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Conceptos de una teoría
de las emociones

por William M. Reddy

EMOCIONES : Activaciones de material de pensamiento relacionados con objetivos relevantes que exceden la capacidad de traducción de la atención en el horizonte de un tiempo corto. 

EMOTIVAS : Un tipo de acto de habla ( locución) diferente, tanto de aquellas sentencias preformativas como de las constatativas; que describe – como las constatativas – y cambia – como las preformativas- el mundo, porque la expresión emocional tiene al mismo tiempo un efecto exploratorio y un efecto automodificante en el material de pensamiento activado por la emoción. 

GESTIÓN O GERENCIAMIENTO DE LAS EMOCIONES: Uso instrumental de efectos automodificantes de las emotivas al servicio de un objetivo. Puede ser subvertido por los efectos exploratorios de las emotivas. 

NAVEGACIÓN EMOCIONAL: El carácter fundamental de la vida emocional es la navegación de las emociones. Las emociones son una esfera de “instrumentalismo fugitivo”, en el cual los efectos exploratorios y automodificantes de las emotivas a veces trabajan en tandem, cooperativamente, bajo la guía de ciertos objetivos de alta prioridad y, en otros momentos o instancias, trabajan en forma separada, de modo que el individuo puede caer en la autodecepción o sufrir una “ experiencia de conversión”. 

LIBERTAD EMOCIONAL: Es la libertad de cambiar los objetivos en respuesta a las “crisis” ( bewildering), activación de pensamientos ambivalentes que exceden la capacidad de atención y desafían el reinado de los objetivos de alto nivel o prioritarios que comúnmente guían la gestión emocional. Esto es libertad, no la mera capacidad de adoptar decisiones racionales sino la capacidad de llevar a cabo experiencias de conversión y cambios en el curso de vida, las que involucran a numerosos y contrastados factores inconmensurables. 

SUFRIMIENTO EMOCIONAL:  Una forma aguda de conflicto en los objetivos, especialmente aquellos ligados a activaciones emocionales. La tortura política y el amor no correspondido ( ambos en el contexto occidental) son ejemplos de sufrimiento emocional. 

ESFUERZO EMOCIONAL: Es el mantenimiento de los objetivos y del plan de acción a pesar del aumento del sufrimiento debido al conflicto de objetivos. 

RÉGIMEN EMOCIONAL:  Es el conjunto de emociones normativas y de rituales oficiales, de las prácticas y las emotivas que los expresan y los inculcan; se trata de un componente necesario para cualquier régimen político estable. 

CONFLICTO DE OBJETIVOS INDUCIDO:  Los efectos a distancia de las políticas de castigo, tortura, exclusión o encarcelamiento que sancionan la desviación del régimen emocional. 

REFUGIO EMOCIONAL: Una relación, un ritual, una organización ( formal o informal) que provee una seguridad ante normas emocionales prevalecientes y ayuda a la relajación del esfuerzo emocional, con o sin justificación ideológica, que puede ignorar o desafiar al régimen emocional existente. 

TIPOLOGIA LAXA DE LOS REGÍMENES EMOCIONALES

La idea de que las emotivas hacen posible la navegación – en medio de la cual es posible cambiar objetivos y perspectivas manteniéndose consistentemente en torno a la persecución de ciertos objetivos -  nos permite una definición de sufrimiento políticamente relevante. Una cosa es sufrir de neumonía o cáncer y otra cosa muy diferente es sufrir bajo la tortura, porque aquí los objetivos del alta prioridad se ponen en conflicto. Por un lado la preservación de la vida, de la integridad y de la libertad en relación al dolor entran en conflicto. También aparece el conflicto en relación a cuestiones como el honor de la familia, del clan, del partido o la integridad moral de las propias convicciones, o la salud y la integridad de camaradas. Cualquiera sea el resultado en relación a la información que se brinda, el sufrimiento emocional será muy grande de todas maneras. En la relación amorosa el sufrimiento emocional surge ante el deseo de estar con el amado con el deseo de atender los objetivos de cada uno. El abuso matrimonial, por ejemplo, es una relación de violencia donde la víctima a menudo y hasta cierto punto quiere resolver el conflicto de manera tal que  realiza el esfuerzo de aceptar los objetivos abusivos del esposo antes que la propia salud e integridad. Esto  involucra un agudo sufrimiento; la víctima cree que la violencia está justificada. 

EXPLICACIONES Y DEFINICIONES COMPLEMENTARIAS 

Traducción, activación y atención. (Psicología)

Existe un abismo (gap) entre el vasto conjunto de pensamientos disponible y la minúscula parte de dicho material cognitivo que está siendo traducido en cada momento. Entre ambos componentes existe una actividad efímera. Para explicar tal salto la psicología tradicional recurrió a nociones difusas, no bien definidas y problemáticas: subliminal, inconsciente, automático, controlado, etc. Para el autor existen dos conceptos que están libres de implicancias dualísticas y que pueden ser utilizados como herramientas para explicar cómo es posible coordinar las tareas de traducción. Dichos conceptos son : activación y atención.  

El concepto de activación identifica un estado o conjunto de estados similares -tales como imputs, pensamientos, memorias ( lo que se puede denominar material pensado)- susceptibles de estar más o menos disponibles para ser procesados, es decir traducidos. 

El concepto de atención es preferido por muchos al concepto de consciencia. La atención no es el único lugar donde ocurre la traducción, pero es la localización donde se da una mayor intensidad de traducción y donde se llevan a cabo los nuevos esfuerzos de traducción (aprendizaje).  

La activación puede ser descripta en tres modalidades: de superficie, completa o profunda. La activación superficial se produce sin atención, pero es transitoria, como cuando uno temporariamente recuerda un número telefónico que está discando. La activación completa pone el material pensado a disposición de la atención por un tiempo mucho más prolongado y asegura que dicho material ingrese más seguido a la atención. La activación profunda resulta de esfuerzos activos de supresión, de tornar inconsciente los pensamientos – esto es, no inmediatamente disponibles para una traducción atenta en sentencias declarativas o acciones intencionales. Estos pensamientos están, sin embargo, intensamente activados y dispuestos a ingresar cuando la vigilancia se relaja o se debilita por sobrecarga cognitiva. Este esquema se aplica igualmente cuando los objetos o las finalidades del control mental involucran emociones, humores o cogniciones. 

Los pensamientos activados en forma completa o profunda pueden estarlo en forma crónica. La noción de activación crónica se emplea para explicar numerosos resultados experimentales, especialmente aquellos influidos por la ansiedad o la depresión. 

El interés de la psicología en estos estados intermedios efímeros es de gran importancia en cualquier teoría de las emociones porque el término es empleado con frecuencia para referirse a algo que está activado, pero que aun no ingresó a la atención, para referirse a material que está disponible pero que no está aun bajo la atención. Este tipo de activación ocurre a menudo debido a la existencia de múltiples cauces por los cuales puede darse la traducción. Las emociones implican a menudo pensamiento activado que aún no está bajo la atención porque las emociones están asociadas a lo que podemos denominar “objetivos o finalidades de relevancia”. Estos objetivos pueden ser formulados dentro de la misma teoría o código, otros pueden requerir una traducción recíproca. Dos ejemplos pueden aclarar las cosas. 

1 – Supongamos que una hermana roba el juguete favorito de su hermano mayor, de ocho años de edad. Los pensamientos activados del niño pueden ser, dentro de los primeros instantes después del descubrimiento, los siguientes ( la lista es arbitraria y puede agrandarse sin dificultad).

  • Ella puede robarme algo más.
  • Papá y Mamá no la castigarán.
  • Si yo cuento, mis padres la castigarán.
  • Si yo le doy una paliza ella dejará de robar cosas.
  • Ella piensa que yo puedo ser objeto de burla por parte de los demás.
  • Si le saco algo a ella capaz que deja de robar.
  • Ella realmente no quiere ser molestada.
  • La semana pasada me atomizó bastante.
  • Si uno roba en la escuela lo expulsan.
  • Podríamos divertirnos jugando juntos con el juguete.
  • Ella tiene a mano su reloj favorito.
  • Sus pestañas son feas.
  • Yo le saco algo en lugar de pegarle, así no me castigarán.

Algunos de estos pensamientos pertenecen al código o teoría de la interacción familiar. Otros están relacionado con la teoría de la acción intermediaria. Otros pensamientos derivan del código normativo y tienen una connotación moral ( desarrollo moral). Cada una de estas cuasi-proposicones deriva de un código o teoría y no existe método para determinar de qué manera estas teorías confluyen o entran en conflicto. No existe, en el lenguaje, una manera de convertir la riqueza de estas simples reacciones en situaciones de rutina. Esta falla del lenguaje es similar a la inhabilidad del lenguaje para capturar todos los significados de una danza. Todo este proceso puede ser visto como un trabajo de traducción. A medida que el muchacho piensa este material su sistema nervioso autónomo desencadena reacciones preparatorias de la acción. Al cabo de un tiempo se llega a un gran acuerdo interior y el plan es traducido en acción. Con todo, una parte del material pensado y activado por la acción de la hermanita escapa al trabajo preliminar de la atención que constituye una búsqueda de la respuesta adecuada. En este caso la emoción que está en juego es algún tipo de “rabia”, de enojo. Si se le pregunta al niño en ese momento probablemente dirá “la odio” o “ la voy a matar”,etc. 

2 – Una concepción común del amor romántico en la tradición occidental, si es articulada en proposiciones, incluirá tres deseos o tendencias a la acción.

  • el deseo de promover el bienestar y la felicidad de la persona amada;
  • el deseo de estar próximo de la persona amada compartiendo la vida cotidiana;
  • el deseo de demostrar con frecuencia atracción física y llevar a cabo actividad sexual con el amado.

El análisis de cada uno de estas aserciones conforma un inventario muy ramificado, denso y multinivelado de cogmotivas. ( emociones). Dicho de otra manera, las emociones implican activaciones interligadas en forma múltiple a través de densas redes de objetivos o finalidades, que residen en estratos de códigos o teorías estrechamente relacionados entre sí. Este tipo de enfoque demuestra que es posible investigar y describir la realidad psicológica sin el recurso del dualismo cartesiano que los psicólogos utilizan con tanta frecuencia. Vistos de esta manera los hallazgos revelan la importancia de las tareas de traducción y la complejidad del rol puente de la activación que hace que las percepciones, los pensamientos y las memorias queden a disposición de la atención.

La noción de atención como un área limitada de capacidades de traducción destacada ayuda a explicar porqué el habla ( parole) debe ser linear y obedecer a la sintaxis, lo que supone una superación del postestructuralismo que sostiene que todo es texto, discurso.  

Las emociones no son , entonces, un puente entre la mente y el cuerpo; no son un conjunto de sistemas duros activados; no son algo radicalmente diferente de la razón o el pensamiento.  

Definición propuesta: Una emoción es un rango de material pensado laxamente conectado, formulado en varios códigos, que tiene una valencia y una intensidad de objetivos relevante. Este rango suele constituir un esquema – o un conjunto de esquemas o fragmentos de esquemas – los cuales se activan en conjunto, aunque una vez activados exceden la capacidad de la atención  para traducirlos en acciones o palabras en un horizonte corto de tiempo. Existen una serie de términos – propios del lexicon que cada idioma posee para las emociones – que describen apropiadamente el desafío que el pensamiento activado representa para la emoción: cuestionamiento, ansiedad, depresión, satisfacción, elación, tranquilidad.  

Esta definición de las emociones posibilita una nueva conceptualización del self, libre del dualismo cartesiano, ya que el centro de todo es la concepción de la atención como un dispositivo de traducción provisto de una extraordinaria plasticidad para llevar a cabo tareas diversificadas de traducción. Debido a que la tarea de traducción es siempre incompleta y que las traducciones son siempre indeterminadas, el único self posible es un yo desagregado. Es desagregado porque los trazos de memoria, las herramientas de percepción, las jerarquías de objetivos o finalidades están en diferentes etapas de activación, con diferentes patrones de coordinación entre sí y con innumerables conflictos latentes. Estos patrones de coordinación están determinados por el hábito y también se tornan dependientes del contexto. Este yo disgregado es diferente del sujeto cartesiano y también de la visión postestructuralista de un yo ilusorio generado como subproducto de una estructura discursiva. Este yo disgregado no posee una unidad inherente y es además un constructo colectivo en el sentido de que la integración que el yo alcanza, siempre provisional, se construye en la interacción social y el aprendizaje. Existe, no obstante, un aspecto que es propio de cada individuo y que tiene que ver con el lenguaje empleado para hablar sobre las emociones, lo que nos lleva a consideraciones lingüísticas. 

J.L.Austin creó un territorio de la filosofía denominado “teoría del acto de habla”. ( En 1962, con trabajo titulado: “como hacer cosas con palabras” ). El núcleo de la teoría reside en el reconocimiento de que no todas las proposiciones son descriptivas. Toda la filosofía anterior se basaba en establecer las condiciones de validación ( verdad) de las preposiciones descriptivas, o constatativas según Austin. Para Austin existen, no obstante, otro tipo de preposiciones que son preformativas, que son frases o preposiciones que la gente utiliza para preformar o cumplir algo, más que describir cosas. Por ejemplo el “acepto” en una boda o la frase “ le ordeno que cierre la puerta” en el ejército. Estas frases nunca son verdaderas o falsas sino que para preformar algo requieren cierto contexto. Pueden ser felices o infelices, según el contexto las torne efectivas o inefectivas ( contraejemplos: un actor que dice acepto no se convierte en esposo y una orden fuera del ejército deja de ser una orden. Una de las críticas a esta distinción es que cualquier proposición tiene un aspecto preformativo. Por ejemplo, la frase “el pasto es verde” tiene un elemento preformativo que se puede enunciar (“yo pienso que el pasto es verde”).   

Austin distinguió también que en toda preposición existe una fuerza “ilocucionaria” que lo otorga su estatus preformativo y una fuerza “perlocucionaria” que le otorga su carácter descriptivo. Por ejemplo la frase “ Le ordeno que cierre la puerta” tiene fuerza perlocucionaria en la medida que indica que en las inmediaciones existe una puerta abierta y una fuerza ilocucionaria en cuanto a que se refiere al tema como una orden.   

Los antropólogos, los estudiantes de religión, los críticos literarios se han interesado mucho por el concepto de performación para comprender los rituales, la ley, la ficción y otras producciones que como las anteriores consisten en textos, frases o performances producidas en contextos institucionales específicos que les otorgan una fuerza ilocucionaria relevante o especial. Pero el contexto de cualquier frase, práctica o texto que está provista de una cierta fuerza ilocucionaria consiste meramente en otras frases, textos o prácticas, es decir aquello que podemos denominar un campo de fuerzas ilocucionarias que le confieren significado a los elementos preformativos. Así, en la tradición cristiana el yo acepto está relacionado con lo que luego dirá el sacerdote ( yo los declaro marido y mujer) y esto a su vez depende de otra ceremonia donde se inviste al sacerdote. Lo mismo ocurre con el sistema judicial. Todas esas preformativas son felices, pero esa cadena de preformativas felices se curva sobre sí misma y vuelve al punto inicial. De ahí que Marshall Sahlins (1985) historice el concepto de cultura considerándola un recipiente de preformativas felices que transforman el estatus social de los actores en relación a los demás. Vista de esta manera la cultura es una serie de guías que los actores están obligados a seguir. Cuando las circunstancias históricas previenen que la cultura sea portadora de esas preformativas felices – como ocurrió, por ejemplo, en Hawai cuando llegó el primer barco británico en 1778- entonces los actores son obligados a innovar, a improvisar, a enfrentarse a la autoridad. El resultado es el cambio histórico. Sandy Petrey pone otro ejemplo: cuando en junio de 1789 los Estados Generales se definieron a sí mismos como Asamblea Nacional, reclamando implícitamente su soberanía, representaron una preformativa sin el contexto institucional predeterminado. La cuestión de si esa preformativa fue o no feliz es algo que quedó por resolver en el transcurso del conflicto, que culminó con la caída de la Bastilla y la capitulación del monarca. De esta manera el concepto se ha tornado de uso corriente en las humanidades y en las ciencias sociales, de modo que los productos y las prácticas culturales son siempre, según Sarah Maza, tanto preformativas como reflectivas. Una novela o un ritual no sólo refleja la experiencia social sino que la construye.  La teoría también ha sido elaborada por antropólogos y por teóricos del feminismo, para darle sentido al ritual, a la sexualidad, a la identidad étnica y a la modernidad.  

No obstante, las expresiones emocionales ( “ tengo miedo”, “estoy furioso”) representan un tipo de frase o sentencia que no son ni constativas ni preformativas. Ni “hacen cosas con las palabras ni ofrecen una representación de algo que está más allá el alcance de las palabras. Para Austin las sentencias emocionales – que Reddy denomina reclamos emocionales en primera persona del presente – son simples “reportes”, similares a locuciones como “Estoy transpirando”. Austin y sus seguidores no consideran, al igual que los postestructuralistas, ningún aspecto de origen extralinguístico del tipo estudiado por la psicología, incluyendo las nociones de traducción, activación y atención ya vistas.  

Cuando se considera los reclamos emocionales en primera persona del tiempo presente se puede decir que se trata de locuciones que : a) poseen una apariencia descriptiva, b) constituyen un intento relacional y c) poseen un efecto autoexploatorio o automodificador. Las expresiones emocionales que se refieren al pasado o a otras personas tienen características derivadas de esas tres, que ahora veremos en detalle: 

Apariencia descriptiva

Las sentencias emocionales tienen una apariencia descriptiva en el sentido de que las palabras que expresan emociones se utilizan como predicados que se aplican a estados personales. “Estoy triste” ; “ Llevo un pesado corazón” etc. Son tipos de locuciones que semánticamente se presentan del mismo modo que “Tengo un pelo rojo” “Estoy limpio” etc. Que son genuinamente constatativas. Por otra parte locuciones que atribuyen emociones a otros ( tercera o terceras persona –s- ) del tipo “ El se siente furioso” o “El general no tiene miedo” son genuinamente descriptivas, del mismo modo que “Ella le ordena a él que cierre la puerta es rigurosamente descriptiva y no preformativa. Sin embargo, como locuciones descriptivas las locuciones emocionales ( emotivas) no admiten una verificación independiente. La única forma de verificar la precisión de una frase como “estoy furioso” consiste en evaluar su coherencia en relación a otras especificaciones emocionales del tipo que se puede ver ( gestos), oír o sentir. Los instrumentos que monitorean el sistema nervioso autónomo o el sistema endocrino, a menudo ofrecen un espectro de datos expresivos, pero aún no permiten observar directamente la emoción. 

Intento relacional

Un gran número de observadores han notado que las locuciones referidas a las emociones en la vida social ocurren más frecuentemente como parte de escenarios específicos, de sistemas relacionales o como orientaciones a la acción. Por ejemplo, en algunas profesiones (azafata, maestro, mozo,etc.), al menos  en algunos países, requieren que uno exprese un rango especial de sentimientos durante el trabajo; ello es un requerimiento contractual y su no cumplimiento implica el cese. En el seno de la familia se ofrece un amplio rango de expresiones emocionales posibles, pero en muchos países existe un conjunto de normativas que exponen aquello que se espera de sus integrantes en ese terreno. Lo mismo puede decirse acerca del comportamiento en los velorios. ( recordar el famoso cuento de Cortázar). Estas performances han generado diversas dificultades metodológicas y hay discrepancias en cuanto a cómo aproximarse a ellas. ¿ Es la expresión ritualizada una expresión insincera? O, por el contrario, los rituales contribuyen a crear la emoción?. Todo esto tiene mucho que ver con la tercera característica de los clamores emocionales en primera persona. 

Efecto autoexploratorio  o modificador

Como anota Wierzbicka las emociones no son “cosas naturales” sino que como una activación de pensamientos complejos cada emoción es sui generis. En realidad el material activado en sí mismo juega un papel en relación a los objetivos, intenciones y prácticas que un individuo pone en juego. Un ejemplo famoso es la reflexión de B. Russell sobre sus expresiones amorosas en relación a su mujer. 

Luego de un clamor emocional pueden acontecer varias cosas. Simplificando al extremo podemos señalar a) la emoción se confirma; b) no se confirma; c) se atenúa; d) se intensifica. En la medida que una emotiva es autoexploratoria sus efectos inmediatos en el yo tienden a confirmar o no dicha expresión; en la medida que las emotivas son auto-alteradoras tienden a atenuar o intensificar el estado expresado. 

En otras palabras, las emotivas son similares a las preformativas ( y difieren de las descriptivas) en cuanto a que las emotivas hacen cosas en el mundo, son en sí mismas instrumentos para el cambio, la construcción, la intensificación de la emoción y como instrumentos pueden ser más o menos efectivos. Ni el más entusiasta de los postmodernistas ha argumentado que la longitud de onda de la luz cambie en función de cómo la designamos, lo que separa la cuestión de la emoción decisivamente de la cuestión de la percepción. Estas tres características de los clamores emocionales , en especial el tercero, pueden fundar una concepción universal de la persona políticamente relevante, más que cualquier conjunto de emociones básicas genéticamente programadas. 

FORMAS DE EXPRESIÓN RELACIONADAS CON LAS EMOTIVAS 

Tipología 

A – Clamores emocionales en primera persona del tiempo presente

Expresiones tales como “ Estoy enojado con usted” o “ Utilicé el argumento para provocarle disgusto” son interpretaciones de estados pasados de la persona. Como tales implican clamores ( claims) acerca del estado presente del individuo y significan que la emoción en juego no ha cesado de estar presente. Son, por lo tanto, emotivas completas en el sentido de la definición anterior.  

B – Clamores emocionales de largo alcance en primera persona.

Expresiones tales como “Siempre te he amado” o “ Siempre estaré orgulloso de ti” son también emotivas. Cuando se refieren al pasado extendiéndose al presente representan una interpretación de estados pasados combinados con el clamor explícito acerca del estado presente de la persona. Cuando se proyectan al futuro representan promesas y, al mismo tiempo, reafirmaciones del estado presente de la persona.  

C – Gestos emocionalmente expresivos, expresiones faciales, elecciones de palabras, entonaciones

En relación a las señales emocionales no verbales conviene distinguir en principio: a) aquellas señales que derivan directamente de la acción presente de la atención y b) aquellas que son inadvertidas, que derivan de los efectos del pensamiento activado que hace un corto circuito respecto a la atención. Las primeras tienen la misma capacidad autotransformadora de las locuciones emotivas. Las segundas, debido a que operan fuera de la atención, no tienen dicha capacidad, si bien no puede decirse que carezcan de toda capacidad transformadora. 

D – Otros clamores relacionados con estados del hablante

Los estados emotivos no son la única clase de estados de una persona que poseen apariencia descriptiva, intento relacional y efectos autoexploratorios o autotransformantes. Expresiones tales como “ Estoy pensando en forma abierta” o “ No tengo la menor idea” en la medida que revelan estados personales que no pueden observarse directamente comparten con las emotivas las mismas características.

Lo mismo ocurre con las frases que se refieren a las emociones del interlocutor, tales como “Pienso que tu me amas”, que es una interpretación del estado presente del hablante que tiene también un poder de influenciar o redireccionar las emotivas.

Responder a la cuestión de qué cuenta como expresión “emocional” – en oposición a la expresión de pensamientos, juicios o actitudes, posee un significativo grado de arbitrariedad, ya que está basado en distinciones idiomáticas propias de cada lengua, difícilmente universalizables.  

E – Clamores emocionales en segunda y tercera persona    

Expresiones en segundo o tercera persona tales como “Usted parece enojado” o “El tiene miedo” no son emotivas para la persona que las pronuncia, pero puede provocar respuestas, en las personas aludidas, que son emotivas. Tanto estos efectos de presencia como el limitado valor de verdad de todas las expresiones emocionales poseen importantes implicancias políticas, que se discuten en el capítulo siguiente.  

Sinceridad y autodecepción

El uso de sentencias emotivas está gobernado por estrategias de manipulación y de finalidades. Por eso probablemente la más obvia orientación en relación al poder de las emotivas es una suerte de instrumentalismo fugitivo. Por ejemplo, uno quiere vender un auto y le dice al posible comprador “ Estoy feliz de verlo”; o uno ruega por su buena salud y dice “ Dios, te amo y me someto enteramente a tus deseos”. En ambos ejemplos el intento relacional y los efectos automodificantes van de la mano, pero no siempre ocurre así y a menudo ambos aspectos divergen. Este instrumentalismo fugitivo puede verse alterado por el pensamiento activado, que puede minar los objetivos que por lo general conducen los esfuerzos de manipulación.  

Una persona que se torna un adepto que tolera las divergencias entre los efectos autoalterantes y autoexploratorios de las emotivas ( el proverbial vendedor de autos o el gigoló) puede decirse que mienten acerca de sus sentimientos; pero siempre es una mentira diferente a la mentira descriptiva o constatativa o la mentira preformativa ( por ejemplo, el bígamo).  

De ahí que las emotivas puedan ser sinceras o auto-decepcionantes( o denegativas). Ambos estilos – la sinceridad o la denegación – tienen efectos emotivos y implicaciones normativas políticamente significativas.  

CONCLUSIONES

El concepto de traducción ha atraído a gran número de filósofos, pero generalmente ha sido estudiado como un problema que afecta a la comunicación, es decir a una tarea que tiene lugar entre personas. ( Quine, Davidson, Alcoff). Sin embargo la traducción debe producirse en el interior del individuo mismo. El test de Stroop – y otros análogos -  muestra que encontrar el nombre correcto para una mancha de color percibida es un largo circuito. 

En el contexto de la cognición como traducción se torna necesario encontrar un nuevo fenómeno intermediario entre lengua y habla. Los intermediarios que propone esta teoría son “ material pensado activado” y “ atención”. El primero consiste en un rango de materiales con varios códigos; el segundo es el lugar donde se lleva a cabo la más intensa actividad de traducción. 

LA LIBERTAD EMOCIONAL

Se trata de un ideal político que puede emplearse para realizar juicios acerca de regímenes emocionales, tanto occidentales como no occidentales. 

De todos los científicos que se han ocupado de las emociones sólo los antropólogos han eludido la aversión general a la política. No obstante el trabajo de los antropólogos ha estado marcado por su miedo al etnocentrismo; por otra parte tienen la tendencia de referirse sistemáticamente al presente etnográfico y ello les conduce a problemas serios para explicar el cambio histórico. 

Wikan trabajó en Balí y demostró que los individuos balineses viven involucrados en una intensa lucha para hacer coincidir su expresión emocional con las normas estrictas de la comunidad y no que, como supusieron otros etnógrafos de dicha cultura, están desprovistos de emociones. El autor relata un caso anómalo – un maestro que fue expulsado de la aldea por estimular la independencia entre sus alumnos – y generó la noción de yo doblemente anclado. Un yo anclado doblemente mantiene un equilibrio entre es esfuerzo por lograr la expresión que modifica el sentimiento y la persecución del sentimiento para modificar la conducta. Es un concepto semejante al yo desagregado que presentamos antes. 

El trabajo de White se refiere a las consecuencias emocionales de la conversión al cristianismo de los habitantes de Santa Isabel. De ello concluye que necesitamos una armazón conceptual que dé cuenta de la gestión de las emociones (y no de la construcción de las mismas), que explique la existencia de diferentes estilos de manejo sobre la base del concepto de libertad emocional y que explique la narración de cambios históricos en dicho gerenciamiento. 

COORDINACIÓN DE OBJETIVOS Y NAVEGACIÓN EMOCIONAL 

Todo mecanismo de control debe incluir dos funciones: 1) la capacidad de iniciar y terminar una operación y 2) un medio de testear el estado de la operación. Estos dos componentes corresponden al si.... entonces de los comandos de software, o al elemento químico sensitivo que hace sonar una alarma y dicha alarma que posee dos posiciones on y off. El sistema nervioso de cualquier animal contiene obviamente centenares de funciones de contralor similares. En el caso de la cognición, los pensamientos son capaces, tanto  de desencadenar como de terminar con una serie de pensamientos subordinados ( o acciones) y a estos pensamientos se les denomina objetivos o finalidades ( goals). Hablar una frase implica o requiere la coordinación de varias cosas: a) la aplicación más o menos automática de las reglas de la sintaxis; b) la búsqueda más o menos automática en el lexicon, c) el comando de músculos faciales y bucales y otras capacidades. Requiere, por otra parte, que toda la tarea o performance sea monitoreada, de modo que los errores y los falsos arranques sean evitados.

Si bien los psicólogos no se han ocupado demasiado de la coordinación de objetivos, sí reconocen que existe una superposición de funciones y que es necesario jerarquizar dichas funciones. Los antropólogos han destacado la estrecha relación que existe entre la coordinación de objetivos y la emoción. Emociones fuertes, tales como la alegría o la tristeza indican la relevancia de los objetivos prioritarios en cada momento del presente. Las emociones súbitas, tales como el rápido comienzo de la rabia o el miedo, indican que a un objetivo que no es perseguido en forma corriente adquiere una alta prioridad en respuesta a una sorpresa o a un desagrado en el ambiente. Es la intensidad de los objetivos o finalidades relevantes y la valencia de las emociones es lo que las torna inherentemente placenteras o dolorosas. Y es justamente en este aspecto que las emociones se vuelven políticamente relevantes. Ellas son capaces de orientar la acción mucho más allá de las normas o finalidades explícitas. 

La coordinación de objetivos es un asunto de extrema complejidad, tanto para quienes la llevan a cabo como para quienes tratan de comprenderlas. El ambiente es siempre un desafío, la vida no puede continuar a menos que cierto número de objetivos adquieran alta prioridad y que su coordinación esté asegurada. La coordinación de la conducta con otros es también algo extraordinariamente complicado; en todo grupo encontramos una densa red de objetivos interrelacionados y que la comunidad ha participado profundamente en la construcción de la mayoría de las redes individuales. Las actividades específicas siempre representan combinaciones y compromisos entre muchos objetivos. 

La preparación de una comida, por ejemplo, puede involucrar consideraciones de objetivos referidos a una multiplicidad de dominios: relaciones, nutrición, tiempo de uso, expectativas estéticas, expectativas de sabor, observancias religiosas, cuestiones económicas, empleo de ingredientes perecibles o estacionales, etc. Cuando no se toma en cuenta esta perspectiva el llamado método científico choca contra una pared, cuando pretende encontrar “causas” en la dimensión de la conducta humana. No existe una manera unidimensional de decidir qué hacer para cenar, o qué vestir o qué decir en cada momento. La conducta humana está, en este sentido, sobredeterminada. 

La activación constante de material pensado asociado con las complejas tareas de la coordinación de objetivos – esa es la definición de emoción – adquiere al respecto toda su importancia. En el caso más simple el material pensado activado señala la existencia de un conflicto de objetivos, el que no puede ser resuelto sino mediante la supresión de uno de los objetivos. El soldado que ha matado por primera vez a un enemigo en el campo de batalla siente un súbito y violento miedo, una ola de culpa y su una repugnancia que tienden a paralizarlo. El objetivo de la no violencia y el objetivo de cumplir sus deberes de soldado chocan de tal manera que sólo puede quedar uno de ellos en pie. Es la única manera de proseguir sin interferencias. Este tipo de control mental deriva del sentido del yo. El yo debe tornarse objeto de cognición y, al mismo tiempo, debe ser visualizado como un terreno de accionar donde hay que elegir. 

Las emotivas son un instrumento para manejar estas cuestiones de la subjetividad. Pero como sus efectos son al mismo tiempo autoexploratorios y automodificantes no siempre representa instrumentos adecuados para el control mental. Pueden con facilidad, y en forma inadvertida, activar material que es capaz de subvertir los objetivos del control mental tal como han sido formulados previamente. Es lo que se denomina activación profunda. Mantener el equilibrio en estas circunstancias es siempre difícil, requiere experiencia; sus efectos son siempre idiosincráticos y difíciles de predecir. También son vitales para la identidad social del hablante. Es así como podemos entender algo que los etnógrafos han destacado muchas veces: el control emocional requiere un esfuerzo constante y aquellos que lo llevan a cabo relativamente bien son raros o pocos. Por ello son por lo general admirados o respetados en forma especial. 

Un estilo normativo de gestión emocional es un elemento fundamental de todo régimen político, de cualquier hegemonía cultural. Los líderes deben desplegar maestría en este estilo; aquellos que fallan son marginalizados o severamente sancionados. En otros casos existe una jerarquía de estilos contrastados. 

El término gestión es una metáfora que debe ser discutida o precisada. Gestionar es organizar medios en relación a un fin u objetivo conocido. Sin embargo, las emotivas son tanto exploratorias como modificadoras, como se ha dicho, y nunca es posible estar absolutamente seguros de su efecto. Las complejas activaciones de material pensado que son las emociones a menudo tienden a los cambios en los objetivos o ideales, con frecuencia nos exponen a tensiones o a conflictos entre ellas. Como resultado de ello la gestión emocional puede ser rota en cualquier momento, o puede ponerse en práctica, en cualquier momento, un nuevo conjunto de estrategias gerenciales. Por eso el término navegación puede ser una metáfora mejor que gerenciamiento, ya que la navegación permite cambiar de curso en forma más o menos radical, así como hacer correcciones constantes en un curso elegido. No obstante, navegación implica acción propositiva, mientras que los cambios de objetivos son propositivos sólo cuando se realizan en nombre de objetivos altamente prioritarios. Los cambios de objetivos en el nivel más alto de prioridad no pueden ser llevados a cabo de manera intencional. Esos cambios carecen de finalidad y cuando se dan son reordenamientos complejos de redes de objetivos de niveles más bajos. 

SUFRIMIENTO EMOCIONAL, ESFUERZO EMOCIONAL.
RÉGIMEN POLÍTICO

Las emociones poseen – por estar situadas en el centro de la vida individual, abierta a profundas influencias sociales – un importantísimo significado político. Todo régimen político duradero debe establecer, como un elemento esencial, un orden normativo para las emociones. Dichos regímenes emocionales pueden colocarse en el interior de un espectro. En un extremo están los regímenes estrictos, que requieren de los individuos la expresión de emociones normatizadas y que rechazan las desviaciones de dicha norma. En dichos regímenes un número limitado de emotivas están modeladas mediante ceremonias o formas oficiales del arte. 

En el otro extremo del espectro se sitúan los regímenes que utilizan esa estricta disciplina emocional sólo en ciertas instituciones ( ejército, escuelas, seminarios) o sólo en determinadas épocas del año o en ciertas etapas de la vida. Fuera de esos dominios específicos esas sociedades ponen pocos límites a la navegación emocional. 

El primer tipo de régimen genera una mayoría de conformistas y una minoría de seres marginalizados  El segundo tipo de políticas sirve de paraguas para una gran variedad de estilos emocionales. Suelen formarse subgrupos ( cultos, mafias) en base a ciertas preferencias por penalidades fuertes ( abuso verbal, tortura, muerte) que aseguran una gestión emocional más firme que aquella que ofrece el régimen prevaleciente. 

Pero qué formas de sufrimiento emocional inducido están permitidas en un régimen de libertad emocional. Este es un problema familiar a todas las definiciones de libertad política. En otros términos, ¿ qué límites a la libertad son aceptables en interés de la libertad? . Respecto a las emociones una fórmula puede ser la siguiente: Es necesaria y disponible la inducción de sufrimiento emocional, mediante penalizaciones, a todos aquellos que provocan sufrimiento emocional con una finalidad  incompatible con el mantenimiento de la libertad emocional. Esta es un respuesta compatible con el concepto de libertad político y con la noción de estado de derecho. Otra respuesta es señalar que no es posible forzar a las personas a ser libres. Ambas respuestas pueden ser compatibles en el corto plazo. 

El ideal de reducir el sufrimiento emocional a un mínimo necesario tiene implicancias para la acción política y para el juicio político. La acción política contra el indebido uso de sufrimiento emocional inducido no puede ser efectiva si dicha acción en sí misma provoca sufrimiento emocional inmotivado. 

Por supuesto que este esquema encuentra dificultades apenas colide con el orden social real. Por ejemplo, las democracias capitalistas parecen ofrecer una gran variedad de navegaciones, pero en la práctica las capacidades y opciones están limitadas por relaciones contractuales ( es decir por el dinero y la propiedad). Tales sociedades, por lo tanto, pertenecen a la parte media del espectro y producen todo tipo de configuraciones, conformando mayorías, minorías marginalizadas, varias estrategias en el interior de la mayoría, cultos organizados y mafias. 

En la práctica dichos órdenes sociales complejos ofrecen a los individuos la oportunidad de crear organizaciones y relaciones que los proveen de refugio emocional. En dichos contextos las normas se relajan e incluso de revierten; los esfuerzos de contralor mental puede ponerse, al menos temporariamente, de lado. Las conexiones afectivas, en lo general ilícitas, pueden ser establecidas y aún celebradas. Tales refugios emocionales pueden adoptar una multiplicidad de formas, como la simple comprensión privada, la sociabilidad informal, los rituales tipo carnaval, las asociaciones internacionales de hermanos de sangre, etc. Estos refugios emocionales juegan un rol polivalente. Por un lado puede hacer más vivible el régimen prevaleciente para ciertas personas, una parte del tiempo. Para otros, o en otros tiempos, pueden proveer un lugar desde donde contestar, generar conflicto y lanzar transformaciones. LA ONDA® DIGITAL


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