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Alimentos
transgénicos para paliar Estados Unidos ha decidido saltarse las reglas de la política internacional y mandar alimentos transgénicos a los países africanos más afectados por el hambre. En total, cerca de 250.000 toneladas de cereales modificados genéticamente se enviarán hasta finales de año. Una decisión que no es bien vista en la UE, que se muestra preocupada ante las posibles consecuencias de este tipo de alimentos sobre la salud y el medio ambiente. Mientras
los estómagos de más de 800 millones de personas en el mundo
permanecen vacíos y más de 24.000 niños mueren cada día de
hambre en los países más pobres de África, políticos y
expertos de la UE debatían hace tan sólo dos semanas las
posibles consecuencias de enviar alimentos transgénicos a los países
más afectados por el hambre. Las conclusiones fueron claras: ante
la falta de información sobre las consecuencias sobre la población
y el medio ambiente, la UE se opone a ello. Pero
ayer, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) sorprendía con la
noticia de que Estados Unidos -el principal donante de ayuda a los
países del África Austral afectados por una fuerte sequía-
enviará maíz transgénico a pesar de la fuerte controversia
existente sobre la cuestión. En total, durante las próximas
semanas EE.UU. mandará un cargamento de 87.000 toneladas y
continuará con su decisión para acabar enviando hasta primeros
del próximo año 160.000 toneladas más. La
directora del PMA para la región del este y sur de África,
Judith Lewis, indicó ayer que esta decisión ha sido criticada
duramente por los países de la UE, pero no quiso entrar en la
controversia. «El PMA considera que es un asunto entre donantes y
receptores de ayuda», se limitó a contestar. No obstante,
insistió en la necesidad de evitar una crisis humanitaria ante
una situación que empeora cada día, por lo que precisó que «el
PMA aplicará una política de tolerancia cero frente a cualquier
interferencia política en la distribución de ayuda alimentaria». Según
un estudio realizado por el PMA y el Fondo de Naciones Unidas para
la Alimentación y la Agricultura (FAO), durante los próximos
meses se necesitarán más de un millón de toneladas de cereales
para alimentar a unos 12,8 millones de personas especialmente
vulnerables en Zimbabue, Malawi, Zambia, Mozambique, Lesoto y
Suazilandia. «Se trata de una crisis dentro de una zona de crisis»,
señaló Lewis, quien recordó que los seis países figuran entre
los de «mayor índice mundial de malnutrición crónica y de
afectados por Sida». Según el PMA, si no se facilita ayuda once
millones de personas más se verán afectadas por el hambre en
esas zonas a finales de año. El uso de alimentos transgénicos es una cuestión debatida desde hace tiempo en el seno de la FAO. Hace años su presidente general, el senegalés Jacques Diouf, ya afirmaba que estos alimentos podían ser una alternativa válida para paliar el hambre. No obstante, este organismo siempre ha puntualizado sobre la necesidad de andar con cautela y dar prioridad a las consideraciones éticas a la hora de su utilización. Una controvertida cuestión sobre la que muchas ONG ya han expresado sus discrepancias, pues consideran que «el uso de semillas genéticamente modificadas no es una solución para cancelar el hambre en el mundo, sino solo una forma de enriquecer a ciertas multinacionales». LA ONDA® DIGITAL |
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