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Atención:
al sur de América hay un La situación del país se agrava. El Presidente no se recupera de su tremendo error diplomático con Argentina y está encerrado en su casa de Avenida Suárez, recuperándose de sus excesos discursivos y de la frivolización de la política informativa que tiene que soportar, al mejor estilo barra brava, por parte de la mayoría de los medios de comunicación del hermano país. Crítica que también se hizo oír por la mayoría de las radios uruguayas y algunos analistas políticos, pero con un tono mucho más civilizado y analítico. La oposición dormita sacando cálculos de sus elecciones internas, las del Frente Amplio, para saber cuáles serán los próximos pasos a dar. Mientras, la central de trabajadores, el PIT-CNT, realizará un paro general el próximo 12 de junio, sin el apoyo del sector empresarial organizado en la Concertación para el Crecimiento y del propio Tabaré Vázquez, presidente del Encuentro Progresista, quien se opone, no a los paros generales pero sí al ritmo radical de las cacerolas y los escupitazos. Cacerolas que ya no sólo se escuchan ante las puertas del gobierno, sino que también se hacen oír en las puertas de la Intendencia de Montevideo (gobernada por el EP-FA), por parte de los vendedores de chorizos y de panchos (los hot dogs uruguayos). En Villa Biarritz, en el coqueto barrio montevideano donde los trabajadores informales hacen sus negocios todos los fines de semana, la IMM participa de los controles junto a la DGI, BPS y Adunas, lo que generó enfrentamientos verbales de las autoridades con los vendedores. A la vez el Foro Batllista se fue a Soriano el pasado jueves, uno de los departamentos limítrofe con Argentina, para preparar sus golpes contra el Frente Amplio que ahora tendrá un rostro tupamaro, hoy uno de los sectores moderados de la izquierda, debido a que los viejos guerrilleros ganaron las internas. Reunión donde también evaluaron en la intimidad la posibilidad de que Luis Hierro López, el vicepresidente de la República, "deba asumir otro papel" en la vida política del país, dejando un mar de dudas sobre el papel que podría jugar en el futuro el Presidente Batlle. También se sabe que el pasado viernes el riesgo país llegó a 1.143 puntos, cuando una semana antes estaba en 950. Todo esto a pesar de que el Fondo Monetario Internacional confirmó el préstamos de 3 mil millones de dólares, pero realizando controles mensuales para saber cómo le cierran las cuentas al gobierno. Un FMI que aprieta el acelerador, que exige, y que pone sobre la mesa la necesidad de ir a un proceso general e ininterrupido de privatizaciones, que serán rechazadas por la oposición y en algunos casos hasta puestas en duda por el Foro Batllista. El mismo sector que se apresta a defender, a como de lugar, del caceroleo que se prepara ante la puerta de la casa de su diputado Tabaré Hachenbruch Legnani, en la ciudad de Las Piedras. "Todo mezclado", diría el poeta cubano Nicolás Guillén y expuesto en medio de una gran rebaja salarial, con cierre de fuentes de trabajo - la desocupación, según datos oficiales llegó al 15%, con Europa cerrando las puertas a la emigración-; con la aparición de brotes de violencia y aumento de las acciones delictivas. Y como si esto fuera poco, la Universidad de la República al borde una huelga general - el pago del aguinaldo está en dudas-, a la vez que sistema de asistencia médica colectiva se encuentra al borde del colapso. Lo cierto es que uno tiene la sensación que la crisis financiera, económica y social avanza como un tren bala, mientras que a una velocidad menor, pero en dirección contraria, se aproxima la crisis política. Y de esa colisión nadie sabe qué va a quedar sano. Por eso, una vez más, no hay otra salida que el Presidente de la República cree un escenario de diálogo con objetivos concretos, pero además con acuerdos previos. Porque si no ha diálogo, como si hay diálogo solo para las pantallas de TV, la crisis será mayor. Y a los de afuera no se les moverá un pelo. LA ONDA® DIGITAL |
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