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Un
libro para la reflexión sobre
nuestra literatura y el poder
por Julia Galemire |
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El
MoMA cierra
Neruda y Albertina |
Un
libro para la reflexión sobre
nuestra literatura y el poder
por Julia Galemire
2a. parte
En
la nota anterior, hicimos algunas referencias que consideramos
sustanciales sobre el libro que nos ocupa, "Conversaciones
oblicuas entre la cultura y el poder", cuyas autoras, Verónica
D´Auria y Silvia Guerra, realizaron diez entrevistas a otros
tantos intelectuales de nuestro país. Las respuestas que hicieron
llegar los reporteados a las preguntas que se le formularon,
fueron en su mayoría ferméntales para un conocimiento más
amplio y profundo de la cultura uruguaya y a la vez, pueden
generar polémicas en torno a algunas ideas sobre dicha problemática.
En
esa primera parte, transcribimos algunos conceptos de la
lamentablemente desaparecida doctora Teresa Porcile-una figura
destacada en el ámbito de la teología latinoamericana-, la que
expresó algunas ideas en torno al tema de "la presencia de
lo femenino a través de los textos bíblicos y en la estructura
de la Iglesia Católica".
Esta
segunda parte, la iniciamos completando con otras expresiones,
precisamente, de Teresa Porcile y haciendo referencias a varios de
los consultados en la imposibilidad de hacerlo con todos.
La
entrevistada se refirió en otra instancia del reportaje al tema,
por demás recurrente en nuestro tiempo, de la identidad uruguaya,
las características esenciales de nuestro carácter, afirmando,
con cierto optimismo a que nuestro país, además de ser muy
joven, ha sido conformado de manera aluvional.
Resulta
interesante, por lo tanto, asomarse al pensamiento de la doctora
Porcile que expresaba, un pensamiento vinculado a una religiosidad
auténtica y una visión del mundo e ideas que en nuestro país,
es justo decirlo, se desarrollaron en un medio de laicidad formal.
Es, un testimonio que debemos considerar.
ROBERTO
APRATTO, poeta, es considerado además como un crítico de
juicios terminantes y que ha centrado -entre otras variantes- sus
críticas de manera implacable e irrenunciable sobre la llamada
generación del 45, la que a su juicio, sólo aportó a la
literatura uruguaya, el hecho de abrir "la puerta desde el
Uruguay para hacer entrar corrientes críticas, autores,
traducciones que no existían".
Apratto,
asimismo, hace referencias a otra generación, la del 60, que
circuló por los perímetros de la literatura local que pregonaba
"nosotros somos menos que ellos", es decir, aceptando su
subordinación a la del 45. Ello traería la partidización
política, una izquierda que no aceptaba ni acepta, la vigencia de
la culturalización batllista.
Otras
referencias aluden a la relación de los poderes culturales a
partir de 1986, su no reivindicación de las mujeres entre los
escritores que merecen su atención crítica y finalmente el papel
que ha jugado y juega el modelo neoliberal en la cultural
uruguaya.
URUGUAY
CORTAZZO, es un lúcido y provocador lector de Delmira Agustini.
que afirma en este libro que en Uruguay existe una paradoja
visible, por cuanto hay un poder paralelo que en realidad no
coincide con el poder del gobierno. Deriva esa virtualidad de que
el poder central en la cultura es, en verdad, contestario,
integrado por los teatros independientes, las editoriales, los
semanarios, la Universidad, las revistas.
Otros
de sus abordajes, reconoce al ascenso de los profesores de
literatura "a los medios culturales centrales", lo que
lleva al establecimiento de una literatura disciplinaria que
"mediocriza profundamente la cultura", incursionando
igualmente por la falta de búsquedas estéticas; la
marginalización de los autores, tema en el que insistirá, como
se verá más adelante, Hugo Achugar; la generación del 45.
EDUARDO
ESPINA, reside en los Estados Unidos desde hace más de dos décadas,
donde es Profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad
de Texas y edita una revista, "Hispanic Poetry Review",siendo
poeta, periodista y ensayista. En su entrevista, Espina se muestra
muy crítico en lo que se relaciona con el modelo cultural
literario de nuestro país, el que a su juicio va "en dirección
contraria a la realidad de la imaginación".
Por
lo demás, encuentra que en un país donde la cultura no vive,
sino sobrevive, perviven algunos centros de poder bastante
debilitados, los que en realidad sirven para
"imponer ciertos autores y preferencias literarias al
servicio de una ideología prevalente".
Su
análisis sobre esos centros de poder son extensos y profundizan
en una temática que desde hace tiempo ha sido estudiada y que en
líneas generales coinciden con las perspectivas de Espina, el que
por extensión, halla una serie de defectos o vicios que hacen a
la existencia de las derechas y de las izquierdas literarias.
HUGO
ACHUGAR, es poeta, docente universitario y como lo informan D´Auria
y Guerra "desde su retorno al Uruguay ha estado en continuo e
íntimo debate acerca de la relación entre la cultura y la
sociedad uruguaya, abordando de modo persistente temas como la
identidad nacional y la periferia".
Su
sólida formación universitaria adquirida en París, en Venezuela
y en los Estados Unidos, le permiten, como se puede apreciar
en el reportaje trascripto en el libro, distintos aspectos que
hacen a nuestra identidad.
La
inercia, la falta de riesgo, la falta de audacia, aún cuando haya
elementos que procuran superarlas, constituyen a su criterio,
elementos muy fuertes de nuestra cultura, lo que es extensivo a
nuestra misma.
Sociedad.
Es decir, que no hay por lo tanto, renovación, que hay como un
temor, como una desconfianza a todo lo que sea diferente, simple
revisión del estado de cosas.
Sostiene
Achugar que en nuestro medio, existe una hegemonía de una
determinada estética o concepción cultural que ignora o
silencia a los que discrepan con ese poder, a los que se le niega
toda jerarquía intelectual, a los que se le niega un lugar en la
historia cultural del país. Aun cuando hayan formado
instituciones que han alcanzado larga trayectoria y tengan, según
lo afirma el entrevistado, multiplicidad de lectores.
Otro
de los asuntos que ocupa la atención de entrevistado y
entrevistadora, es el de la existencia de la crítica en el
Uruguay, a la que asigna apoyaturas teóricas que llevan casi o más
de veinte años de vigencia, situación que se deriva "con
posturas, con herencias, con magisterios heredados de otras
generaciones que impiden cierto tipo de aperturas y de
reflexiones".
El
discurso moderno, la falta de identificación de Achugar con una línea
estética determinada, la necesidad uruguaya de revisar su pasado,
la presencia de místicos en la literatura vernácula, son
distintas instancias en las que Achugar desarrolla su visión de
un medio cultural del cual confiesa estar "fuera de mucho de
esos grupos o sectores de poder".
Finalmente,
queremos referirnos a la presencia en estas páginas que nos
ocupan, del docente e investigador de la historia y de la cultura
de su Departamento natal donde actualmente reside. OSCAR PADRÓN
FAVRE quien nos trae desde Durazno, la visión de un hombre
del interior sobre un tema por demás apasionante, "La
cultura hegemónica de Montevideo", tema que pensamos no ha
sido tratado aún desde la perspectiva de la ciudad capital del
Uruguay como se merece.
En
lo relacionado con el trabajo histórico, encuentra que ha habido
una cierta omisión del Museo Histórico, del Archivo General de
la Nación y de la misma Biblioteca Nacional, en asumir el poder
en la "medida de sus posibilidades y competencias".
¿
En que medios reside esa falta de realizaciones en el ámbito de
la historia que impide llevar a cabo una política que permita que
hasta en los rincones más alejados del país, se pueda tener
conocimiento de esas tareas ?. Padrón Fabre, cree que estas
carencias están relacionadas con "la decadencia de la
calidad de nuestra dirigencia política".
Otro
de los problemas es el antagonismo que ha existido y existe entre
lo que él denomina ciudad-puerto y campaña, Montevideo y la
pradera y utilizando la frase de Sarmiento en el
"Facundo", entre civilización y barbarie.
Ello
ha llevado a establecer políticas culturales que expresan la
presencia de los inmigrantes o bien "del colonialismo"
siempre presente. En tanto, en el interior esas normas han
generado "una mentalidad de ajenidad con el entorno, de
desarraigo..."
La
consecuencia más visible de todo esto, es, que en los
departamento, los alumnos concluyan al final de sus cursos, desconociendo
en materia de literatura los nombres de las
figuras más significativas de la cultura del interior, tales como
Guillermo Hudson, Carlos Reyles, Osiris Rodríguez Castillo,
Carlos Scaffo.
Su
análisis se extiende por varias paginas, ofreciéndonos entonces,
con sólidos conocimientos de la problemática, un panorama amplio
y generoso de una realidad que no podemos soslayar: la falta de
comunicación cultural entre el interior y Montevideo, que cobra
singular proyección en las respuestas que da el profesor Oscar
Padrón Favre a sus entrevistadoras, que nos entregan un libro
digno de leerse. LA
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