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Esta sociedad está en emergencia, ya hay
uruguayos que viven al margen de cualquier
espacio constituido

por Carlos Varela presidente de la J.D.M.

Con la presencia de 22 ediles en la Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Montevideo y con la ausencia del Partido Colorado, en franca oposición con el gobierno municipal de Montevideo, fue electo para desempeñar el cargo de Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, en el período comprendido entre el 15 de julio de 2002 al 13 de julio de 2003, el edil representante del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Asamblea Uruguay, Carlos Varela.

De la misma manera y por unanimidad fue electo como Primer Vice-Presidente el representante del Partido Nacional, edil Osvaldo Abi Saab.

La elección del 2do. Vice-Presidente también votada por unanimidad, recayó en la persona del edil Fernando González representante del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Partido Socialista. Lo que sigue es el texto completo del edil Carlos Varela.

Señoras y señores ediles, Sr. Intendente Municipal de Montevideo, compañero Mariano Arana, Sra. Secretaria General de la IMM, autoridades nacionales, municipales y locales presentes, funcionarios de la Junta, amigas y amigos.

Comienzo por agradecerles a todos su presencia en esta instancia de especial significación para este Cuerpo como es la renovación de las autoridades del mismo.

Quiero saludar especialmente a los ex ediles presentes, con quienes tanto compartimos en el trabajo común por Montevideo. Aun en las más duras polémicas supimos respetarnos y tener la inteligencia de encontrar en la diversidad la síntesis que hiciera posible avanzar en la búsqueda de soluciones.

Deseo resumir en dos nombres todo el cariño y el respeto que tengo por ellos. Recordemos al entrañable Walter Muiña y al insustituible José Tognola.

Agradezco la confianza expresada por quienes votaron la propuesta de mi presidencia y especialmente lo hago por quienes no lo hicieron porque me obligan a redoblar los esfuerzos al ejercer esta responsabilidad, de tal manera que se sientan todos dignamente representados.

Un especial reconocimiento al compañero Uberfil Hernández quien desempeñó con total solvencia el cargo de Presidente de esta Junta y cuyo trabajo sin duda ha allanado en mucho la tarea que he de desarrollar.

Continuidad y nuevos desafíos son los conceptos que van a pautar las líneas generales de esta presidencia.

Continuidad expresada por sobre todo en la dedicación plena al fortalecimiento de la Junta Departamental de Montevideo como institución democrática representativa y parte constitutiva del gobierno municipal.

Mucho se ha hecho ya en este sentido pero muchísimo queda por hacer.

Vivimos una época donde desde distintos ámbitos y con diferentes intenciones se pone en tela de juicio el papel de los parlamentos municipales. Algunas son razones de costo, como si el ejercicio de la democracia pudiera tasarse solo en cuestiones presupuestales. Otros lo hacen desde la perspectiva de la eficiencia y cuestionan los tiempos y los procedimientos típicos del accionar legislativo.

Estoy convencido que todos quienes cuestionan de una u otra manera el funcionamiento de un organismo como éste, toman partido en la natural tensión existente entre los ejecutivos y los legislativos, que está en la base del principio de la separación de los poderes a favor de los primeros, reflejo de la época histórica que vivimos.

Quienes creemos en la importancia de todos los elementos que constituyen el orden constitucional, sabemos que la principal justificación de un órganos como la Junta Departamental de Montevideo es que la población visualice en ella una caja de resonancia auténtica de sus necesidades.

Pero también sabemos que no alcanza sólo con alcanzar la excelencia en nuestro trabajo, hay elementos más profundos que hacen a nuestra cultura política que nos exige una paciente labor de construcción permanente de nuestra institucionalidad.

Hace unos instantes mencionaba el asunto de los costos de funcionamiento de instituciones como ésta, que hoy es un tema de debate en nuestra sociedad.

Es bueno que compartamos algunos datos que seguramente no son por todos conocidos.

Desde 1990, y no por demandas de una coyuntura adversa, sino por definición de cómo administrar los recursos humanos y materiales de la administración pública, esta Junta Departamental ha venido realizando una gestión ejemplar de la cual nos enorgullecemos y por cuya senda pensamos continuar.

En aquel año la participación del presupuesto de la Junta en el presupuesto municipal, única fuente de nuestros recursos, era de 4,37%. En forma permanente, año a año sin que esa tendencia cambiara alguna vez, nuestra cuota parte fue disminuyendo y en el 2001 nuestra participación en los gastos municipales fue de 2.88%.

Debo agregar que siempre, en todo este período hemos gastado por debajo de lo presupuestado.

Por otra parte en diciembre de 1990 nuestro organismo contaba con 363 funcionarios, desde entonces y a través de la natural salida de muchos de ellos y de la aplicación de medidas convenientes para la administración y para los funcionarios se ha disminuido el número de los mismos hasta llegar a diciembre del 2001 a 211.

Esta política no ha ido en detrimento de las funciones de la Junta, ya que al mismo tiempo se ha incrementado la eficacia y la eficiencia del Cuerpo.

A través de una inteligente y ajustada aplicación de recursos tecnológicos de punta, capacitación de los funcionarios, sumado a la entrega de la gran mayoría de los mismos hoy podemos presentar un organismo que no debe asumir actitudes especiales ante la crisis sino continuar con su política de moderación en el gasto, potenciando todas sus capacidades para cumplir al máximo con sus responsabilidades establecidas en la Constitución de la República a la vez que responder a las demandas de la sociedad civil .

Trabajo complejo y responsable

La instalación de la descentralización en Montevideo ha implicado también nuevos desafíos de comunicación, de compartir tareas, decisiones, espacios y el rediseño de roles, proceso que no ha sido fácil -pero que hemos encarado y continuaremos en él- con la certeza de que la participación popular es una herramienta irremplazable en el fortalecimiento democrático.

Los ediles realizan una tarea sumamente compleja, los más diversos asuntos son tratados semana a semana en las múltiples comisiones permanentes más las especiales que puedan constituirse en este ámbito.

En este orden de cosas hay otro dato que quiero compartir con ustedes. Por lo menos desde 1995 cuando asumí como edil, la Junta nunca ha dejado de sesionar jueves a jueves por falta de quórum ni ninguna de sus sesiones especiales o comisiones generales fue afectada por dicha situación. Eso a mi entender también habla de una actitud coherente hacia las responsabilidades que los vecinos de Montevideo depositaron en todos nosotros.

No siempre tenemos -dadas las anacrónicas normas constitucionales que establecen las condiciones de trabajo de los Ediles- los recursos técnicos necesarios que faciliten nuestra tarea.

En la búsqueda de una mayor eficiencia en el desarrollo de nuestro trabajo, planteo la necesidad de transitar el camino de búsqueda de convenios con organismos oficiales como la Universidad de la República y también con instituciones privadas, que nos permitan tener referencias idóneas sobre las cuales apoyar nuestra tarea.

Creo que sería un elemento muy importante para que la Junta enfatizara su rol de propuestas legislativas, papel que a mi entender no estamos desarrollando en toda nuestra capacidad.

A su vez debemos continuar y enfatizar en organizar encuentros que, sobre temas específicos y convocados por la Junta, permitan canalizar al ámbito Ejecutivo propuestas concretas sobre temas que hacen a la gestión municipal.

El fortalecimiento de la Junta pasa también por un reposicionamiento en la opinión pública de este cuerpo. En momentos tan especiales como el que nos toca vivir deberemos realizar un esfuerzo mayor al ya hecho en incrementar nuestras políticas de comunicación, a efectos de que se conozca realmente todo lo que aquí se realiza y todas las posibilidades que la Junta brinda a los vecinos como ámbito para compartir sus propuestas.

Para ello debemos incrementar los mecanismos y políticas de recepción de las demandas de la sociedad civil.

Relaciones y aprendizaje

Mantendremos nuestra actitud de reconocimiento a las personas e instituciones que con su trabajo hacen mejor la vida de todos nosotros. Es bueno que los organismos oficiales brinden en nombre de todos el reconocimiento a tanta gente que trabaja desde la cultura, la ciencia, el deporte, la política, las organizaciones sociales, etc, por el bien de la comunidad. Esta Junta se ha caracterizado en los últimos años por su sensibilidad para captar dichas acciones y reconocerlas en consecuencia, y esa actitud planeamos incrementarla en un período donde las buenas noticias son tan necesarias.

También y en forma prudente dadas las circunstancias debemos insistir en nuestro relacionamiento con nuestros pares de la región y el continente. Nuestro trabajo se enriquece con el conocimiento de otras experiencias de gobiernos locales y hemos tenido más de una prueba de la facilidad con que se pueden constituir redes y acuerdos a los niveles de ciudades y regiones, a veces más eficaces en el corto plazo que el realizado por las naciones.

Nosotros creemos que ese relacionamiento debe reorientarse ahora en la búsqueda de oportunidades económicas para nuestro departamento en las diferentes ofertas que podemos ofrecer a los extranjeros.

Ahora nomás en pocos días nos visitará una nutrida delegación de Valparaíso que viene a nuestra ciudad no sólo a reafirmar vínculos a niveles municipales sino a generar posibilidades comerciales con diferentes sectores. Y todo surgió de la visita de una delegación de esta Junta a dicha ciudad el año anterior.

Esta línea de trabajo también debemos enfatizarla y establecer desde la Junta una posibilidad de vinculación para los niveles productivos, culturales y sociales de nuestro departamento con otros lugares de nuestra América.

Nuestro proceso de fortalecimiento debe unirse a una actitud constante de respeto, toma de distancia y a la vez colaboración con el Ejecutivo Municipal. Debemos reafirmar esa buena relación, que haga del trabajo municipal en todos los órdenes un éxito en la optimización de los -muchas veces- menguados recursos.

Siempre, cada uno en su papel, sin olvidar que el fin de nuestros trabajos es servir a la ciudad, a todos sus barrios y a todos y cada uno de los vecinos sin distinción.

La gente debe ser nuestra única preocupación.

Aguda crisis

¡Y vaya que esta durísima crisis estructural que estamos viviendo nos obliga a repensar nuestras actitudes y nuestro papel en el sistema político y en la sociedad!

Nuestro país -y por ende nuestro departamento- atraviesa momentos de particular dureza. Resulta conmocionante ver llorar a uruguayos por un plato de comida. Nuestro entorno, el de cada uno de los que hoy estamos aquí se conmueve día a día por noticias de nuestra gente que hace a problemas laborales, económicos, sociales que superan nuestras posibilidades individuales.

Esta sociedad ha demostrado siempre tener una reserva de ganas de ayudar a los semejantes. El discurso dominante del individualismo nos ha penetrado pero no ha destruido aún nuestro espíritu de colectividad.

Esta sociedad está en emergencia. En cada departamento hay un comité de crisis para emergencias naturales. Pero la que hoy vivimos nada tiene de natural, todo lo contrario.

Debemos movilizarnos todos por los más necesitados.

La consigna debe ser la solidaridad.

El enemigo al que hay que enfrentar y vencer tiene varios nombres: la miseria, el desamparo, el desempleo, la emigración, la desesperanza.

Nuestro colectivo social se fragmenta y hoy ya hay barreras invisibles que nos separan en diferentes compartimientos. Es más, ya hay uruguayos que viven al margen de cualquier espacio constituido.

Ante esto día a día miles de mujeres y hombres tejen tozudamente y en contra de la corriente una red de solidaridad que permite contener en algo tanto desgarramiento social.

La IMM ha jugado con sus políticas sociales un papel relevante en tan difícil circunstancia, y ha sostenido buena parte de esa red a la que hacía referencia.

Pero es obvio que no alcanza y todos sin distinción, sin búsqueda de protagonismos cortoplacistas, alzándonos sobre nuestras diferencias, deberíamos encarar la tarea de elaborar una política de estado que establezca las necesarias coordinaciones, enfatice en las prioridades del gasto y reoriente las acciones para resolver los problemas inmediatos de nuestra gente ya que, de no lograrse, se transformarán en condiciones sociales permanentes.

Soluciones inmediatas

En esta situación adquiere una especial importancia el manejo de los recursos municipales. Todos sabemos el papel que las intendencias han jugado en los últimos años en nuestro país, atendiendo demandas que tradicionalmente resolvía el estado central. Hoy esa situación se agrava, porque las demandas crecen en la misma proporción que los recursos municipales disminuyen.

Si las intendencias rebajan su contribución social, la crisis seguramente se incrementará, por eso deberíamos analizar cuidadosamente la posibilidad que algunos de los recursos que los municipios vuelcan al estado, -y que en el caso de Montevideo son cifras millonarias en dólares- puedan volcarse circunstancialmente y previo acuerdo a satisfacer las necesidades más urgentes de nuestra población.

Está claro que esto requiere un análisis profundo y sobre todo la voluntad política necesaria para emprender en momentos especiales soluciones posibles y audaces.

La Junta Departamental de Montevideo no ha estado ni podrá estar nunca al margen de las vicisitudes de nuestros vecinos ni querrá estar por fuera de un esfuerzo colectivo en la búsqueda de soluciones inmediatas a la emergencia.

Nuestras comisiones deberían reorientar su trabajo de acuerdo a esta prioridad.

Proponemos a la vez pensar en la posibilidad de crear una comisión permanente que se relacione con las actividades productivas, que ayude en los esfuerzos que se realizan desde los pequeños y medianos emprendimientos en reencauzar la actividad económica en nuestro Montevideo. Podría incluir en su seno temas que hoy están dispersos en otras comisiones y que tienen que ver con estos temas.

Lo importante es que la sociedad comprenda que el sistema político no está ajeno a la crisis, que hay sensibilidad y, por sobre todas las cosas, decisión de buscar soluciones comunes que permitan a miles de uruguayos superar la profunda sensación de desamparo y angustia en que hoy viven.

El desafío está ante nosotros, nuestro trabajo debe ser una respuesta a la hora que nos toca vivir.

Ojalá en un año, cuando entregue en una sesión similar a ésta la presidencia, pueda decir que la Junta Departamental de Montevideo no ha fallado en una de las horas más difíciles del país.

A nuestras tareas amigas y amigos ediles, y gracias a todos ustedes por su presencia y su apoyo. LA ONDA® DIGITAL


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