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Los
Estados Unidos y la política
El
presidente George W. Bush, con un año y medio de gobierno, está
realizando ese maravilloso emprendimiento, o sea, incompatibilizar
los Estados Unidos con todo el resto del mundo, lo que ni siquiera
consiguió toda la propagando comunista centrada en el
"imperialismo yanqui" a lo largo de más de 40 años de
Guerra Fría. La
exigencia de Washington de que las tropas norteamericanas y el
resto de las fuerzas de paz no sean sometidas a la jurisdicción
de la Corte Penal Internacional, entrando en discrepancia con los
demás miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, tiende a
agravar cada vez más las divergencias con la Unión Europea,
cuyas relaciones con los Estados Unidos ya fueron alteradas por la
denuncia del Tratado ABM, el rechazo al Acuerdo de Kyoto y el
aumento de las tarifas del acero. El
clima de solidaridad creado luego de los atentados terroristas del
11 de setiembre de 2001 ya se desvaneció. La guerra contra el
terrorismo, concentrada en fuertes bombardeos de Afganistán,
matando civiles y destruyendo el medio ambiente, no alcanzó el
objetivo de liquidar a Osama Bin Laden y al movimiento Al Qaeda.
Tanto Jordania y Egipto como Arabia Saudita, aliados de los
Estados Unidos, cuestionaron la propuesta de Bush para la creación
de un Estado palestino provisorio y se oponen a la ocupación de
los territorios palestinos por Israel como represalia a los nuevos
ataques suicidas. Ni el rey Abdullah, de Jordania, ni el
presidente Hosni Mubarak de Egipto, ni el príncipe Abdala de
Arabia Saudita, todos aliados de Estados Unidos, concuerda con la
condición impuesta por Bush (como ventrílocuo de Ariel Sharon)
para la creación de un Estado palestino, o sea, con el
alejamiento de Yasser Arafat, pues entienden que corresponde a los
palestinos escoger su propio lider. La
actitud de Bush fortaleció aún más a Yasser Arafat, quien
enfermo y cercado en Ramalah, gana cada vez más estatura a los
ojos de la masa árabe, porque se lo ve como víctima de los
norteamericanos e israelíes, según informe de Tel Aviv el
periodista Nahum Sirotsky, observando que el hecho de que Israel
se este preparando para evitar ataques sorpresa como le sucedió
en 1973, solo puede ser entendido como incredulidad en la
posibilidad de paz, de manera que, sin una solución política, la
confrontación decisiva entre israelíes y árabes se vuelve una
cuestión de tiempo y los arsenales existentes garantizan que habrá
una tragedia de inmensas proporciones, en la que todos perderán.
Ese es el temor de la Unión Europea, pues existe la posibilidad
de que Saddam Hussein ya posea un arma de destrucción masiva que
no se anima a usar, pero podrá hacerlo contra Israel, si fuese
atacado por los Estados Unidos. La
posición de los Estados Unidos en América Latina no es muy
diferente de la que se observa en el resto del mundo.
The Washington Post
y The New York Times
recientemente se refirieron al desgaste al que está sometiendo la
administración de George W. Bush a los Estados Unidos en la región.
En
tal sentido, la declaración del presidente Fernando Henrique
Cardoso al periodista y escritor mejicano Héctor Aguilar Caminde
fue bien sintomática, según la cual George W. Bush "nada
sabe de América Latina", al contar que, cuando le pidió
reiteradas veces que ayudara a la Argentina él simplemente
"demostró una actitud completamente hand
soff (se lavó las manos)" y "después vino con el
asunto del terrorismo y ahí paró todo completamente". También
el presidente de Argentina, Eduardo Duhalde dijo algo parecido. Los
Estados Unidos necesitan, con seguridad, una política exterior de
acuerdo con la cuestión sostenida por Kissinger. Pero, de acuerdo
a una exposición del académico norteamericano Lars Schoultz en National Security y
U.S. policy toward Latin America (Princeton University Press,
1987), "ninguna nación que aspire a liderar Occidente puede
permitirse una imagen de vecino matón, de una nación ruda, que
resuelve los problemas por la fuerza.
Rambo es cine, no una política exterior".
Infelizmente, George W. Bush no piensa así.
El se imagina el propio Rambo en lucha contra el eje del
mal. *
Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira, graduado en Ciencias Jurídicas,
con doctorado en
Ciencia Política por la Universidad de Sao Paulo, es Profesor
Titular (Catedrático) de Historia de la Política Exterior de
Brasil, en la Universidad de Brasilia (jubilado) . Moniz
Bandeira ha recibido muchos scholarship grants, tales como
el post-doctoral fellowship del Social Science Research
Council e do Joint Committee on Latin American Studies of the
American Council of Learned Societies, New York, para conducir en
los Estados Unidos y en Europa la investigación sobre el rol
de Brasil en la Cuenca del Plata (1977-1978). También
fue invitado para dar conferencias en Estados Unidos, Inglaterra,
Escocia, Italia, França, Holanda, Alemania, Suecia, Luxemburgo,
Uruguay, Argentina, Cuba, Brasil. Profesor
Visitante en la Universidad de Heidelberg, donde ha trabajado como
Investigador Asociado en el Proyecto Cooperación y Conflict en la Cuenca del Plata, dirigido por el
Professor Dieter Nohlen en el Instituto de Ciencia Política
(1980-1982); fue también Profesor
Visitante en el Instituto de América Latina en la Universidad de
Stockholm (1989); e en el Departamento de Historia de América
Latina, en la Universidad de Colonia, en la Alemania (1994). Después
de ser Director-Superintendente del Instituto Estadual de
Comunicación y de la Radio Roquette Pinto, del Gobierno de Rio de
Janeiro (1983-1987), Moniz Bandeira, en 1987, se ha mudado para
Brasilia para ejercer la cátedra de Historia de la
Política Exterior de Brasil en la Universidad de Brasilia. Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira fue Su-Secretario del Gobierno de Río de Janeiro, como representante en Brasilia (1991-1994), y Attaché Cultural en el Consulado de Brasil en Frankfurt (1996-2002). LA ONDA® DIGITAL |
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