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El FMI prefería a Bensión
El "factor Atchugarry" está
en juego en las próximas horas

por Raúl Legnani

Los últimos cinco días mostraron a un Uruguay donde convergen viejas y nuevas señales. Por un lado se mantuvo la pérdida de confianza en la estabilidad financiera, que provocó retiro de millonarios depósitos bancarios, junto al aumento del riesgo país y la creciente devaluación del peso. A la vez surgió un nuevo ministro de Economía, el doctor Alejandro Atchugarry, quien mostró un talante de diálogo con el resto del sistema político y las organizaciones sociales. 

Esto último trajo, una cierta distensión interna en el país. A pesar de que aumenta el descontento social que se manifiesta con particular alarma en departamentos como el de Rocha, donde la Intendencia – el principal empleador- entró en cesación de pagos, al grado que sus funcionarios no cobran un sueldo completo desde febrero. La gravedad de la situación se muestra con un solo dato: en un mes el precio de la carne subió el 50%. 

La propia presencia de un Ministro de Economía liberal, en el sentido económico y filosófico,  pero dialoguista, dio aliento a la protesta de sectores universitarios y de trabajadores, que irrumpieron masivamente en la calle por la reapertura de la sala de emergencia del Hospital de Clínicas. 

Como trasfondo está presente el escenario internacional, donde el gobierno uruguayo clama ante el Fondo Monetario Internacional por el adelanto de un préstamo de 700 millones de dólares, que al cierre de esta nota no llega. 

Veamos algunos puntos clave de esta realidad contradictoria, que puede llegar a ser rápidamente cambiante. 

1)    Cambian los hombres. El cambio en la jefatura del Ministerio de Economía, el doctor Alejandro Atchugarry por el contador Alberto Bensión, se precipitó por contradicciones surgidas en la coalición de gobierno, donde colorados y blancos comparten el Poder Ejecutivo. El doctor Luis Alberto Lacalle, presidente del Directorio del Partido Nacional, exigió públicamente la renuncia de Bensión y el presidente de la República, doctor Jorge Batlle quedó sin respaldo político y obligado a desplazar a su ministro y a todo el directorio del Banco Central. Exigencia que seguramente contó con el respaldo o la displicencia del doctor Julio María Sanguinetti, líder de la otra fracción colorada, el Foro Batllista.

2)    El nuevo ministro. Surge en escena el doctor Atchugarry, un político de 52 años que da señales políticas, que habla de reactivación económica, que lanza señales positivas hacia la oposición de izquierda (Encuentro Progresista- Frente Amplio) y los sindicatos, que viene de una familia socialdemócrata, que no dudó en concurrir al velorio de Jorge Quartino, dirigente tupamaro recientemente fallecido, pero que ha sido un activo militante en defensa de la política económica del doctor Batlle, aunque con algunos matices sobre la instrumentación de la misma. Un nuevo ministro al que sus opositores califican como “un hombre de bien” y que incluso ha reclamado en voz baja la renuncia del presidente del Banco Hipotecario, Ariel Lusarot y del director nacional de Aduanas, Víctor Lissidini, personajes acusados, por distintos motivos, de estar vinculados a algunos contrabandistas.

3)    El FMI y el Ministro. Si bien Atchugarry no ha dado muestras de realizar cambios sustantivos, incluso ha dicho que no hay que tocar el proyecto de Rendición de Cuentas (un verdadero muestrario de lo que es el neoliberalismo llevado a la práctica), los organismos internacionales siguen prefiriendo a Bensión, quien no ponía en peligro las exigencias fondomonetaristas porque no las ofrecía a consideración de la sociedad. El vicepresidente de la República, Luis Hierro López, al retornar el domingo de su viaje a Ecuador para participar de una reunión de Presidentes de América del Sur, dijo que “hay un pequeño retroceso en las relaciones con el FMI por el cambio de Ministro”, no haciendo más que confirmar las presiones de los organismos financieros internacionales.

4)    La protesta por el Clínicas. Una Universidad adormecida, con un rectorado muchas veces considerado como extremadamente moderado, pareció despertar de golpe, al verse obligada a cerrar la Emergencia del hospital universitario, por falta de recursos. Convocada por el PIT-CNT aceptó la invitación, algo que dos meses atrás era impensable, e irrumpió en la calle al grito de “Obreros y estudiantes, unidos y adelante”, con el rector Rafael Guarga encabezando una marcha de más de diez mil personas y compartiendo la tribuna con la central de trabajadores, para llamar a prepararse “a luchar” contra la Rendición de Cuentas. El mismo rector que se reunirá con Atchugarry el próximo miércoles, buscando que el gobierno pague la deuda de 260 millones de pesos que tiene con la Universidad.

5)   La oposición y el Ministro. El Encuentro Progresista- Frente Amplio se paró con generosidad ante el cambio ministerial.. El líder del EP- FA, doctor Tabaré Vázquez,  saludó al ministro, tuvo palabras de respeto para su persona, pero reclamó un cambio en la orientación económica. Incluso, en un principio, no descartó integrar el Banco Central con algunos de los técnicos de la izquierda, pero la invitación nunca llegó. En una actitud más conciliadora, el senador Alberto Couriel, quien había intentado sin suerte tirar a Bensión en una reciente interpelación, fue a estrecharse en un abrazo con Atchugarruy, el día que asumió su nuevo cargo. AEBU, el poderoso sindicato de los trabajadores bancarios, también fue a abrazarse con Atchugarry, pero cinco minutos antes que firmara como ministro dio a conocer un comunicado en el que le exigía al nuevo ministro “un gesto de grandeza” que se debía expresar en el retiro del actual proyecto de la Rendición de Cuentas.

Las próximas horas
Todas las miradas apuntan hacia el ministro Alejandr Atchugarry, quien ha logrado colocarse en el centro de la atención pública, ubicando en un segundo plano al Presidente de la República, quien lo deja jugar libremente, como si fuera un primer ministro. 

Seguramente para Atchugarry el tema más sencillo que tiene por delante es la solución del conflicto del Hospital de Clínicas, donde de los 260 millones de pesos de duda con la Universidad, 100 son para el nosocomio universitario.  

Pero por delante tiene que jugar a varias bandas: si retira el proyecto de Rendición de Cuentas o deja que la oposición blanca y de izquierda le hagan retoques, el FMI va a querer cortarle la cabeza; si mantiene la actual política y se muestra como la continuidad de Bensión pero con mejores modales, la oposición se le caerá arriba. Y la política es solo el arte de lo posible. ¿Podrá?. LA ONDA® DIGITAL


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