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La gente cuando trabaja en turismo
le está haciendo un favor al Estado

por Arq. Luis Gustavo Patrucco

Cada vez se amplían más las expectativas relacionadas con el crecimiento turístico: un nuevo hotel abre sus puertas, cruceros que transitan y hacen escala, grupos de extranjeros que visitan el interior del país, nuevos eventos internacionales, etc. Pareciera como si estuviera aproximándose el momento en el que la economía del país fuera a recibir y percibir positivamente el turismo como una actividad que puede interesar y beneficiar a mucha gente.

¿Qué tan cerca estamos de ello? ¿Cómo podemos mejorar para lograrlo? ¿A qué tipo de turismo y turista en realidad aspiramos? Son tan solo algunos de las interrogantes que causan inquietud. Buscando ampliar la receptibilidad, el Instituto de Capacitación en Turismo (ICT) presentó la semana pasada el ‘Curso Consultoria en Servicios’, a ser dictado por el arquitecto, especialista en turismo y consultor de la OMT, Luis Gustavo Patrucco.

Patrucco hizo un extenso recorrido por el universo del turismo en el que abordó desde los grandes números y las mega tendencias hasta el manejo de las malas noticias y el ciclo de vida de un destino turístico. Al final de la presentación, La ONDA digital  dialogó con el profesional, lo que sigue es un resumen de la entrevista.

  -¿cuál sería el termómetro más adecuado para saber que estamos progresando?

Hay algunos indicadores que son interesantes. 30 años atrás cuando la ciudad de Nueva York estaba en quiebra, el alcalde de Nueva York eligió, para demostrar que todas las acciones que estaba haciendo para mejorar la ciudad estaban teniendo algún tipo de reflejo, los resultados de la tasa de ocupación hotelera. Si la ciudad de Nueva York era buena para vivir, iba a ser buena para visitarla, y la tasa de ocupación hotelera mostró para el caso específico de Nueva York un índice de progreso.

Es muy difícil medir el impacto del turismo Por ejemplo, la organización Mundial de Turismo, OMT creó en 1997 luna metodología llamada Cuentas Satélite de turismo, que es una forma de extraer, de las cuentas nacionales de desempeño económico, los números en los que el turismo participa dentro de las actividades relacionadas al turismo, pero sin el consenso de todas las partes que intervienen en el sector turístico: La iniciativa privada, el poder público, la comunidad, tiene que entender que vale la pena medir. En Chile para que la empresa privada abriera sus números con fines estadísticos, se creó una ley que le prohíbe al propio Estado chileno utilizar esos números con fines fiscales. O sea, el Gobierno no puede utilizar las informaciones dadas con fines estadísticos de turismo para de allí cobrar impuestos, si lo hace se declara nula la acción.

Tenemos que entender que nos interesa a todos saber cuánto ganamos con el turismo. La iniciativa privada tiene que hacer su parte, el Gobierno tiene que hacer la suya: firmar el convenio con la Organización Mundial de Turismo para recibir toda la tecnología de cuentas satélites. Ella hace esto porque para poder definir la importancia real que el turismo tiene en cada país y en el mundo, necesita de informaciones verídicas, el problema es que se está midiendo con cualquier número que le mandan los gobiernos. Con las cuentas satélites se soluciona, la medición es importante.

–¿Hay aquí suficiente oferta para llenar eso que denomina ‘los huecos de mercado’?

Creo que es infinito, no hay cómo llenar esas oportunidades. Algunos pequeños emprendedores dicen: ‘‘será que puedo meterme en la actividad turística’’, como si tuviera que hacer un examen de ingreso o pedirle permiso a alguien. Primero tiene que ser emprendedor y como cualquier actividad tiene que cumplir con un rito, probablemente venga el Ministerio de Turismo para que cumpla algunos requisitos de tramitación e información para entrar en la industria del turismo. Pero la decisión en el fondo es de él, no le tiene que pedir permiso a nadie para ser emprendedor, lo que tiene que hacer es un buen plan de negocios: cuánto va a invertir, en qué va a invertir, cuánto quiere ganar. Esto es un negocio como cualquier otro, existe un pensamiento que está muy diseminado, que la gente cuando trabaja en turismo le está haciendo un favor al Estado al recibir el turismo. ¡No! Está ganando dinero como cualquier otra actividad. Solo que el turismo es una actividad muy democrática, porque reparte los panes en todas las instancias de la sociedad.

Ya que no tienen industrias deben explotar los servicios, Uruguay tiene que entender que su futuro puede estar en la prestación de servicios que es el área que más crece en el mundo. Ahora, para poder tener una planta instalada en el área de servicio tenemos que tener capacitación. Si nosotros no tenemos capacitación vamos entonces a importar profesionales y eso es lo peor que nos puede pasar, porque generaríamos un problema diferente. El foco del turismo tiene que ser generar oportunidades de trabajo para los Uruguayos.

–Usted señalaba que hay que pensar más en el turismo exterior. ¿Debemos olvidarnos un poco del turismo interno?

No. No es que haya que pensar más. El turista de afuera genera riqueza, porque trae dinero que nosotros no tenemos, lo trae para adentro, lo estamos exportando. El turista interno: cuando un uruguayo va a Rocha, lo que hace es cambiar de residencia el ahorro, el dinero ya está en Uruguay. Eso no quiere decir que no genera riqueza, genera riqueza cultural, hay riqueza de relaciones humanas y ayuda a agregarle valor al producto del interior para que un día pueda recibir turistas extranjeros.

–Usted señalaba que hay que capacitar a los profesionales uruguayos para no tener que importarlos, ¿Cual es la propuesta del curso que están ofreciendo con el ICT?

La idea básica es la de capacitar profesionales que ya actúan en el área de servicios para mejorar su desempeño como consultores. La actividad de consultoria no es enseñada en casi ningún lugar del mundo de una manera formal, en realidad los consultores se “hacen” solos a partir de diversas experiencias de vida, profesionales y por diversas motivaciones. Quienes “pagan” ese aprendizaje son los clientes que lo contrataron y a medida que va haciendo su experiencia, va mejorando su desempeño.

Nuestra propuesta empezó en 1998 en Brasil, que es donde yo vivo, cuando decidimos relevar las habilidades necesarias para el ejercicio de la actividad de consultoria y sistematizar los elementos necesarios para que los participantes del curso tengan la oportunidad de conocer las habilidades personales, interpersonales y técnicas de lo que podríamos llamar, “el consultor ideal” y, a partir de diversas actividades individuales y grupales, conseguir definir una imagen de su capacidad actual y poder trazar un plan de mejora personal en aquellas habilidades en las que pueda necesitar una mejora.

La idea de este curso no es la de diplomar a sus participantes con el titulo de Consultor, (aunque certificaremos su asistencia) hasta porque esta profesión no existe de manera formal, sino que nuestra propuesta es la de ayudar al desempeño de profesionales que de todas maneras entrarían en el área de consultoria pero que, a partir de este curso tendrán la oportunidad de conocer las necesidades de la “profesión” y conocerse en función del trabajo de consultoria, en su relación con los clientes de la iniciativa privado o del poder publico, en su trabajo con otros profesionales, en la conformación de redes de conocimiento, etc. LA ONDA® DIGITAL


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