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Conceptos
de una teoría
EMOCIONES
: Activaciones de material de pensamiento relacionados con
objetivos relevantes que exceden la capacidad de traducción de la
atención en el horizonte de un tiempo corto. EMOTIVAS
: Un tipo de acto de habla ( locución) diferente, tanto de
aquellas sentencias preformativas como de las constatativas; que
describe – como las constatativas – y cambia – como las
preformativas- el mundo, porque la expresión emocional tiene al
mismo tiempo un efecto exploratorio y un efecto automodificante en
el material de pensamiento activado por la emoción. GESTIÓN
O GERENCIAMIENTO DE LAS EMOCIONES: Uso instrumental de efectos
automodificantes de las emotivas al servicio de un objetivo. Puede
ser subvertido por los efectos exploratorios de las emotivas. NAVEGACIÓN
EMOCIONAL: El carácter fundamental de la vida emocional es la
navegación de las emociones. Las emociones son una esfera de “instrumentalismo
fugitivo”, en el cual los efectos exploratorios y
automodificantes de las emotivas a veces trabajan en tandem,
cooperativamente, bajo la guía de ciertos objetivos de alta
prioridad y, en otros momentos o instancias, trabajan en forma
separada, de modo que el individuo puede caer en la autodecepción
o sufrir una “ experiencia de conversión”. LIBERTAD
EMOCIONAL: Es la libertad de cambiar los objetivos en
respuesta a las “crisis” ( bewildering), activación de
pensamientos ambivalentes que exceden la capacidad de atención y
desafían el reinado de los objetivos de alto nivel o prioritarios
que comúnmente guían la gestión emocional. Esto es libertad, no
la mera capacidad de adoptar decisiones racionales sino la
capacidad de llevar a cabo experiencias de conversión y cambios
en el curso de vida, las que involucran a numerosos y contrastados
factores inconmensurables. SUFRIMIENTO
EMOCIONAL: Una
forma aguda de conflicto en los objetivos, especialmente aquellos
ligados a activaciones emocionales. La tortura política y el amor
no correspondido ( ambos en el contexto occidental) son ejemplos
de sufrimiento emocional. ESFUERZO
EMOCIONAL: Es el mantenimiento de los objetivos y del plan de
acción a pesar del aumento del sufrimiento debido al conflicto de
objetivos. RÉGIMEN
EMOCIONAL: Es el
conjunto de emociones normativas y de rituales oficiales, de las
prácticas y las emotivas que los expresan y los inculcan; se
trata de un componente necesario para cualquier régimen político
estable. CONFLICTO
DE OBJETIVOS INDUCIDO: Los
efectos a distancia de las políticas de castigo, tortura, exclusión
o encarcelamiento que sancionan la desviación del régimen
emocional. REFUGIO
EMOCIONAL: Una relación, un ritual, una organización (
formal o informal) que provee una seguridad ante normas
emocionales prevalecientes y ayuda a la relajación del esfuerzo
emocional, con o sin justificación ideológica, que puede ignorar
o desafiar al régimen emocional existente. TIPOLOGIA
LAXA DE LOS REGÍMENES EMOCIONALES La idea de que las
emotivas hacen posible la navegación – en medio de la cual es
posible cambiar objetivos y perspectivas manteniéndose
consistentemente en torno a la persecución de ciertos objetivos -
nos permite una definición de sufrimiento políticamente
relevante. Una cosa es sufrir de neumonía o cáncer y otra cosa
muy diferente es sufrir bajo la tortura, porque aquí los
objetivos del alta prioridad se ponen en conflicto. Por un lado la
preservación de la vida, de la integridad y de la libertad en
relación al dolor entran en conflicto. También aparece el
conflicto en relación a cuestiones como el honor de la familia,
del clan, del partido o la integridad moral de las propias
convicciones, o la salud y la integridad de camaradas. Cualquiera
sea el resultado en relación a la información que se brinda, el
sufrimiento emocional será muy grande de todas maneras. En la
relación amorosa el sufrimiento emocional surge ante el deseo de
estar con el amado con el deseo de atender los objetivos de cada
uno. El abuso matrimonial, por ejemplo, es una relación de
violencia donde la víctima a menudo y hasta cierto punto quiere
resolver el conflicto de manera tal que
realiza el esfuerzo de aceptar los objetivos abusivos del
esposo antes que la propia salud e integridad. Esto
involucra un agudo sufrimiento; la víctima cree que la
violencia está justificada. EXPLICACIONES Y
DEFINICIONES COMPLEMENTARIAS Traducción,
activación y atención. (Psicología) Existe un abismo (gap)
entre el vasto conjunto de pensamientos disponible y la minúscula
parte de dicho material cognitivo que está siendo traducido en
cada momento. Entre ambos componentes existe una actividad efímera.
Para explicar tal salto la psicología tradicional recurrió a
nociones difusas, no bien definidas y problemáticas: subliminal,
inconsciente, automático, controlado, etc. Para el autor existen
dos conceptos que están libres de implicancias dualísticas y que
pueden ser utilizados como herramientas para explicar cómo es
posible coordinar las tareas de traducción. Dichos conceptos son
: activación y atención. El concepto de
activación identifica un estado o conjunto de estados similares
-tales como imputs, pensamientos, memorias ( lo que se puede
denominar material pensado)- susceptibles de estar más o menos
disponibles para ser procesados, es decir traducidos. El concepto de
atención es preferido por muchos al concepto de consciencia. La
atención no es el único lugar donde ocurre la traducción, pero
es la localización donde se da una mayor intensidad de traducción
y donde se llevan a cabo los nuevos esfuerzos de traducción
(aprendizaje). La activación
puede ser descripta en tres modalidades: de superficie, completa o
profunda. La
activación superficial se produce sin atención, pero es
transitoria, como cuando uno temporariamente recuerda un número
telefónico que está discando. La activación completa pone el material pensado a disposición
de la atención por un tiempo mucho más prolongado y asegura que
dicho material ingrese más seguido a la atención.
La activación profunda resulta de esfuerzos activos de
supresión, de tornar inconsciente los pensamientos – esto es,
no inmediatamente disponibles para una traducción atenta en
sentencias declarativas o acciones intencionales. Estos
pensamientos están, sin embargo, intensamente activados y
dispuestos a ingresar cuando la vigilancia se relaja o se debilita
por sobrecarga cognitiva. Este esquema se aplica igualmente cuando
los objetos o las finalidades del control mental involucran
emociones, humores o cogniciones. Los pensamientos
activados en forma completa o profunda pueden estarlo en forma crónica.
La noción de activación crónica se emplea para explicar
numerosos resultados experimentales, especialmente aquellos
influidos por la ansiedad o la depresión. El interés de la
psicología en estos estados intermedios efímeros es de gran
importancia en cualquier teoría de las emociones porque el término
es empleado con frecuencia para referirse a algo que está
activado, pero que aun no ingresó a la atención, para referirse
a material que está disponible pero que no está aun bajo la
atención. Este tipo de activación ocurre a menudo debido a la
existencia de múltiples cauces por los cuales puede darse la
traducción. Las emociones implican a menudo pensamiento activado
que aún no está bajo la atención porque las emociones están
asociadas a lo que podemos denominar “objetivos o finalidades de
relevancia”. Estos objetivos pueden ser formulados dentro de la
misma teoría o código, otros pueden requerir una traducción recíproca.
Dos ejemplos pueden aclarar las cosas. 1 – Supongamos
que una hermana roba el juguete favorito de su hermano mayor, de
ocho años de edad. Los pensamientos activados del niño pueden
ser, dentro de los primeros instantes después del descubrimiento,
los siguientes ( la lista es arbitraria y puede agrandarse sin
dificultad).
Algunos de estos
pensamientos pertenecen al código o teoría de la interacción
familiar. Otros están relacionado con la teoría de la acción
intermediaria. Otros pensamientos derivan del código normativo y
tienen una connotación moral ( desarrollo moral). Cada una de
estas cuasi-proposicones deriva de un código o teoría y no
existe método para determinar de qué manera estas teorías
confluyen o entran en conflicto. No existe, en el lenguaje, una
manera de convertir la riqueza de estas simples reacciones en
situaciones de rutina. Esta falla del lenguaje es similar a la
inhabilidad del lenguaje para capturar todos los significados de
una danza. Todo este proceso puede ser visto como un trabajo de
traducción. A medida que el muchacho piensa este material su
sistema nervioso autónomo desencadena reacciones preparatorias de
la acción. Al cabo de un tiempo se llega a un gran acuerdo
interior y el plan es traducido en acción. Con todo, una parte
del material pensado y activado por la acción de la hermanita
escapa al trabajo preliminar de la atención que constituye una búsqueda
de la respuesta adecuada. En este caso la emoción que está en
juego es algún tipo de “rabia”, de enojo. Si se le pregunta
al niño en ese momento probablemente dirá “la odio” o “ la
voy a matar”,etc. 2 – Una concepción
común del amor romántico en la tradición occidental, si es
articulada en proposiciones, incluirá tres deseos o tendencias a
la acción.
El análisis de
cada uno de estas aserciones conforma un inventario muy
ramificado, denso y multinivelado de cogmotivas. ( emociones).
Dicho de otra manera, las emociones implican activaciones
interligadas en forma múltiple a través de densas redes de
objetivos o finalidades, que residen en estratos de códigos o
teorías estrechamente relacionados entre sí. Este tipo de
enfoque demuestra que es posible investigar y describir la
realidad psicológica sin el recurso del dualismo cartesiano que
los psicólogos utilizan con tanta frecuencia. Vistos de esta
manera los hallazgos revelan la importancia de las tareas de
traducción y la complejidad del rol puente de la activación que
hace que las percepciones, los pensamientos y las memorias queden
a disposición de la atención. La noción de
atención como un área limitada de capacidades de traducción
destacada ayuda a explicar porqué el habla ( parole) debe ser
linear y obedecer a la sintaxis, lo que supone una superación del
postestructuralismo que sostiene que todo es texto, discurso.
Las emociones no
son , entonces, un puente entre la mente y el cuerpo; no son un
conjunto de sistemas duros activados; no son algo radicalmente
diferente de la razón o el pensamiento. Definición
propuesta: Una emoción es un rango de material pensado
laxamente conectado, formulado en varios códigos, que tiene una
valencia y una intensidad de objetivos relevante. Este rango suele
constituir un esquema – o un conjunto de esquemas o fragmentos
de esquemas – los cuales se activan en conjunto, aunque una vez
activados exceden la capacidad de la atención
para traducirlos en acciones o palabras en un horizonte
corto de tiempo. Existen una serie de términos – propios del
lexicon que cada idioma posee para las emociones – que describen
apropiadamente el desafío que el pensamiento activado representa
para la emoción: cuestionamiento, ansiedad, depresión,
satisfacción, elación, tranquilidad. Esta definición de
las emociones posibilita una nueva conceptualización del self,
libre del dualismo cartesiano, ya que el centro de todo es la
concepción de la atención como un dispositivo de traducción
provisto de una extraordinaria plasticidad para llevar a cabo
tareas diversificadas de traducción. Debido a que la tarea de
traducción es siempre incompleta y que las traducciones son
siempre indeterminadas, el único self posible es un yo desagregado. Es desagregado
porque los trazos de memoria, las herramientas de percepción, las
jerarquías de objetivos o finalidades están en diferentes etapas
de activación, con diferentes patrones de coordinación entre sí
y con innumerables conflictos latentes. Estos patrones de
coordinación están determinados por el hábito y también se
tornan dependientes del contexto. Este yo disgregado es diferente
del sujeto
cartesiano y también de
la visión postestructuralista de un yo ilusorio generado como
subproducto de una estructura discursiva. Este yo
disgregado no posee una unidad inherente y es además un
constructo colectivo en el sentido de que la integración que el
yo alcanza, siempre provisional, se construye en la interacción
social y el aprendizaje. Existe, no obstante, un aspecto que es
propio de cada individuo y que tiene que ver con el lenguaje
empleado para hablar sobre las emociones, lo que nos lleva a
consideraciones lingüísticas. J.L.Austin creó un
territorio de la filosofía denominado “teoría
del acto de habla”. ( En 1962, con trabajo titulado: “como
hacer cosas con palabras” ). El núcleo de la teoría reside en
el reconocimiento de que no todas las proposiciones son
descriptivas. Toda la filosofía anterior se basaba en establecer
las condiciones de validación ( verdad) de las preposiciones
descriptivas, o constatativas según Austin. Para Austin existen,
no obstante, otro tipo de preposiciones que son preformativas, que
son frases o preposiciones que la gente utiliza para preformar o
cumplir algo, más que describir cosas. Por ejemplo el
“acepto” en una boda o la frase “ le ordeno que cierre la
puerta” en el ejército. Estas frases nunca son verdaderas o
falsas sino que para preformar algo requieren cierto contexto.
Pueden ser felices o infelices, según el contexto las torne
efectivas o inefectivas ( contraejemplos: un actor que dice acepto
no se convierte en esposo y una orden fuera del ejército deja de
ser una orden. Una de las críticas a esta distinción es que
cualquier proposición tiene un aspecto preformativo. Por ejemplo,
la frase “el pasto es verde” tiene un elemento preformativo
que se puede enunciar (“yo pienso que el pasto es verde”).
Austin distinguió
también que en toda preposición existe una fuerza “ilocucionaria”
que lo otorga su estatus preformativo y una fuerza “perlocucionaria” que le otorga su carácter descriptivo. Por
ejemplo la frase “ Le ordeno que cierre la puerta” tiene
fuerza perlocucionaria en la medida que indica que en las
inmediaciones existe una puerta abierta y una fuerza ilocucionaria
en cuanto a que se refiere al tema como una orden. Los antropólogos,
los estudiantes de religión, los críticos literarios se han
interesado mucho por el concepto de performación para comprender
los rituales, la ley, la ficción y otras producciones que como
las anteriores consisten en textos, frases o performances
producidas en contextos institucionales específicos que les
otorgan una fuerza ilocucionaria relevante o especial. Pero el
contexto de cualquier frase, práctica o texto que está provista
de una cierta fuerza ilocucionaria consiste meramente en otras
frases, textos o prácticas, es decir aquello que podemos
denominar un campo de fuerzas ilocucionarias que le confieren
significado a los elementos preformativos. Así, en la tradición
cristiana el yo acepto está relacionado con lo que luego dirá el
sacerdote ( yo los declaro marido y mujer) y esto a su vez depende
de otra ceremonia donde se inviste al sacerdote. Lo mismo ocurre
con el sistema judicial. Todas esas preformativas son felices,
pero esa cadena de preformativas felices se curva sobre sí misma
y vuelve al punto inicial. De ahí que Marshall Sahlins (1985)
historice el concepto de cultura considerándola un recipiente de
preformativas felices que transforman el estatus social de los
actores en relación a los demás. Vista de esta manera la cultura
es una serie de guías que los actores están obligados a seguir.
Cuando las circunstancias históricas previenen que la cultura sea
portadora de esas preformativas felices – como ocurrió, por
ejemplo, en Hawai cuando llegó el primer barco británico en
1778- entonces los actores son obligados a innovar, a improvisar,
a enfrentarse a la autoridad. El resultado es el cambio histórico.
Sandy Petrey pone otro ejemplo: cuando en junio de 1789 los
Estados Generales se definieron a sí mismos como Asamblea
Nacional, reclamando implícitamente su soberanía, representaron
una preformativa sin el contexto institucional predeterminado. La
cuestión de si esa preformativa fue o no feliz es algo que quedó
por resolver en el transcurso del conflicto, que culminó con la
caída de la Bastilla y la capitulación del monarca. De esta
manera el concepto se ha tornado de uso corriente en las
humanidades y en las ciencias sociales, de modo que los productos
y las prácticas culturales son siempre, según Sarah Maza, tanto
preformativas como reflectivas. Una novela o un ritual no sólo
refleja la experiencia social sino que la construye.
La teoría también ha sido elaborada por antropólogos y
por teóricos del feminismo, para darle sentido al ritual, a la
sexualidad, a la identidad étnica y a la modernidad. No obstante, las
expresiones emocionales ( “ tengo miedo”, “estoy furioso”)
representan un tipo de frase o sentencia que no son ni constativas
ni preformativas. Ni “hacen cosas con las palabras ni ofrecen
una representación de algo que está más allá el alcance de las
palabras. Para Austin las sentencias emocionales – que Reddy
denomina reclamos emocionales en primera persona del presente –
son simples “reportes”, similares a locuciones como “Estoy
transpirando”. Austin y sus seguidores no consideran, al igual
que los postestructuralistas, ningún aspecto de origen extralinguístico
del tipo estudiado por la psicología, incluyendo las nociones de
traducción, activación y atención ya vistas. Cuando se considera
los reclamos emocionales en primera persona del tiempo presente se
puede decir que se trata de locuciones que : a) poseen una
apariencia descriptiva, b) constituyen un intento relacional y c)
poseen un efecto autoexploatorio o automodificador. Las
expresiones emocionales que se refieren al pasado o a otras
personas tienen características derivadas de esas tres, que ahora
veremos en detalle: Apariencia
descriptiva Las sentencias
emocionales tienen una apariencia descriptiva en el sentido de que
las palabras que expresan emociones se utilizan como predicados
que se aplican a estados personales. “Estoy triste” ; “
Llevo un pesado corazón” etc. Son tipos de locuciones que semánticamente
se presentan del mismo modo que “Tengo un pelo rojo” “Estoy
limpio” etc. Que son genuinamente constatativas. Por otra parte
locuciones que atribuyen emociones a otros ( tercera o terceras
persona –s- ) del tipo “ El se siente furioso” o “El
general no tiene miedo” son genuinamente descriptivas, del mismo
modo que “Ella le ordena a él que cierre la puerta es
rigurosamente descriptiva y no preformativa. Sin embargo, como
locuciones descriptivas las locuciones emocionales ( emotivas) no
admiten una verificación independiente. La única forma de
verificar la precisión de una frase como “estoy furioso”
consiste en evaluar su coherencia en relación a otras
especificaciones emocionales del tipo que se puede ver ( gestos),
oír o sentir. Los instrumentos que monitorean el sistema nervioso
autónomo o el sistema endocrino, a menudo ofrecen un espectro de
datos expresivos, pero aún no permiten observar directamente la
emoción. Intento relacional Un gran número de
observadores han notado que las locuciones referidas a las
emociones en la vida social ocurren más frecuentemente como parte
de escenarios específicos, de sistemas relacionales o como
orientaciones a la acción. Por ejemplo, en algunas profesiones
(azafata, maestro, mozo,etc.), al menos en algunos países, requieren que uno exprese un rango
especial de sentimientos durante el trabajo; ello es un
requerimiento contractual y su no cumplimiento implica el cese. En
el seno de la familia se ofrece un amplio rango de expresiones
emocionales posibles, pero en muchos países existe un conjunto de
normativas que exponen aquello que se espera de sus integrantes en
ese terreno. Lo mismo puede decirse acerca del comportamiento en
los velorios. ( recordar el famoso cuento de Cortázar). Estas
performances han generado diversas dificultades metodológicas y
hay discrepancias en cuanto a cómo aproximarse a ellas. ¿ Es la
expresión ritualizada una expresión insincera? O, por el
contrario, los rituales contribuyen a crear la emoción?. Todo
esto tiene mucho que ver con la tercera característica de los
clamores emocionales en primera persona. Efecto autoexploratorio o modificador Como anota
Wierzbicka las emociones no son “cosas naturales” sino que
como una activación de pensamientos complejos cada emoción es
sui generis. En realidad el material activado en sí mismo juega
un papel en relación a los objetivos, intenciones y prácticas
que un individuo pone en juego. Un ejemplo famoso es la reflexión
de B. Russell sobre sus expresiones amorosas en relación a su
mujer. Luego de un clamor
emocional pueden acontecer varias cosas. Simplificando al extremo
podemos señalar a) la emoción se confirma; b) no se confirma; c)
se atenúa; d) se intensifica. En la medida que una emotiva es
autoexploratoria sus efectos inmediatos en el yo tienden a
confirmar o no dicha expresión; en la medida que las emotivas son
auto-alteradoras tienden a atenuar o intensificar el estado
expresado. En otras palabras,
las emotivas son similares a las preformativas ( y difieren de las
descriptivas) en cuanto a que las emotivas hacen cosas en el
mundo, son en sí mismas instrumentos para el cambio, la
construcción, la intensificación de la emoción y como
instrumentos pueden ser más o menos efectivos. Ni el más
entusiasta de los postmodernistas ha argumentado que la longitud
de onda de la luz cambie en función de cómo la designamos, lo
que separa la cuestión de la emoción decisivamente de la cuestión
de la percepción. Estas tres características de los clamores
emocionales , en especial el tercero, pueden fundar una concepción
universal de la persona políticamente relevante, más que
cualquier conjunto de emociones básicas genéticamente
programadas. FORMAS DE
EXPRESIÓN RELACIONADAS CON LAS EMOTIVAS Tipología A
– Clamores emocionales en primera persona del tiempo presente Expresiones tales
como “ Estoy enojado con usted” o “ Utilicé el argumento
para provocarle disgusto” son interpretaciones de estados
pasados de la persona. Como tales implican clamores ( claims)
acerca del estado presente del individuo y significan que la emoción
en juego no ha cesado de estar presente. Son, por lo tanto,
emotivas completas en el sentido de la definición anterior.
B – Clamores emocionales de largo alcance en primera persona. Expresiones tales
como “Siempre te he amado” o “ Siempre estaré orgulloso de
ti” son también emotivas. Cuando se refieren al pasado extendiéndose
al presente representan una interpretación de estados pasados
combinados con el clamor explícito acerca del estado presente de
la persona. Cuando se proyectan al futuro representan promesas y,
al mismo tiempo, reafirmaciones del estado presente de la persona.
C – Gestos emocionalmente expresivos, expresiones faciales, elecciones de palabras, entonaciones En relación a las
señales emocionales no verbales conviene distinguir en principio:
a) aquellas señales que derivan directamente de la acción
presente de la atención y b) aquellas que son inadvertidas, que
derivan de los efectos del pensamiento activado que hace un corto
circuito respecto a la atención. Las primeras tienen la misma
capacidad autotransformadora de las locuciones emotivas. Las
segundas, debido a que operan fuera de la atención, no tienen
dicha capacidad, si bien no puede decirse que carezcan de toda
capacidad transformadora. D – Otros clamores relacionados con estados del hablante Los estados
emotivos no son la única clase de estados de una persona que
poseen apariencia descriptiva, intento relacional y efectos
autoexploratorios o autotransformantes. Expresiones tales como “
Estoy pensando en forma abierta” o “ No tengo la menor idea”
en la medida que revelan estados personales que no pueden
observarse directamente comparten con las emotivas las mismas
características. Lo mismo ocurre con
las frases que se refieren a las emociones del interlocutor, tales
como “Pienso que tu me amas”, que es una interpretación del
estado presente del hablante que tiene también un poder de
influenciar o redireccionar las emotivas. Responder a la
cuestión de qué cuenta como expresión “emocional” – en
oposición a la expresión de pensamientos, juicios o actitudes,
posee un significativo grado de arbitrariedad, ya que está basado
en distinciones idiomáticas propias de cada lengua, difícilmente
universalizables. E
– Clamores emocionales en segunda y tercera persona
Expresiones en
segundo o tercera persona tales como “Usted parece enojado” o
“El tiene miedo” no son emotivas para la persona que las
pronuncia, pero puede provocar respuestas, en las personas
aludidas, que son emotivas. Tanto estos efectos de presencia como
el limitado valor de verdad de todas las expresiones emocionales
poseen importantes implicancias políticas, que se discuten en el
capítulo siguiente. Sinceridad
y autodecepción El uso de
sentencias emotivas está gobernado por estrategias de manipulación
y de finalidades. Por eso probablemente la más obvia orientación
en relación al poder de las emotivas es una suerte de
instrumentalismo fugitivo. Por ejemplo, uno quiere vender un auto
y le dice al posible comprador “ Estoy feliz de verlo”; o uno
ruega por su buena salud y dice “ Dios, te amo y me someto
enteramente a tus deseos”. En ambos ejemplos el intento
relacional y los efectos automodificantes van de la mano, pero no
siempre ocurre así y a menudo ambos aspectos divergen. Este
instrumentalismo fugitivo puede verse alterado por el pensamiento
activado, que puede minar los objetivos que por lo general
conducen los esfuerzos de manipulación. Una persona que se
torna un adepto que tolera las divergencias entre los efectos
autoalterantes y autoexploratorios de las emotivas ( el proverbial
vendedor de autos o el gigoló) puede decirse que mienten acerca
de sus sentimientos; pero siempre es una mentira diferente a la
mentira descriptiva o constatativa o la mentira preformativa ( por
ejemplo, el bígamo). De ahí que las
emotivas puedan ser sinceras o auto-decepcionantes( o denegativas).
Ambos estilos – la sinceridad o la denegación – tienen
efectos emotivos y implicaciones normativas políticamente
significativas. CONCLUSIONES El concepto de
traducción ha atraído a gran número de filósofos, pero
generalmente ha sido estudiado como un problema que afecta a la
comunicación, es decir a una tarea que tiene lugar entre
personas. (
Quine, Davidson, Alcoff). Sin embargo la traducción debe
producirse en el interior del individuo mismo. El test de Stroop
– y otros análogos - muestra
que encontrar el nombre correcto para una mancha de color
percibida es un largo circuito. En el contexto de
la cognición como traducción se torna necesario encontrar un
nuevo fenómeno intermediario entre lengua y habla. Los
intermediarios que propone esta teoría son “ material pensado
activado” y “ atención”. El primero consiste en un rango de
materiales con varios códigos; el segundo es el lugar donde se
lleva a cabo la más intensa actividad de traducción. LA LIBERTAD EMOCIONAL Se trata de un
ideal político que puede emplearse para realizar juicios acerca
de regímenes emocionales, tanto occidentales como no
occidentales. De todos los científicos
que se han ocupado de las emociones sólo los antropólogos han
eludido la aversión general a la política. No obstante el
trabajo de los antropólogos ha estado marcado por su miedo al
etnocentrismo; por otra parte tienen la tendencia de referirse
sistemáticamente al presente etnográfico y ello les conduce a
problemas serios para explicar el cambio histórico. Wikan trabajó en
Balí y demostró que los individuos balineses viven involucrados
en una intensa lucha para hacer coincidir su expresión emocional
con las normas estrictas de la comunidad y no que, como supusieron
otros etnógrafos de dicha cultura, están desprovistos de
emociones. El autor relata un caso anómalo – un maestro que fue
expulsado de la aldea por estimular la independencia entre sus
alumnos – y generó la noción de yo doblemente anclado. Un
yo anclado doblemente mantiene un equilibrio entre es esfuerzo
por lograr la expresión que modifica el sentimiento y la
persecución del sentimiento para modificar la conducta. Es un
concepto semejante al yo desagregado que presentamos antes. El trabajo de White
se refiere a las consecuencias emocionales de la conversión al
cristianismo de los habitantes de Santa Isabel. De ello concluye
que necesitamos una armazón conceptual que dé cuenta de la gestión
de las emociones (y no de la construcción de las mismas), que
explique la existencia de diferentes estilos de manejo sobre la
base del concepto de libertad emocional y que explique la narración
de cambios históricos en dicho gerenciamiento. COORDINACIÓN DE
OBJETIVOS Y NAVEGACIÓN EMOCIONAL Todo mecanismo de
control debe incluir dos funciones: 1) la capacidad de iniciar y
terminar una operación y 2) un medio de testear el estado de la
operación. Estos dos componentes corresponden al si....
entonces de los
comandos de software, o al elemento químico sensitivo que hace
sonar una alarma y dicha alarma que posee dos posiciones on
y off. El sistema
nervioso de cualquier animal contiene obviamente centenares de
funciones de contralor similares. En el caso de la cognición, los
pensamientos son capaces, tanto
de desencadenar como de terminar con una serie de
pensamientos subordinados ( o acciones) y a estos pensamientos se
les denomina objetivos o finalidades ( goals). Hablar una frase
implica o requiere la coordinación de varias cosas: a) la
aplicación más o menos automática de las reglas de la sintaxis;
b) la búsqueda más o menos automática en el lexicon, c) el
comando de músculos faciales y bucales y otras capacidades.
Requiere, por otra parte, que toda la tarea o performance sea
monitoreada, de modo que los errores y los falsos arranques sean
evitados. Si bien los psicólogos
no se han ocupado demasiado de la coordinación de objetivos, sí
reconocen que existe una superposición de funciones y que es
necesario jerarquizar dichas funciones. Los antropólogos han
destacado la estrecha relación que existe entre la coordinación
de objetivos y la emoción. Emociones fuertes, tales como la alegría
o la tristeza indican la relevancia de los objetivos prioritarios
en cada momento del presente. Las emociones súbitas, tales como
el rápido comienzo de la rabia o el miedo, indican que a un
objetivo que no es perseguido en forma corriente adquiere una alta
prioridad en respuesta a una sorpresa o a un desagrado en el
ambiente. Es la intensidad de los objetivos o finalidades
relevantes y la valencia de las emociones es lo que las torna
inherentemente placenteras o dolorosas. Y es justamente en este
aspecto que las emociones se vuelven políticamente relevantes.
Ellas son capaces de orientar la acción mucho más allá de las
normas o finalidades explícitas. La coordinación de
objetivos es un asunto de extrema complejidad, tanto para quienes
la llevan a cabo como para quienes tratan de comprenderlas. El
ambiente es siempre un desafío, la vida no puede continuar a
menos que cierto número de objetivos adquieran alta prioridad y
que su coordinación esté asegurada. La coordinación de la
conducta con otros es también algo extraordinariamente
complicado; en todo grupo encontramos una densa red de objetivos
interrelacionados y que la comunidad ha participado profundamente
en la construcción de la mayoría de las redes individuales. Las
actividades específicas siempre representan combinaciones y
compromisos entre muchos objetivos. La preparación de
una comida, por ejemplo, puede involucrar consideraciones de
objetivos referidos a una multiplicidad de dominios: relaciones,
nutrición, tiempo de uso, expectativas estéticas, expectativas
de sabor, observancias religiosas, cuestiones económicas, empleo
de ingredientes perecibles o estacionales, etc. Cuando no se toma
en cuenta esta perspectiva el llamado método científico choca
contra una pared, cuando pretende encontrar “causas” en la
dimensión de la conducta humana. No existe una manera
unidimensional de decidir qué hacer para cenar, o qué vestir o
qué decir en cada momento. La conducta humana está, en este
sentido, sobredeterminada. La activación
constante de material pensado asociado con las complejas tareas de
la coordinación de objetivos – esa es la definición de emoción
– adquiere al respecto toda su importancia. En el caso más
simple el material pensado activado señala la existencia de un
conflicto de objetivos, el que no puede ser resuelto sino mediante
la supresión de uno de los objetivos. El soldado que ha matado
por primera vez a un enemigo en el campo de batalla siente un súbito
y violento miedo, una ola de culpa y su una repugnancia que
tienden a paralizarlo. El objetivo de la no violencia y el
objetivo de cumplir sus deberes de soldado chocan de tal manera
que sólo puede quedar uno de ellos en pie. Es la única manera de
proseguir sin interferencias. Este tipo de control mental deriva
del sentido del yo. El yo debe tornarse objeto de cognición y, al
mismo tiempo, debe ser visualizado como un terreno de accionar
donde hay que elegir. Las emotivas son un
instrumento para manejar estas cuestiones de la subjetividad. Pero
como sus efectos son al mismo tiempo autoexploratorios y
automodificantes no siempre representa instrumentos adecuados para
el control mental. Pueden con facilidad, y en forma inadvertida,
activar material que es capaz de subvertir los objetivos del
control mental tal como han sido formulados previamente. Es lo que
se denomina activación profunda. Mantener el equilibrio en estas
circunstancias es siempre difícil, requiere experiencia; sus
efectos son siempre idiosincráticos y difíciles de predecir.
También son vitales para la identidad social del hablante. Es así
como podemos entender algo que los etnógrafos han destacado
muchas veces: el control emocional requiere un esfuerzo constante
y aquellos que lo llevan a cabo relativamente bien son raros o
pocos. Por ello son por lo general admirados o respetados en forma
especial. Un estilo normativo
de gestión emocional es un elemento fundamental de todo régimen
político, de cualquier hegemonía cultural. Los líderes deben
desplegar maestría en este estilo; aquellos que fallan son
marginalizados o severamente sancionados. En otros casos existe
una jerarquía de estilos contrastados. El término gestión
es una metáfora que debe ser discutida o precisada. Gestionar es
organizar medios en relación a un fin u objetivo conocido. Sin
embargo, las emotivas son tanto exploratorias como modificadoras,
como se ha dicho, y nunca es posible estar absolutamente seguros
de su efecto. Las complejas activaciones de material pensado que
son las emociones a menudo tienden a los cambios en los objetivos
o ideales, con frecuencia nos exponen a tensiones o a conflictos
entre ellas. Como resultado de ello la gestión emocional puede
ser rota en cualquier momento, o puede ponerse en práctica, en
cualquier momento, un nuevo conjunto de estrategias gerenciales.
Por eso el término navegación puede ser una metáfora mejor que
gerenciamiento, ya que la navegación permite cambiar de curso en
forma más o menos radical, así como hacer correcciones
constantes en un curso elegido. No obstante, navegación implica
acción propositiva, mientras que los cambios de objetivos son
propositivos sólo cuando se realizan en nombre de objetivos
altamente prioritarios. Los cambios de objetivos en el nivel más
alto de prioridad no pueden ser llevados a cabo de manera
intencional. Esos cambios carecen de finalidad y cuando se dan son
reordenamientos complejos de redes de objetivos de niveles más
bajos. SUFRIMIENTO
EMOCIONAL, ESFUERZO EMOCIONAL. Las emociones
poseen – por estar situadas en el centro de la vida individual,
abierta a profundas influencias sociales – un importantísimo
significado político. Todo régimen político duradero debe
establecer, como un elemento esencial, un orden normativo para las
emociones. Dichos regímenes emocionales pueden colocarse en el
interior de un espectro. En un extremo están los regímenes
estrictos, que requieren de los individuos la expresión de
emociones normatizadas y que rechazan las desviaciones de dicha
norma. En dichos regímenes un número limitado de emotivas están
modeladas mediante ceremonias o formas oficiales del arte. En el otro extremo
del espectro se sitúan los regímenes que utilizan esa estricta
disciplina emocional sólo en ciertas instituciones ( ejército,
escuelas, seminarios) o sólo en determinadas épocas del año o
en ciertas etapas de la vida. Fuera de esos dominios específicos
esas sociedades ponen pocos límites a la navegación emocional. El primer tipo de régimen
genera una mayoría de conformistas y una minoría de seres
marginalizados El
segundo tipo de políticas sirve de paraguas para una gran
variedad de estilos emocionales. Suelen formarse subgrupos (
cultos, mafias) en base a ciertas preferencias por penalidades
fuertes ( abuso verbal, tortura, muerte) que aseguran una gestión
emocional más firme que aquella que ofrece el régimen
prevaleciente. Pero qué formas de
sufrimiento emocional inducido están permitidas en un régimen de
libertad emocional. Este es un problema familiar a todas las
definiciones de libertad política. En otros términos, ¿ qué límites
a la libertad son aceptables en interés de la libertad? .
Respecto a las emociones una fórmula puede ser la siguiente: Es
necesaria y disponible la inducción de sufrimiento emocional,
mediante penalizaciones, a todos aquellos que provocan sufrimiento
emocional con una finalidad incompatible
con el mantenimiento de la libertad emocional. Esta es un
respuesta compatible con el concepto de libertad político y con
la noción de estado de derecho. Otra respuesta es señalar que no
es posible forzar a las personas a ser libres. Ambas respuestas
pueden ser compatibles en el corto plazo. El ideal de reducir
el sufrimiento emocional a un mínimo necesario tiene implicancias
para la acción política y para el juicio político. La acción
política contra el indebido uso de sufrimiento emocional inducido
no puede ser efectiva si dicha acción en sí misma provoca
sufrimiento emocional inmotivado. Por supuesto que
este esquema encuentra dificultades apenas colide con el orden
social real. Por ejemplo, las democracias capitalistas parecen
ofrecer una gran variedad de navegaciones, pero en la práctica
las capacidades y opciones están limitadas por relaciones
contractuales ( es decir por el dinero y la propiedad). Tales
sociedades, por lo tanto, pertenecen a la parte media del espectro
y producen todo tipo de configuraciones, conformando mayorías,
minorías marginalizadas, varias estrategias en el interior de la
mayoría, cultos organizados y mafias. En la práctica dichos órdenes sociales complejos ofrecen a los individuos la oportunidad de crear organizaciones y relaciones que los proveen de refugio emocional. En dichos contextos las normas se relajan e incluso de revierten; los esfuerzos de contralor mental puede ponerse, al menos temporariamente, de lado. Las conexiones afectivas, en lo general ilícitas, pueden ser establecidas y aún celebradas. Tales refugios emocionales pueden adoptar una multiplicidad de formas, como la simple comprensión privada, la sociabilidad informal, los rituales tipo carnaval, las asociaciones internacionales de hermanos de sangre, etc. Estos refugios emocionales juegan un rol polivalente. Por un lado puede hacer más vivible el régimen prevaleciente para ciertas personas, una parte del tiempo. Para otros, o en otros tiempos, pueden proveer un lugar desde donde contestar, generar conflicto y lanzar transformaciones. LA ONDA® DIGITAL |
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