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América
Latina: La entrada de moneda dura a través de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe disminuirá significativamente este año y en los años siguientes". Tal es la sombría conclusión de un análisis de Oxford Analytica Brief, institución especializada en temas económicos. La ONDA reproduce a continuación el documento de Oxford Analytica Brief. -
Desde la crisis en la deuda internacional a fines de 1980, los
flujos de la inversión han venido incrementándose de manera
significativa en la región, financiando el déficit de la cuenta
corriente y sustentando el desarrollo. La reducción de dicha
inversión significa una caída en la moneda dura en la región,
junto a otros aspectos cruciales tales como la caída de la
transferencia de tecnología. Ello ocasiona un impacto negativo en
el crecimiento presente y futuro. De
acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
de las Naciones Unidas, en el 2001, la inversión extranjera
directa en Latinoamérica y el Caribe ascendió a 80 mil millones
de dólares, bajando de los 88 mil millones del 2000 y de la cifra
récord de 105 mil millones en 1999. Sin embargo, el 10% de la caída
que se presentó sin interrupción en el 2001, palidece en
comparación con el 40% de la caída registrada en el flujo de
inversión extranjera en el mundo (de 1.27 billones de dólares a
760 mil millones), y que afectó, principalmente, a los países
industrializados: el flujo de inversión directa en estos países
cayó de 1.05 billones de dólares a 510 millones. En
el periodo que va de 1996 al 2000 la inversión extranjera directa
hacia Latinoamérica y el Caribe fue de 81 mil millones de dólares
al año. Un salto comparado con los 16 mil millones de dólares en
el periodo de entre 1989 a 1994. El impacto de este incremento fue
inmenso. De 1990 a 1992, de las 500 mayores firmas del área, 149
eran propiedad de capital extranjero y 87 eran propiedad estatal y
264 en manos de empresarios locales. Para el periodo de 1998 al
2000 había 38 compañías de propiedad estatal, 231 controladas
por el capital extranjero y 231 controladas por el capital privado
doméstico. Sin
embargo, los cálculos del 2001 no ofrecen razones para el
optimismo sobre el futuro de las deudas de mediano plazo. Las
actuales incertidumbres, externas y regionales, reducen el
atractivo de la región para los inversionistas extranjeros. Al
mismo tiempo, otros factores continuarán oscureciendo las
expectativas a mediano plazo. Hasta ahora la tendencia decreciente
observada desde 1999 es probable que no sólo continúe, sino que
se acelere. Dos
de los más importantes factores externos que complicarán las
expectativas en el mediano plazo son: --El
bajo crecimiento global. Al menos durante el 2002 se espera un
relativamente bajo crecimiento económico en Estados Unidos y Japón,
reduciendo las inversiones corporativas de las firmas, las
ganancias y el mercado de valores, y por tanto, los flujos de la
inversión extranjera directa en todo el mundo. --China.
La entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC)
ha aumentado su atractivo como un destino para las inversiones. A
pesar del descenso internacional, las inversiones extranjeras
directas en China se incrementaron de 40 mil millones en el 2000 a
47 mil millones de dólares en el 2001. Factores
regionales también jugarán un importante papel en el
estancamiento de las inversiones extranjeras directas en moneda
dura. La incertidumbre esta extendida en la región, aún cuando
las razones subrayadas como preocupantes para los inversionistas
son diversas: --La
crisis argentina ha forzado a Uruguay ha hacer flotar su moneda
(una devaluación de facto) y la crisis misma no muestra señales
de mejoría: el respetado presidente del banco central Mario
Blejer ha renunciado y no hay progresos aparentes en las
conversaciones con el FMI. --La
sustentabilidad de la deuda pública de Brasil esta ocasionando
preocupaciones, con el resultado de las elecciones presidenciales
en octubre, como algo adicional al clima de incertidumbre. --Venezuela
es políticamente inestable con el gobierno del presidente Hugo Chávez
enfrentando rumores frescos de un golpe de Estado. --El
gobierno de México se ha mostrado incapaz de sacar adelante su
ambiciosa agenda de reformas ante un Congreso dominado por la
oposición y ha sido forzado a aceptar que es actualmente
imposible modificar el estatus constitucional que establece un
monopolio estatal en los sectores del petróleo y de la
electricidad. Además, el apoyo popular del presidente Fox ha caído
en los meses recientes. --Las
violentas protestas públicas en Arequipa, Perú, forzaron a la
suspensión de la privatización de dos pequeñas plantas
generadoras de electricidad (compradas en subasta por Tractebell
de Bélgica, el 14 de junio) y ha incrementado el temor sobre el
futuro del presidente Alejandro Toledo. Otros
factores comunes en la mayor parte de la región que reducirán
los flujos de la inversión extranjera directa incluyen: --La
cautela de las reformas. Importantes reformas económicas durante
los años 90 han fracasado en arrojar los resultados esperados por
muchos. Por otra parte, los recientes hechos en Perú y México
han mostrado que aún cuando algunos activos permanecen
disponibles, los esfuerzos para privatizarlos pueden enfrentar
considerables dificultades. Además,
las firmas privadas en manos de los inversionistas domésticos y
disponibles para ser compradas por las multinacionales están cada
vez más escasas. Las
más recientes cifras recabadas por la Comisión Económica de
Naciones Unidas para América Latina y el Caribe muestra una
tendencia descendiente. En los primeros cuatro meses del 2002
tuvieron lugar sólo dos privatizaciones –de plantas generadoras
de electricidad—en la región, involucrando una magra cifra de
36 millones de dólares. Durante
todo el 2001 operaciones similares alcanzaron un total de 1.35 mil
millones de dólares y en el 2000 un record de 18 mil millones.
Las adquisiciones por multinacionales también se han desplomado:
durante el primer cuarto del 2002 estas alcanzaron una cifra por
un valor total de 4 mil millones de dólares. Un agudo contraste
cuando la comparamos con los 25 mil millones de dólares del 2001,
y el promedio anual de 43 mil millones registrado entre 1999 y el
2000. El
informe de la Comisión Económica para América latina y el
Caribe expresa su preocupación sobre las dificultades que
enfrentará la región para para competir por una porción de las
disminuidas inversiones extranjeras directas en el mundo.
Argumenta que los gobiernos pudieran implementar una política
“activa”, más allá de la firma de tratados de libre comercio
y de acuerdos de protección a la inversión. También hace notar
que muchas inversiones extranjeras directas no están vinculadas a
otras actividades económicas domésticas y, por lo tanto,
contribuyen poco a incrementar el desarrollo económico. El
impacto de las inversiones extranjeras directas en la
competitividad, medidas como la participación del país en el
comercio global, es baja, con la excepción de México. En conclusión, la entrada de moneda dura a través de la inversión extranjera directa en la región disminuirá significativamente este año y en los años siguientes. Con los relativos escasos activos para ser privatizados y con las actitudes de privatización incrementándose negativamente, a los gobiernos les será difícil atraer altos niveles de capitales extranjeros. LA ONDA® DIGITAL |
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