|
ALCA El autor de la nota que publica hoy La ONDA digital, es el embajador y quién ha negociado los acuerdos de integración económica con Argentina en 1986/87. Era entonces jefe del Departamento Económico del Itamaraty. La formación de un área de libre comercio de las Américas afectará a todos los brasileños, sin excepción. De esta forma (es necesario leer entrelíneas) esclarecer con simplicidad lo que la propaganda siempre optimista procura "vender" a la población como panacea para sus males. Es necesario ampliar el debate a todos los trabajadores, intelectuales, militares, funcionarios, políticas, sin distinción de edad, sexo, raza o credo. El ALCA alcanzará a todos en su presente y en su futuro y, al herir la soberanía brasileña, impedirá la construcción de una sociedad más justa, más próspera y democrática. Los países que participan de un área de libre comercio no cobran impuestos de importación sobre los productos que vienen de los países-miembros de la misma área ni dificultan su entrada a través de cuotas y otros instrumentos no-tarifarios. El libre comercio para el ciudadano en su calidad de consumidor significa la posibilidad de comprar productos importados más baratos y a veces de mejor calidad y cuya importación puede forzar a la baja los precios de esos productos. Para este mismo ciudadano, ahora como trabajador, el libre comercio podrá significar la pérdida de su empleo, dado que los productos importados más baratos eventualmente acarrean dificultades para la fábrica o empresa donde trabaja. Para los trabajadores de otras fábricas, el libre comercio tal vez signifique el aumento de empleo, pues su fábrica puede venir a exportar más con la reducción de impuestos de importación en los otros países. La capacidad competitiva del conjunto de empresas de un país de cierta forma refleja su nivel de desarrollo económico y el bienestar de su población. Siendo el Brasil un país subdesarrollado, las empresas brasileñas menos competitivas, esto es, aquéllas que producen a costos relativamente más elevados, tenderán a ser vencidas en el mercado brasileño por las empresas más eficientes de países altamente desarrollados como los Estados Unidos y el Canadá, que producen a costos más bajos. Ahí tenemos dos aspectos fundamentales de un futuro ALCA, Area de Libre Comercio de las Américas, que incluiría a los Estados Unidos, el Canadá y México, los países de la América Central y el Caribe, los países de América del Sur, entre ellos la Argentina y el Brasil. En esa área de libre comercio, que estaría formada por la reducción gradual de los impuestos sobre las importaciones y otras barreras al comercio, a lo largo de un período de diez años competirían en igualdad de condiciones, de un lado las mayores y más poderosas empresas del mundo. Del otro lado las empresas de los mini, pequeños y medianos países de la América Latina, estados debilitados por sus deudas internas y externas y sociedades fracturadas y convulsionadas por la acentuada pobreza. De esta manera, eliminados los impuestos de importación y otras barreras, las gigantescas empresas americanas vencerán fácilmente la competencia. El ALCA no traerá mayores posibilidades de exportación para la mayoría de las empresas brasileñas ni traerá más inversiones extranjeras para el Brasil, por el contrario, traerá más importaciones para el Brasil. Como han declarado reiteradas veces las autoridades norteamericanas, el objetivo ALCA es ampliar vigorosamente sus exportaciones penetrando en los mercados latinoamericanos, además de tener acceso garantido a los recursos naturales de la región como el petróleo, los minerales, el agua y la biodiversidad de la Amazonia. Pero el ALCA no es solo eso. Si se instalase, las empresas de servicios (bancos, escuelas, hospitales, aseguradoras, etc.) de todos los países podrán funcionar en cualquiera de ellos en igualdad de condiciones con las empresas locales. Naturalmente, las empresas de servicios mayores prevalecerán en la competición directa con las empresas más débiles. Hay otros aspectos del ALCA, pero estos arriba mencionados son los principales. Queda claro que el ALCA constituirá una sola economía en las Américas y que el centro de esa economía serán los Estados Unidos. El Estado brasileño no dispondrá de los instrumentos de política comercial, industrial, tecnológica, de poder de compra para enfrentar los desafíos de las disparidades sociales. Cualquier candidato que salga electo deberá desactivar la bomba de tiempo que son las negociaciones del ALCA o, de hecho, no gobernará. Será apenas un pro-cónsul, angustiado o cínico. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |