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Uruguay:
llueven dólares, pero El país está como adormecido. Después de la votación de la ley de ajuste fiscal - más impuestos a los sueldos y al consumo - , hemos entrado en una sorprendente etapa de enlentecimiento de las contradicciones sociales, explicables por la aparición del mundial de fútbol y las bajas temperaturas. Pero fundamentalmente por los anuncios del gobierno de que se llegó a un importante acuerdo con la banca internacional que le permite, al sistema financiero, reencontrar la paz que no tenía y una relativa tranquilidad de los ahorristas. Mientras que el ministro de Economía, contador Alberto Bensión, asegura que el segundo semestre será mejor, a la misma vez deja un mar de dudas sobre si se pagará o no los aguinaldos del sector público. Es que el dinero del exterior no ha llegado, entre otras cosas porque vendrá en cuenta gotas, pero fundamentalmente porque el gobierno está manejando los tiempos con bastante inteligencia. Si hasta hace poco el sistema financiero saltaba en pedazos y ahora eso no va a ocurrir, es de pensar que el mismo efecto de tranquilidad llegará cuando se cobre el aguinaldo. Es como decirle a un enfermo que habrá que abrirle el abdomen para operarle el hígado y el estómago, pero después todo termina en solo sacarle un centímetro del intestino grueso. Seguramente el enfermo, cuando despierte de la anestesia, saltará de alegría, a pesar de que en la gravedad de su enfermedad sigue intacta. En pocos días el Uruguay volverá a mirarse al espejo, a reencontarse con la realidad, cuando la población descubra que su salario es menor, sino que además visualice que se viene la Rendición de Cuentas, donde habrá otro ajuste a los ingresos de los sectores con menor capacidad de compra. Para sostener que el modelo económico desarrollado por el Presidente Jorge Batlle se va a profundizar, solo hay que recordar que hace pocos días dijo que su política económica "no es chicha, ni limonada", lo que por cierto estuvo muy lejos de realizar una autocrítica. Lo que planteó fue que está dispuesto a continuar con la apertura de la economía, conjuntamente con la reducción de la presencia del Estado (nuevas privatizaciones y más impuestos), sin esbozar cuál es el futuro de nuestra política comercial internacional. Olvido que se explica porque cada vez está más lejos la posibilidad de intensificar el comercio con Estados Unidos, porque cada vez son más las exigencias de ese mercado que a diario se vuelve más proteccionista. Por todo esto las privatizaciones pasarán a ser, otra vez, el centro de la pulseada nacional, porque esa es la exigencia de la banca internacional, que va a manejar por el sistema de goteo el préstamo de 3 mil millones de dólares. Si esta tesis sobre el futuro de las acciones del gobierno se confirma, hay que esperar una fuerte agudización de las contradicciones políticas en tanto el Encuentro Progresista se va a parar con firmeza pero sin estridencias y desde la vereda de enfrente. Más cuando salió fortalecido por el respaldo de 200 mil frenteamplistas que fueron a votar a las elecciones internas de la coalición de izquierdas, una votación que sería envidia del Partido Nacional en una elección nacional. El doctor Tabaré Vázquez logró, con su postura mesurada en torno a la crisis del sistema financiero, que la bomba no le explotara en la cara, impidiendo que se le presentara como el responsable de la corrida bancaria. Pero en ningún momento dio señales de disminuir su actitud opositora a la política económica. En cambio volvió a insistir en su política de vincularse al mundo del trabajo, apoyando el fortalecimiento de la Concertación para el Crecimiento, que el próximo jueves va a realizar una manifestación en san José. Dentro de esto se incluye el paro general del próximo 12 de junio, convocado por el PIT-CNT. En una situación muy difícil se encuentra el Partido Nacional, debido a la forma que tuvo que asumir para lograr alinear a toda su colectividad, detrás de la ley de ajuste. El solo hecho de declarar asunto político la votación a favor de esa ley, expuso al Partido Nacional en bloque a la crítica de los perjudicados con la ley, dejándole muy poco margen de maniobra para el futuro, aunque el sector Alianza Nacional, un senador y cuatro diputados, hayan votado en contra. Por allí anda el diputado Arturo Heber, ubicándose más cerca del gobierno que el propio Luis Alberto Lacalle, tratando de que estén los votos para la Rendición de Cuentas y juntando adhesiones para una nueva reforma constitucional que terminaría con la separación de las elecciones nacionales y departamentales. Pero la incógnita es hasta donde los sectores medios de los blancos - Gallinal, Argimón y otros- siguen pegados al doctor Lacalle y no resuelven dar el portazo, que termine alejando a los blancos del gobierno formal de la coalición. En resumen: si el Partido Nacional sigue funcionando en bloque, con la sola disidencia de Alianza Nacional, es de esperar una profundización de la actual política económica, pero si eso no ocurre tendremos que el país vivirá una doble crisis dentro de una misma melodía: agudización de las contradicciones sociales, más la inestabilidad del sistema político. Doble crisis que de presentarse, va a golpear otra vez en las puertas de los bancos. La siesta futbolera de hoy, solo cuestionada por la emigración silenciosa y permanente, se termina pronto: con Uruguay ganando o perdiendo en el fútbol. Creer otra cosa es pura ingenuidad. La tormenta está tapando el sol. LA ONDA® DIGITAL |
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