1999 Coordinador General para Latino América de la
organización pacifista Nuclear
Age Peace Foundation. Como
periodista ha recibido los premios
Pluma de Plata, Isabel de España y Palma de Oro. Además de presidir Arvintel Communications Inc, una compañía de relaciones internacionales y productora de doblaje al inglés, español y portugués de series para televisión, Arvizu dirige proyectos internacionales de doblaje de películas para Warner Bros. Actualmente está finalizando su libro The Clash of the Eagles – El Choque de las Aguilas- cuyo tema es la guerra México-Americana de 1846-1848. LA ONDA® DIGITAL |
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