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Fernando Pereda, el único libro,
los poemas y la búsqueda

por Julia Galemire

Fernando Pereda, fue un poeta de singular personalidad y de no menos singular actitud ante la creación. Comenzó a escribir cuando tenía veinte años de edad -había nacido según algunos cronistas en 1899- y publicó numerosos poemas en distintas publicaciones, los que certficaron la presencia de un poeta que aún negándose a salir a la publicidad, fue muy pronto reconocido por su fina escritura, por la serenidad con que enfocaba los temas que conmovían su inquietud. 

"Descendiente" de la mejor tradición poética española, FP, como aquel otro filosofo Spinoza, pulidor de cristales, el pulía a conciencia, con paciencia de orfebre cada una de los frases que surgían en sus poemas. Como lo señaló Milton Schinca, esa actitud se debía "a su afán de perfección formal o en una torturante búsqueda, nunca satisfecha de la verdad más secreta del poema". Cada cual puede elegir una de las dos instancias para dilucidar el misterio que dejó el poeta.

EL HOMBRE 

Julio Bayce que era uno de sus amigos más dilectos, trazó en 1990, en un suplemento cultural del diario El Día, dedicado precisamente a Fernando, un retrato de éste,  que no resistimos la tentación de transcribir por lo menos en sus partes esenciales. 

Según Bayce, Pereda era un crítico de juicio severo en materia literaria, empezando por él mismo; y que tenía un "sentido estético coherente y riguroso"  y por lo demás, siempre mostró "un estilo personal, juvenil, galante, deportivo, libre de la grandilocuencia y de los envejecidos atuendos de muchos vates de la época".

Remero, practicaba el boxeo, esgrimista aficionado, era muy conocida su pasión por el cine que, lo llevó a formar una cinemateca de excepción, figurando entre sus obras, películas como "El gabinete del doctor Caligari", "El sombrero de paja de Italia", la primer película de Chaplín y otras de singular valor en la rica historia del cine universal, debiendo mencionarse que luego del lamentable incendio del SODRE, donó su cinemateca al Archivo de la Imagen de Cine Arte de dicho organismo.

Hombre de fortuna, viajero impenitente, cultivó la amistad de Bergamín, Sábato, Roger Caillois, Supervielle, Alberti, Oliverio Girondo y entre los nuestros, don Carlos Vaz Ferreira, Zum Felde, Paco Espínola. 

EL POETA

Es indudable que la personalidad de Fernando Pereda -hasta por su renuencia a publicar sus poemas- expresaba una versión distinta, poco habitual en los poetas de nuestro medio. Y aquí podemos volver a encontrarnos con el interrogante de Milton Schinca. 

Victor Cunha, al referirse al único libro que publicara Pereda, "Pruebas al canto", señaló: "A una primera lectura, mostró a un Pereda completo, complejo, complicado en la elección de una difícil llaneza, a la que siempre finalmente accede. Sus poemas de juventud -prosigue- mostraron al renovador audaz que escribía por los años treinta en la forma que se escribía veinte años más tarde. Pero lo que es peor, es decir mejor, sus poemas actuales, están a la par de lo que se quiera buscar como comparación, a pesar de los años (tal vez noventa) que él mismo se encarga de no precisar nunca". 

Alicia Migdal, por su parte, encuentra en este libro, que "hay un poeta en este libro, no un versificador de sentimientos. Contra las vanguardias, contra las rupturas, en un clima poético español. kavafizante. Pereda se coloca, en el acto de escribir y ahora en el acto de editar un libro, más allá de las coordenadas espacio-temporales.....". 

Estos juicios, pueden percibirse y confirmarse en la lectura de alguno de los poemas que Pereda publicó en "Entregas de la Licorne". Amigo de Susana Soca, la recordada fundadora y directora de la revista, sus creaciones siempre fueron bien recibidas, creaciones que nos muestran al poeta en una tarea visible de hallar una perspectiva interior. 

"La hora que no sabemos / puede venir a deshora...", o bien, "No basta. Cuidado amor: /
que los colores finales no parecen naturales...".

O éste otro fragmento: Si:se pudiera dejar/ una seña sobre el mundo: / un poema sin final, / insepulto". 

"ES AHORA MISMO
"
 

Citemos a manera de ejemplo que en los números 1-2 de La Licorne, en su segunda etapa, noviembre de 1959, se publica "Sucesos reales"; en el número 7 de 1956, "Pero hay que callar más pronto" (de los que hemos citado algunos fragmentos) y en el número 12 de 1959, ya producida la desaparición física de Susana, uno de los más bellos y logrados poemas de Pereda, a nuestro entender, "Es ahora mismo", que no resistimos la tentación de transcribir. 

"Este árbol que une sus ramas, / íntimo, distinto, /
reservado en alma, /  denso, /de estío definido /
de latido de ahora / se adelanta, /  muestra /
su persuasivo horario de ánimas /
como si me avisara / que vienen a llamarme de un camposanto, /
aunque aquí me defienda /
un campo campo, / Con otro, si florece, /
que es campo canto./
Y este  árbol / también llama. /
La autoridad de su embriaguez compruebo./
Todo se vuelve más íntimo asunto./

Separo grados, nuevas diferencias, / que bautiza el placer, / yo no me olvido. / Y aunque después  me ven desfigurado, / no es cierto: voy por dentro, / por fuera descansando / y en un compás de espera caminando. / Y cada vez más sólo, / sin ángeles, sin pascuas, / cruzado de monólogos, /
bajo este raro cielo, / mientras la odiable muerte resta o suma, / todo se vuelve aquí último asunto /la autoridad de su embriaguez confirmo. /
Confirmo el árbol y su fondo de ojos /
y la joya subiendo a la mirada. /
La mirada sostiene un cáliz: /
se entreabre y se ve /  el pecho de una flor. /
Vertiginoso, verde, / con otra flor parece : /
parece la esperanza /
halagada por la locura. /

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