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Un modelo económico en crisis,
y un modelo político para armar

por José De Lukas

Desde hace varias semanas las interrogantes sobre las verdaderas causas de las crisis económicas y financieras que se vienen dando primero en Argentina  y por extensión en el resto del cono sur de América han encontrado un ancla. Esta crisis  es parte de un fenómeno más general. Ahora  las conclusiones han dejado de ser  interpretaciones  periodísticas y teóricas, para ser  posiciones de Estado y de bloque si nos atenemos a lo que dice uno de los diecisiete puntos del documento emitido por el MERCOSUR, en su reciente reunión en Buenos Aires: "El comportamiento actual del sistema económico y financiero internacional ha sido una de las fuentes que ha contribuido a la inestabilidad de la región, dificultando las posibilidades de un desarrollo económico sustentable, con equidad y justicia social”. 

¿Que comportamiento actual del sistema económico y financiero internacional es el que ha mostrado una y otra vez no ser apto para  generar “posibilidades de un desarrollo económico sustentable, con equidad y justicia social”?. 

 Esta debería ser la gran pregunta a  responder. 

 Europa piensa, según el diario Clarín, “que desde la caída del comunismo en los comienzos de los 90 el crecimiento incesante de los Estados Unidos armó la creencia en todo el mundo sobre que el norteamericano era el modelo de negocios para todas las restantes naciones”. Hoy esto esta cambiando y entre los ejemplos cita las opiniones del ex director del Deutsche Bank AG, Rolf Bruer, que dice: “Estados Unidos no es la única referencia sobre cómo administrar las corporaciones” y agrega “Europa está diciendo, ya no les creemos más”. Y sin cuestionar el capitalismo -añade el diario de Buenos Aires- citando a los europeos: “Las desregulación es un dios falso”. 

Las reflexiones en esta dirección abundan en los 5 continentes, aunque con retraso para darse cuenta, no están solos los gobiernos del MERCOSUR cuando lo ubican al sistema económico y financiero internacional como el que ha contribuido a agudizar la crisis que padecen  sus pueblos. 

Toda simplificación de causas y efectos de estos temas solo llevará a falsos pronósticos, pero algo más que “personajes corruptos” hay detrás de crisis como la de Indonesia antes o de la Argentina de hoy definida por funcionarios norteamericanos “como el peor derrumbe económico que una sociedad haya sufrido en tiempos de paz en la historia moderna”. 

El epicentro del modelo  que se pone en duda, no solo es verificable por sus ejemplos de exportación, son los relatos y ejemplos vivos que jaquean a toda la sociedad norteamericana como lo constata  el periodista, Gustavo Sierra de Clarín: “Estados Unidos despierta del sueño de ´la riqueza permanente´ El sistema, desde la producción hasta la investigación, desde el trabajo hasta la jubilación, se pone en cuestionamiento. La clase media estadounidense que había ascendido junto a los negros y los hispanos bajo el gobierno de Bill Clinton y la atenta mirada del jefe de la Reserva Federal (Banco Central), Alan Greenspan, se ve de pronto con que el fruto de todo su esfuerzo de una década se esfumó o corre peligro por la corrupción que afecta a buena parte de la dirigencia empresarial de su país a la que le confiaron sus ahorros, su futuro y el de sus hijos”. 

Para todos, los hambrientos que crecen  en forma exponencial, financistas y corporaciones que se evaporan de las burbujas bursátiles, para los Estados y sus gobernantes que ven crecer sus frustraciones, el reloj no se detiene. 

Una vez más, como lo ha hecho siempre la humanidad, o se buscan las soluciones por la vía de la política, o los sacerdotes de la economía llevarán  a la hoguera a  millones, y con ellos los mejores  sueños sustentables sobre la tierra. 

Aterrizando en Uruguay: si los partidos políticos no asumen una nueva forma de hacer política, si no depuran de sus filas a sectores vinculados a la corrupción, si no apelan a la ciudadanía para que se haga propietaria de la política, será muy difícil saber donde está la costa, cuando se navega en medio de un mar bravío y tormentoso. 

Si como dice el tango “al mundo le falta un tornillo”, no hay otro camino que retomar la política dentro del libre juego democrático, donde gobernantes y oposición encuentren – sin dejar de cumplir sus roles a los que les destinó la gente-, un espacio de reflexión y de acción que será contradictorio, que presentará zonas de conflicto, pero que a la vez deberá buscar zonas de entendimiento. Para ello los tecnócratas de la economía deberán dar un paso al costado y los políticos tendrán que dar pasos de gigantes, porque de otra forma no solo nos quedaremos con un simple paisito, en su peor acepción, sino que a la vez quedará poblado de uruguayitos, también en su peor acepción, al servicio de los centros de poder mundial que andan errantes, sin ningún tipo de proyecto más o menos válidos para los habitantes de las periferias. LA ONDA® DIGITAL


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