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El
cine en tiempo de crisis (II)
La celeste fue eliminada en la primera ronda del mundial de fútbol de Corea-Japón. La metáfora de línea de 4 al fondo o zaga de 3 de la nota anterior, para hablar del cine en el Uruguay 2002, parece no ser feliz. No hay más euforia ni soberbia. Sin embargo, dice la prensa mundial especializada que es un verdadero milagro que un país de apenas 3.000.000 de habitantes produzca tanta cantidad de futbolistas que juegan en las ligas de m s alta competencia en el mundo. De modo que la euforia y la soberbia vuelven a colarse pese a todo en el espacio periodístico. EL CINE URUGUAYO, ¿UN MILAGRO ? - En cine, lo que no ocurrió, nunca, en tiempos de vacas gordas, pesos muy fuertes y auge de la nación, allá por los años 1940 y 1950, sucede en este 2002 uruguayo de crisis asustadora. Es decir, en aquella Arcadia uruguaya no había cine propio, ni quijotesco cineasta que pudiera hacer un segundo largometraje, después de empezar hasta las orejas en el primer intento. Estaba toda esa historia de que el cine era un medio de expresión colectivo, muy caro y más bien industrial, que se solventaba sobre todo con el mercado interno. Y quedaba lejos de las posibilidades locales de 3 millones de almas. Salvo subvención estatal, cualquiera que fuera ( ley de fomento, producción oficial, etc ), que a nadie se le pasaba por el magín. Aunque todavía es colectivo, caro e industrial, hoy el cine uruguayo está más a mano, lo prueban los hechos. El mundo ha cambiado; la tecnología ayuda ( video, video digital, cámaras y formatos a costos m s bajos, etc ); la revolución en las comunicaciones y finanzas ( globalización y otros etcs.) plantea nuevos graves problemas, pero disuelve viejos obstáculos; las cabezas de creadores, productores, e incluso espectadores han mudado hacia una mayor audacia. Los hechos dicen que en la década de 1983-1993 no existió ni un solo largometraje de ficción uruguayo; que en 1986 comienza a procesarse un cambio radical en la producción audiovisual nacional con la expansión del video ; que entre 1986-1995 la producción uruguaya alcanza la cifra de 328 videos de distintos géneros entre corto, medio y largometrajes ( Ricardo Casas, Diez años de video uruguayo ); por fin, que entre 1996 y el 2001, se produce un notable aumento de largometrajes de ficción en Uruguay, totalizando 26 títulos estrenados en las salas locales. Esa frecuencia de cine uruguayo en la cartelera comercial culmina en el año 2001, cuando ya Uruguay tenía su aftosa y otras muestras de crisis económica, con el estreno de 5 largometrajes: En la puta vida, Maldita cocaína, Los desconocidos, 25 Watts, Navidad caribeña, Llamada para un catero. Por su parte, en el corriente 2002 con la inundación económica llegando al comedor, se estrenaron Estrella del Sur de Luis Nieto y Corazón de fuego de Diego Arsuaga. Esta última sumó otras 4.272 entradas semanales vendidas ( del 10 al 17 de junio ) a las 14.509 logradas en sus primeros 10 días de exhibición. Se mantiene en cartel con firmeza y hace presumir un respetable éxito de público. Hay más novedades de futuro inmediato. Está muy próxima a estrenarse Mala racha, un largo en video dirigido por Daniela Speranza e interpretado por Graciela Escuder, Miriam Gleijer, Eduardo Migliónico, que consta de cuatro historias breves de personas corrientes que sufren de mala fortuna. Ha terminado el rodaje en Las Piedras del piloto de Plus Jamais ( Nunca más ), un largometraje en clave policial, co-producción con Francia y Argentina, guionado y realizado por el uruguayo afincado en Buenos Aires, Eduardo Tolosa, con la actuación protagónica de Adhemar Rubbo. A estas novedades se agregan otras de futuro mediato: Con un costo final de 500.000 dólares, rodada en su mayor parte en el departamento de Lavalleja, está en su etapa de post-rodaje la co-producción uruguayo-argentina El viaje hacia el mar, libretada y dirigida por el cineasta nacional Guillermo Casanova. Basada en un relato del minuano Juan José Morosoli, escrito entre 1950-1955 y nunca publicado por el autor hoy fallecido, fue recuperado en 1964 por Heber Raviolo, editor de Banda Oriental, y ahora convertido en filme en clave de comedia. El actor argentino Hugo Arana encabeza el reparto que reúne a intérpretes uruguayos como Julio Calcagno, César Troncoso, Héctor Guido, Diego Del Grossi y Julio César Castro ( Juceca ), autor además de los diálogos de la película, quienes encarnan a un grupo de hombres de campo que, en los añoos 1960, se dirigen en un viejo camión hacia la costa para conocer el mar. El realizador Carlos Ameglio prepara el rodaje a iniciarse en el mes de agosto de El día después de la noche anterior, una co-producción de Uruguay, Argentina y España pensada para filmarse en el balneario de Punta del Este, con un presupuesto cercano a los 2 millones de dólares. En etapas distintas de producción, pero de concreción a mediano plazo, se encuentran La señal, nuevo largometraje de Alvaro Buela, autor de Una forma de bailar, y también Tokio boogie, una comedia del realizador Pablo Casacuberta. Como delatan los hechos y sus proyecciones de futuro, el cine uruguayo en tiempos de cólera y tristeza nacionales, goza de una cierta lozanía, incluso económica, que no ser un milagro, sino fruto de las artes, ingenio y talento de sus creadores, pero lo parece. Aviso a los navegantes: las intimidades en dólares y otras chismografías referidas a algunos de los filmes citados, no son más que un artilugio periodístico para crear suspenso y oficiar de "gancho" al promitente lector de la tercera, próxima y última nota acerca del cine uruguayo y el año 2002. U séase, cómo hacen y de que‚ disponen los cineastas para el salto en alto y sin tirar la varilla cinematográfica en país de pocas almas y vacas muy esmirriadas. LA ONDA® DIGITAL |
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