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Una
vez más se sale de la crisis,
¿Se pudo evitar llegar a esta realidad? Sí, se pudo evitar. Una y otra vez todos los sectores de la economía, los trabajadores, los empresarios de la ciudad y del campo, la oposición política y en más de una oportunidad los socios de la coalición también realizaron propuestas distintas y alternativas a la actual orientación económica. Una y otra vez el gobierno contestó que no, y sigue contestando que no a cualquier cambio en su orientación financiera y económica. Reiterando en soledad que la causa es la crisis Argentina. Cuando en toda América Latina y aún más allá de sus fronteras, este "modelo" convierte en infierno a gobiernos, pueblos y Estados, ¿cómo se puede continuar sin escuchar a los que piden cambios? La historia humana muestra que cuando se persiste con comportamientos políticos cerrados, sólo se puede esperar más dolor y crisis. El país camina en una dirección donde cada día tiene más que un problema económico, un problema político grave. La liquidación de iconos de la identidad del Estado uruguayo, como el Banco República, en el mismo momento que el sistema productivo y económico nacional vive su mayor destrucción, es simplemente crucificar a toda esta sociedad. Las definiciones sociales que derivan de las ultimas iniciativas gubernamentales, algunas votadas por el parlamento, no son un programa de consenso social como necesita urgente esta sociedad, todo lo contrario, la fragmentará más y generará más exclusiones. El Uruguay necesita un Estado fuerte y estable política y económicamente para salir de esta crisis. Todo lo que lo aleje de esto, solo puede conducirlo y alejarlo de una vía democrática, social y políticamente sustentable. Realidades muy cercanas muestran como en circunstancias similares los partidos políticos se suicidan por no escuchar a la sociedades. Sean de derecha o de izquierda, esto se da cuando se ha perdido el capital más importante que puede tener un político, que es la confianza de la gente en lo que dice y hace. Creemos que estos fenómenos que corroen a cualquier democracia, son un riesgo real que han empezado a recorrer los políticos uruguayos. Particular responsabilidad tiene en este el gobierno de coalición que desde el verano, cuando se desató la crisis financiera, ocultó información o la manipuló con la intención de no exponer ante la opinión pública su política que volaba rumbo al fracaso. Cada día los principales dirigentes hablan menos con la sociedad, cada día se conoce menos lo que verdaderamente piensan sobre la realidad concreta. Lo contrario a la comunicación con la sociedad, es una omisión ciudadana y afecta el desarrollo de la democracia. La pone en riesgo. LA ONDA® DIGITAL |
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