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Lágrimas
que no fueron de cocodrilo
El presidente Jorge Batlle lloró. Al menos alguna lágrima rodó por su mejilla derecha. Delante del no electo popularmente, Presidente Constitucional de los argentinos Eduardo Duhalde, dijo que lo que expresó fue un gran error, que lo sorprendieron en su buena fe y que lo que se dice "off the record" no es para andar mostrándolo por ahí. Como Castro grabó a Fox, como a usted más de una vez en otras épocas le escucharon lo que decía, una cámara conectada sin que se diera cuenta, como aquella del 23 F, que incriminó a Tejero como golpista y salvó la incipiente democracia española post franquista, recogió lo que no se debía escuchar. Lo que nunca se debe hacer: la generalización.. Luego, esas palabras corrieron como reguero de pólvora y terminaron con los huesos de un presidente uruguayo en Olivos pidiendo perdón. No importa si porque se arrepintió de lo dicho, porque se difundió lo que pensaba o porque ni una cosa ni la otra. El circunspecto vocero argentino que anunció en la noche la concurrencia de nuestro Presidente a decirle personalmente a Duhalde que él mismo estudió en Belgrano, que su madre es argentina y que siente un gran aprecio por ese país, porque muchos hechos de su vida están directamente vinculados con los del otro lado del charco, anunció que el episodio no iría más allá. La intervención pública del Ministro de Relaciones Exteriores Didier Opertti, anunciando el apoyo a la recuperación por Argentina de la soberanía sobre Las Malvinas, al otro día de zanjado el enojoso episodio, pareció el pago de un peaje. Esto puede sonar a desubicado. Pero todo el episodio lo es. Las palabras hay que cuidarlas. Que la mayoría de los argentinos y seguramente los uruguayos también, las suscriban y las crean no cuestionables, no alcanza. Las relaciones internacionales no se llevan a los ponchazos e intentando retocar sobre la marcha rumbos equivocados. El país no está en condiciones de tener dos rupturas de relaciones en muy corto lapso, y menos ser prisionero de peleas con razón pero sin fin real en el día de hoy. Las lágrimas fueron muy sinceras y lacerantes para nuestra economía, y el dólar volvió a subir luego del insuceso. Sobre el fin de semana la sangría en los depósitos bancarios había descendido bastante, pero el riesgo país otra vez estaba en aumento. Y esto no le hace bien a nadie. LA ONDA® DIGITAL |
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