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En Guayaquil Cardoso apuntó
a EEUU; Hierro fue más cauto

por María Julia Paz

Fernando Henrique Cardoso, presidente del Brasil y del Mercosur fue nuevamente crítico frente a la situación mundial que afecta directamente a los países menos desarrollados, entre ellos los de América del Sur. Durante el discurso inaugural de la II Cumbre de Presidentes de la región, que se realizó en Guayaquil el pasado viernes, arremetió contra la globalización, el libre mercado y el sistema financiero internacional, tal como está concebido actualmente por las grandes potencias del mundo.

En representación de las naciones sudamericanas reafirmó su tendencia  crítica hacia Estados Unidos y la Unión Europea, aunque no los aludió con nombre y apellido,  y propuso un reordenamiento de esa trilogía, para  que el sistema sea “más democrático y menos egoísta”. 

"Somos nosotros los que queremos la integración. Vamos a ver lo que va a suceder con el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Hasta el momento las señales vertidas por los gobiernos más importantes del norte no han sido señales de apertura, sino de restricción, tanto es así que seguimos a cada discurso con la obligación de protestar contra el proteccionismo, asunto que no
ha sido sobrepasado".

Sin nombrar naciones específicas, se opuso a la corriente de apertura económica reinante que solo beneficia a los países desarrollados. "Se habla de integración y se practica la exclusión, se habla de integración pero se pone al margen los productos que interesen efectivamente a los países en desarrollo. Se habla de integración y se da la sensación de que nosotros no la queremos, cuando somos nosotros los que más queremos una integración democrática, una integración que derrumbe todos los aranceles y no solo aquellos que interesan a los pueblos". 

El tono de voz del Presidente brasileño subió cuando se refirió a que el mundo no era democrático. "Este es un mundo de unilateralismo".

Cardoso avaló el discurso del presidente ecuatoriano, Gustavo Noboa, quien habló minutos antes. Noboa hizo un llamado a impulsar un proceso de consenso para enfrentar la política de protección de productos y subsidios en los países industrializados.

"Les invito a que exhortemos a los organismos financieros internacionales para que diseñen líneas de financiamiento sin afectar el techo de endeudamiento de los estados, que permitan a nuestros países generar proyectos hidroeléctricos y otros alternativos en beneficio de los sectores más vulnerables", acotó.

Tanto Cardoso como el mandatario venezolano, Hugo Chávez, señalaron que es necesario agilizar el libre comercio entre los dos grandes bloques sudamericanos: la Comunidad Andina y el Mercosur. Los países andinos "primero debiéramos tratar de unirnos con Mercosur y después de que tengamos bien sólida la unión del sur, entonces  negociar con los del norte", dijo Chávez.
 

Uruguay más cauto, pensando en inversiones

Por su parte el vicepresidente de Uruguay, Luis Hierro López, dijo después de que  hablaran Cardoso y Chávez que “Uruguay siente que es necesario que tengamos posicionamientos comunes, entorno a los organismos internacionales de créditos y entorno a la actual organización del mundo. Que tengamos toda la fuerza y unidad para imponer nuestra voz e ir incluyendo los cambios, con el único límite de no convertir esta prédica en un pretexto para nuestras propias carencias”.

En un tono discrepante con el discurso de Cardoso y a la vez crítico con la acción de los gobiernos sudamericanos, agregó: “Muchas veces, sobre todo en América Latina, hemos hablado mucho de ´el afuera, lo extranjero, lo ajeno´. Y somos una región imprescindiblemente requerida de inversiones y este grupo de América del Sur tendrá que procurar inversiones para su infraestructura y para su renovación tecnológica. Yo no creo que podamos tener algunas expresiones, ya sea o de hostilidad o ya sea de pretexto”.

Reclamando mesura de los presidente participantes, el vicepresidente uruguayo acotó: “Entonces, si la culpa la tiene el Fondo, no la tengo yo. No, yo también, seguramente, debo asumir como país, como nación y como gobierno, alguna de las responsabilidades que los procesos históricos nos vienen imponiendo”.

Chile con Uruguay, y también con Brasil

A la posición  del vicepresidente uruguayo se sumó también el presidente chileno, Ricardo Lagos, quien saludó en conferencia de prensa, la aprobación del “fast track”. "Es significativo para América Latina porque permitirá un acuerdo en el ALCA de mayor envergadura", dijo. 

Lagos señaló que en el ALCA van a surgir varios temas que requerirán una posición común, y en lo que pareció por momentos una posición contradictoria, coincidió con Cardoso, advirtiendo sobre la necesidad de que los países desarrollados no erijan barreras para arancelarias y señaló la necesidad de eliminar subsidios.  También critico los organismos financieros internacionales, liderados por el FMI,  "es muy difícil que esos organismos puedan seguir funcionando dando recetas de tipo genérico sin considerar las especificaciones de cada país".

Lo resuelto

“Los 12”  reiteraron "su apoyo y solidaridad al pueblo y gobierno de la República Argentina, ante el esfuerzo que viene realizando para superar la actual coyuntura adversa”, instaron "a la comunidad financiera internacional a extender el apoyo necesario para la reactivación económica del hermano país sudamericano". 

El texto, que contiene 14 puntos, también expresa su "solidaridad con el pueblo y el gobierno de Colombia en la defensa de la democracia, la cual -destacaron-, se ha visto fortalecida con el exitoso proceso electoral que acaba de culminar". “Condenaron al terrorismo y acordaron "coordinar acciones encaminadas a combatir con eficacia el narcotráfico y la corrupción".
  
El llamado Consenso de Guayaquil renueva "la vocación democrática de los gobiernos sudamericanos, la voluntad de promover los principios del derecho internacional y la necesidad de emprender esfuerzos conjuntos en áreas prioritarias de cooperación, en especial de la ciencia y la tecnología", y "combatir la pobreza y la exclusión social". 

Reclama “la concreción de la "Ayuda Oficial al Desarrollo" establecida en la Cumbre de Financiamiento de Monterrey y recoge la iniciativa del presidente venezolano, Hugo Chávez para crear un "fondo humanitario internacional que no comprometa recursos fiscales de los países en desarrollo".
 
Los mandatarios también declararon a América del Sur como "Zona de Paz y Cooperación", con el fin de proscribir el uso o la amenaza del uso de la fuerza entre los estados, así como la fabricación y posesión de armas de destrucción masiva. Anunciaron además que Bolivia será sede de la III Cumbre Sudamericana. 

Subrayaron también la voluntad de los dos bloques económicos de la región, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), de concluir sus negociaciones para alcanzar una zona de libre comercio durante este año.

El documento reafirma el papel estratégico de la energía en el desarrollo económico, por lo que recoge diversos compromisos para lograr una mayor cooperación en este ámbito y sienta las bases para la elaboración de una Carta Energética Sudamericana. 

En su parte formal, la cumbre enfocó todos sus esfuerzos a consolidar la conclusión de la primera reunión sudamericana, hace dos años en Brasilia, de   trabajar, como base fundamental del desarrollo, en la integración física,   política y económica de la región.  

 Distintos observadores  subrayaron  la simultaneidad de dos factores en relación con las declaraciones de Cardoso: por un lado la decisión de  la Cámara de Representantes de Estados Unidos para dar al presidente George W. Bush la Autoridad de Promoción Comercial (APC, antiguo "fast track"). 

La segunda , las fuertes inversiones en los últimos meses de empresas brasileñas preferencialmente en lo alimentario y petrolero, pero que abarcan casi todos los rubros. Las grandes compañías brasileñas han invertido en Argentina en lo que va del 2002  el doble de lo que lo hicieron desde 1995. 

Sobre el "fast track", tras un reñido debate que se inició el viernes 26 julio y que duró hasta la madrugada, la Cámara se mostró favorable al proyecto que había sido armonizado con otra versión del Senado la semana pasada por 215 votos a favor y 212 en contra.

Su vigencia es clave para la creación del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), un mercado libre de 800 millones de consumidores que se extenderá desde Alaska hasta la Patagonia.

El proyecto fue duramente criticado durante el debate, por la minoría demócrata que denunció que la apertura comercial que supone la TPA provocará una pérdida de empleos para los trabajadores estadounidenses.

"Estados Unidos se ha quedado a la zaga como líder comercial. Este ha sido el momento para recuperarnos", dijo el representante de California, Bill Thomas, principal promotor del proyecto.

Bush se había presentado ante los legisladores de su partido republicano para pedirles apoyo. Según Thomas, el presidente manifestó que "el proyecto es muy importante para los trabajadores, es muy importante para los agricultores y muy importante para nuestra economía.
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