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Advertencia
a los especuladores Jorge Jauri, analista de temas económicos y financieros de 1410 AM LIBRE y del diario La República, escribió el pasado domingo sobre lo que ocurrió entre el miércoles 24 y el viernes 26 de abril con la situación financiera del Uruguay. La información que brinda el analista coincide con distintos datos parciales que manejaba La ONDA y que por cierto apuntaban en el mismo sentido. Por considerar que la columna de Jauri es de sumo interés, aunque se pueda discrepar en algunos puntos muy laterales, se publica en forma íntegra. Incluso conservamos en esta página el título original de la misma. A
menos de 24 horas de conocerse estos hechos el diario El País
revelaba desde Washington que “Uruguay recibirá U$S 1.000
millones adicionales a lo que ya recibió del
FMI.” Simultáneamente Clarín
de Bs.As. Apoyándose en declaraciones del el subsecretario para
Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, el cubano
americano Otto Reich escribía
que “Hasta ahora, el discurso de Estados Unidos tratando de
minimizar el contagio de la crisis Argentina en la región ha
tenido resultado..... Pero hubo varios especialistas que hicieron
declaraciones a la agencia AP diciendo que eso podría cambiar si
la situación de la Argentina sigue deteriorándose.” “Los analistas temen también que el contagio afecte por el costado político: que alimente nuevas críticas contra la política de libre mercado.” En
un entorno de pánico el miércoles el retiro de depósitos sumó
unos U$S 50 millones, los títulos de deuda del Estado caían
entre el 6% y el 10% en un día y el dólar se aproximaba a milésimos
del techo de la banda-- el ministro y el Presidente decidieron que
era hora de jugarse los últimos créditos que le quedan a este
gobierno (I). En realidad, a las
17 horas del miércoles, Batlle y Bensión no tenían opción
alguna. La especulación se
había extendido a todo el espectro de operadores económicos y el
pánico comenzaba a rozar la integridad del gobierno. En esas horas, el
equipo económico comenzó a acelerar la ejecución de un plan de
contingencia que ya había sido activado el viernes previo,
inmediatamente después que fuera conocida la noticia del feriado
bancario argentino y la renuncia del ministro Remes Lenicov. Los nuevos impactos
del desastre argentino no se hicieron esperar. El lunes se reanudó
la salida de depósitos en niveles similares a los de febrero y
algunos inversores institucionales comenzaron a desprenderse de títulos
de deuda de un Uruguay que a esa altura de las cosas no enseñaba
ninguna defensa para diferenciarse de una Argentina que el mundo
comienza a ver próxima a la guerra civil. Abandonando
el piloto automático Imprevistamente,
el gobierno actuó con rapidez y en niveles de eficiencia de los
cuales, sugestivamente, sólo fue excluida la apertura de una
negociación política de Estado para enfrentar la crisis. Sólo
el principal socio de la coalición fue consultado sobre la
estrategia que ya había comenzado a desarrollar el equipo económico.
Hasta la tarde del jueves la responsabilidad de los primeros pasos
se trasladó al Banco Central, desde donde se multiplicaron las
gestiones con los organismos multilaterales de crédito y en
particular con el Fondo en procura de conformar un blindaje formal
sobre el stock de deuda externa del país. En esos días también
se multiplicaron los contactos del nuevo equipo negociador y de la
propia Presidencia en búsqueda de concretar la formalización de
algo así como una directiva del Ejecutivo norteamericano a los
responsables de la negociación directa del acuerdo comercial.
Quizás esta fue la operación más delicada de la estrategia
desplegada por el gobierno uruguayo durante esos primeros días de
la semana pasada. Si bien para los técnicos uruguayos que
protagonizan la negociación concreta no hay evidencia de vínculos
con la precipitación de la ruptura de relaciones con Cuba, es
imposible desvincular los dos hechos, y las implicancias futuras
de ese presunto vínculo con el futuro de la estrategia comercial. Empero, la extensión
del pánico que ganara al mercado en la tardecita del miércoles
fue observada por el presidente y el doctor Lacalle como una
oportunidad para desarrollar una operación de recomposición de
liderazgo y reordenamiento de las fuerzas del gobierno en pro de
la reconstitución de la ofensiva reformadora. El logro de las
firmas para someter a referéndum la estrategia de reforma de
Antel y la jornada del martes 16 habían comprometido seriamente
la propia continuidad del actual elenco ministerial y el formato
de coalición del gobierno actual. La
oportunidad de la crisis Esa
visión de oportunidad terminó de completar el cuadro de
variables que tuvo ante sí el ministro Bensión cuando en la mañana
del jueves decidió contrariar todas las expectativas y,
desestimando el escepticismo de algunos técnicos de su propio
equipo, decidió realizar una serie de anuncios y acciones que,
hasta ese momento, eran tan sólo hipótesis de trabajo a
desarrollar un poco más adelante. Desde Colonia y Paraguay se
impartieron las instrucciones con las cuales el Banco Central fue
preparando el comunicado que la autoridad monetaria distribuiría
a las 12.30 del viernes. El ministro aprovechó su concurrencia al
Palacio Legislativo, programada con anterioridad, para resolver
dos objetivos: aumentar las expectativas por los anuncios que al día
siguiente difundiría el BCU y, en ese marco de crisis explícita,
detener el envío de un proyecto de suspensión de ejecuciones por
cobro de adeudos. Allí se verificó la única solicitud formal de
ayuda extracoalición realizada por el gobierno para detener la
crisis cambiaria. Ayuda en la cual contribuyera decisivamente el
senador Mujica y que impidió el envío al plenario del cuerpo un
proyecto que hubiera arrojado una porción importante más de
combustible al incendio. Un poco más tarde
el ministro terminó de completar su instrucción para la
conformación final del nuevo plan de ajuste y recorte del gasto
que horas más tarde terminarían de acordar Batlle y Lacalle en
Suárez. En ese acuerdo aún no se habría incorporado la definición
de cómo reasumir la estrategia reformista, capítulo insoslayable
de ese mismo plan de contingencia y de la precipitada negociación
con el FMI. Empero, ese plan de recorte del gasto y variaciones
tributarias incorporará novedades para las cuales hasta hace unos
días no había votos ni factibilidad política alguna. Ahora, en
cambio, ese proyecto será considerado por un Legislativo sobre el
cual el Ejecutivo colocará el foco de atención y responsabilidad
para superar una emergencia que ahora es observada en perspectiva
de masas. Probablemente, esa delegación de responsabilidad que el
Ejecutivo trasladará al Legislativo también forme parte de ese
plan de contingencia cuya sustentabilidad dependerá en los próximos
meses de realineamientos políticos de consideración. Dicho de
otra manera, la revisión del acuerdos con el FMI de setiembre próximo
y la propia respuesta del mercado a qué tipo de Rendición de
Cuentas está en condiciones de hacer este gobierno pasa por que
Batlle y Lacalle logren fortalecer la coalición, y esto sólo es
posible en votaciones presionadas por el escenario abismal de una
crisis similar a la argentina. La
amenaza del BCU En
un orden complementario pero no menos importante que lo previo, el
plan de contingencia prevé una conducta activa del gobierno
frente a los ataques especulativos de agentes financieros que ya
se preparan para una feroz concentración del sistema. Esa
novedad, que debería ser leída en toda su significación técnica
y política, es la que explicita el último y por ahora
subestimado parágrafo del comunicado del BCU: "...asimismo,
el BCU desarrollará una política monetaria activa a efectos de
contribuir a suavizar los movimientos del tipo de cambio dentro de
la banda de flotación." En el romance de la especulación
con la moneda, algo así como aquello de "el que se
precipita... se precipita". (I) La salida neta de depósitos disminuyó el jueves y viernes a niveles de U$S 7 millones diarios, la caída de los precios de la deuda se estabilizó en la última jornada y el dólar descendió un 2%, se situó en 9.5% sobre el piso de la banda cambiaria. *. LA ONDA® DIGITAL |
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