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Esta
sociedad está en emergencia, ya hay
De
la misma manera y por unanimidad fue electo como Primer Vice-Presidente
el representante del Partido Nacional, edil Osvaldo Abi Saab. La elección del 2do. Vice-Presidente también votada por unanimidad, recayó en la persona del edil Fernando González representante del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Partido Socialista. Lo que sigue es el texto completo del edil Carlos Varela. Señoras
y señores ediles, Sr. Intendente Municipal de Montevideo, compañero
Mariano Arana, Sra. Secretaria General de la IMM, autoridades
nacionales, municipales y locales presentes, funcionarios de la
Junta, amigas y amigos. Comienzo
por agradecerles a todos su presencia en esta instancia de
especial significación para este Cuerpo como es la renovación de
las autoridades del mismo. Quiero
saludar especialmente a los ex ediles presentes, con quienes tanto
compartimos en el trabajo común por Montevideo. Aun en las más
duras polémicas supimos respetarnos y tener la inteligencia de
encontrar en la diversidad la síntesis que hiciera posible
avanzar en la búsqueda de soluciones. Deseo
resumir en dos nombres todo el cariño y el respeto que tengo por
ellos. Recordemos al entrañable Walter Muiña y al insustituible
José Tognola. Agradezco
la confianza expresada por quienes votaron la propuesta de mi
presidencia y especialmente lo hago por quienes no lo hicieron
porque me obligan a redoblar los esfuerzos al ejercer esta
responsabilidad, de tal manera que se sientan todos dignamente
representados. Un
especial reconocimiento al compañero Uberfil Hernández quien
desempeñó con total solvencia el cargo de Presidente de esta
Junta y cuyo trabajo sin duda ha allanado en mucho la tarea que he
de desarrollar. Continuidad
y nuevos desafíos son los conceptos que van a pautar las líneas
generales de esta presidencia. Continuidad
expresada por sobre todo en la dedicación plena al
fortalecimiento de la Junta Departamental de Montevideo como
institución democrática representativa y parte constitutiva del
gobierno municipal. Mucho
se ha hecho ya en este sentido pero muchísimo queda por hacer. Vivimos
una época donde desde distintos ámbitos y con diferentes
intenciones se pone en tela de juicio el papel de los parlamentos
municipales. Algunas son razones de costo, como si el ejercicio de
la democracia pudiera tasarse solo en cuestiones presupuestales.
Otros lo hacen desde la perspectiva de la eficiencia y cuestionan
los tiempos y los procedimientos típicos del accionar
legislativo. Estoy
convencido que todos quienes cuestionan de una u otra manera el
funcionamiento de un organismo como éste, toman partido en la
natural tensión existente entre los ejecutivos y los
legislativos, que está en la base del principio de la separación
de los poderes a favor de los primeros, reflejo de la época histórica
que vivimos. Quienes
creemos en la importancia de todos los elementos que constituyen
el orden constitucional, sabemos que la principal justificación
de un órganos como la Junta Departamental de Montevideo es que la
población visualice en ella una caja de resonancia auténtica de
sus necesidades. Pero
también sabemos que no alcanza sólo con alcanzar la excelencia
en nuestro trabajo, hay elementos más profundos que hacen a
nuestra cultura política que nos exige una paciente labor de
construcción permanente de nuestra institucionalidad. Hace
unos instantes mencionaba el asunto de los costos de
funcionamiento de instituciones como ésta, que hoy es un tema de
debate en nuestra sociedad. Es
bueno que compartamos algunos datos que seguramente no son por
todos conocidos. Desde
1990, y no por demandas de una coyuntura adversa, sino por
definición de cómo administrar los recursos humanos y materiales
de la administración pública, esta Junta Departamental ha venido
realizando una gestión ejemplar de la cual nos enorgullecemos y
por cuya senda pensamos continuar. En
aquel año la participación del presupuesto de la Junta en el
presupuesto municipal, única fuente de nuestros recursos, era de
4,37%. En forma permanente, año a año sin que esa tendencia
cambiara alguna vez, nuestra cuota parte fue disminuyendo y en el
2001 nuestra participación en los gastos municipales fue de
2.88%. Debo
agregar que siempre, en todo este período hemos gastado por
debajo de lo presupuestado. Por
otra parte en diciembre de 1990 nuestro organismo contaba con 363
funcionarios, desde entonces y a través de la natural salida de
muchos de ellos y de la aplicación de medidas convenientes para
la administración y para los funcionarios se ha disminuido el número
de los mismos hasta llegar a diciembre del 2001 a 211. Esta
política no ha ido en detrimento de las funciones de la Junta, ya
que al mismo tiempo se ha incrementado la eficacia y la eficiencia
del Cuerpo. A
través de una inteligente y ajustada aplicación de recursos
tecnológicos de punta, capacitación de los funcionarios, sumado
a la entrega de la gran mayoría de los mismos hoy podemos
presentar un organismo que no debe asumir actitudes especiales
ante la crisis sino continuar con su política de moderación en
el gasto, potenciando todas sus capacidades para cumplir al máximo
con sus responsabilidades establecidas en la Constitución de la
República a la vez que responder a las demandas de la sociedad
civil . Trabajo
complejo y responsable La
instalación de la descentralización en Montevideo ha implicado
también nuevos desafíos de comunicación, de compartir tareas,
decisiones, espacios y el rediseño de roles, proceso que no ha
sido fácil -pero que hemos encarado y continuaremos en él- con
la certeza de que la participación popular es una herramienta
irremplazable en el fortalecimiento democrático. Los
ediles realizan una tarea sumamente compleja, los más diversos
asuntos son tratados semana a semana en las múltiples comisiones
permanentes más las especiales que puedan constituirse en este ámbito. En
este orden de cosas hay otro dato que quiero compartir con
ustedes. Por lo menos desde 1995 cuando asumí como edil, la Junta
nunca ha dejado de sesionar jueves a jueves por falta de quórum
ni ninguna de sus sesiones especiales o comisiones generales fue
afectada por dicha situación. Eso a mi entender también habla de
una actitud coherente hacia las responsabilidades que los vecinos
de Montevideo depositaron en todos nosotros. No
siempre tenemos -dadas las anacrónicas normas constitucionales
que establecen las condiciones de trabajo de los Ediles- los
recursos técnicos necesarios que faciliten nuestra tarea. En
la búsqueda de una mayor eficiencia en el desarrollo de nuestro
trabajo, planteo la necesidad de transitar el camino de búsqueda
de convenios con organismos oficiales como la Universidad de la
República y también con instituciones privadas, que nos permitan
tener referencias idóneas sobre las cuales apoyar nuestra tarea. Creo
que sería un elemento muy importante para que la Junta enfatizara
su rol de propuestas legislativas, papel que a mi entender no
estamos desarrollando en toda nuestra capacidad. A
su vez debemos continuar y enfatizar en organizar encuentros que,
sobre temas específicos y convocados por la Junta, permitan
canalizar al ámbito Ejecutivo propuestas concretas sobre temas
que hacen a la gestión municipal. El
fortalecimiento de la Junta pasa también por un reposicionamiento
en la opinión pública de este cuerpo. En momentos tan especiales
como el que nos toca vivir deberemos realizar un esfuerzo mayor al
ya hecho en incrementar nuestras políticas de comunicación, a
efectos de que se conozca realmente todo lo que aquí se realiza y
todas las posibilidades que la Junta brinda a los vecinos como ámbito
para compartir sus propuestas. Para
ello debemos incrementar los mecanismos y políticas de recepción
de las demandas de la sociedad civil. Relaciones
y aprendizaje Mantendremos
nuestra actitud de reconocimiento a las personas e instituciones
que con su trabajo hacen mejor la vida de todos nosotros. Es bueno
que los organismos oficiales brinden en nombre de todos el
reconocimiento a tanta gente que trabaja desde la cultura, la
ciencia, el deporte, la política, las organizaciones sociales,
etc, por el bien de la comunidad. Esta Junta se ha caracterizado
en los últimos años por su sensibilidad para captar dichas
acciones y reconocerlas en consecuencia, y esa actitud planeamos
incrementarla en un período donde las buenas noticias son tan
necesarias. También
y en forma prudente dadas las circunstancias debemos insistir en
nuestro relacionamiento con nuestros pares de la región y el
continente. Nuestro trabajo se enriquece con el conocimiento de
otras experiencias de gobiernos locales y hemos tenido más de una
prueba de la facilidad con que se pueden constituir redes y
acuerdos a los niveles de ciudades y regiones, a veces más
eficaces en el corto plazo que el realizado por las naciones. Nosotros
creemos que ese relacionamiento debe reorientarse ahora en la búsqueda
de oportunidades económicas para nuestro departamento en las
diferentes ofertas que podemos ofrecer a los extranjeros. Ahora
nomás en pocos días nos visitará una nutrida delegación de
Valparaíso que viene a nuestra ciudad no sólo a reafirmar vínculos
a niveles municipales sino a generar posibilidades comerciales con
diferentes sectores. Y todo surgió de la visita de una delegación
de esta Junta a dicha ciudad el año anterior. Esta
línea de trabajo también debemos enfatizarla y establecer desde
la Junta una posibilidad de vinculación para los niveles
productivos, culturales y sociales de nuestro departamento con
otros lugares de nuestra América. Nuestro
proceso de fortalecimiento debe unirse a una actitud constante de
respeto, toma de distancia y a la vez colaboración con el
Ejecutivo Municipal. Debemos reafirmar esa buena relación, que
haga del trabajo municipal en todos los órdenes un éxito en la
optimización de los -muchas veces- menguados recursos. Siempre,
cada uno en su papel, sin olvidar que el fin de nuestros trabajos
es servir a la ciudad, a todos sus barrios y a todos y cada uno de
los vecinos sin distinción. La
gente debe ser nuestra única preocupación. Aguda
crisis ¡Y
vaya que esta durísima crisis estructural que estamos viviendo
nos obliga a repensar nuestras actitudes y nuestro papel en el
sistema político y en la sociedad! Nuestro
país -y por ende nuestro departamento- atraviesa momentos de
particular dureza. Resulta conmocionante ver llorar a uruguayos
por un plato de comida. Nuestro entorno, el de cada uno de los que
hoy estamos aquí se conmueve día a día por noticias de nuestra
gente que hace a problemas laborales, económicos, sociales que
superan nuestras posibilidades individuales. Esta
sociedad ha demostrado siempre tener una reserva de ganas de
ayudar a los semejantes. El discurso dominante del individualismo
nos ha penetrado pero no ha destruido aún nuestro espíritu de
colectividad. Esta
sociedad está en emergencia. En cada departamento hay un comité
de crisis para emergencias naturales. Pero la que hoy vivimos nada
tiene de natural, todo lo contrario. Debemos
movilizarnos todos por los más necesitados. La
consigna debe ser la solidaridad. El
enemigo al que hay que enfrentar y vencer tiene varios nombres: la
miseria, el desamparo, el desempleo, la emigración, la
desesperanza. Nuestro
colectivo social se fragmenta y hoy ya hay barreras invisibles que
nos separan en diferentes compartimientos. Es más, ya hay
uruguayos que viven al margen de cualquier espacio constituido. Ante
esto día a día miles de mujeres y hombres tejen tozudamente y en
contra de la corriente una red de solidaridad que permite contener
en algo tanto desgarramiento social. La
IMM ha jugado con sus políticas sociales un papel relevante en
tan difícil circunstancia, y ha sostenido buena parte de esa red
a la que hacía referencia. Pero
es obvio que no alcanza y todos sin distinción, sin búsqueda de
protagonismos cortoplacistas, alzándonos sobre nuestras
diferencias, deberíamos encarar la tarea de elaborar una política
de estado que establezca las necesarias coordinaciones, enfatice
en las prioridades del gasto y reoriente las acciones para
resolver los problemas inmediatos de nuestra gente ya que, de no
lograrse, se transformarán en condiciones sociales permanentes. Soluciones
inmediatas En
esta situación adquiere una especial importancia el manejo de los
recursos municipales. Todos sabemos el papel que las intendencias
han jugado en los últimos años en nuestro país, atendiendo
demandas que tradicionalmente resolvía el estado central. Hoy esa
situación se agrava, porque las demandas crecen en la misma
proporción que los recursos municipales disminuyen. Si
las intendencias rebajan su contribución social, la crisis
seguramente se incrementará, por eso deberíamos analizar
cuidadosamente la posibilidad que algunos de los recursos que los
municipios vuelcan al estado, -y que en el caso de Montevideo son
cifras millonarias en dólares- puedan volcarse
circunstancialmente y previo acuerdo a satisfacer las necesidades
más urgentes de nuestra población. Está
claro que esto requiere un análisis profundo y sobre todo la
voluntad política necesaria para emprender en momentos especiales
soluciones posibles y audaces. La
Junta Departamental de Montevideo no ha estado ni podrá estar
nunca al margen de las vicisitudes de nuestros vecinos ni querrá
estar por fuera de un esfuerzo colectivo en la búsqueda de
soluciones inmediatas a la emergencia. Nuestras
comisiones deberían reorientar su trabajo de acuerdo a esta
prioridad. Proponemos
a la vez pensar en la posibilidad de crear una comisión
permanente que se relacione con las actividades productivas, que
ayude en los esfuerzos que se realizan desde los pequeños y
medianos emprendimientos en reencauzar la actividad económica en
nuestro Montevideo. Podría incluir en su seno temas que hoy están
dispersos en otras comisiones y que tienen que ver con estos
temas. Lo
importante es que la sociedad comprenda que el sistema político
no está ajeno a la crisis, que hay sensibilidad y, por sobre
todas las cosas, decisión de buscar soluciones comunes que
permitan a miles de uruguayos superar la profunda sensación de
desamparo y angustia en que hoy viven. El
desafío está ante nosotros, nuestro trabajo debe ser una
respuesta a la hora que nos toca vivir. Ojalá
en un año, cuando entregue en una sesión similar a ésta la
presidencia, pueda decir que la Junta Departamental de Montevideo
no ha fallado en una de las horas más difíciles del país. A nuestras tareas amigas y amigos ediles, y gracias a todos ustedes por su presencia y su apoyo. LA ONDA® DIGITAL |
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